Socorro, proeza, drama y delito

Paul Moreno era miembro activo de la brigada de socorristas …era un “cruz verde”

 

LA HISTORIA SORPRENDENTE Y HEROICA de las “cruces verdes”, como –en otros tiempos– grandes santos de la Iglesia

 “INÉDITO Y ABSURDO” LA DETENCIÓN de brigadistas por brindar primeros auxilios

 

CARLOS  ZAPATA*

* Periodista y ex editor del Diario Católico de Venezuela

 

Socorrer no es sólo un acto de solidaridad y misericordia. En Venezuela, inmersa en una profunda crisis humanitaria, brindar atención médica es también un delito.

Al menos 20 socorristas y estudiantes de medicina fueron detenidos en las últimas semanas durante las protestas contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro. Pero ellos están dispuestos a seguir su labor heroica, sin distinción de ideologías. Porque curan a “chavistas” y opositores por igual.

Venezuela ya supera 60 días de marchas y represión. En medio de este escenario, las historias humanas parecen perderse entre las frías estadísticas de los muertos y detenidos. En este contexto, opera un grupo de emergencias atípico. Sin importar los protocolos internacionales, los socorristas brindan atención en la misma línea de fuego.

Son las brigadas especiales conocidas como las “cruces verdes”, cuyos miembros se identifican por llevar ese signo en sus cascos.

La iniciativa surgió durante un escenario similar de protestas en 2014 que motivaría la creación del grupo: “Primeros Auxilios UCV”, de la Universidad Central de Venezuela. Refundado en 2017, el modelo fue replicado por distintas casas de estudio en todo el país.

Son héroes anónimos, casi clandestinos, que salvan vidas en silencio. A ellos se debe que el derramamiento de sangre no sea mayor. Hacen maniobras especializadas para socorrer, algo que en la práctica es cada vez más criminalizado por los cuerpos de orden público.

Quizás no lo sepan, pero ellos parecen seguir el ejemplo de José Gregorio Hernández (1864-1919), el “médico de los pobres” de Venezuela, cuyo proceso de beatificación se encuentra en curso.

La inédita escalada de violencia de los últimos días, que incluye ataques directos con lacrimógenas, disparos de proyectiles, quema de establecimientos y saqueo de comercios, es el caldo de cultivo que crea escenarios irregulares hasta para los organismos de atención de emergencias.

Paul Moreno

En ese marco, hace apenas una semana entró Paul Moreno en la larga lista de muchachos asesinados. Su nombre fue tendencia nacional en las redes sociales. ¿La razón? El joven era miembro activo de la brigada de socorristas.

Era un “cruz verde” y murió tras ser arrollado por una camioneta sin placa durante una protesta en Maracaibo, donde los socorristas provienen de la Universidad del Zulia.

En la Venezuela de la crisis también los médicos y paramédicos pueden ser detenidos para impedir que brinden atención. Los casos se conocen, pero no se registran; al menos no públicamente. En medio de la censura, la persecución y las presiones, las fuentes anónimas se multiplican, y algunas siguen protocolos que impiden hacerlos visibles.

En entrevista con Vatican Insider, la directora de Primeros Auxilios UCV, Daniela Liendo confirma al menos una veintena de detenciones. La más reciente, con al menos 10 presos, ocurrió con estudiantes de la Universidad de Oriente (UDO) en Ciudad Bolívar.

Liendo tiene apenas 22 años, la edad media de los 200 muchachos que conducen los trabajos de primeros auxilios, tan solo en Caracas. “(Todos somos) estudiantes de ciencias de la salud y contamos con más de 90 especialistas, quienes no necesitan ningún permiso especial para atender, porque ya tienen su acreditación como médicos y como especialistas”.

Ella se formó en la Cruz Roja, al igual que algunos de sus compañeros. El resto de los integrantes cuenta con formación avanzada en primeros auxilios; así como en la atención durante conflictos armados. Su meta es trabajar todo el año, no sólo durante hechos violentos. Para ello, decidieron constituirse como asociación civil de acción permanente.

Calificó de “inédito y absurdo” la detención de brigadistas por brindar primeros auxilios.

“No estamos para atender solamente a los manifestantes; estamos también para los guardias nacionales, policías, los transeúntes que muchas veces no saben que están en una manifestación y terminan en medio de un conflicto. Estamos para atenderlos a todos, sin distinción. Criminalizar la ayuda humanitaria también debería ser calificado como un crimen”, agregó.

No están solos. La generosidad internacional se ha manifestado con ellos a través de diversas jornadas de recolección de insumos que han organizado en países vecinos y de Europa. Los donativos llegan, pero se van con gran rapidez debido al alto volumen de lesionados atendidos. No manejan dinero, pero logran adquirir insumos por medio de amigos y personal autorizado en otros países.

“A escala internacional nos han dado muchísima ayuda. Si lo puedes poner en negrita, subrayado y mayúscula, de nuestra parte queremos decirles: ¡mil gracias! Especialmente a la gente del exterior que nos ha dado su ayuda y a los que estando acá en el país, que han hecho malabares para conseguir lo que se ha podido”, apuntó.

Explicó que, cada semana, actualizan los listados de sus necesidades en sus redes sociales, PrimerosAuxiliosUCV en Instagram y @PA_UCV en Twitter.

La ayuda que reciben va a parar a sus botiquines de atención y los de los diversos grupos surgidos en el país bajo el mismo protocolo. El color de la cruz, aunque varía en toda la nación según la casa de estudio universitaria de su proveniencia, no busca únicamente uniformarlos, sino favorecer su identificación exterior.

Atienden sin distinción, su meta es salvar vidas. Eso incluye, también, a policías y guardias, artífices de la represión. Lo tiene claro Daniela Liendo, “somos una familia… Pedimos a Dios la alegría de volver a reencontrarnos como lo que somos: grandes y nobles hermanos”.

 

 

La policía frente a una Iglesia y la Misa en la calle

 

En Caracas los agentes bloquearon el acceso al templo de San Pedro. El párroco, con megáfono en mano, celebró frente a cientos de opositores antichavistas

 

Misa “prohibida”

Una Misa en la calle frente a cientos de opositores “antichavistas”, después de que la policía bloqueara el ingreso a una Iglesia.

Es lo que sucedió durante una manifestación de protesta en Caracas, durante la que se vivieron horas de tensión.

Hace algunos días, las autoridades habían indicado que la manifestación programada en la zona no contaba con el permiso que habían solicitado los estudiantes y otras organizaciones.

Los agentes de la “guardia nacional bolivariana” bloquearon el acceso a la zona en la que se encuentra la Iglesia de San Pedro. Por ello, con el megáfono en la mano, el párroco decidió celebrar la Misa en la calle.

Según los medios locales, asistieron a la ceremonia grupos de estudiantes “antichavistas” y Robert Redman, padre de uno de los 43 chicos que han muerto durante la oleada de protestas en contra del gobierno que comenzaron el 13 de febrero del año pasado.

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