Terminó el show de los Trump

(“Por ahora”)

TRUMP VS BIDEN: EL ACTO DE MALABARISMO POLÍTICO

“SI UN PRESIDENTE DEMÓCRATA HICIERA ESTO, TODOS LOS CONSERVADORES SALTARÍAMOS DE RABIA”… Jay Nordlinger, editor de la revista conservadora National Review.

 

GERARDO LISSARDY / BBC News Mundo.- En un Estados Unidos castigado por una pandemia, dividido por temas de raza o política y sumido en una crisis económica, el presidente Donald Trump se presentó como un salvador.

Esta elección decidirá si salvamos el ‘sueño americano’ o si permitimos que una agenda socialista demuela nuestro querido destino», dijo Trump al aceptar la nominación republicana para un segundo mandato presidencial en la noche del jueves.

«En un nuevo mandato como presidente, volveremos a construir la mayor economía de la historia, volviendo rápidamente al pleno empleo, aumentando los ingresos y registrando prosperidad», sostuvo Trump desde la Casa Blanca.

Además lanzó un duro ataque sobre el candidato presidencial demócrata, el exvicepresidente Joe Biden, a quien presentó como alguien que ha dañado el país «en los últimos 47 años» y está rodeado de radicales.

Joe Biden no es el salvador del alma de EE.UU., es el destructor de los trabajos de EE.UU. y, si se le da la oportunidad, será el destructor de la grandeza estadounidense», advirtió.

Su discurso evidenció un acto de malabarismo político que Trump ensaya para ser reelecto: ser presidente y opositor a la vez.

Trump aceptó este jueves formalmente la nominación del Partido Republicano a la presidencia.

Trump busca deslindar responsabilidad por las crisis simultáneas que atraviesa EE.UU. bajo su propio gobierno, mostrándose como una solución a los problemas actuales del país.

Y, en el mismo ejercicio, señala a sus rivales demócratas como el verdadero establishment que llevaría el país al despeñadero.

Promesa de vacuna

Las palabras de Trump fueron el punto alto y final de la Convención Republicana que se inició el lunes.

EE.UU. superó esta semana las 180.000 muertes por coronavirus y se acerca a los 6 millones de infectados, cifras que superan a las de cualquier otro país, pero muchos oradores republicanos evitaron analizar en profundidad la gravedad de la pandemia.

Algunos incluso se refirieron al coronavirus en tiempo pasado, pese al avance constante del covid-19 y los millones de empleos que siguen perdidos: «Fue horrible», dijo Larry Kudlow, el principal asesor económico del presidente.

Trump se dirigió a una audiencia de unas 1.000 personas en el jardín sur de la Casa Blanca, la mayoría de ellas sin mascarillas. GETTY Images

Trump —quien desde el comienzo de la pandemia intentó minimizar su gravedad y sugirió respuestas carentes de respaldo científico— habló en el césped exterior de la Casa Blanca sin máscara facial, frente a decenas de seguidores que no guardaban distanciamiento social.

Se refirió en distintas ocasiones al covid-19 como «el virus de China» y, tras lamentar las pérdidas de vidas sin manejar cifras, ofreció un panorama optimista con la promesa de una vacuna en pocos meses.

Tendremos una vacuna segura y eficaz este año y juntos aplastaremos el virus», prometió pese a que falta certeza científica al respecto.

También dijo que, gracias a la ayuda financiera ofrecida por el gobierno, EE.UU. tuvo «la menor contracción económica de cualquier nación occidental grande» y se está «recuperando mucho más rápido».

Sin embargo, buena parte de esa ayuda gubernamental se paralizó a fines de julio y economistas temen que la recuperación del mercado laboral se estanque.

Sólo la semana pasada, un millón de estadounidenses pidieron por primera vez beneficios de desempleo.

Rick Wilson, un exestratega republicano contrario a Trump, sostiene que durante la convención partidaria se ignoraron temas como el covid-19 o la crisis económica.

Tratan de retratar al país en una extraña dicotomía: por un lado, dicen que el país es más próspero que nunca y que Donald Trump es el mejor presidente de todos los tiempos», señala Wilson a BBC Mundo.

«Por otro lado, están describiendo al país como completamente acosado por el crimen, los disturbios y el anarquismo», agrega.

«Nadie estará a salvo»

El discurso de Trump tuvo también como telón de fondo las protestas que surgieron en la ciudad de Kenosha (Wisconsin) después de que la policía disparara a Jacob Blake, un afroestadounidense desarmado.

En medio de brotes de violencia registrados en algunas de esas protestas, dos personas murieron por disparos de arma de fuego esta semana.

Un adolescente blanco que había manifestado respaldo a causas policiales fue detenido y acusado de homicidio intencional por esos disparos el miércoles.

Opositores demócratas sostienen que Trump avivó la tensión racial de EE.UU., al promover mano dura ante la ola de protestas contra la injusticia racial y la brutalidad policial que se desataron en todo el país desde la muerte de George Floyd, un afroestadounidense bajo custodia policial en mayo.

Trump se presentó este jueves como el candidato de la «ley y el orden»

Pero Trump se presentó el jueves como el candidato de la «ley y orden», declaró su apoyo a la policía y afirmó que la violencia ocurre en ciudades controladas por demócratas.

No se equivoquen, si le dan el poder a Joe Biden, la izquierda radical eliminará los fondos para los departamentos de policía en todo EE.UU.», dijo el presidente pese a que el candidato demócrata nunca ha planteado eso.

«Nadie estará a salvo en la América de Biden», advirtió Trump, reiterando lo que un día antes había dicho el vicepresidente Mike Pence ante la Convención Republicana.

En respuesta a esto, el candidato demócrata defendió que la violencia se observa durante el gobierno actual y preguntó: «¿Mike Pence se olvidó que Donald Trump es presidente? ¿Donald Trump siquiera sabe que es presidente?»

¿Como en 2016?

Otra señal de dualidad de Trump han sido sus denuncias de que sus adversarios pueden «robarse» las elecciones de noviembre.

El lunes reiteró la afirmación sin fundamento de que los votos por correo pueden conducir al fraude electoral, pese a que él mismo es el responsable del gobierno.

Al mismo tiempo, el uso de la Casa Blanca por parte de Trump para aceptar su candidatura presidencial partidaria generó cuestionamientos, ya que es algo inusual en este país.

El presidente aludió a esos cuestionamientos en tono desafiante el jueves: «Nosotros estamos aquí y ellos no», dijo.

La ubicación escogida por Trump para pronunciar su discurso, en la Casa Blanca, causó polémica

El acto incluyó música y cantos de «cuatro años más» por parte de los presentes y, al final, fuegos artificiales sobre los monumentos nacionales de Washington.

También es atípico que los republicanos se presenten a esta elección sin una nueva plataforma partidaria (algo que no ocurría desde 1856) y en cambio renovaran la de 2016.

Esto, o el hecho de que la familia Trump haya protagonizado la Convención Republicana, parecen señales de que esta elección, más que sobre programas de gobierno, será a favor o en contra del presidente.

Durante su discurso, Trump lanzó varias promesas que son más comunes en políticos en busca del gobierno que en los que lo ejercen.

El 3 de noviembre, haremos que EE.UU. sea más seguro, haremos que EE.UU. sea más fuerte, haremos que EE.UU. esté más orgulloso y haremos que EE.UU. sea más grande que nunca», proclamó.

También dijo que es necesario «pasar la página para siempre de esta clase política fallida».

Cuatro años antes, Trump también se presentaba como un outsider de la política: un magnate de bienes raíces y estrella de reality shows que desafiaba al establishment con promesas de «drenar el pantano» en Washington y usar su astucia negociadora para mejorar la economía.

Ahora, con varios exasesores cercanos suyos procesados por diversos delitos y en medio del mayor colapso económico y sanitario de EE.UU. en décadas, Trump quizá la tenga más difícil para recrear aquella aura renovadora.

Pero esa parece ser su apuesta para lograr su reelección en noviembre, mientras Biden le lleva varios puntos de ventaja en las encuestas.

Trump ignora la pandemia y cierra la convención republicana con un acto masivo en la Casa Blanca

El presidente de EE.UU. habla ante una audiencia de 1.500 personas sin distancia social ni apenas mascarillas

Donald Trump, en su discurso ante la Convención Nacional Republicana, en el que aceptó la nominación de su partido para optar a la reelección, en la Casa Blanca . / Brendan Smialowski – AFP

 

“La fiesta fue una provocación…”

BEATRIZ NAVARRO / La Vanguardia .- Incluso sin la pandemia, la imagen habría causado sorpresa e indignación, aunque los simpatizantes de su protagonista solo tuvieran aplausos. La Casa Blanca, la “casa del pueblo” como se precian de llamarla los estadounidenses, se convirtió anoche con toda su pompa y carga simbólica en el escenario del discurso de aceptación de la nominación presidencial republicana de su inquilino, Donald Trump.

“Esta noche estoy aquí ante vosotros como la orgullosa hija del presidente del pueblo”, le presentó Ivanka Trump, que es además asesora de la Casa Blanca. Trump se regaló para la ocasión una escenografía grandiosa de exaltación al líder que se ha comparado con actos de regímenes contra los que antaño Estados Unidos levantaba la voz o monarquías preconstitucionales como aquella contra la que se rebelaron en 1775.

Ética y estética aparte, la fiesta fue una provocación en términos de salud pública. Como si la pandemia del coronavirus fuera cosa del pasado, tal y como indican algunos de los discursos escuchados estos días en la convención republicana, Trump intervino ante una muchedumbre de unos 1.500 invitados, sentados hombro con hombro, sin respetar las normas de distancia social. Las mascarillas brillaban por su ausencia en la mayoría de los casos, aunque a la entrada se habían repartido tapabocas de color rojo con el apellido el presidente impreso. Casi seis millones de personas han contraído la Covid-19 en Estados Unidos, de las que casi 180.000 han muerto.

Asistentes al discurso de aceptación de la nominación presidencial republicana de Donald Trump en la Casa Blanca. / Erin Scott – Bloomberg L.P. Limited Partnership

Vuestro voto decidirá si protegemos a los americanos que respetan la ley o si damos vía libre a los anarquistas violentos, los agitadores y los criminales que amenazan a nuestros ciudadanos. Estas elecciones decidirán si salamos el sueño americano o si permitimos que una agenda socialista arrase nuestro amado destino”, aseguró Trump en un discurso de 71 minutos de duración en el que remachó su promesa de “restaurar la ley y el orden” en el país, un argumento ya utilizado hace cuatro años, aunque ahora es él quien se sienta en la Casa Blanca y no un ‘outsider’ como entonces.

El Partido Republicano le ha dejado hacer, algunos conservadores se revolvían por ver la Casa Blanca utilizada de esa manera

Incluso para un presidente que ha roto todas las normas y convenciones, Trump se ha superado a sí mismo esta semana con su extenso uso de las instalaciones e instrumentos para la fiesta republicana después de tener que cancelar, debido a la pandemia, la convención física que pensaba organizar primero en Carolina del Norte y luego en Florida. El Partido Republicano, reconvertido en cinco años en una plataforma a su servicio, le ha dejado hacer, aunque algunos conservadores se revolvían por ver la Casa Blanca utilizada de esa manera. “Creedme amigos: si un presidente demócrata hiciera esto, todos los conservadores saltaríamos de rabia (¡qué usurpación!, ¡qué profanación de la casa del pueblo!) y tendríamos razón”, denunció en Twitter Jay Nordlinger, editor de la revista conservadora National Review.

El discurso es básicamente un refrito de sus mítines pero el telón de fondo y tiene una gran influencia visual, quizás esta es la razón por la que no se puede utilizar recursos oficiales del gobierno como decorado de campañas electorales”, comentó Tom Nichols, asesor del Lincoln Project, fundado por republicanos anti Trump que apoyan la elección de Joe Biden.

Trump ya había sido acusado de cruzar todas las líneas rojas el martes, cuando el programa de la convención republicana incluyó dos actos oficiales celebrados en la Casa Blanca (un indulto y una ceremonia de naturalización de nuevos ciudadanos), un discurso de la primera dama Melania Trump desde sus jardines y un discurso del secretario de Estado, Mike Pompeo, desde Jerusalén, donde estaba de viaje oficial. “A nadie fuera de Washington le importa”, respondió el jefe de gabinete del presidente, Mark Meadows, preguntado sobre la posible violación de la Ley Hatch, que limita el uso de propiedad públicas con fines partidistas.

Trump presenta la dinastía…..Barron Trump, la primera dama Melania Trump, Donald Trump, Tiffany Trump, Donald Trump Jr., Kimberly Guilfoyle, Lara Trump, Eric Trump, Ivanka Trump, Jared Kushner y Michael Boulos durante el acto celebrado en la Casa Blanca. / Saúl Loeb – AFP

Una lluvia de fuegos artificiales alrededor del obelisco del monumento a Washington, situado al sur de la Casa Blanca, y un concierto musical inaugurado por el cantante de ópera italoamericano Christopher Macchio desde uno de sus balcones cerraron el acto. “TRUMP 2020”, podía leerse en los fuegos de artificio rojos, blancos y azules. El presidente, la primera dama Melania y todos sus hijos adultos, acompañados por sus parejas, le acompañaron sobre la alfombra roja del escenario, delante de una Casa Blanca dramáticamente iluminada. “¡Cuatro años más!”, gritaban los invitados, entre los que había congresistas, senadores, empresarios, famosos del mundo del deporte e invitados personales del presidente, personas que se han beneficiado de sus políticas y ahora hacen campaña por él.

“Joe Biden es débil”, es “el caballo de Troya del socialismo radical”, aseguró Trump en su discurso de aceptación de la nominación. Biden “no es el salvador del alma de EE.UU. sino el destructor de los puestos de trabajo americanos y si le dejamos destruirá la grandeza de América”, advirtió el ya candidato presidencial republicano, embarcado en una potente ofensiva para borrar la ventaja de alrededor de casi 10 puntos que su rival demócrata, Joe Biden, le lleva en los sondeos desde antes del verano, impulsado por la nefasta opinión de los estadounidenses sobre cómo ha gestionado la crisis del coronavirus el presidente.

El polémico escenario de la gran noche de Trump no es algo que moleste a sus votantes. “Nunca he estado más orgullosa de América que ahora”, comentaba una mujer de Florida que llamó a la línea telefónica para simpatizantes de Trump habilitada por la televisión pública CSPAN. “América ya era grande antes pero no tanto en sus valores. Creo que eso es lo que lo hace diferente”, celebró otra votante de Nueva York natural de Venezuela. Los telespectadores que llamaban a la línea para los votantes de Biden se lamentaban por el rumbo que ha tomado el Partido Republicano.

El acto celebrado en la Casa Blanca finalizó con fuegos artificiales. / POOL – EFE

En el exterior de la Casa Blanca, en las inmediaciones del parque Lafayette, epicentro de las manifestaciones contra el racismo de este verano, cientos de personas se dieron cita para protestar. Durante toda la noche, desde los jardines de la Casa Blanca podía escucharse de fondo sus gritos, la música, las vuvucelas y la sirenas de la policía mientras una docena de oradores defendía la reelección de Trump a través de una serie de vídeos pregrabados. Los verificadores de datos apenas daban abasto anoche para comprobar la veracidad de las afirmaciones del presidente y sus aliados. “Donald Trump ha hecho más por el pueblo americano en tres años que ningún otro presidente de la historia y su próximo mandato llevará a América a alcanzar nuevos hitos”, aseguraron los republicanos.

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