La unión latinoamericana,

según Francisco

MARIO MORONTA: “Con quien tiene mentalidad militar, no es tan fácil negociar un camino democrático” 

– «Con gente que ha optado por la dictadura y la tiranía no se puede negociar»

– MEDIDAS DE “ESTUPIDEZ ”: “nanotar, decitar, centitar, militar…”

 

¿Por qué el Papa Francisco, al hablar de Latinoamérica, califica a sus gobiernos de “muy débiles”?

De su lectura inferimos que hay cuatro razones: falta de unidad, la dependencia de los centros financieros, la corrupción y la falta de una buena comunicación social.

Mario Moronta. El obispo venezolano alguna vez fue cercano a Hugo Chávez, pero ahora es despreciado por los seguidores de Maduro: “Nos encontramos un régimen que puede ser responsable de crímenes de lesa humanidad”, expresó

 

ILUSTRACIÓN: Raúl Azuaje

 

HERNÁN BERNASCONI / Infobae

1.- La “Patria Grande” ¿una ilusión perdida?

El sueño de una Latinoamérica unida puede parecer perdido tras una larga historia de frustraciones. Sin embargo, para Francisco, la Patria Grande es una esperanza. La unidad siempre estuvo amenazada e impedida por el imperialismo inglés primero y norteamericano después.

Penetraron con su ideología de libre comercio para llevarse todo el estaño de Bolivia, el cobre y oro de Chile, la carne de Argentina, el oro y café de Brasil, la plata, el platino y cinc de Perú, etcétera. Nada elaborado.

Es cierto que la primarización de las economías da gobiernos “débiles” pero ello es producto de no ser una unión.

2.- Deuda externa e incontrol de los capitales especulativos

El papa Francisco resaltando la contradicción de los imperios reafirma la verdad sabida según la cual “la deuda externa de los países pobres se ha convertido en un instrumento de control, pero no ocurre lo mismo con la deuda ecológica” (LS Nro. 52)

En las primeras décadas del siglo XIX, de México al Río de la Plata cinco bancos ingleses con relaciones promiscuas con los criollos expandieron el virus de los empréstitos. El primer caso del Río de la Plata fue el de Rivadavia y los hermanos Baring (1824). De ser colonias españolas pasaron a ser colonias financieras de Inglaterra. Deudas sucesivas hasta para financiar la guerra contra nuestros hermanos paraguayos que terminó pagando Perón en el año 1952. La Libertadora ingresó al país al FMI en 1956, etapa que concluye en el desendeudamiento que realizó el presidente Néstor Kirchner en enero de 2006. Mal que volverá a contraer Macri en el 2016.

Recientemente el papa Francisco, en el prólogo que escribió al libro Poder y dinero, del periodista Michele Zanzucchi, denunció: “Por todos lados, la falta de regulaciones y de controles adecuados favorece el crecimiento de capitales especulativos, a los que no les interesan las inversiones productivas a largo plazo, sino el lucro inmediato”.

Hay falta de controles por debilidad y por esa debilidad es que el prestamista pone las reglas del juego y subordina al Estado deudor.

3.- La corrupción

Esas deudas exorbitantes sólo son posibles por connivencias de los presidentes que las contraen y los legisladores que las permiten.

“La corrupción se vuelve todavía más irritante si los excluidos ven crecer ese cáncer social que es la corrupción profundamente arraigada en muchos países —en sus gobiernos, empresarios e instituciones— cualquiera que sea la ideología política de los gobernantes”. (EG nº 60)

El gran politólogo italiano y profesor de la Universidad de Columbia, Giovanni Sartori, decía que la corrupción es un elemento patológico del sistema que amenaza las democracias occidentales y sus gobiernos. En igual sentido, Francisco desarrolla el tema en un trabajo titulado Corrupción y pecado (ver nuestra nota Bergoglio y la corrupción).

4.- Los desvíos de la comunicación social.

En sus diversos discursos en las Jornadas Mundiales de las Comunicaciones, el Papa describió la realidad y la dirección que la Iglesia recomienda para una buen comunicación social.

En la realidad de los gobiernos latinoamericanos hay dos tendencias negativas de los medios: el posicionamiento del medio por la “pauta”. Se le pega o no según el gasto publicitario del gobierno o del sujeto.

En la negatividad de los medios, el Santo Padre habla de cuatro tentaciones: a) la calumnia; b) los carpetazos; c) la media verdad; y d) la coprofilia. Realidades que se ven en México, Colombia, Brasil o Argentina. También es frecuente que se apele a esas armas simplemente “para vender más”. Lo cual es igualmente grave. Por el contrario, el poder de la prensa es un aliado muy valioso en la construcción de gobiernos y democracias fuertes, sin faltar a la verdad. Difícil equilibrio si lo hay.

Los movimientos sociales

En Latinoamérica la pobreza en la última década disminuyó aunque aumentó la pobreza extrema. En 2017 se registraron 184 millones de pobres, de los cuales 62 millones viven en estado de pobreza extrema (CEPAL 2018). En la Argentina en los últimos cinco años la pobreza aumentó hasta constituir un 40% de la población. En relación a las personas más ricas, hay dificultades para tener una información precisa. Sin embargo, entre los primeros 100 multimillonarios del mundo 5 son latinoamericanos.

La desigualdad y la pobreza explican la presencia de la multitud en las calles de Buenos Aires, San Pablo, Quito, Bogotá, Santiago o Valparaíso en Chile, Cochabamba y La Paz en Bolivia. Y ese nuevo sujeto no se pierde en la madeja de debates que dividen en forma transversal a nuestras sociedades: izquierda o derecha, la cuestión de género, aborto sí aborto no, marihuana libre o guerra a las drogas.

Un cura me dijo: “No les interesa, a los pobres les preocupa que van a poner esta noche en la cacerola”.

 

Mario Moronta, prelado de la Diócesis de San Cristóbal y primer vicepresidente de la CEV

Moronta. ¿negociar con militares…?

SEBASTIANA BARRÁEZ / Infobae .- El obispo venezolano alguna vez fue cercano a Hugo Chávez, pero ahora es despreciado por los seguidores de Maduro: “Nos encontramos un régimen que puede ser responsable de crímenes de lesa humanidad”, expresó

Monseñor Mario Moronta es un obispo respetado y admirado entre fieles católicos, criticado con dureza y desprecio por los seguidores del chavismo.

Este sacerdote, que alguna vez fue cercano a Hugo Chávez, se ha convertido en un líder, cada cierto tiempo habla y escribe señalamientos contra la revolución bolivariana. Como respuesta, es atacado con dureza, como en varias oportunidades ha hecho la ministra Iris Varela. Pero él no se amilana y decidió ir a Europa para insistir en que la crisis venezolana debe verse como emergencia humanitaria.

Llevó al viejo continente la nostalgia de la Venezuela de antes, resaltando sus recursos naturales y mineros.

Recordó diversas etapas históricas del país, algunas muy dolorosas. “Comenzó a aparecer la clase de los ‘nuevos ricos’ con sus influencias en el campo de lo político. La dirigencia se comenzó a alejar de las bases populares”. Hizo críticas a la corrupción, al populismo.

En febrero de 1992 se dio la asonada militar dirigida por Hugo Chávez Frías, seguida por el del 27 de noviembre. Era el mero inicio de una crisis que desembocaría posteriormente en la llegada al poder de Chávez en 1999”.

“Se ha olvidado que con Chávez, quien llega al poder no es una clase política, sino la militar. Si bien hubo militares de corte institucionalista, se fue imponiendo el posicionamiento o empoderamiento de muchos militares en la dirección global del país. Un militar convertido en civil, pero con su mentalidad castrense fue penetrando las nuevas generaciones que se iban

El militar manda… y punto

Destaca una constante en Latinoamérica, con militares que llegaron al poder de manera democrática. “Estaban imbuidos de un nacionalismo de corte ‘nazeriano’ egipcio. El nacionalismo ha sido siempre la plataforma ideológica de los militares. Esto se sintió en los discursos del candidato y posterior presidente. Se abrió, entonces, una puerta que no se ha podido cerrar: con quien tiene mentalidad militar no es tan fácil negociar para un camino democrático. El militar manda y punto”.

Con la ayuda de grupos radicales y de Cuba -dice- se instaura un modelo de “socialismo de siglo XXI,” (Heinz Dieterich) que presentaba a la democracia como un espacio de protagonismo del pueblo y de los más pobres. “Se fue imponiendo un modelo y régimen hegemónico – militarista y totalitarista”. Y con ello llegaron a los privilegios. “Empezaron a ocupar los cargos claves de la conducción del Estado. Desde ministerios y gobernaciones hasta dirección de institutos claves, con el control de la vida ciudadana y social”.

Soldados venezolanos / Reuters

Habla de situaciones que son desconocidas o minimizadas. “La destrucción del aparato productivo y de la economía, del valor de la divisa, la división y casi destrucción del tejido social, la desvalorización de la persona humana, el deterioro de la educación y de los servicios públicos, la represión, el encarcelamiento y tortura a los disidentes (civiles y militares), la burla hacia las instituciones serias… Ha crecido el hambre y la desnutrición infantil y en personas de la tercera edad; no se consiguen insumos alimenticios, medicinales y de otro tipo”.

Monseñor Moronta considera a Venezuela una nación rica pero tremendamente empobrecida. Es a partir de ahí que propone puntos de encuentro en varios elementos.

Se refiere a los diversos grupos de poder: Maduro y cubanos, chavistas fieles al legado de Chávez, los militares empoderados o sostenedores. “Nos encontramos un régimen que puede ser catalogado responsable de crímenes de lesa humanidad, según lo estipulado en el Estatuto de Roma, que tiene vigencia de ley en Venezuela. Una oposición fragmentada y con diversas tendencias con una unidad sumamente frágil”.

El liderazgo del señor Guaidó no es totalmente aceptado por todos los factores políticos de la oposición. Hay grupos y partidos que están negociando con el régimen” y ante ello “una sociedad civil desprotegida y golpeada”.

El régimen, a su juicio, “sobrevive por estar bien arraigado y sostenido por la clase militar, por el apoyo de algunos países como Rusia, Cuba, China”, a la vez que sostiene que el bloqueo “a quien más golpea es a los pobres y a la clase media”.

Es enfático el sacerdote: “El mundo no ha entendido lo que de verdad está sucediendo en Venezuela. Comenzamos a sentir que somos una ficha de un ajedrez geopolítico donde las naciones con más poder, las corporaciones con más influencias, no muestran preocupación por la gente sino por sus propios intereses”.

Es urgente que el mundo, los gobiernos, las instituciones políticas, legislativas y los organismos de derechos humanos entiendan que lo que sucede en Venezuela. No es una simple crisis política más o menos pasajera o superable en escaso tiempo”, sentencia el Monseñor. “Se trata de una emergencia humanitaria que se agudiza”.

“Pídanles a las corporaciones que están negociando con el ‘arco minero’ o que venden armas o sacan ganancias del dolor del pueblo, que no le hagan el juego a la corrupción ni a un régimen con vestidura democrática pero con el perfume del crimen contra su gente”.

“Les hablo desde el compromiso: con mis hermanos obispos de Venezuela, con los sacerdotes y los laicos más comprometidos en la construcción de la justicia y de la paz, según los criterios del Evangelio, caminamos, acompañamos y compartimos los gozos y esperanzas, así como las angustias y problemas de un pueblo al que pertenecemos y servimos”.

El prelado de la Diócesis de San Cristóbal y primer vicepresidente de la Conferencia Episcopal hizo llegar sus reflexiones a diversos medios. Fue tajante al describir cómo se vive en su país: «La inmensa mayoría del pueblo está de duelo. No se tiene lo que se requiere para vivir dignamente»

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