Los muertos que Nicolás mató….

ILUSTRACIÓN: Jorge Cruz

MICHELLE BACHELET DENUNCIA 2.000 MUERTES A MANOS DE CUERPOS “DE SEGURIDAD” DEL ESTADO

EEUU RESPONDIÓ AL ENVÍO DE LA MISIÓN DIPLOMÁTICA DE LA UE A CARACAS: “No se negocia con alguien dispuesto a asesinar a miles de personas”

– ELÍAS PINO ITURRIETAEN ESPAÑA, PSOE, PP, CS Y VOX SE UNEN EN LA CONDENA DE LA DICTADURA VENEZOLANA. MUY importante.

 

El Mal Absoluto

ASDRUBAL AGUIAR

El Nacional

Para quienes beben en las fuentes de la cultura judeocristiana occidental y adhieren a sus valores eminentes, decantados con el pasar de los milenios, les es imposible soslayarlos como máximas universales de la moral y la decencia para el juicio crítico de las realidades humanas, sociales y políticas.

Sensiblemente, de modo particular en Europa, ahora en las Américas, hay quienes se avergüenzan de pertenecer a ese patrimonio intelectual. Aspiran a destruirlo con la violencia contra la estatuaria, incendiando íconos de la memoria.

Otros, manipulando con fines subalternos e ideológicos a tales valores intentan que se olvide al Holocausto y demonizan a Estados Unidos, o a Donald Trump y Álvaro Uribe creyéndolos sacerdotes de la religión laica que los comprende. Entre tanto, callan ante maldades que claman al cielo como las de los hermanos Castro en Cuba, las decenas de millones de personas víctimas de los crímenes de Lenin y Stalin, o las de los herederos contemporáneos de aquellos y de estos, como Nicolás Maduro en Venezuela y su cártel, cuyos crímenes de lesa humanidad relativiza, sin inmutarse, el canciller europeo Josep Borrell.

Una cosa es admitir y coloquialmente, como lo hace Zygmunt Bauman, que los sólidos culturales sufren el embate de las liquideces, de la fluidez de datos e informaciones que impone la revolución digital. En efecto, los hace sobreabundantes y confunden a las gentes como en una Torre de Babel. De allí la recurrencia de las verdades ficticias o al detal sobre las redes, que la jerga de los internautas denomina fake news.

Al instrumental digital se le transforma en dogma profano o finalidad existencial, y de suyo no pocos lo aprovechan para imponer en el plano de las ideas las llamadas TDE o tecnologías de eliminación. Acabar con la competencia dentro del libre mercado de las ideas, tal como lo hacen en la economía algunas plataformas como Amazon o Twitter o la experiencia de transporte Uber: que destruye empresas familiares de taxis o «carros libres»: así se les llama en la Venezuela de los años cincuenta, es el desiderátum. No cabe duda.

La destrucción de los cimientos de la cultura occidental es propósito concertado entre sus enemigos de siempre. Al cabo han logrado alianzas coyunturales con el «periodismo subterráneo» o digital, de ordinario anónimo o sujeto a la censura de conveniencia por los verdaderos gobernantes del siglo XXI: los propietarios de las «redes», con poder hasta para anular la memoria oral, escrita y circulante.

No por azar coinciden en el camino los practicantes de la narcopolítica que tiene como cuna a la falacia marxista cubana, el mundo del terrorismo, los traficantes de dineros ensangrentados, el Foro de Sao Paulo, el partido de la izquierda europea, los confundidos de la social democracia, el fundamentalismo islámico y no pocos expresidentes que se resisten a quedar como jarrones chinos. Les sirven como mascarones de proa.

El humanismo griego y el cristiano renacentista de Oriente y de Occidente –del que nada aprenden los imanes ni los ulemas musulmanes pues ni conocen ni se interesan por el griego o el latín y solo receptan lo que no contradice al Corán– nos enseña sobre la unidad del género humano, la igualdad de naturaleza de todos los hombres, la dignidad inefable de cada alma creada a imagen de Dios, la dignidad del trabajo, la dignidad de los pobres, la primacía de los valores interiores y de la buena voluntad sobre los valores externos, la inviolabilidad de las conciencias, la exacta vigilancia de la justicia, la llamada universal a tomar parte en la herencia de la libertad de los hijos de Dios, la santidad de la verdad, y la ley del amor fraternal.

Ese patrimonio –suma de Acrópolis, Capitolio, y Gólgota, según la luminosa síntesis de Guadalupe Codes Belda– está bajo amenaza cierta. Lo estuvo durante la penetración utilitaria de ideologías «transpersonalistas» como el comunismo, el nacionalismo extremo, el nacionalsocialismo y el fascismo, procuradores de la «cultura de la muerte» a partir de 1914 y de 1939.

El socialismo del siglo XXI, resurrección de esos males históricos ahora coludidos –es lo inédito– con la criminalidad transnacional organizada, pasados 30 años se muestra como la llaga purulenta que es: Odebrecht y el preso de Cabo Verde son solo síntomas. Rebautizado como «progresismo» globalista viene socavando los principios de Humanidad. El “Informe de la misión internacional independiente de determinación de los hechos sobre la República Bolivariana de Venezuela” es una reveladora auditoría de la casa matriz

ILUSTRACIÓN: Eduardo Sanabria EDO

¡Cómo serán de graves los crímenes de lesa humanidad allí documentados, organizados desde el Palacio de Miraflores, que la propia ONU, patio del celestinaje mundial de las izquierdas, mal pudo morigerarlo!

La misión de la ONU es concluyente en su sentencia. Tiene motivos razonables para creer y sostener que han ocurrido asesinatos arbitrarios, ejecuciones extrajudiciales y otros tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes – incluyendo violencia sexual y de género – como desapariciones forzadas y detenciones arbitrarias que tienen por víctimas a centenares de venezolanos, civiles y militares, todos documentados, sin contar a los 5 millones de trashumantes que se han visto obligados a emigrar por el contexto represor dominante en Venezuela.

Se pide la actuación de la Corte Penal Internacional y la justicia universal de los Estados contra el régimen de Maduro. Lo imperativo, sin embargo, es frenar la colusión. Atajar la complicidad, el silencio de conveniencia, la simulación de normalidad de quienes conviven políticamente sin avergonzarse con el mal absoluto, y prostituyen la idea de unir la justicia con la misericordia que nos lega Santo Tomás Moro.

 

Congreso español condenó al régimen de Maduro

Congreso español aprobó iniciativa del PP de condenar al régimen dictatorial de Maduro

La Patilla:  – El Congreso español aprobó iniciativa del Partido Popular (PP) en el que condena al régimen dictatorial de Nicolás Maduro en Venezuela, así lo comunicó la diputada Belén Hoyo, a través de su cuenta oficial en la red social Twitter.

Durante el debate parlamentario se aprobó lo siguiente:

  1. Se condena las violaciones de los derechos civiles y democráticos por parte del régimen dictatorial venezolano, instando a la devolución del control de los partidos políticos a sus administradores legítimos y al cese de la inhabilitación y enjuiciamiento de líderes políticos.
  2. Insta a la elección de un CNE elegido por la Asamblea Nacional Venezolana que permita la participación de todos los partidos en las elecciones, debiéndose celebrar elecciones tanto parlamentarias como presidenciales libres, creíbles, transparentes, justas y verificables.
  3. Juan Guaidó fue designado por la Asamblea Nacional Venezolana surgida de las últimas elecciones legislativas democráticas como Presidente encargado, y así ha sido reconocido por las instituciones españolas y los principales europeos.
  4. Insta al Gobierno de España a vincular cualquier negociación o cooperación que realice con Venezuela a la demostración de avances en materia democrática y de respeto de los derechos humanos.
  5. Insta al Gobierno de España a continuar dando una respuesta contundente ante las graves acusaciones del régimen de Maduro sobre la delegación diplomática española en Venezuela.
  6. Muestra su acuerdo con la Unión Europa por la imposición de once sanciones individuales más contra funcionarios del régimen de Nicolás Maduro y expresa su respaldo a la Embajadora de la UE expulsada de Venezuela por este motivo.
  7. Insta al Gobierno de España a liderar en la Unión Europea los esfuerzos internacionales para promover el Estado de derecho y restaurar la democracia mediante elecciones democráticas, libres y transparentes en Venezuela cuando se den las circunstancias necesarias para hacerlo.

Asimismo, concluyó: “Es importante para la causa por la libertad en Venezuela que el Congreso español se pronuncie en este sentido, sobre todo tras las últimas actuaciones de Josep Borrell. Esperamos que este acuerdo contribuya a recuperar la Libertad en nuestro país hermano“.

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