Lucha, hambre y muerte dejaron con el Papa

 

“ESTA ANC SERÁ IMPUESTA POR LA FUERZA y sus resultados serán la constitucionalización de una dictadura militar, socialista-marxista y comunista, la permanencia ilimitada del actual Gobierno en el Poder, …

EL PAPA ESTÁ A FAVOR DE UNA NUEVA MEDIACIÓN, … basada en la carta que el secretario de Estado vaticano, Pietro Parolín, envió en diciembre.

 

ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ / Vatican Insider / U&O.-

Una radiografía del hambre. Trazos de una realidad con ribetes de crisis humanitaria. Los números y las circunstancias de la desnutrición en Venezuela. Eso incluye un informe que los obispos del país entregaron este jueves al Papa durante su encuentro en el Vaticano.

Un documento que incluye los resultados de una investigación llevada adelante durante meses por la organización Cáritas y que demuestra, entre otras cosas, cómo miles de niños tienen comprometido su futuro por falta de alimento.

Unos 50 minutos duró el diálogo entre Francisco y la cúpula de la Conferencia Episcopal, encabezada por su presidente Diego Padrón y los cardenales Jorge Urosa Savino y Baltazar Porras.

En el escritorio del pontífice, en la biblioteca apostólica, los obispos dejaron varios documentos: un expediente con las historias de los muertos durante las marchas de protesta contra el gobierno de Nicolás Maduro, un compilado de documentos y pronunciamientos además del reporte de Cáritas.

“En algunas zonas de Venezuela la malnutrición infantil ha alcanzado niveles de crisis humanitaria. Con la economía en caída libre, la carencia de alimento y de fármacos y el aumento en los precios de los productos alimentarios, en las zonas examinadas por Cáritas la mitad de los niños por debajo de los cinco años sufre, o está en riesgo inminente, de un cierto grado de malnutrición”, indicó una nota de Cáritas Internacional que refiere los datos de la investigación venezolana.

Los datos hablan por sí solos: el 11.4 por ciento de los niños menores de cinco años sufre de malnutrición aguda o moderada. En promedio, más de ocho familias de cada 10 comen menos que antes y casi seis sobre 10 dicen que algunos de sus integrantes se quedan sin comida por alimentar alguna otra persona de la familia. Generalmente son las madres las que se privan de la comida por darla a sus hijos.

Además, una familia por cada 12 come “de la calle”, de los residuos de los restaurantes y los tachos de basura. Con la inflación en torno al 720 por ciento, la más alta del mundo, la canasta alimentaria de base ahora cuesta 16 veces el salario mínimo.

“En algunos lugares, donde desarrollamos la investigación, el nivel de malnutrición infantil llega al 13 por ciento. Si se piensa que cuatro años atrás la tasa de malnutrición aguda era del 3 por ciento, es alarmante. En octubre era del 8 por ciento. Aumenta con una rapidez preocupante”, afirmó Susana Raffalli, una especialista humanitaria de emergencias alimentarias que trabaja en Cáritas de Venezuela.

El estudio incluye 31 parroquias en cuatro zonas: Distrito Capital, Vargas, Miranda y Zulia. El monitoreo comenzó en octubre pasado, gracias al trabajo de los voluntarios y agentes pastorales que asisten, cada día, a los niños en situación de riesgo.

“Nuestros resultados muestran claramente que los niveles generales de malnutrición están en aumento y la malnutrición aguda en los niños ha superado la frontera crítica. Si no intervenimos inmediatamente, será difícil para estos niños recuperar su curva de crecimiento nutricional”, advirtió, por su parte, Janeth Márquez, directora de la Cáritas Venezuela.

A los niños más vulnerables Cáritas les distribuye un kit que contiene integradores alimentarios especializados, en especial proteínas y minerales como el hierro. Esto se suma a la entrega de fármacos a las personas con mayor riesgo para su salud. Un tarea títánica, considerando la constante escasez de material sanitario en todo el territorio nacional.

“Se ve el desnutrimiento y, en algunos casos, el edema, las clásicas imágenes de los niños que sufren el hambre. En los pueblos son los pequeños los más golpeados, pero también los adultos están malnutridos. En la capital se ven todavía restaurantes de lujo y personas que tienen una vida normal, pero también en aquellas zonas, en las primeras horas de la mañana, se ve a gente que revisa entre la basura en busca de comida”, describió Raffali.

“Es una grave crisis que necesita ayudas nacionales e internacionales para poder responder a los niveles máximos decisionales a un desastre de tales dimensiones. Los medios de subsistencia son así degradados que los pobres no logran sobrevivir. Todo ha caído en desgracia: trabajo, cuidados sanitarios, familia, casa, las personas pobres perdieron todo y buscaron, una vez más, la salvación. La comunidad humanitaria y la población venezolana deben iniciar a intervenir a amplia escala”, agregó.

Según la nota de Caritas Internacional, el sistema sanitario en Venezuela está en quiebra, los hospitales terminaron sus fármacos y faltan insumos básicos, como leche en polvo. Al mismo tiempo aumentan las enfermedades transmitidas por los mosquitos como el zika, el dengue, la malaria y el chikungunya. Algo similar ocurre con la tasa de mortalidad infantil y materna.

Para palear esta crisis se han creado los “sitios centinella”, centros donde los niños son llevados para controlar sus niveles de malnutrición y darles integradores alimentarios, fármacos de base a quien tiene necesidad. A estos se suman las visitas a domicilio. Además de la carencia de comida, el otro gran riesgo para la salud es la falta de agua potable, servicio que puede permanecer cortado durante días incluso en las áreas urbanas.

“Estamos muy preocupados por el acceso al agua segura, el servicio de agua dulce falta desde hace tiempo por falta de la manutención correcta a los tanques y no existen materiales de base, como el cloro, para hacer al agua potable”, estableció la directora de Caritas.

“Si un niño está malnutrido y se enferma con un parásito, obviamente el impacto será peor. La situación económica es tan terrible que las personas no pueden permitirse los tubos de gas y entonces no hierven el agua. Estamos organizando talleres para mostrar a las personas cómo protegerse de los parásitos. Estamos también distribuyendo filtros para agua dulce hechos a mano, desarrollados para su uso en Africa, y estamos enseñando a las personas a usarlos en modo que, en especial los niños, las mujeres embarazadas y las personas ancianas puedan beber un agua mejor”, ponderó.

 

Padrón niega que Papa Francisco apoye a Maduro

El papa Francisco está “muy conmovido” por la situación de inestabilidad que vive Venezuela y no está de parte del Gobierno sino con quienes “más sufren”, declaró este jueves el presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), Diego Padrón.

Padrón, que se reunió en el Vaticano con el Sumo Pontífice, denunció en una rueda de prensa la propaganda del Gobierno venezolano, que ha manifestado que “el Papa está de su parte y, por lo tanto, en contra de la oposición y lejos del pueblo”.

“Queremos desmentir totalmente esa posición. Estamos convencidos de que el Papa va por la línea del Evangelio y está fundamentalmente con aquellos que más sufren. Por eso el Papa apoya hoy todo lo que se haga en favor de Venezuela y todo lo que haga la CEV”, señaló.

Francisco recibió a los seis obispos que componen la dirección de la CEV, que acudieron a la reunión para “abogar por su pueblo” y “sin ningún interés de entrar en confrontación con el Gobierno”.

Los obispos relataron al pontífice la situación que atraviesa el país, donde, según el arzobispo de Cumaná, “todo el pueblo sufre hambre, la falta de medicina, la inseguridad y la zozobra“, y donde se suman “dos meses de continuas manifestaciones diarias donde ya han muerto 70 jóvenes de manera violenta y cada vez más violenta”.

“Estamos realmente muy preocupados y el papa nos ha manifestado que él personalmente siente profundamente la situación y que está bien enterado, que nos acompaña en todo y que está muy cercano al pueblo venezolano”, afirmó Padrón. En el encuentro los dirigentes de la CEV le entregaron al pontífice argentino un informe sobre las víctimas mortales de las manifestaciones, “la flor y nata” del país, y otro con “todos los comunicados, afirmaciones y decisiones” de la CEV.

El Papa, según el presidente de los obispos venezolanos, demostró estar muy bien informado y muy conmovido por lo ocurrido y les trasladó “todo su apoyo, tanto a la Iglesia como al pueblo venezolano”.

Según el arzobispo, el Papa está a favor de una nueva mediación, tras la fracasada mesa de negociación en la que participó el Vaticano, pero tiene que estar basada en la carta que el secretario de Estado vaticano, Pietro Parolín, mandó en diciembre.

El presidente de la CEV dijo que la solución para pacificar su país pasa por que “el Gobierno cuanto antes admita que las políticas son erradas” y que reconozca las necesidades del pueblo. “En este momento hay necesidad de abrir una ayuda humanitaria. No importa el nombre. Si al Gobierno no le gusta la palabra ‘canal humanitario’ podemos utilizar otra, como ‘solidaridad fraterna’. Pero no podemos negar la realidad“, explicó a los medios. EFE

El vicepresidente y arzobispo de Barinas Luis Azuaje Ayala; el obispo de San Cristóbal, Mario del Valle Moronta Rodríguez; el cardenal arzobispo de Caracas, Jorge Liberato Urosa Savino; el presidente de la CEV y arzobispo de Cumaná Diego Rafael Padrón Sánchez; el cardenal arzobispo de Mérida, Baltazar Porras Cardozo y el arzobispo de San Felipe, Víctor Hugo Basabe.

SALUDO AL SANTO PADRE FRANCISCO

Santo Padre:

Los Obispos de Venezuela, por nuestro intermedio, le saludan fraternalmente, le reiteran la total adhesión a su persona y magisterio y rezan cada día pidiendo a Jesucristo que sus palabras y gestos de Pastor Universal revelen a todos los hombres y mujeres la misericordia del Padre Celestial.

Nuestra obediencia a su persona no es sólo afectiva y guiada por la empatía latinoamericana sino de carácter teológico y sacramental. No es discutible, y la explicitamos con la fórmula latina Cum Petro et sub Petro.

Cualquier otra interpretación es falsa y malintencionada. De aquí que hayamos recibido con profunda estima y sincera complacencia su fraterna y honrosa carta del pasado 05 de mayo dirigida a todos los Obispos, como su continua preocupación referida a Venezuela.

El Episcopado y toda la Iglesia en Venezuela le agradecen su manifiesta preocupación por el destino democrático de nuestra nación y el prolongado y creciente sufrimiento a que ella está sometida. Hoy en Venezuela ya no hay propiamente un conflicto ideológico entre derechas e izquierdas o entre «patriotas» y «escuálidos»- todo esto pasó a un segundo o tercer plano- sino una lucha entre un Gobierno devenido en dictadura, autorreferencial que sólo sirve para sus propios intereses y todo un pueblo que clama libertad y busca afanosamente, a riesgo de las vidas de los más jóvenes, pan, medicamentos, seguridad, trabajo y elecciones justas, libertades plenas y poderes públicos autónomos, que pongan en primer lugar el bien común y la paz social.

La Conferencia Episcopal se ha dirigido repetidas veces al Gobierno y hace apenas dos semanas se ha reunido e intercambiado con sus representantes más calificados algunas propuestas sobre la ayuda humanitaria. La esperanza de que Caritas Venezolana, a más de la amplia labor que realiza ordinariamente, pudiera servir de instrumento para que al menos las medicinas lleguen a tiempo y sin exclusiones a todos los ciudadanos, no se ha perdido; pero las condiciones que establecen los ministerios y otros organismos encargados de la salud y nutrición son tales y tantas que el camino se hace cuesta arriba y está sembrado de obstáculos.

Por otra parte, el Episcopado venezolano ha juzgado innecesaria, desigual desde el punto de vista social y, en consecuencia, inconveniente y peligrosa, la iniciativa presidencial de una Asamblea Nacional Constituyente, convocada sin consultar la libre opinión del pueblo de manera directa y universal, mediante un previo referéndum consultivo. Esta Asamblea, prevista para fines del próximo mes de Julio, será impuesta por la fuerza y sus resultados serán la constitucionalización de una dictadura militar, socialista-marxista y comunista, la permanencia ilimitada del actual Gobierno en el poder, la anulación de los poderes públicos constituidos, particularmente de la actual Asamblea Nacional, representante de la soberanía popular, el aumento de la persecución y exilio de los opositores al sistema político dominante y la ampliación de las facilidades para la corrupción de los gobernantes y sus adláteres. De aprobarse, no se descartan mayores controles a la libertad de expresión, incluso a la libertad religiosa, y mayor represión para la ciudadanía. Por estas y otras razones la Conferencia Episcopal Venezolana rechaza categóricamente la instalación y desarrollo de dicha Asamblea Constituyente, de carácter comunal y excluyente.

La imposición de este formato de Asamblea es también la negación por parte del actual Gobierno de un propósito de diálogo verdadero y eficaz. Para la Conferencia Episcopal, diálogo en Venezuela quiere decir hoy consultar la libre opinión del pueblo soberano de respetar seriamente el resultado de la consulta. Pero el diálogo en nuestro país debe tener, no como condición sino como punto de partida o presupuestos de real eficacia, los Acuerdos alcanzados, pero no cumplidos, en la sesión de Diálogo del treinta y treinta y uno de Octubre del año pasado, oportunamente demandados por el Secretario de Estado Vaticano, Su Eminencia Cardenal Pietro Parolin, en su carta enviada al Gobierno y a la Oposición el 01 de Diciembre de 2016.

Santo Padre, nuestro pueblo sufre cada día más. Hoy, aunque el tema noticioso es la Asamblea Nacional Constituyente, la situación social no ha mejorado. Continúa el desabastecimiento de alimentos y medicamentos con el agravante de la poca accesibilidad económica de los venezolanos; va aumentando la desnutrición infantil y nuestros enfermos se nos mueren. La brutal represión en las protestas por parte de los órganos de seguridad del Gobierno ha cobrado más de sesenta vidas jóvenes. Son escenas muy dolorosas que hemos vivido en los dos últimos meses.Los Obispos, Sacerdotes, Consagrados y Consagradas, y los laicos, estamos hoy en Venezuela más unidos que en otros tiempos, procurando dar un testimonio creíble de fe, esperanza y caridad, de pobreza, solidaridad y oración. Nunca antes se había hecho tanta oración en Venezuela como ahora. El santo pueblo fiel quiere al Papa y reza más por él. Rezamos también por su próximo viaje al hermano país de Colombia.

Santo Padre, la Iglesia en Venezuela camina con Usted. Nada ni nadie la apartará de su cayado de Pastor. Los Obispos valoramos como altamente positivos sus mensajes dirigidos a los pastores de la Iglesia, a los gobernantes, a la dirigencia política y a todo el pueblo. Necesitamos su palabra orientadora, aun a riesgo de que en algún momento pueda ser mal interpretada Ella es siempre para nosotros fuente de consuelo y esperanza.
Agradeciendo inmensamente, Santo Padre, que nos haya recibido, Pastores y fieles de Venezuela le pedimos que nos dé su santa bendición.

Muchas gracias.

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