Irán y Maduro retan a Trump

El “Fortune!, uno de los cinco tanqueros fletados por Irán, que transporta gasolina a Venezuela Tras la llegada de un primer buque con gasolina avanzan hacia el mar Caribe otros cuatro

 

– MADURO CELEBRA TRIUNFALISTA LA LLEGADA DE COMBUSTIBLE IRANÍ pagado por adelantado con 9 toneladas de oro

TRUMP: «TENEMOS A VENEZUELA MÁS RODEADA DE LO QUE NADIE PIENSA»

 

DAVID ALANDETE y LUDMILA VINOGRADOFF .- En un claro desafío a Estados Unidos, el fuel enviado por Irán ya ha comenzado a llegar a Venezuela, donde el régimen de Nicolás Maduro lo ha recibido con honores militares y agradeciendo el «favor recibido».

Más de una semana llevaba la Casa Blanca advirtiendo de que el avance hacia el Caribe de cinco cargueros con 1,5 millones de barriles de gasolina era una provocación de dos regímenes sancionados, contra los que actuaría. Finalmente el primer buque, el Fortune, llegó en la noche del sábado a aguas venezolanas. Cazas y patrulleras de la Fuerza Armada Bolivariana fueron a recibirle y escoltarlo.

Maduro les dio la bienvenida a la «patria de Bolívar y Chávez», agradeciendo el «favor recibido».

Las televisiones estatales y los perfiles chavistas en las redes sociales mostraron banderas y reprodujeron el himno de Irán. Mientras, Donald Trump pasó el sábado y el domingo por la mañana jugando al golf, la primera vez que lo hace desde que se declarara la pandemia.

Unos días antes, el miércoles, el presidente estadounidense había dicho en una conferencia telefónica privada con líderes hispanos que tiene «Venezuela más rodeada de lo que nadie piensa» y que «algo va a pasar».

Operación antidroga

Lo cierto es que aunque desde el mes pasado la Armada y la Guarda Costera de EE.UU. patrullan las aguas del mar Caribe en una gran operación contra los narcóticos, ninguno de esos buques de guerra se acercó al Fortune, que avanzó sin impedimento desde el golfo Pérsico al Mediterráneo por el canal de Suez y desde allí, cruzando el estrecho de Gibraltar, llegó al Atlántico. Al Fortune le siguen ahora los buques Forest, Petunia, Faxon y Clavel, que irán llegando a Venezuela en próximos días, para descargar esa gasolina.

A pesar de la abundancia de reservas de petróleo en Venezuela, el régimen ha perdido la capacidad de refinar el crudo, y adolece de una grave carencia de gasolina y gasóleo, lo que ha provocado el desabastecimiento en todo el país. Maduro ha intentado obtener gasolina ya refinada importándola de empresas mexicanas, lo que ha provocado incluso una investigación del FBI, la policía judicial norteamericana. Por medio de varias rondas de sanciones, EE.UU. ha ido aislando al sector petrolífero venezolano, que ha perdido la principal vía de distribución que tenía el año pasado: la empresa estatal rusa Rosneft cortó en marzo lazos con el régimen de Maduro tras ser sancionada dos veces por el Tesoro norteamericano.

El buque iraní se mantiene en alta mar y, según dijo el régimen, se dirige al puerto de El Palito de Puerto Cabello, estado Carabobo, centro del país. La carga del combustible iraní es casi igual a lo que producía en un día, (1,3 millones de barriles) las cinco refinerías venezolanas, que actualmente se encuentran paralizadas. La producción de tres millones de barriles diarios de crudo ha caído a menos de 650.000 barriles actuales.

El envío de buques iraníes a Venezuela es, según Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) «un acto de provocación inaceptable de la República Islámica de Irán».

Reiteramos también que la presencia militar y de inteligencia iraní en el Hemisferio es repudiable», dijo en Twitter.

Según ha dicho el Gobierno estadounidense, esos barriles de gasolina se han pagado con nueve toneladas de oro de las reservas venezolanas. Tal y como dijo a ABC la portavoz de la diplomacia estadounidense, Morgan Ortagus, «a cambio de la ayuda de Irán, la organización criminal que dirige Maduro saqueó nueve toneladas de oro y las envió a Teherán». Cree la inteligencia estadounidense que ese oro partió de Venezuela en maletas cargadas en una serie de vuelos de la aerolínea iraní Mahan, que el mes pasado reanudó una línea entre ambos países. En 2011, EE.UU. sancionó a esa misma compañía aérea al considerarla un brazo logístico de la Guardia Revolucionaria, utilizada para enviar milicianos y armamento a zonas de conflicto.

Pruebas con misiles

Ante las repetidas advertencias de EE.UU., Maduro ordenó este fin de semana hacer ejercicios militares con lanzaderas de misiles desde la isla de La Orchila, ubicada en el Caribe, «para la máxima defensa de las aguas y las costas de Venezuela». Esos misiles son parte de un sistema de defensa que el país adquirió a Rusia hace más de dos décadas y que el año pasado repararon técnicos militares rusos que se desplazaron hasta Venezuela.

La tensión entre Washington, Caracas y Teherán ha llegado estos días a cotas máximas en años. El embajador del régimen chavista ante Naciones Unidas, Samuel Moncada, denunció en una carta dirigida el 20 de mayo al secretario general de ese organismo que «la coerción del Gobierno de los Estados Unidos de América va unida a un nuevo peligro: la amenaza del uso de la fuerza militar, en este caso contra cinco buques tanqueros iraníes que se dirigen a Venezuela cargados de combustible para aliviar la actual escasez que existe en todo el país».

En septiembre, la Armada británica abordó y retuvo durante seis semanas en Gibraltar a un petrolero iraní, el Grace 1, con 2,1 millones de barriles de crudo para Siria. Fue EE.UU. quien pidió ese abordaje. Después, la Casa Blanca acusó a Irán de violar las sanciones contra el régimen de Bashar al Assad al entregarle finalmente ese crudo.

En enero, el presidente Trump autorizó un ataque con misiles en Bagdad en el que mató al general iraní Qassem Sulemaní, que comandaba, las Brigadas Quds, una rama de la Guardia Revolucionaria a la que EE.UU. acusa de ser responsable de la muerte de casi 700 soldados de EE.UU. durante la última guerra de Irak (2003-2010). Después Trump dijo que no busca comenzar una nueva guerra con Irán a pesar de ese ataque.

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