“Por un puñado de euros,…”

 

DIMITE LIBERO MILONE, PRIMER REVISOR GENERAL de las cuentas de la Santa Sede

FRANCISCO LE HABÍA ENCARGADO AUDITAR los dicasterios y organismos de la Curia

 

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El cardenal Pell bloquea una auditoría externa de las cuentas del Vaticano

 

JESÚS BASTANTE / Agencias.- Las presiones y luchas de poder en la Curia vaticana continúan intentando amargar las reformas diseñadas por Francisco y el C9 para el futuro de la Iglesia católica, especialmente en lo tocante al control de las finanzas de los dicasterios vaticanos. Así, la Santa Sede acaba de confirmar la dimisión de Libero Milone, primer revisor general de las cuentas del Estado vaticano.

Aunque no se han precisado las razones de la dimisión, que se produjo ayer mismo, algunas fuentes subrayan las dificultades con las que se ha encontrado Milone para poder «bucear» con total libertad en las cuentas de los dicasterios vaticanos.

Otras fuentes apuntan a que su marcha supone un nuevo varapalo a la figura de George Pell, el «superministro» de finanzas vaticanas, que también está en la cuerda floja. Al parecer, los choques con la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA) han sido constantes, produciéndose roces en todo momento.

Uno de los últimos, a cuenta de la participación de PriceWaterHouse en una auditoría independiente de las cuentas de la Santa Sede, solicitada por APSA con el apoyo, aparentemente, de la Secretaría de Estado, y que finalmente se paralizó por decisión de Pell y Milone.

Milone, dirigente con una amplia experiencia internacional en empresas como Wind Telecom o Fiat, ha sido el primer revisor general del Vaticano, un cargo instituido por Francisco el 24 de febrero de 2014 para auditar los dicasterios (ministerios) de la Curia Romana y las instituciones vinculadas a la Santa Sede.

El revisor general, que informa directamente al Papa Francisco, propone cada año un programa de revisión al Consejo para la Economía con el objetivo de identificar, gestionar y organizar las áreas de las finanzas vaticanas expuestas a riesgos o irregularidades, entre otras tareas.

En un breve comunicado, la Santa Sede apunta que la dimisión ha sido aceptada por el Papa y que pone fin «de común acuerdo» a su labor. Al tiempo, el Vaticano apunta que la búsqueda de su sustituto comenzará «cuanto antes».

La figura de Libero Milone saltó a los medios el 31 de octubre de 2015, cuando trascendió que “alguien” había accedido a su ordenador con la intención de robar archivos reservados, referentes a las finanzas vaticanas.

Dos días después las autoridades arrestaban al sacerdote español Luis Ángel Vallejo Balda y a la relaciones públicas Francesca Chaouqui acusados de sustracción y divulgación de noticias y documentos reservados, dando inicio el juicio conocido como «Vatileaks 2». Vallejo Balda acaba de concluir su condena, y se encuentra a la espera de destino, que ahora depende del obispo de Astorga, Juan Antonio Menéndez.

 

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