“Trabajar” en Colombia

HAY ALREDEDOR DE 4.500 VENEZOLANAS ejerciendo el trabajo sexual

 

ANA MARÍA GARCÍA / El Tiempo. – La cifra la dio la presidenta del Sindicato de Trabajadoras Sexuales de Colombia (Sintrasexco), Fidelia Suárez, quien defendió la labor que ejercen estas mujeres provenientes del país vecino.

“Las compañeras venezolanas son ante todo mujeres pilar de sus hogares y tienen una problemática en su tierra, y nosotras no vamos a darles la espalda ni a dejar que las deporten”, afirmó Suaréz.

Sus palabras se dieron luego de que mediante un fallo de la Corte Constitucional, se ordenó la reapertura de una taberna que oficia como prostíbulo en el municipio de Chinácota, Norte de Santander, en la cual habrían sido encontradas cuatro venezolanas ejerciendo la prostitución.

El alto tribunal no solo determinó que el establecimiento podría seguir funcionando, sino que ordenó investigar si estas mujeres, provenientes del país vecino, desempeñaban su labor en el local de forma voluntaria o si son víctimas del delito de trata de personas.

Para la Corte, en caso de que las prostitutas venezolanas se encuentren trabajando de forma ilegal, se deben “valorar las razones por las que decidieron venir a Colombia, los riesgos que corren si son expulsadas del país y la situación concreta que enfrentarían en Venezuela en caso de ser devueltas”.

Incluso, el alto tribunal dijo que si las venezolanas están laborando en Colombia de manera legal, las autoridades deben “apoyarlas en la consecución de sus visas de trabajo y demás documentos que les permitan laborar de forma regular”. 

Tras la decisión, Fidelia Suárez apoyó el fallo de la Corte Constitucional y dijo que a sus “compañeras” hay que “protegerlas”.

“Estamos de acuerdo en que si nosotras tenemos nuestra propia herramienta de trabajo, como cualquiera, por qué no podemos usarla en otro país si somos el pilar de nuestros hogares”, dijo la cabeza de este sindicato.

Agregó que no se sienten afectadas por el trabajo de estas meretrices y que su organización “jamás” permitirá que las venezolanas “sean ultrajadas, y mucho menos desplazadas de nuestro país”.

“Tenemos un estimativo de unas 4.500 mujeres (venezolanas ejerciendo la prostitución en Colombia”, pero ahora con la problemática esta cifra puede haber aumentado”, dijo Suárez.

 

El drama de Cartagena

JUAN CARLOS DÍAZ. – El pasado 22 de julio, en una sesión especial del Concejo de Cartagena en el corregimiento de Bayunca, el exedil Carlos Amaranto denunció que en esta población ejercían la prostitución más de 100 venezolanas, y que esto estaba causando graves problemas sociales entre la juventud.

“Es un problemas muy grave, porque hoy los jóvenes hacen lo que sea para conseguir plata e ir a los bares donde están las venezolanas. Tenemos que hacer algo antes de que esto se nos salga de las manos”, indicó.

EL TIEMPO estuvo el pasado fin de semana en ese corregimiento de Cartagena y constató que lo que ocurre con las jóvenes del vecino país que llegaron a ejercer la prostitución es un verdadero drama que requiere una atención especial de parte del Gobierno.

Son cuatro los bares donde prestan sus servicios las mujeres venezolanas y, aunque todavía no se ha hecho un censo real para saber el número real de ellas, se estima que hay más de 90, según lo relatado por las mismas jóvenes.

Juana Franzual y Jennifer Paternina, líderes cívicas bayunqueras, señalaron que, más allá de las acusaciones que se han hecho contra las chicas venezolanas, lo que se está viviendo es una situación social muy compleja a la que hay que hacerle frente.

Franzual contó que cada una de estas mujeres carga con una tragedia de dolor encima, y recordó que ha habido casos lamentables, como el de una venezolana que llegó a Bayunca a buscar trabajo y lo único que le ofrecieron fue el de trabajar en alguno de los bares.

“Ella vino enferma, con neumonía, y no pudo trabajar ni un día porque se agravó y tuvimos que internarla en un hospital en Cartagena, pero lamentablemente no aguantó y falleció a los pocos días”, relató.

Karla*, una de las jóvenes que habló con EL TIEMPO, dijo llorando que ya no aguantaba más y que se iría esa misma semana con la plata que ganó durante los dos meses que estuvo en Bayunca. “Yo sólo tengo 19 años y lo que quiero es estudiar alguna carrera, pero lo único que conseguí aquí fue trabajar como puta y yo no quiero estar en esto, mejor me voy a pasar hambre a Maracaibo”, dijo.

Otra de las chicas reveló que lo máximo que le paga un cliente a cualquiera de ellas son 40.000 pesos, de los cuales 10.000 son para pagar la ‘pieza’. “Imagínese lo que tiene uno que hacer para ganar algo y enviarlo a Venezuela para que nuestras familias no se mueran del hambre”, afirma.

Y, como lo que ganan no les alcanza para un arriendo, la mayoría de ellas duermen apretujadas en los cuartos que están en los patios de los locales.

Según Juana Franzual, en uno de estos bares varias de ellas están prácticamente secuestradas, viviendo una especie de esclavitud sexual consentida por el desespero de no tener un sitio para donde ir. “Algunas me han dicho en voz baja, que el dueño no las deja salir solas en el día y que tienen que pagarles hasta el agua que se consumen”, explicó.

Así, cada una de las jóvenes carga con su propia tragedia, como la de la Marcela, quien exhibe una cicatriz encima de la ceja izquierda, producto de un botellazo que le dio un cliente que quería llevársela para una finca en un caballo.

Caraquitas, en Bayunca

Si hay un sitio en Colombia que sirva de ejemplo de la relación de hermandad colombo-venezolana es el barrio Caraquitas, en el corregimiento de Bayunca.
Este barrio fue construido con las remesas que enviaban los bayunqueros que trabajaban en Venezuela en los tiempos de la bonanza, y que hoy, por las paradojas de la vida, ha servido de asiento para muchas familias que se han marchado del vecino país.

Allí, en un lote vecino al barrio, es dónde las dos líderes, Juana y Jennifer, creen que se puede adecuar viviendas para la gran cantidad de venezolanos que hay en Bayunca, incluyendo al casi centenar que ejercen la prostitución.

“Aquí no podemos olvidar la ayuda que fue Venezuela para muchos de los bayunqueros. Todavía la gente recuerda los parrandones que se armaban cuando uno de los ‘venecos’ (que eran los nativos que se habían marchado), regresaba. No podemos ser desagradecidos”, indicó.

La gestión la están haciendo con la fundación Madre Teresa de Calcuta, con la que también están trabajando la legalización de los papeles de todos ellos.

 

Recibirían visa de trabajo

RCN.  Así lo ordenó la Corte Constitucional, en un fallo conocido por Noticias RCN. Se trata de una medida para proteger los derechos de las comunidades vulnerables que han huido de la crisis social de Venezuela. Además, la sentencia prohíbe las deportaciones masivas de venezolanos.

Desde el municipio de Chinácota, Norte de Santander, donde hay cada vez más trabajadoras sexuales de origen venezolano; nació el expediente que originó el pronunciamiento del Alto Tribunal.

Los magistrados determinaron que no pueden existir expulsiones masivas de venezolanos porque va en contravía de los derechos humanos. Además, el problema puede ser tan grande que pone en riesgo la vida de las personas que huyen del régimen de Maduro.

“Se deben valorar las razones por las que decidieron venir a Colombia, los riesgos que corren su son expulsadas del país y la situación concreta que enfrentarían en Venezuela en caso de ser devueltas”, señala el alto tribunal.

Para la corte colombiana el Estado debe darles visa laboral a las trabajadoras sexuales y, en algunos casos, deben ser acogidas como refugiadas.

“Estas entidades deben apoyarlas en la consecución de sus visas de trabajo”, añade.

La ministra de Trabajo, Clara López, aseguró que Migración Colombia debe atender la problemática de las trabajadoras sexuales colombianas.

Las órdenes de la corte van dirigidas a Migración Colombia y a la Defensoría del Pueblo. Deben visitar los sitios de alta presencia de venezolanas y, si es el caso, formalizar laboralmente a las migrantes.

La Iglesia ayuda :  máximo 6 meses 

El objetivo de los clérigos es atender la “emergencia social” de los inmigrantes y no “generar dependencia”

 

LA OPINION 23 abril 2017Cúcuta, el oasis de las prostitutas venezolanas

La Opinion. El sacerdote Abimael Bacca, director de Pastoral Social de la diócesis católica de Cúcuta, informó que la ayuda humanitaria que suministra la Iglesia Católica a los venezolanos en esa ciudad colombiana solo durará máximo seis meses por familia.

La comunidad católica en la ciudad fronteriza ha asistido en los últimos meses a los venezolanos que emigraron al vecino país debido a la crisis.

Bacca explicó que las la idea es “atender la emergencia social” y no generar “dependencia en las personas”.

El clérigo detalló que a las familias se les otorgará una ficha con la que podrán optar por la alimentación entre 90 días y seis meses. No obstante, esta ayuda depende del caso y “el estado de vulnerabilidad de cada quien».

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