“Razas”: Sangre roja; cerebro blanco

– CÓMO LA CIENCIA DESMONTÓ LA TEORÍA DE LAS “RAZAS” HUMANAS

– AFRO – ALEMANES: «¡NO SOMOS EXTRANJEROS!»

RACISMO EN RUSIA «TE MIRAN COMO SI NO FUERAS HUMANO»:

 

Hay datos Hay datos que respaldan la igualdad de los seres humanos desde un punto de vista científico. – GETTY Images

 

LORENZA COPPOLA BOVE* / The Conversation

Profesora de Antropología Física de la Universidad Pontificia

Desde su nacimiento en el siglo XVIII, la antropología física se centró en el estudio de los restos de esqueletos humanos. Su objetivo era observar los fenómenos evolutivos y de la variabilidad humana.

Conforme se descubrían nuevos territorios y poblaciones, fue necesario, según los naturalistas europeos, clasificar los seres humanos según a sus rasgos.

En el reino animal hablar de razas geográficas consiste en definir unas agrupaciones de individuos que se distinguen por rasgos adaptados al tipo de ambiente. En el caso del ser humano, el concepto tuvo una connotación muy diferente.

De hecho, la diversidad humana no se percibía como una selección del medio ambiente (como ocurre con el color de la piel y la forma de los ojos).

En su lugar, se interpretó como el reflejo de las características culturales de las muchas poblaciones del planeta.

Por ejemplo, los rasgos europeos eran considerados «superiores, equilibrados, hermosos», y eran el reflejo exterior de la «inteligencia y la educación» que caracterizaban a todo europeo.

Se consideraban ellos mismos la raza «cumbre».

En el otro lado estaban los rasgos africanos, considerados «primitivos y poco atractivos», símbolo de una población «ignorante e incivilizada» según los naturalistas y antropólogos del siglo XVIII.

La verdad universal que gritan los huesos es que somos humanos.

La creación de una jerarquía

El contexto histórico favoreció una investigación dedicada a la clasificación de los tipos humanos.

El colonialismo y la esclavitud fueron los motores que llevaron los europeos a buscar apoyos científicos para justificar sus acciones contra los indígenas.

Una de las primeras herramientas que se emplearon para discriminar las diferentes «razas» humanas fue la craneología.

Esta consistía en el estudio de los caracteres métricos y morfológicos del cráneo humano.

Para ello se medían los cráneos de los principales grupos poblacionales conocidos.

A cada uno se le atribuía un patrón preciso de características (cráneo globular, alargado, etc.) que se correspondían con cualidades intelectivas más o menos desarrolladas.

Así se estableció una jerarquía social y cultural entre los grupos humanos.

Fue gracias a Blumenbach (1752-1840) que la morfología del cráneo empezó a ser utilizada sistemáticamente como parámetro para determinar la raza de procedencia de un individuo.

De hecho, su metodología se extendió a todas las colecciones osteológicas europeas en el siglo XVIII.

Resulta incorrecto definir fenómenos tan dinámicos como la inmensa variabilidad humana y la historia de su evolución con un concepto estático y estéril como el de «raza».

Este interés en los rasgos craneales fue cultivado sobre todo por Franz Joseph Gall (1758-1828), quien defendió la hipótesis de que a una precisa morfología craneal correspondían unas determinadas características intelectivas.

Así nació la frenología, hoy considerada una pseudociencia.

Los últimos defensores de las razas humanas

Muchos antropólogos físicos y genetistas se disociaron de la imagen que los totalitarismos y el colonialismo querían dar sobre la variabilidad humana. Para ello aportaron evidencias y estudios científicos.

La inconsistencia del concepto de raza se nota, sobre todo, porque nunca hubo una clasificación unívoca del número ni de los parámetros utilizados.

A lo largo de la historia se clasificaron desde dos hasta 63 razas humanas, una pesadilla para los estudiantes de antropología.

También es importante destacar que los primeros naturalistas y antropólogos que intentaron dividir la humanidad en razas utilizaban unos parámetros sujetos al medio ambiente, fruto de la evolución y de la selección ambiental de los rasgos fisonómicos. Por ejemplo el color de la piel, el tamaño y la morfología del cráneo.

En 1994, la American Anthropological Association tomó distancia de este concepto tan obsoleto y demostró su carencia de soporte científico.

De hecho, resulta incorrecto definir fenómenos tan dinámicos como la inmensa variabilidad humana y la historia de la evolución del hombre con un concepto estático y estéril como el de «raza».

En el campo de la antropología forense, una rama de la antropología física, cuando se hallan unos restos es fundamental establecer el sexo, la edad, la talla y el origen geográfico.

La ciencia ha modificado su forma de referirse a las poblaciones humanas, y ha aceptado la existencia de una sola especie: Homo sapiens.

Para alejarse de la connotación social de la palabra «raza», la ciencia tuvo que modificar su forma de referirse a las poblaciones humanas, y aceptar la existencia de una sola especie: el Homo sapiens.

La terminología pasó de race (raza, en inglés) a ancestry (ascendencia). Esto hace referencia a los caracteres heredados por los padres y los antepasados de una persona.

Este cambio fue necesario también porque no es cierto que un individuo pertenezca a un área precisa. La globalización ha cambiado la distribución de los caracteres fenotípicos (los que vemos representados en una persona).

La investigación no se desarrolló solamente sobre la parte morfológica del esqueleto humano. También se evaluaron pruebas genéticas y moleculares en el ámbito de la antropología molecular.

En un estudio de 1972 realizado por el profesor de Harvard Richard Lewontin se analizaron unas proteínas contenidas en la sangre de diferentes poblaciones.

Los resultados no mostraron diferencias significativas desde el punto de vista molecular para separar razas humanas.

Estudios posteriores contribuyeron a verificar que la secuencia de bases (las unidades que forman la información genética) en el ADN humano es idéntica al 99,9%, lo que demolió por completo la posibilidad de encontrar un parámetro fiable para definir las razas.

Debajo de nuestra piel, somos todos iguales.

Estos datos fueron importantes para sostener la igualdad de los seres humanos desde un punto de vista científico, imparcial y riguroso.

La idea de raza en nuestros tiempos

En los tiempos modernos todavía existe el directo derivado del concepto de raza: el racismo.

Conocemos las funestas consecuencias que tuvo por los feroces genocidios cometidos en el siglo XX.

Como decía Einstein, «es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio«, una afirmación que sigue siendo actual.

Desafortunadamente, tenemos que reconocer que todavía hay quien opina que las «razas» humanas existen.

Esto, a pesar de que la ciencia ha probado que no hay evidencias suficientes ni bases rigurosas para

Es más, el mundo científico trabaja de modo unánime para defender la igualdad entre los distintos grupos humanos y despojar de construcciones pseudocientíficas una realidad aceptada tanto biológica como jurídicamente.

Que se trate de restos de un poderoso rey de la época medieval, de un esclavo egipcio, de un migrante fallecido en nuestras costas o de un importante personaje del mundo del espectáculo, la verdad universal que gritan los huesos es que somos humano

AFRO- ALEMANES: «¡NO SOMOS EXTRANJEROS!»

Mellizos, uno blanco otro negro….

DW Documental – Negros y alemanes. A la presentadora Jana Pareigis siempre le preguntan sobre su color de piel. ¿Qué significa ser negro en Alemania? ¿Y qué debería cambiar? De dónde eres? A la moderadora de televisión afroalemana Jana Pareigis le han hecho esta pregunta desde su infancia, a pesar de que en Alemania viven personas de raza negra desde hace 400 años. En su recorrido por el país, Pareigis se encuentra, entre otros, con el rapero Samy Deluxe y el exfutbolista Gerald Asamoah. Describen cómo es vivir en Alemania siendo negro y qué habría que cambiar. En Alemania viven personas de raza negra desde hace 400 años. Entretanto se calcula que son un millón. ¿De dónde eres?, es decir, ¿de dónde eres «de verdad»?, esa pregunta lleva escuchando Jana Pareigis desde su más tierna infancia. En el reportaje describe su forma de confrontarse con el racismo. A veces pensaba que el color de su piel era un defecto. «De niña quería ser blanca», dice. Su experiencia personal la conecta con la historia de otras personas negras en Alemania, desde la época colonial hasta nuestros días. Jana Pareigis se encuentra con otros afroalemanes como el rapero Samy Deluxe, el exfutbolista Gerald Asamoah y Theodor Michael, expuesto al público en uno de los llamados «zoológicos humanos» de la época nazi. Todos ellos narran cómo es vivir en Alemania siendo negro. El reportaje ha sido dirigido por la redactora de DW Susanne Lenz-Gleißner, Jana Pareigis y la realizadora afroalemana Adama Ulrich. T.W. Michael fallecido el 19.10.2019

 

Los Negros Blancos, el racismo brutal en Africa: Los blancos negros – Documental de RT sobre albinos en África

 

1 millón de alemanes negros vive en Alemania. Pese a haber nacido y crecido aquí muchos llamados “afroalemanes” se sienten discriminados por su color de piel. Algunos desarrollan y disfrutan una doble identidad.

Vincent Bababoutilabo es hijo de una congolesa y un alemán. El estudiante de música de 23 años nació y creció en Berlín. Es alemán, pero a veces se siente como si no perteneciera a esta cultura.

“A menudo se me considera como dentro del grupo de extranjeros, pero no soy ningún extranjero. Nací aquí y por ello no puedo ser extranjero, ese prejuicio es lo que más me molesta”, afirma.

Vincent ha vivido numerosas situaciones en las que se le trata como a un extranjero. Como cuando buscaba una habitación en la universidad para practicar la flauta transversal. El portero se dirigía a él gesticulando con la convicción de que de lo contrario Vincent no le entendería. También los supuestos cumplidos que le hacen a veces cuando elogian lo bien que habla el alemán o le preguntan de dónde viene. Eso lo saca de quicio.

Vincent Bababoutilabo, estudiante de música.

Nacionalidad, ¿definida por la sangre?

Cuando digo que soy alemán siempre me preguntan, entonces ¿de donde vienen tus padres o tus abuelos? Y así siguen el juego hasta que les digo…bueno, en realidad no soy un alemán de verdad. Al parecer la nacionalidad se sigue definiendo por la sangre”, afirma.

Vincent buscó su identidad, pero no la encontró ni del lado alemán ni del africano. La experiencia que más lo marcó fue cuando una amiga negra lo tomó del brazo diciéndole que él no era «un negro de verdad». Desde entonces ya no deja que nadie le diga lo que es. No es blanco o negro, sino ambas cosas.

Así fue como me encontré a mí mismo, cuando me dije: soy quien soy. Tengo dos nacionalidades y puedo sentirme orgulloso de ellas y no tengo que limitarme a una sola”, señala.

Al mal tiempo, dos buenas caras

Muy diferente es el caso de la senegalesa- alemana Ndella Ba. La estudiante de estudios africanos aclaró pronto la cuestión de su identidad. Nació y creció en Colonia y desde niña se sintió fuertemente vinculada con Alemania, pero también con África. Casi todos los años pasaba las vacaciones de verano con su familia en Senegal y a los 16 años cursó un año escolar en un colegio en la capital, Dakar. Hoy en día sigue cocinando con su padre platillos de la cocina senegalesa.

Mi cultura africana estuvo siempre presente. Crecí en un ambiente afro-alemán, mi padre sigue trayendo a la casa a sus amigos africanos. Así que no necesité buscar mucho para encontrar mi identidad africana. Y la identidad alemana la encontré en el camino. Crecí en Alemania, así que me siento muy alemana también. Creo que encontré un buen balance entre ambas culturas”, afirma.

También ella experimenta en la vida cotidiana prejuicios por su piel oscura. Pero Ndella Ba no se toma las cosas a título personal. Al contrario, la estudiante ve en ello una oportunidad y aclara a las personas que la abordan que no es ninguna contradicción ser negra y alemana. Y que no es necesario que la elogien por su buen alemán.

Mes de la Historia Negra en Alemania

Desde la década de los noventa tiene lugar cada febrero el Mes de la Historia Negra, un evento multidisciplinario que busca dar a conocer el legado de los afrodescendientes a la sociedad germana y a la cultura del mundo. (21.02.2012)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*