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EMERGENCIA HUMANITARIA DECLARA LA IGLESIA VENEZOLANA

– ORTEGA EXCARCELÓ A 91 OPOSITORES PRESOS EN NICARAGUA

MONSEÑOR JUAN CARLOS BRAVO «A MADURO LE INTERESA MANTENER LA POBREZA

Aquí tienen otro vídeo como prueba que estamos en un Narco-estado y están lavando dinero del narcotráfico. Esto es en las Mercedes-Caracas en el restaurante “Arán cucine».Puros Ferraris y Lamborghini. Me puede ayudar a compartir este video. pic.twitter.com/XeW9CbcKqV

— Maihen (@MaihenH) December 30, 2019

 

Ni alimentos ni medicinas

LAURA DANIELE / ABC.es – Venezuela vive la peor crisis humanitaria de su historia. Tras décadas de un régimen chavista que ha instrumentalizado la pobreza para perpetuarse en el poder, la población venezolana «se ha convertido en los últimos cinco años en un pelotón de supervivientes».«Nunca en mi vida había visto algo así. Los padres de familias dejan de comer para poder alimentar a sus hijos. La clase media ha desaparecido», denuncia a este periódico Carmina Lombano, directora de Cáritas Diocesana de Acarigua (en el centro oeste del país). El panorama es tan desolador que los templos han dejado de ser un lugar de culto o de celebración de los sacramentos para transformarse en improvisados comedores sociales, roperos y farmacias.

Los niños mueren por falta de antibióticos, el salario medio de un hogar es de cinco dólares, mientras que un cartón de huevos cuesta 3,50. Tuvimos que poner en marcha una olla popular porque los niños se desplomaban en la escuela por falta de comida», explica a ABC el padre Wilfredo León, párroco de la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, ubicada en un barrio muy populoso de la ciudad de Araure (en el centro oeste de Venezuela).

En cada parroquia del país, hay un comedor. Solo la Iglesia de San Sebastián de Maiquetía (en la periferia de Caracas) da de comer casi todos los días a 150 personas, la mayoría ancianos, personas con discapacidad y padres con niños. Cuando abrieron el comedor en agosto de 2016 solo daban de comer un día a la semana, pero ahora ya son cinco. Una de esas beneficiarias es Maira González y sus tres hijos. «Nosotros venimos tres veces a la semana. Es una gran ayuda porque así la comida de casa la podemos estirar un poco más», asegura.

Alarmante

El estado de emergencia que vive el país es tan alarmante que el propio cardenal Baltazar Enrique Porras, administrador apostólico de la diócesis de Caracas, se ha visto obligado a pedir recientemente a la Conferencia Episcopal Española que todas las instituciones eclesiales ayuden a la Iglesia venezolana para poder atender las necesidades más urgentes de la población.

La asociación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) ha cogido el testigo y ha decidido dedicar su campaña anual de Navidad a los cristianos de Venezuela. «Queremos abrir los ojos ante un país que agoniza y cuya situación no se conoce suficientemente», asegura Javier Menéndez Ros, director de AIN-España.

El objetivo de esta campaña es recaudar fondos para apoyar la labor de los comedores, la construcción de pozos de agua, la compra de generadores eléctricos y la reparación de algunos vehículos para facilitar el desplazamiento de los sacerdotes. También pretende facilitar la adquisición de más de 5.000 biblias, además de apoyar a los presbíteros a través de los estipendios.

Pero el apoyo de AIN quiere convertise sobre todo «en un mensaje de esperanza» para todos los ciudadanos, al mostrar «una Iglesia que está funcionando como columna vertebral de la ayuda enVenezuela. La Iglesia lleva la batuta en toda la labor humanitaria», asegura Menéndez Ros. Para el director de AIN-España, la Iglesia de Venezuela «está actuando en bloque, volcada en la ayuda a los más necesitados y se ha convertido en la mayor esperanza para muchos ciudadanos que no pierden la fe pese a las enormes dificultades que viven».

Los sacerdotes también son víctimas de la crisis social que afecta al país. El 80 por ciento reciben estipendios de AIN, ya que los fieles no pueden sostener las parroquias. «Vivimos de la gran bondad de la providencia divina», asegura el padre Wilfredo León. Los estipendios no solo son una buena fórmula para sostener a los sacerdotes sino también para ayudar a toda la comunidad cristiana, explica Menéndez Ros.

La escasez de alimentos y medicamentos es tan grave que muchos presbíteros también se han visto tentados a abandonar el país, como ya ha hecho el 15 por ciento de la población, según datos de Naciones Unidas. «He visto muchos sacerdotes marcharse. Caen en la ilusión de salir de Venezuela y dejar a las ovejas a la deriva pero nuestro trabajo es luchar a brazo partido dando lo mejor de nosotros mismos», asegura el padre León.

«Esto es invivible»

La Iglesia es de las pocas instituciones que se mantienen en pie en medio del caos. «Para nosotros el párroco es nuestro guía. Nos ayuda a mantener la fe y la esperanza. Si no tenemos fe no vamos a salir del pozo en el que estamos», asegura a ABC Sonia Rosas, feligresa de la parroquia San Miguel. Dos de sus tres hijos están fuera del país. «Viven en Colombia para poder mantener a sus familias. Aquí es invivible. No hay qué comer, ni cómo vestirse. Los medicamentos son un artículo de lujo», asegura Sonia. «Estamos aquí porque Dios nos tiene aquí y porque tenemos una misión», añade.

El mayor sufrimiento para el padre León es «ver la manipulación ideológica que sufre la población». «Nuestro trabajo también es ayudar a despertar conciencias frente a este ensayo diabólico que está destruyendo nuestro patria», asegura. Siguiendo la línea de denuncia pública que ha asumido la Iglesia venezolana, el sacerdote asevera que los ciudadanos «viven un drama permanente que nunca imaginaron que llegarían a vivir». «Esta plaga que se llama socialismo populista y que afecta a muchos países latinoamericanos es en realidad una mafia de corrupción y genocidio», se lamenta.

A Maduro le interesa mantener la pobreza

Monseñor Juan Carlos Bravo (Sucre, 1965) abriga el mismo destino que el pueblo venezolano. A su casa no llega el agua, ni la comida, ni la electricidad. Pero esas carencias personales no es lo que más preocupa a este obispo venezolano.

Su mayor dolor es el progresivo declive que vive la sociedad venezolana. «Es la estrategia utilizada por el Gobierno de Nicolás Maduro para perpetuarse en el poder», asegura el prelado a ABC durante su visita a Madrid para presentar la campaña de Ayuda a la Iglesia Necesitada, «Yo contigo Venezuela».

¿Cuál es la situación de la gente?

Venezuela vive una crisis generalizada y en una pobreza extrema. Al Gobierno le interesa mantener la pobreza para permanecer en el poder.

¿Qué porcentaje de la población está desplazada?

Alrededor del 15%. Eso trae graves consecuencias para las familias porque encontramos a los abuelos cuidando a sus nietos y niños que están al cuidado de los vecinos. Hay un aumento del alcoholismo, de la prostitución y la adicción a las drogas entre los más jóvenes, como consecuencia de unas familias cada vez más desestructuradas.

¿Cuál es el papel de la Iglesia?

La Iglesia ha sido la primera que ha tenido que entrar en crisis y preguntarse cuál es su tarea fundamental. Evidentemente su misión es la evangelización, pero no se puede hacer una opción clara por Jesucristo sino estamos al lado de los pobres, de los huérfanos, de los enfermos. Por eso nuestra opción ha sido atender las necesidades de la gente y hacer pedagogía para que la propia Iglesia entienda que solo se puede ser cristiano si estamos inmersos en el destino del mismo pueblo. Por eso nuestras parroquias han dejado de ser templos convencionales donde se hace una vida sacramental y se celebra el culto y se han convertido en tiendas de campaña, en comedores sociales, en roperos y farmacias.

¿Cuál es la situación de los sacerdotes?

Lo más difícil para el obispo es mantener a los sacerdotes porque son sus principales colaboradores. No creo que haya una sola parroquia ni un solo sacerdote en Venezuela que pueda mantenerse por sí solo. Ni siquiera el obispo puede hacerlo. La gente gana un salario de cinco dólares al mes que no les alcanza ni para comer. ¿Cómo van a sostener a la Iglesia? Los sacerdotes también viven la tentación de salir del país como el resto de la población, pero nosotros tenemos que seguir al lado de nuestra gente, no podemos abandonar a los más pobres. Como decía san Óscar Romero: «Compartimos el destino de nuestro pueblo».

Monseñor Bravo durante la visita a una parroquia de su diócesis / AIN

¿Es incómoda la Iglesia para el régimen?

Es la institución que tal vez más incomoda al Gobierno porque a nosotros no nos pueden decir «cuentos». Nosotros vivimos la misma realidad que comparten miles de personas. A mi casa tampoco llega el agua, ni la comida y la electricidad se va. Abrigo el mismo destino que la gente. Una Iglesia comprometida con la gente es una Iglesia que incomoda a todos aquellos que quieren mantenerse a cualquier precio en el poder induciendo al pueblo a la destrucción, a la angustia y a la desesperación.

¿Reciben amenazas? ¿El régimen permite a la Iglesia hacer su trabajo?

Se permite, pero también hay que decir que dentro del mismo Gobierno hay personas que se benefician de la labor que realiza la Iglesia porque también los chavistas sufren la falta de comida y de medicinas y las consiguen a través de las parroquias. La Iglesia no es un espacio de exclusión, sino de inclusión. Nosotros no tenemos una opción política, nuestra opción es auxiliar a cualquier ser humano, por el simple hecho de ser un ser humano.

¿Cuál es la situación más difícil que le ha tocado vivir como obispo?

Lo más duro es ver morir a los niños por falta de antibióticos y saber que no puedes hacer nada. Ver morir también a ancianos porque están totalmente desnutridos. A veces nos sentimos atados de manos porque no tenemos cómo ayudarlos. Y en medio de esta dura realidad, escuchas al Gobierno decir que Venezuela tiene el mejor sistema de salud, el mejor sistema educativo… La mentira no es cristiana.

 

Video con carros de lujo

Leonardo GarcíaND

Usuarios de Twitter compartieron videos y fotos donde critican “corrupción y lavado de dinero” en el país al mostrar carros de último modelo en un restaurant de la Urb. Las Mercedes, en Caracas.

Para quienes dicen que no estamos en un narco-Estado aquí tienen más evidencia que están es lavando dinero del narcotráfico. Las sanciones no están funcionando. Esto es en Caracas-Venezuela en las Mercedes. Puros vehículos último modelo. Es como la Medellín de ‘Pablo Escobar’”, posteó el usuario Maihen.

En otro tuit agregó que “aquí tienen otro vídeo como prueba que estamos en un Narco-estado y están lavando dinero del narcotráfico. Esto es en las Mercedes-Caracas …. Puros Ferraris y Lamborghini. Me puede ayudar a compartir este video”.

Anoche en las Mercedes se reunieron los propietarios de estos vehículos de lujo importados. En el país con la mayor inflación del mundo y con el menor salario del mundo, sería imposible pagarlos. Como los sancionados y enchufados no pueden gastar afuera, este es el resultado”, posteó la usuaria Alexa Gómez.

Mientras, Juan Carlos Díaz afirmó que “Las Mercedes en Caracas Venezuela es la evidencia de como los rojos multimillonarios producto del saqueo y narcotráfico no les queda de otra que sacar todo lo robado en el país porque la MUD en este 2019 no logro quitar las sanciones en el departamento de Estado en EEUU”.

Anoche 28 diciembre 2019 en las Mercedes / Caracas;… aquí está la recuperación económica de Venezuela; corrupción y money laundry”, posteó la usuaria Acuaela Ariana.

Maihen@MaihenH

Para quienes dicen que no estamos en un narco-Estado aquí tienen más evidencia que están es lavando dinero del narcotráfico. Las sanciones no están funcionando. Esto es en Caracas-Venezuela en las Mercedes. Puros vehículos último modeló. Es como la Medellín de «Pablo Escobar». A PETICIÓN | Aquí tienen otro vídeo como prueba que estamos en un Narco-estado y están lavando dinero del narcotráfico. Esto es en las Mercedes-Caracas en el restaurante “Arán cucine».Puros Ferraris y Lamborghini. Me puede ayudar a compartir este video.

@AlexaGómez2000@alexagomez2000

Anoche en las Mercedes se reunieron los propietarios de estos vehículos de lujo importados. En el país con la mayor inflación del mundo y con el menor salario del mundo , sería imposible pagarlos. Como los sancionados y enchufados no pueden gastar afuera, este es el resultado

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