Laudate Si: del sermón a la acción

– “LA CRISIS CLIMÁTICA ES GRAVÍSIMA. NO HAY MÁS TIEMPO PARA NEGOCIACIONES O MEDIDAS PALIATIVAS…

PAPA FRANCISCO SOBRE EL SÍNODO DE LA AMAZONÍA: UNA GRAN DECEPCIÓN

– 5 AÑOS DE “LAUDATO SÍ”: ECOLOGÍA Y RELIGIÓN VAN DE LA MANO

 

En el Sínodo sobre la Amazonía celebrado en el Vaticano se analizó la situación de la Amazonía y de sus pueblos originarios. El lema fue fue «Amazonía: nuevos caminos para la iglesia y para una ecología integral». 27.10.2019 / AFP-Vatican

 

Deutsche Welle .- La salud de la humanidad está en crisis, pero también la del planeta.

En el marco del quinto aniversario de la Encíclica, el Vaticano organiza la ‘Semana Laudato Si’ ante la necesidad de responder a la crisis ecológica.

La delicada «salud» de la Madre Tierra es una de las preocupaciones del Papa Francisco que, con ‘Laudato Si’, hizo un llamado global a cuidar de la casa común. Ahora, coincidiendo con el quinto aniversario de su lanzamiento, el Papa Francisco impulsa la ‘Semana Laudato Si’ que, en el contexto actual de pandemia, cobra más fuerza.

Por este motivo, desde el pasado 16 de mayo y hasta este fin de semana, numerosas organizaciones en el mundo han programado una serie de actividades en línea en las que, además de tratar los mensajes de la Encíclica, se exhorta a la ciudadanía a cuidar de la casa común.

Durante la ‘Semana Laudato Si’, católicos alrededor el mundo se han unido en reflexión, oración, y preparación para construir un mundo mejor», apuntan a DW fuentes del Movimiento Católico Mundial por el Clima (MCMC). Esta organización, que agrupa a más de 800 instituciones católicas de todo el mundo para poner en práctica la visión de la Laudato Si y solucionar la crisis climática, es un facilitador de la iniciativa patrocinada por el Dicasterio para la Promoción de Desarrollo Humano Integral.

Así, el MCMC apoyó la celebración de los foros virtuales de organizaciones como Signis y Red Eclesial Panamazónica (REPAM) Ecuador que durante tres días comentaron la Encíclica tomando como el impacto de la COVID-19 en la Amazonía ecuatoriana. «Las industrias extractivas no han parado, no han hecho cuarentena», lamentó Susana Espinosa, de REPAM criticando las violaciones de derechos humanos y violencia que vive la población con la invasión a territorios. «Estamos viviendo uno de los procesos históricos más dolorosos para la Amazonía por esta doble vulnerabilidad», aseguró.

Durante una semana, numerosas organizaciones intercambian ideas y buscan responder a la pregunta “¿Qué mundo queremos dejar a las futuras generaciones? Para ayudarnos a pensar otro mundo posible”.

¿Hacer de la crisis una oportunidad?

Mientras la humanidad empieza a plantearse cómo debe ser el futuro tras el coronavirus, la Encíclica ya ofrece algunas pautas para construir “un mundo más solidario, fraterno, pacífico y sostenible” basado en “una relación más armoniosa con la naturaleza”.

Laudato Si ha sido un marco en la doctrina social de la Iglesia, provocando un compromiso por la ecología integral, que es un nuevo modo de comprender la política, la economía, la organización social, la cultura y la religión», recordó a DW el padre Dario Bossi, fundador de la Red Iglesias y Minería.

“La crisis climática es gravísima. No hay más tiempo para negociaciones o medidas paliativas: se hace indispensable un cambio radical de modelo”, aseguró Bossi. «La Iglesia tiene el deber moral de clamar por esa conversión y necesita ser el primer testimonio de ese cambio», subrayó.

En el caso de la región, «los obispos de América Latina tradujeron Laudato Si en un documento que la contextualiza en el continente, denunciando especialmente el modelo económico y político que hace de los bienes comunes commodities para el interés del capital». Por este motivo, la Red Iglesias y Minería, que quiere proteger a los defensores de derechos humanos y de la naturaleza amenazados, participa en la ‘Semana Laudato Si’ organizando una serie de conferencias sobre la ecoespiritualidad  frente al extractivismo minero, que se llevarán a cabo hasta el próximo sábado 23 de mayo.

Las instituciones católicas ven la desinversión de los combustibles fósiles, como el petróleo o el carbón, como una forma de abordar la crisis climática que afecta directamente a las personas más vulnerables.

“Conversión” ecológica con acción individual y colectiva

La construcción de un mundo mejor precisa de esfuerzos individuales y conjuntos. «Cada persona puede hacer una diferencia», recordó a DW Tomás Insua, director ejecutivo del Movimiento Mundial Católico Climático. “Para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero podemos usar medios de transporte menos contaminantes o no comer carne al menos un día a la semana”, apunta como ejemplos de un estilo de vida más sencilla.

No obstante, «somos más efectivos cuando tomamos acción juntos», asegura. «Hay cientos de personas que están generando cambio en sus comunidades como Animadores ‘Laudato Si'», subraya. Se tratan de grupos de voluntarios a nivel local que promueven el mensaje de la Encíclica en sus comunidades.

Por otro lado, la Iglesia se está involucrando cada vez más en el movimiento para la desinversión en los combustibles fósiles. Una de las acciones que se enmarcan en la Encíclica tal y como apunta el Papa Francisco: «Sabemos que la tecnología basada en combustibles fósiles muy contaminantes –sobre todo el carbón, pero aún el petróleo y, en menor medida, el gas– necesita ser reemplazada progresivamente y sin demora». Por este motivo, el practicar con el ejemplo «envía un fuerte mensaje al mundo: a Iglesia Católica no va a esperar por la justicia climática», considera Insua.

Actualmente 191 instituciones católicas se han unido a este movimiento global, entre las que se encuentra la Arquidiócesis de Panamá, la primera de la región. No obstante, esta cifra podría aumentar en los próximos meses ya que el Dicasterio para la Promoción de Desarrollo Humano Integral estableció que durante un año se celebre un año especial ‘Laudato Si’ para conmemorar su quinto aniversario. Un acontecimiento que puede alentar a otras instituciones a dar el paso y pasar del sermón a la acción.

El Papa y el Sínodo: “Una gran decepción

El Papa quiere otra Iglesia, comprometida con el Medio Ambiente y con los más pobres. Pero no quiere el tipo de reformas que se esperan en Europa y EE. UU., subraya Christoph Strack.

El Papa Francisco impulsa la ‘Semana Laudato Si’

Un gran texto y una gran decepción. Con su exhortación apostólica «Querida Amazonia» sobre el Sínodo del Amazonas, el Papa Francisco niega toda esperanza de apertura limitada ante situaciones de emergencia pastoral.

En momentos en que el clero masculino domina la Iglesia, advierte contra la «clericalización de las mujeres», se distancia de la consagración de diaconisas y aboga por «otros servicios y oportunidades específicamente femeninos». También desaprovecha la oportunidad para admitir a hombres casados como sacerdotes en la región del Amazonas (lo que no sería un problema dogmático) y hace un llamamiento a la Iglesia en otros países para enviar sacerdotes como misioneros.

Todo esto no solo es decepcionante para muchas mujeres, para las defensoras de las reformas eclesiásticas en Europa o Estados Unidos. También deja sin respuesta las correspondientes propuestas del Sínodo del Amazonas de octubre de 2019, que los obispos participantes en Roma acordaron en ese momento con una clara mayoría de dos tercios.

La Iglesia debe luchar por los más pobres

¿Y a pesar de todo es un texto de peso? Sí, en esos pasajes en los que Francisco aborda la «crisis ecológica» en la región amazónica, retoma el «grito de la tierra» y pide a la Iglesia que sea «una opción para los más pobres». Allí Francisco se pone a sí mismo y a la Iglesia de parte de los pueblos indígenas en la Amazonía, se queja de crímenes e intereses coloniales, sobreexplotación de la madera y del peligro que corren otros recursos naturales. En el Sínodo de 2019 se criticó aún más la situación en el Amazonas: la explotación, la esclavitud y las violaciones de los derechos humanos. El Papa compromete a la Iglesia en todo el mundo a que haga frente a esas situaciones.

Pero la exhortación del Papa es decepcionante para aquellos que tenían esperanzas de cambios limitados en la enseñanza y en la práctica de la Iglesia. Claro, los cardenales o teólogos han escrito palabras de consuelo aquí y allá desde su publicación, afirmando que las puertas no están cerradas para las reformas, que Francisco fortaleció la «autoridad moral» del documento final del sínodo de octubre y que, además, aconsejó de corazón su lectura e implementación.

Todo bien, pero el Sínodo de los Obispos y ahora el Papa también tratan estos temas delicados como papas calientes. Ninguno de ellos menciona el término «viri probati», teológicamente establecido desde hace décadas, para los hombres mayores casados que pueden ser ordenados como sacerdotes, sino que evitan hablar sobre ello. Incluso el término «diaconisa» ni siquiera se menciona una vez. Es decir, son muy fieles al lema: ¡Adelante, que aquí no pasó nada! En cambio, el papa Francisco confirmó que hay grupos comunitarios en la Amazonía gracias a las mujeres comprometidas que «a veces han existido durante décadas» sin la presencia de un sacerdote. Durante décadas.

¿Por qué no se mueve la Iglesia?

Desde el principio, el Papa se ha mostrado como el buen cura de pueblo, cauteloso con las expectativas, como un jesuita sabio. Y, en general, el término «jesuita» no suena a elogio en alemán. Pero el Papa, que vino de lejos, sigue siendo ajeno a las responsabilidades y competencias a la hora de tomar decisiones, incluso después de casi siete años. El hombre que abraza, que anima, que consuela, el hombre flexible: muchos roles son más afines a él que el de responsable del desarrollo de la doctrina.

La Iglesia se ha estancado durante 200 años. ¿Por qué no se mueve? ¿Tenemos miedo?», se quejó Francisco antes de Navidad. Pronto serán 201 años.

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