Madrid: Delcy, furtiva y casual

– DELCY RODRÍGUEZ, QUE TIENE PROHIBIDA LA ENTRADA EN EL ESPACIO SCHENGEN, (de la Unión Europea) llegó en vuelo de SkyValet, una empresa de taxi aéreo de lujo

– LA OPOSICIÓN ESPAÑOLA PIDE EXPLICACIONES – El Pais

Ábalos, incómodo al ser preguntado sobre su reunión en Barajas EL MUNDO (Vídeo)

 

LUIS ÁNGEL SANZ / El Mundo .- El pasado lunes tuvo lugar una extraña historia que durante este jueves ha dado pie a todo tipo de interpretaciones. El ministro de Fomento de Pedro Sánchez, José Luis Ábalos, acudió en la madrugada del domingo al lunes al aeropuerto de Barajas justo cuando llegaba el avión privado en el que viajó desde Caracas a Madrid la vicepresidenta de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez.

Ábalos asegura, según explicaron fuentes de su entorno a EL MUNDO, que acudió a Barajas a título privado a buscar a un amigo suyo, que es ministro de Turismo de Maduro, Félix Plasencia. Pero lo cierto es que el ministro coincidió allí con la vicepresidenta de la dictadura venezolana, que después continuó viaje hacia Turquía.

 

Ábalos, incómodo al ser preguntado sobre su reunión en Barajas  / EL MUNDO

El entorno del también secretario de Organización del PSOE explica que hubo contacto entre ellos, pero que no fue formal, ni hubo ningún tipo de reunión con Delcy Rodríguez. De hecho, añaden, Ábalos no sabía siquiera que ella iba en ese vuelo cuando acudió a Barajas, con lo que el encuentro fue fortuito, según su versión. Pero permaneció dentro del aparato por mas de hora y media según fuentes policiales.

Fuentes próximas al ministro añaden que la dirigente latinoamericana no bajó del avión, al menos mientras Ábalos estuvo en Barajas y según su versión. La vicepresidenta no puede entrar en España porque sobre ella pesan sanciones de la Unión Europea que le impiden entrar en el territorio europeo de los 28 estados miembros.

Además, las sanciones que pesan sobre ella y más dirigentes chavistas incluyen la congelación de los bienes que puedan tener en la UE. Esta sanción pesa sobre ella por vulneración de los derechos humanos.

Los ministros de los 28 dejaron claro entonces, en enero de 2018, que sus sanciones iban enfocadas a promover «soluciones democráticas capaces de garantizar la estabilidad política del país y que permitan a Venezuela atender a las acuciantes necesidades de la población».

Sanción pedida por Borrel

Algo irónico de esta presunta reunión en Barajas es que precisamente el ex compañero de Gobierno de Ábalos, el entonces ministro de Exteriores Josep Borrell, y ahora comisario europeo de Exteriores, quien solicitó esas medidas a la UE tras conocer el informe de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet,. sobre torturas, ejecuciones extrajudiciales y persecución política en Venezuela.

Meses antes, la UE también había aprobado un embargo de armas a Venezuela y la imposición de sanciones restrictivas.

El vuelo privado que trajo a los dos mandatarios venezolanos siguió al día siguiente viaje hacia Turquía, donde la vicepresidenta chavista tenía previsto hacer una visita oficial esta semana.

Posteriormente y el mismo lunes, Ábalos recibió en el Ministerio de Fomento a Félix Plasencia, cuya visita podría tener entre otras finalidades la de ir a Fitur, la Feria Internacional del Turismo que se celebra estos días en Madrid. Dicho encuentro no tuvo ninguna publicidad, ni apareció en las previsiones del Gobierno del día. Fuentes de Fomento admitieron la reunión y añadieron que ambos mandatarios hablaron del «transporte aéreo», que entra dentro de las competencias de Plasencia.

También alegaron que no se trató de una «reunión secreta», aunque no figurara en la agenda pública del ministro. Plasencia ha visitado Fitur y ha mantenido reuniones con diversos empresarios importantes, tal y como ha manifestado en su cuenta de Twitter, donde ha escrito varios mensajes con mención al propio Maduro.

Abalos, la reunión…, bueeeno…, este.., vamos a ver-… ¿ reunión?

 

El trile caribeño de Ábalos

AGUSTÍN PERY / ABC. – Gasta un estilo de barra de bar. Verbo pistolero, sonrisa ladeada y mucha ironía. Ocurre que en los mensajes tecleados las habilidades del ministro Ábalos son difícilmente reconocibles.

Uno, el periodista, pregunta. Otro, el alto cargo público, responde. Uno, el primero, sabe y apuntala. Otro, el político, trata de escabullirse. No fue con ella sino con otro, el amigo ministro de Turismo de la satrapía venezolana. No fue a pie de pista sino en moqueta ministerial. El medio insiste. El interpelado sigue balanceándose en el alambre de quien se ha acostumbrado a pasar la media verdad por mentira completa sin vaivenes de conciencia.

Ayer esa reunión nunca ocurrió. En medio, le dio tiempo a bromear, esta vez a micrófono abierto, con la posible visita a España de un tal Guaidó, que a eso ha rebajado el mutante Gobierno español la figura del presidente reconocido como legítimo por la Unión Europea. Hoy ha perfeccionado su versión, tecnificado su mentira, y sus voceros ministeriales nos relatan la fábula de Barajas: la cita en el aeropuerto fue más un encontronazo. Que el ministro se dio de bruces con la vicepresidenta de Maduro y que acabó tropezando con ella en un avión que, eso que quede meridianamente claro, estaba posado en Madrid pero en ningún caso en territorio español. Vamos, que Delcy y Ábalos se vieron mismamente en Caracas. Excusas de mal pagador, manotazos de ahogado que hoy darán algún titular más pero que la maquinaria del poder que detentan unos y soportamos otros ventilará con alguna cortina de humo.

Ábalos nos ha mentido a todos. Vale, ¿y? La dictadura venezolana es lo que convenga en cada momento. Y ahora, con sus principales valedores acampados en el multitudinario consejo de Ministros no toca ir de la mano con Europa, ese ente que lo mismo vale para justificar un pacto fáustico con el independentismo, como para magrear la Justicia o avalar, intermitentemente, a unos dirigentes corruptos de un país fallido y pasarse por el forro de la cartera ministerial las desesperanzas del pueblo condenado al exilio.

Ignotas las cualidades para el ministerio que justifica su soldada, a Ábalos hay que reconocerle, nunca alabarle, que sabe defender una cosa y su contraria sin cambiar el rictus. Cualidad muy necesaria en el increíble Gobierno cambiante y apreciadísima por Sánchez, del que Ábalos es fiel vasallo. Viose con quien quería y trató de ocultarlo como suele. Ocurre que la coartada es un trile de garbanzo fácilmente descubrible. El plan de vuelo incluye siempre la lista de pasajeros y camino de Turquía, Delcy Rodríguez no necesitaba esconderse. Que en su abultada agenda el ministro hallara tiempo para desplazarse hasta Barajas para ver a su «amigo» pope del Turismo venezolano cuando le hubiera bastado con acercarse a Fitur suena a chanza de barra de bar. Que trate de sostener la mentira a golpe de móvil es un pitorreo indecente. Que lo haga conocedor como seguro es de que Europa no permite a las ínclita pisar su, nuestro, territorio, es un trile diplomático, otro más.

Poco y nada bueno dice el incidente berlanguiano de Barajas ni de su protagonista ni del Gobierno al que representa.

Lo poco que queda claro, por si quedaba alguna duda, es que padecemos un Ejecutivo de moral e intereses mutantes. Ayer, apenas hace un año, tocaba reconocer a Guaidó y con él al pueblo que representa. Hoy, ningunearlo y con él, al pueblo que sufre y huye. Mañana ya veremos dónde aterrizamos. Por favor, que no nos lo explique Ábalos. Ya no cuela.

*Agustín Pery Director Adjunto ABC

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*