Refugiados cubanos “cogieron pál monte”

LA NEGATIVA DE NICARAGUA DE PERMITIRLES el paso se suma a la actual presencia en Costa Rica de más de 2.000 migrantes procedentes mayormente de Haití y países africanos.

EDUARDO BERDEJO / Bogotá.-  La Conferencia Episcopal Colombiana (CEC) pidió a la comunidad internacional buscar “los mejores modos para resolver las problemáticas migratorias”, en este caso de los miles de migrantes cubanos y haitianos varados en el país sudamericano, “asegurando el respeto a los derechos humanos” de las personas implicadas.

Entre 1.300 y 2.400 migrantes cubanos se encuentran ilegalmente en el puerto de Turbo, en Antioquia (Colombia), esperando continuar su camino hacia Estados Unidos. El Gobierno de Juan Manuel Santos pidió a estas personas aceptar una deportación voluntaria para no tener que recurrir a la expulsión obligatoria.

Sin embargo, esto provocó que decenas de estas personas se internaran en la selva ubicada en la frontera entre Colombia y Panamá.

Por su parte, Costa Rica advirtió este jueves que no permitirá el paso a los migrantes cubanos que intentan entrar desde Colombia y que deportará a los que ingresen ilegalmente.

Indicó que no tiene las condiciones para recibir a más migrantes como hizo el año pasado, cuando Nicaragua se negó a dejarlos pasar para que continuaran su ruta a Estados Unidos.

Señaló que la negativa de Nicaragua de permitirles el paso se suma a la actual presencia en Costa Rica de más de 2.000 migrantes procedentes mayormente de Haití y países africanos. Indicó que esto hace imposible recibir a los cubanos.

En un comunicado publicado hoy, los obispos señalaron que esta realidad exige “poner en marcha iniciativas coordinadas entre los gobiernos para actuar en profundidad y resolver eficazmente los problemas migratorios”.

El comunicado, firmado por el Vicepresidente de la CEC, Mons. Oscar Urbina, agradece “los ingentes esfuerzos de la Diócesis de Apartadó para acoger y atender, en cuanto le es posible, las necesidades más urgentes de estos inmigrantes”.

En ese sentido, recordó las palabras del Papa Francisco de que “los inmigrantes son nuestros hermanos y hermanas que buscan una vida mejor lejos de la pobreza, del hambre, de la explotación y de la injusta distribución de los recursos del planeta”, y que “tuteladas en su dignidad, pueden contribuir al bienestar y progreso de todos”.

Por ello exhortaron a los colombianos “a acabar con cualquier forma de indiferencia”, y en especial a los católicos a “actuar la fe, la esperanza y la caridad que permiten reducir las distancias que nos separan de los dramas humanos, a mirarlos con ojos de misericordia y a promover una cultura del encuentro”.

“A nuestros queridos hermanos y hermanas inmigrantes los invitamos a mantener viva la esperanza. Los tenemos vivamente presentes en nuestras oraciones; encomendamos sus necesidades, anhelos y esperanzas a la protección maternal de María Madre, Reina de la Misericordia”, alentaron los obispos.

…por selva hacia Panamá

Los cubanos que han abandonado el municipio no hacen parte de los más de 1,200 que están alojados en una bodega de 200 metros cuadrados

Docenas de migrantes cubanos varados en Turbo, noroeste de Colombia, iniciaron una travesía por la selva hasta Panamá con rumbo a Estados Unidos, tras difundirse el rumor de su posible deportación y el incremento de controles fronterizos en Centroamérica, informaron el jueves fuentes oficiales.

“El número de cubanos que está saliendo por el muelle de Waffe ha aumentado en los últimos cinco días, ha habido más circulación”, dijo el secretario de gobierno de Turbo, Emélides Muñoz.

Entre el 19 de mayo y la víspera, por el muelle han salido 7,903 migrantes irregulares, la mayoría haitianos, asiáticos, africanos y cubanos.

En ese período abandonaron Turbo con rumbo al Chocó 290 nacionales de Cuba, afirmó el secretario de gobierno.

Los migrantes irregulares acuden al puerto de Turbo, donde pagan 120,000 pesos (unos $38) por un viaje de una hora en un bote comercial hasta el corregimiento de Sapzurro, en el municipio de Acandí, en el departamento de Chocó, fronterizo con Panamá, explicó Muñoz.

En Sapzurro empiezan su travesía por la inhóspita selva del Darién, donde según las autoridades se exponen a caer en redes de tratas de personas, a grupos armados ilegales, a ataques de animales salvajes y a lidiar con las inclemencias típicas del terreno.

“Tenemos reportes de que en las selvas ha habido muertes, violaciones de mujeres y abandonos”, aseguró por su parte el padre Manuel Gregorio, delegado de la diócesis de Apartadó (Chocó) para acompañar a los migrantes en un tramo de su viaje por la selva.

Los isleños que han abandonado el municipio no hacen parte de los más de 1,200 que están alojados en una bodega de 200 metros cuadrados, prestada por un particular en Turbo, y sus inmediaciones, según un censo de la Defensoría del Pueblo.

Así lo indicó Aliex Artiles, uno de los cubanos en la bodega, quien aseveró que van “a seguir en Turbo hasta que nos solucionen la situación” migratoria.

Este colectivo ha pedido a la administración de Juan Manuel Santos que disponga un avión que los traslade a México para continuar desde allí su viaje hacia Estados Unidos, donde la ley les otorga ventajas migratorias, una solicitud desestimada reiteradas veces por las autoridades colombianas.

Colombia anunció el martes un plan de choque en sus fronteras contra la migración irregular precisamente por la llegada masiva de personas que usan al país como territorio de paso.

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