“Juntos podemos …”

JOHN LEWIS (*) / NYTimes

 

Si bien mi tiempo aquí ha llegado a su fin, quiero que sepan que en los últimos días y horas de mi vida ustedes me han inspirado.

Ustedes me han llenado de esperanza sobre el próximo capítulo de la gran historia estadounidense al usar su poder para marcar una diferencia en nuestra sociedad. Millones de personas motivadas simplemente por la compasión humana depusieron el lastre de la división. Alrededor del país y del mundo, ustedes han puesto de lado la raza, la clase, la edad, el idioma y la nacionalidad para exigir respeto a la vida humana.

Es por eso que tuve que visitar la plaza Black Lives Matter en Washington, aunque me internaron en el hospital al día siguiente. Tenía que ver y sentir por mí mismo que, después de muchos años de ser testigo mudo, la verdad sigue su marcha.

Emmett Till fue mi George Floyd. Él fue mi Rayshard Brooks, Sandra Bland y Breonna Taylor. Él tenía 14 años cuando fue asesinado, y en ese entonces yo solo tenía 15 años. Nunca olvidaré el momento en que quedó tan claro que él fácilmente podría haber sido yo. En aquellos días, el miedo nos restringía como una prisión imaginaria y los pensamientos inquietantes de brutalidad potencial cometida sin ninguna razón comprensible eran las rejas.

Aunque estaba rodeado de dos padres amorosos, muchos hermanos, hermanas y primos, su amor no podía protegerme de la opresión impía que esperaba a las afueras de ese círculo familiar. La violencia desenfrenada y sin control y el terror aprobado por el gobierno tenían el poder de convertir en una pesadilla un simple paseo a la tienda por algunos caramelos Skittles o un inocente trote por la mañana en una carretera rural solitaria. Si queremos sobrevivir como nación unificada, debemos descubrir lo que se arraiga tan fácilmente en nuestros corazones y que podría despojar a la Iglesia Madre Emanuel en Carolina del Sur de sus mejores y más brillantes feligreses, matar a desprevenidos asistentes de un concierto en Las Vegas y estrangular hasta la muerte las esperanzas y sueños de un violinista talentoso como Elijah McClain.

Al igual que muchos jóvenes de hoy, buscaba una salida —algunos podrían decir una entrada— y entonces escuché la voz del doctor Martin Luther King Jr. en una vieja radio. Hablaba sobre la filosofía y la disciplina de la no violencia. Dijo que todos somos cómplices cuando toleramos la injusticia. Dijo que no es suficiente decir que todo mejorará poco a poco. Dijo que cada uno de nosotros tiene la obligación moral de ponerse de pie, alzar la voz y manifestarse. Cuando vean algo que no está bien, deben decir algo.

Deben hacer algo

La democracia no es un estado. Es un acto, y cada generación tiene que hacer su parte para ayudar a construir lo que llamamos la Comunidad Amada, una nación y una sociedad mundial en paz consigo misma.

Con una visión extraordinaria las personas comunes pueden rescatar el alma de Estados Unidos al meterse en lo que yo llamo “buenos problemas”, problemas necesarios. Votar y participar en el proceso democrático es clave.

El voto es el agente de cambio no violento más poderoso que se tiene en una sociedad democrática. Deben usarlo porque no está garantizado. Pueden perderlo.

También deben estudiar y leer las lecciones de la historia, porque la humanidad ha estado en esta lucha existencial y desgarradora durante mucho tiempo. La gente de todos los continentes ha estado en su lugar, décadas y siglos antes que ustedes. La verdad no cambia, y es por eso que las respuestas elaboradas hace mucho tiempo pueden ayudarlos a encontrar soluciones a los desafíos de nuestro tiempo. Continúen construyendo la unión entre movimientos que se extienden por todo el mundo, porque debemos dejar de lado nuestra voluntad de sacar provecho de la explotación de los demás.

Aunque puede que ya no esté con ustedes, los animo a responder el llamado más elevado de su corazón y a defender lo que realmente creen.

En mi vida he hecho todo lo posible para demostrar que el camino de la paz, el camino del amor y la no violencia es el camino más excelente. Ahora es el turno de ustedes de hacer repicar la libertad.

Cuando los historiadores tomen sus bolígrafos para escribir la historia del siglo XXI, que digan que fue su generación la que finalmente derrumbó las pesadas cargas de odio y que la paz finalmente triunfó sobre la violencia, la agresión y la guerra. Así que les digo, caminen con el viento, hermanos y hermanas, y dejen que el espíritu de la paz y el poder del amor eterno sean su guía.

(*) John Lewis, líder de los derechos civiles y congresista que murió de cáncer el 17 de julio, escribió este ensayo poco antes de su muerte: Juntos pueden recuperar el alma de Estados Unidos

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