«No se coma las abejas, por favor»

-10 PLATOS A BASE DE INSECTOS, PARA CHUPARSE LOS DEDOS

PLATOS APTOS PARA PALADARES VALIENTES – Larvas, abejas, gusanos, avispas y demás ‘delicatessen’ llegan al mundo de la cocina y la gastronomía para quedarse.

 

MARÍA EUGENIA BRUN / Aleteia .- Si los insectos fueran un alimento saludable y amigable con el planeta ¿te animarías a incluirlos en tus platos?

Se estima que los insectos forman parte de la dieta tradicional de al menos 2.000 millones de personas en el mundo, principalmente en África, Asia y América Latina.

Los más consumidos son los escarabajos, las orugas, las abejas y hormigas. Le siguen los saltamontes, langostas y grillos.

Fotos: AFP

En muchos lugares del mundo ya ha dejado de ser algo exótico, pero su consumo sigue siendo una cuestión cultural, que a muchos todavía solo la idea de comerlos ya les resulta bastante repulsiva.

El hecho es que tener insectos en nuestros platos es una realidad cada vez más cercana, hay un mayor interés en su producción, venta y consumo por lo que se está investigando acerca de sus propiedades, riesgos para la salud, al mismo tiempo que se establecen normas y regulaciones para su venta y consumo en más países.

Pero ¿qué valor nutricional tienen?, ¿cuáles son los riesgos de su consumo? Y ¿por qué tanto interés en aumentar su venta, producción y consumo?

¿Por qué el uso de insectos?

La organización de las Naciones Unidades para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sostiene que comer insectos puede ser una de las soluciones al hambre en el mundo, que son muy nutritivos, saludables, y sostenibles.

Uno de los argumentos de que ayudarían a disminuir el hambre se basa en la población pobre puede participar en todas las etapas desde su recolección, cultivo, procesamiento y venta de insectos, porque su cría requiere de una mínima inversión e incluso pueden ser utilizados para su consumo.

A pesar de que pueden ser una buena alternativa a varios problemas de alimentación actual, no son la única solución. Hay otros alimentos que cumplen con estas propiedades proteicas y de minerales como las legumbres, también son sostenibles y lo más importante, son aceptadas culturalmente.

¿Son realmente nutritivos como se dice?

Sí, son un alimento muy nutritivo y saludable, a pesar que sus nutrientes pueden variar de acuerdo a la especie, en general son una buena fuente de energía y de proteínas de buena calidad. Contienen altas cantidades de grasas buenas como los ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados y además son ricos en minerales (como el cobre, hierro, magnesio, manganeso, fósforo, selenio y zinc) y vitaminas (riboflavina, ácido pantoténico, biotina).

El contenido de proteínas es de menor valor biológico que la carne o el pescado, pero el de vitaminas y minerales de los gusanos de la harina, por ejemplo, sí es similar.

El consumo de insectos tiene ventajas y riesgos

Ventajas, una de las que se manejan es que sostenible porque emiten menos gases de efecto invernadero que la ganadería convencional. Además, criar insectos consume mucho menos recursos (agua, alimento, tierra) que criar mamíferos o aves.

Otro de los beneficios es que transmiten muy pocas enfermedades zoonóticas a los humanos y no presentan riesgos de enfermedades cardiovasculares ni carcinogénicas.

Son nutritivos, tienen un buen valor nutricional porque se aprovecha todas las partes del insecto, incluyendo su esqueleto, que es el más rico en minerales, a diferencia de los animales de granja que se desechan varias partes.

Económicos, el bajo costo de materia prima y de transporte influyen en el crecimiento de la industria con lo que el rendimiento económico es elevado.

Riesgos, no necesariamente significa que comer saltamontes es peligroso, porque no lo es. Sino que los riesgos están enfocados en si puede afectarnos una producción a gran escala, por los posibles residuos que puedan dejar.

Así como también riesgos microbiológicos y químicos, en base a su alimentación, que debe ser con productos que estén autorizados, su método de producirlos, el momento del ciclo vital en que son recolectados para proteger la especie, y la forma de procesamiento posterior.

La FAO  considera que los insectos son seguros al igual que los otros alimentos, la reacción adversa que puede complicar es debido a su contenido de proteínas que provoque alguna reacción alérgica, pero no en la mayoría de la población.

Forma de consumo por el mundo

¿Te imaginas ir al cine y en vez de comer palomitas de maíz comer unos chapulines crocantes?

En el estado de Oaxaca en el sur de México, comer chapulines es una tradición. Los comen naturales, o bien agregan 5 o 6 chapulines en sus quesadillas cuando se derrite el queso (tortillas de maíz rellenas de queso fundido). Otra opción es comerlos en ajo o fritos en chile piquín. En Ecuador, los más consumidos son los escarabajos, en Colombia las hormigas tostadas.

Los grillos son unos de los más solicitados por su alto valor nutritivo, fácil cultivo, fácil procesamiento e incorporación en varias recetas y productos alimenticios, la mayor demanda son los productos crujientes, o como proteína en polvo y bocadillos.

En Europa, hay países que ya tienen productos a base de insectos como en Finlandia, es famoso el pan confeccionado con harina de grillo. En otros lugares también se pueden encontrar otros productos menos saludables como galletas dulces y saladas compuestas por un 5% de harina de grillo o barritas energéticas o saltamontes recubiertos de chocolate.

Por consiguiente, las propiedades nutricionales y de sostenibilidad de los insectos comestibles es un hecho, pero aún nos puede seguir provocando rechazo y es lógico.

La buena noticia es que si queremos reducir el consumo de carnes (especialmente vacuna) hay otra opción más aceptada culturalmente, que son las legumbres (garbanzo, porotos, lentejas, soja). Un alimento muy beneficioso para la salud y con múltiples cualidades nutricionales, de bajo costo, versátiles ya que los puedes utilizar en infinitos platos todo el año, junto a vegetales y hortalizas.

Además, la FAO también las considera como una solución a los problemas de sostenibilidad y hambre en el mundo.

 

Mengua de abejas amenaza los cultivos

En el Día Mundial de la Abeja, (20.5.) la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura urge a los países a redoblar esfuerzos para proteger a una de las especies primordioales para el cultivo de alimentos

Con motivo del Día Mundial de la Abeja, la Organización de las Nacional Unidas para la Alimentación y la Agricultura destacó la situación crítica en la que se encuentra la especia debido a la vulnerabilización de su hábitad y destacó las consecuencias que puede traer este hecho a la humanidad.

“Las abejas están bajo la gran amenaza de los efectos combinados del cambio climático, la agricultura intensiva, el uso de pesticidas, la pérdida de biodiversidad y la contaminación.

La ausencia de abejas y otros polinizadores eliminaría el café, las manzanas, las almendras, los tomates y el cacao, por nombrar solo algunos de los cultivos que dependen de la polinización.

Los países deben cambiar a políticas y sistemas alimentarios más amigables y más sostenibles para los polinizadores”, dijo José Graziano da Silva, director general de la FAO.

La alerta por este evento fue reiterada a los gobiernos del mundo, instándolos a tomar medidas de protección a favor de las abejas. Taqmbién motivo a los ciudadanos del munco a aportar a la causa mediante acciones simples como el cultivo de flores. “Es una forma grata de contribuirles su esfuerzo a esta especie trabajadora”, acotó Graziano.

La FAO realizará actividades en sus distintas sedes en el mundo para honrar a las abejas para alentar las prácticas favorables a los polinizadores en la gestión agrícola, incluida la acción mundial sobre los servicios de polinización para una agricultura sostenible y la iniciativa internacional sobre polinizadores.

 

+ de 15 tipos de Mieles en Venezuela 

VANESSA ROLFINI A .– “En toda Venezuela se produce miel. Hay mieles tan claras como el agua y tan oscuras como el petróleo, eso depende de la floración. La diferencia es significativa si son producidas en verano o en invierno y eso se aprecia en la viscosidad”, afirma Elvira Fernández, propietaria junto a su esposo, el agrónomo Reinaldo Armas, de Mieles Alvearium.

Lamentablemente, sobre la miel existe gran desinformación. En nuestro país, se le asocia más con un remedio casero contra la tos o endulzante de tecitos e infusiones, que con un extraordinario producto culinario.

Las mieles se clasifican según la cantidad de flores de las que se sirven las abejas para su elaboración, entonces, se habla de “monoflorales” cuando más del 60% proviene de un solo tipo de flor, y las “multiflorales”, cuando se origina de más de dos variedades.

En Venezuela, la más común es de Mastranto, proveniente del oriente, cuyas características se asocian con la idea que tiene la gente de lo que es la miel, es decir, color dorado, brillante y con viscosidad relativa, es la que Fernández etiqueta como “casi de manual”.

Pero también se pueden encontrar de Copaibe, Araguaney, Ajonjolí, Mango, Carcanapire, Yopo, Caña, Acacia o Flamboyanes, Naranjilla, Tiama y Café, por mencionar sólo algunas.

Fernández asegura que la riqueza y variedad encontrada ha rebasado sus expectativas: “hay tantos tipos de miel como flores, pero no todas las flores son para miel. Incluso hemos logrado clasificarlas según la altura y época del año, por eso ofrecemos algunas “multiflorales” como: altos y bajos de sabana, cerros de sabana, entre otras, y éstas a su vez cambian si estamos en estación lluviosa o seca”.

 El “terroir” de la miel

Cada colmena de un apicultor promedio en Venezuela produce 40kg de miel, aunque en el oriente eso puede llegar hasta 100kg. Se trata de un alimento vivo, que cambia de color con el tiempo, pero no se descompone. La miel es el único alimento que no padece ese mal.

Una miel puede ser de sabor floral, mineral y herbal; depende del tipo de flor, de la altura, proximidad al mar, y hasta del tipo de abeja. Sin embargo, hay tres características que deben tomarse en cuenta: En primer lugar, la cristalización porque es falsa la creencia de que si se cristaliza es de mala calidad, cuando es todo lo contrario, es garantía de pureza. Por otra parte, el color depende del tipo de floración y por último, el olor ya que las de buena calidad huelen a flores, a hierba e incluso a especias.

“Las características de determinada miel pueden exaltar o no un platillo. Por ejemplo, algunas van mejor con quesos madurados como las de Yopo, otras son mejores para vinagretas como la de Carcanapire, algunas exaltan postres. También las hay más idóneas para marinadas. Si aprendiéramos de mieles, les sacaríamos un inmenso provecho. Pocos intuyen los grandes usos culinarios que tiene este producto”, asegura la gente de Mieles Alvearium.

Incluso, están saborizando algunas con especias como romero y tomillo, y en asociación con chefs, hasta con curry y trufas, que son combinaciones muy comunes en otras latitudes, pero que en nuestro mercado es toda una novedad.

Puntualizan que es muy importante almacenarla con cuidado, ajena a la luz del sol y enfatizan que no amerita refrigeración. “Lo importante es darle a la miel una oportunidad, es un alimento sano, nutritivo, sabroso y versátil. Sin contar que en Venezuela contamos con una variedad y una calidad que vale la pena explorar”, asegura Elvira Fernández.

Elvira Fernández, propietaria junto a su esposo, Reinaldo Armas, de Mieles Alvearium.

RUBEN ROJAS / Estampas – EUD .- Venezuela exportó miel de abejas en la década de los años 70 y para el año 2012 se produjeron en el país aproximadamente 700 toneladas de miel, pero su consumo está alrededor de 1.700 toneladas al año

Los primeros habitantes del territorio que hoy conocemos como Venezuela usaban solo miel para endulzar algunas de sus preparaciones, el azúcar llegó con la conquista, y años después la caña de azúcar y sus subproductos, como el papelón, se harán imprescindibles en la dieta diaria de país.

El investigador José Rafael Lovera, afirma que a finales del siglo 19 en Petare, estado Miranda, se hicieron los primeros intentos registrados de desarrollar la apicultura, pues hasta ese momento el proceso implicada la recolección del productos y no su cultivo.

Hacia los años setenta del siglo pasado los registros del entonces llamado Ministerio de Agricultura y Cría, señalan que la producción de miel mostraba una curva ascendente pasando de 1.300 toneladas en 1973 a 1.425 dos años después, estas Memorias y Cuentas recogen datos sobre la exportación del producto elaborado por las abejas.

La irrupción -hacia 1976- de la abeja africanizada, híbrido de temperamento sumamente defensivo que motivó a la mayoría de los apicultores a eliminar sus colmenas, por no saber manejarlas, significó una caída de casi el 94% en la producción de miel en Venezuela.

Los últimos años se ha iniciado un movimiento a nivel mundial dirigido a la intensificación de la apicultura como medio para garantizar la subsistencia de muchas plantas comestibles y prevenir el hambre a nivel global, según explican algunos documentos elaborados en la FAO.

La apicultura del siglo 21

Jean Paul Coupal, restaurador e impulsador del reconocimiento al producto local, explica que es necesario diferenciar entre el cultivo de miel, entendido como una actividad económica que implica el cuidado, mantenimiento de las abejas y sus colmenas, y cosechar: que se refiere a la miel silvestre recolectadas, “como el caso de las de los yanomani o la de los warao”, que cuentan con un producto tan especial que solo la recoge una vez al año el chamán.

Coupal insiste en los argumentos de la FAO: “si no hay polinización no hay alimentos”, lo que ha generado un movimiento muy fuerte impulsado por las Naciones Unidas y la Unesco dirigido a la promoción del cultivo de miel.

Coupal trabaja, en Venezuela, con unos 52 pequeños productores de café que usan cajas de abejas en sus cultivos, así obtienen un ingreso extra, además “las mujeres se encargan de la miel y no abandonan el campo para venir a trabajar en la ciudad” afirma.

El calentamiento global y el uso de pesticidas está acabando con las abejas reinas, “sin reinas no hay miel”, explica, considera que la respuesta debería ser una iniciativa gubernamental que permita la importación transparente de abejas reinas que se puedan usar en la apicultura nacional.

En los Estados Unidos hay quienes tienen camiones de abejas que alquilan por días para lograr la polinización en algún cultivo específico, incluso en ciudades como Nueva York, se han instalado cajas de abejas en los techos de muchos edificios para garantizar la polinización de las plantas en el famoso Central Park, finaliza Coupal.

Los estados Mérida y Barinas son el espacio geográfico donde Jesús Samuel Escalante, merideño y experto en el control de incendios forestales, ejerce como apicultor y asesor de proyectos de cultivo de miel, después de darse cuenta que con la apicultura podía apoyar la conservación de los bosques.

Escalante asegura que a pesar de los altibajos en la producción, los apicultores entienden que es un trabajo como todos en el mundo agropecuario, donde puede haber años con menos producción, pero otros con un aumento de la misma.

“Es un trabajo de tiempo completo” afirma el merideño, pues requiere atención permanente, pero debe multiplicarse porque en la actualidad considera que hay muy pocos productores.

Por su parte el hermano salesiano Jesús Sanz habla de la experiencia con las cooperativas que desde los años 70 han conformado los Yanomami en el Alto Orinoco, que forman parte de las escuelas y las comunidades de la zona.

Explica el religioso que estas abejas son aprovechadas no solo para la obtención de la miel, que en pequeñas cantidades se comercializa en Caracas, sino para aumentar la productividad de los conucos gracias a la actividad polinizadora de las abejas.

Pistas para entender la miel

Los expertos señalan que una abeja melífera produce una doceava parte de cucharada de miel en toda su vida, además aclaran que para producir un kilo de miel, una abeja debería visitar cuatro millones de flores y recorrer una distancia equivalente a dar la vuelta al mundo cuatro veces.

Los principales estados productores de miel se encuentran enmarcados dentro del bosque seco tropical: Los Llanos, Monagas, Cojedes, Yaracuy, Carabobo y Lara; ya que las abejas prefieren zonas más frescas que templadas.

La experta en mieles Elvira Fernández asegura que los aromas y sabores de la miel pueden ser florales, minerales o herbales, dependiendo del tipo de flor, la cercanía al mar, la altitud y hasta el tipo de abeja. Fernández aclara que uno de los mitos que hay que dejar de lado al evaluar la calidad del producto es el referido a la cristalización de los azucares, que contrario a lo que se cree es una garantía de pureza.

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