Sánchez: ¡Qué pavosa la Delcy!

IGLESIAS TEME QUE EL PSOE OBTUVIESE EN BARAJAS DATOS SENSIBLES SOBRE PODEMOS / Luca Costantini 

«TEMEMOS QUE AQUÍ OCURRA LO MISMO QUE EN VENEZUELA» dicen en Madrid los Venezolanos con Guaidó

Plaza del sol, Madrid 25-1-2020

 

FERNANDO LÁZARO / El Mundo .- La decisión de Pedro Sánchez de no recibir en La Moncloa al presidente encargado de VenezuelaJuan Guaidóasí reconocido por el propio Gobierno de España y por la Unión Europea, se suma al rocambolesco episodio protagonizado por el ministro de Transportes, José Luis Ábalos, encontrándose de madrugada en Barajas con la vicepresidenta de Nicolás MaduroDelcy Rodríguez, uno de los 25 dirigentes venezolanos sobre los que pesa la prohibición de ingreso en territorio Schengen.

Este bandazo radical en la política exterior, y el rosario de distintas versiones sobre la visita nocturna del ministro y número tres del PSOE, ponen de manifiesto el desconcierto que existe en el seno del Gobierno de coalición, uno de cuyos socios –Unidas Podemos– defiende a capa y espada el régimen tiránico de Maduro.

La sorprendente posición del Gobierno sin que mediara explicación alguna del viraje respecto a la decisión adoptada hace un año deja al desnudo las grietas en el seno de un Ejecutivo en el que la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, insiste en el reconocimiento pleno de Guaidó como presidente de la Asamblea Nacional y presidente encargado de Venezuela, mientras el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, se refiere a él como «un político muy importante de la oposición» al que, añade, «la propia oposición le ha quitado el cargo de presidente de la Asamblea Nacional».

La confusión ha adquirido tintes de esperpento con el encuentro, primero negado, luego tachado de fortuito y finalmente aceptado con el conocimiento de tres ministros -González Laya, Grande-Marlaska y el propio Ábalos- entre el titular de Transportes y la vicepresidenta de Maduro. Un encuentro que se intentó mantener en secreto y que, nada más desvelarse, fue tachado de clandestino e indigno por la oposición –PPVox Ciudadanos-, que no ha dudado en reclamar la dimisión del ministro.

MINIGABINETE PARA LA ‘CRISIS ÁBALOS’

La situación se enredó tanto que el viernes, a última hora, Sánchez convocó un mini gabinete para afrontar la crisis Ábalos, como se refieren a ella en Moncloa. Fuentes de Presidencia afirman que tras visitar las zonas afectadas por el temporal Gloria, el presidente decidió reunirse con sus más próximos para dar solución al caos informativo, político y diplomático abierto tras el encuentro entre el ministro y la vicepresidenta venezolana.

José Luis Ábalos, ayer, en el Comité Nacional del PSdeG, en Santiago de Compostela.EUROPA PRESS

Según explican a este periódico fuentes cercanas al gabinete de Sánchez, la reunión se produjo poco después de que el ministro Ábalos expusiera su última versión sobre el encuentro con Delcy Rodríguez.

A la llamada del presidente acudieron la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, y el jefe de Gabinete, Iván Redondo. Sobre la mesa, añaden las fuentes, se pusieron varias opciones e incluso se llegó a sugerir la posibilidad de contemplar la dimisión de Ábalos. Finalmente se acordó avalar al ministro y apoyar su última explicación.

Esto es: que acudió a Barajas a encontrarse con su amigo el ministro de Turismo de Venezuela y, previamente advertido por los titulares de Interior y Exteriores, aprovechó la ocasión para advertir a Delcy Rodríguez de que su entrada en territorio español estaba prohibida.

Ayer, a media mañana, Sánchez, que hasta entonces había evitado las preguntas de la prensa, se prestó a ofrecer la versión definitivamente pactada tras dos días de silencio: Ábalos se encontró con Delcy Rodríguez «para evitar un conflicto diplomático» con los socios de la UE, «y lo logró». De paso, el presidente aprovechó para arremeter contra la oposición.

El episodio, no obstante, ha generado heridas. El ministro de Transportes dejó entrever su malestar en una comparecencia de partido en Santiago de Compostela: «Yo he venido para quedarme y no me echa nadie; otros quizá estén en la política de paso (…) Yo estoy en esto desde el año 76, no estoy en una aventura».

Unos interpretaron que respondía así a las exigencias de dimisión por parte de la oposición -el líder del PP, Pablo Casado, advirtió ayer de que llevará este asunto al Parlamento y al ámbito europeo y, junto a Ciudadanos, está dispuesto a pedir una comisión de investigación en el Congreso-; otros, en cambio, pusieron el foco del malestar del ministro en círculos de La Moncloa.

LA POLÉMICA SALTARÁ AL CONGRESO

Comisión de Investigación. El Partido Popular y Ciudadanos se preparan ya para llevar al Congreso el giro de Sánchez en relación con Venezuela y el estrambótico encuentro entre el ministro Ábalos y la vicepresidenta de Maduro. Ambas fuerzas políticas estudian plantear una comisión de investigación sobre este último episodio.

Comparecencias. En cuanto el Congreso comience a funcionar con su rutina ordinaria en la segunda semana de febrero, la oposición reclamará, además de explicaciones al presidente del Gobierno y al ministro de Transportes, José Luis Ábalos, la comparecencia del titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, para que explique la presencia de Delcy Rodríguez, vetada por la UE, en el aeropuerto de Barajas.

 

Las tres versiones

PATRICIA ORTEGA DOLZ / El Pais .- El polémico encuentro entre el ministro de Transportes, José Luis Ábalos, y la vicepresidenta del Gobierno venezolano, Delcy Rodríguez, de madrugada, en un avión en una terminal de Barajas el pasado lunes, no deja de generar chispas.

El viernes, ante las dimensiones que ha alcanzado la controversia, fue el presidente Pedro Sánchez quien defendió a Ábalos: “Hizo todo lo que pudo para evitar una crisis diplomática y lo logró”. Sánchez pidió a la oposición que no rompa el consenso en política internacional ante una situación “tan compleja”. Ábalos, de quien la derecha pide su dimisión, respondió: “A mí no me echa nadie”.

La reunión con Delcy Rodríguez, que tiene prohibida la entrada en la Unión Europea debido a las sanciones aplicadas a Venezuela por las políticas represivas de su presidente Nicolás Maduro, sigue sin estar del todo clara. Fue calificado de “fortuita” por Ábalos. Pero, pese a las distintas versiones ofrecidas por el propio ministro, aún quedan interrogantes por responder. El encuentro se produjo, además, solo cuatro días antes de la llegada a Madrid de Juan Guaidó, reconocido por España, Estados Unidos y otros 60 países, como presidente encargado de su país frente a Nicolás Maduro. Guaidó, sin embargo, no ha sido recibido por Pedro Sánchez, sino por la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya.

En su primera versión del encuentro “casual” desvelado por Vozpopuli, Ábalos argumentó que acudió al aeropuerto a recoger a su “amigo personal”, Félix Plasencia, ministro de Turismo venezolano que acudía a la feria Fitur y aprovechaba la “parada técnica” del avión con destino a Turquía para quedarse en Madrid. Ábalos dijo después, en una segunda versión, que su amigo le pidió que saludara a su vicepresidenta, que no podía bajarse del avión para no entrar en España y, en una tercera versión, añadió que fue hasta el aeropuerto a esas horas porque tenía una semana muy complicada y no sabía si podría ver a su amigo.

Sin embargo, fuentes policiales aseguraron que la presencia de Ábalos respondía al empeño de Rodríguez en bajarse del avión en su “parada de tránsito” junto a la tripulación y a los otros seis asesores que la acompañaban. Solo ella tenía prohibida la entrada en España. Según la versión policial, la “insistencia” de la mandataria venezolana habría obligado a que el ministro fuese hasta el avión acompañado de un comisario de la Policía Nacional para advertirle de que si tocaba suelo español tendría que ser detenida.

En su segunda versión, el ministro señaló que subió para saludarla y para “recordarle que lamentablemente no podía entrar en España”, además de destacar que “en todo momento” estuvo acompañado de miembros de la Policía y de la Guardia Civil. No aclaró, sin embargo, cuanto tiempo permaneció en la aeronave: “Lo justo”, resolvió. Ni qué fue lo que habló con Rodríguez durante “el rato” —según la policía— que estuvo en su avión.

Nicolás Maduro y Delcy Rodríguez.

El ministro se limitó a decir que “no hubo reunión”, puesto que entiende por reunión “cuando uno se convoca y está debatiendo e intercambiando, aunque sean puntos de vista”. “En ese sentido le digo que no”, aclaró.

Tampoco quedó claro cuántas personas presenciaron el encuentro, ni donde pasó la noche la vicepresidenta venezolana, ya que su avión partió el lunes a las 14.42. Ábalos aseguró que, mientras él estuvo allí, ella no se bajó de la aeronave. Aunque también señaló que “hay unas salas internacionales”, que están en la zona de tránsito, y que no se consideran suelo español.

Ya en una tercera versión, en una entrevista a La Razón, el ministro asegura que “llegando al aeropuerto” le llamó el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para informarle de que en ese vuelo viajaba también la número dos de Maduro. Según Ábalos, a Marlaska —que le dice: “Ya que vas, procura que no se baje del avión”—, le había informado, a su vez, la ministra de Exteriores, alertada por la embajada de España en Caracas.

Por su parte, Interior declina dar ninguna explicación al respecto. “El Ministerio del Interior se limitó a hacer las gestiones en el ámbito de su competencia para que la vicepresidenta de Venezuela no entrara en territorio nacional”. Pero no responden ni sobre la hora de esa llamada ni confirman que fuese Marlaska quien advirtió a Ábalos de la presencia de Rodríguez en el vuelo. La oposición pidió la comparecencia de Marlaska en el Congreso.

Así las cosas, la ministra de Exteriores defendió desde Rabat la gestión de Ábalos del asunto, por lograr que Delcy Rodríguez no pisara suelo español. Y el viernes, el presidente del Gobierno mostró su respaldo sin fisuras al ministro: “Tiene todo mi respaldo y apoyo político y personal. Hizo todo lo que estaba de su parte para evitar una crisis diplomática y lo logró”. Por su parte, Ábalos despachaba la lluvia de críticas procedentes de la oposición pidiendo su dimisión con esta frase en un mitin en Santiago de Compostela: “Otros quizá estén en política de paso. Yo vine para quedarme y no me echa nadie”.

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