“Impacto catasfrófico”

Caracas en cuarentena / FOTO: Gleybert Asencio

 

– CON LA PESTE EN LA CALLE – EL NACIONAL

– EL IMPACTO: LAS ESCALOFRIANTES PRIMERAS ESTIMACIONES

NO ESTÁN EQUIPADOS:…En una visita al hospital infantil JM de los Ríos, el equipo de TalCual pudo constatar que el centro de salud pedriátrico más importante del país, no cuenta ni siquiera con servicio continuo de agua potable – TalCual

– ANDRÉS SOYANO, especialista en inmunología: «No tiene ningún sentido el uso de mascarillas por las personas sanas (…) La OMS insiste en que sólo deberían usar mascarillas las personas que se sienten enfermas» – @VPITV

 

MAMELA FIALLO FLOR / PanAmPost .- El coronavirus llevará a la bancarrota a más personas de las que mata, y esa es la verdadera emergencia global, así lo advierte Omar Hassan, quien fue el jefe de la inversión interna del Medio Oriente durante el mandato de Boris Johnson como alcalde de Londres.

El peligro económico del coronavirus es exponencialmente mayor que sus riesgos para la salud del público. Si el virus afecta directamente su vida, lo más probable es que deje de ir a trabajar, obligue a su empleador a despedirlo o quebrar su negocio, explica el inversionista en una columna de The Independent.

«El problema de China es el problema de todos», exclama.

En vista que el virus nació en China, país responsable de un tercio de la fabricación manufacturera mundial y el mayor exportador del mundo, el cierre de fábricas en China ha llevado a un mínimo histórico en el Índice de Gestores de Compras (en el Reino Unido), que mide la producción.

Como consecuencia, las pequeñas y medianas empresas son las que más están luchando a medida que las cadenas de suministro se agotan, dejándolas sin productos o materiales esenciales para la producción.

Hassan señala como positivo que Donald Trump haya propuesto recortes de impuestos para enfrentar la crisis que desata el coronavirus. No obstante, resalta que en pleno año electoral sus rivales usarán su manejo de la situación en su contra para lograr ventaja electoral.

Wall Street sufrió su peor caída en 33 años

«Se acentúan los temores sobre el coronavirus, y así es que Wall Street continúa respondiendo con pánico», advierte el economista argentino Gustavo Ber.

El pánico que se vive llevó a Wall Street a su punto más bajo desde el lunes negro de 1987, cuando colapsó en más del 22 %. La caída de esta semana fue del 20 %, dado el efecto del brote del coronavirus sobre los mercados del mundo y la guerra por el precio del petróleo, que bajó más del 25 %.

Cerró 10 % por debajo (2 352,60 puntos) el índice Dow Jones, mientras el S&P 500 se desplomó un 9,51 % (2 480,64 puntos) y el Nasdaq retrocedió un 9,43 % a 7 201,80 puntos.

«El coronavirus paraliza las economías y ese parálisis puede ser brutal», anunció Juan Ramón Rallo, director del máster en economía de la UFM-OMMA, en un video explicativo.

Desde España, donde el coronavirus ha infectado al presidente de Vox, a parlamentarios y ministros, el economista señala que el impacto de la pandemia está hundiendo los mercados mundiales entre un 25 % y 30 %.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la economía mundial podría crecer a su ritmo más lento desde 2009 (año posterior a la crisis inmobiliaria del 2008) este año debido al brote de coronavirus.

El grupo de expertos ha pronosticado un crecimiento de solo 2,4 % en 2020, por debajo del 2,9 % en noviembre. Pero, si el brote es «más duradero e intenso» podría reducir el crecimiento a la mitad, 1,5 % en el 2020, ya que las fábricas suspenden su actividad y los trabajadores se quedan en casa para tratar de contener el virus.

En Italia, por ejemplo, el país europeo con la mayor cantidad de muertos, se espera una caída de 37 mil millones de dólares en la Cámara Italiana de Comercio.

Vuelos vacíos: la cara más visible del desastre económico – El impacto del #coronavirus en sectores como la aviación, el turismo o la logística lastrará el conjunto de la economía global. Las pérdidas podrían rondar el billón de dólares

Pese al impacto en la economía mundial, dada la rapidez con la que se propaga un virus que ha infectado a más de 134 560 personas y ha matado a alrededor de 5 mil, todavía hay mandatarios como Andrés Manuel López Obrador que subestiman el peligro del coronavirus. A pesar que una de las principales advertencias para evitar el contagio es evitar el contacto físico, AMLO anunció: «hay que abrazarse, no pasa nada». Y anunció que no solo no cerrará fronteras, sino que tampoco aplicará restricciones de vuelos de ningún tipo.

Cuando comenzamos el PanAm Post para tratar de llevar la verdad sobre América Latina al resto del mundo, sabíamos que sería un gran desafío. Pero fuimos recompensados por la increíble cantidad de apoyo y comentarios de los lectores que nos hicieron crecer y mejorar.

 «El coronavirus paraliza las economías y ese parálisis puede ser brutal», anunció Juan Ramón Rallo, director del máster en economía de la UFM-OMMA, en un video explicativo.

 

Las escalofriantes primeras estimaciones

GUSTAVO SIERRA / Infobae .- La economía global está siendo afectada por las consecuencias de la cuarentena provocada por el coronavirus. El primer semestre del año se podría detner el crecimiento de la mayoría de los países.

La duración y la profundidad de la crisis económica provocada por la pandemia del COVID-19 dependerán de tres factores: la velocidad de la propagación del virus y a cuántas personas afecte, cuánto tiempo pase antes de que se encuentre una vacuna y si las medidas de los gobiernos logran realmente mitigar el daño. Este es el análisis de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo, la UNCTAD. También dijo que el costo de la crisis en el ingreso global podría llegar a 2 billones de dólares. Una cifra conservadora ante otros pronósticos. La rápida propagación del coronavirus está provocando pánico en los mercados financieros, fuga de capitales, devaluación de las monedas frente al dólar y una creciente amenaza de depresión global. Jeffrey Frankel, profesor de la Escuela Kennedy de la Universidad de Harvard, cree que la posibilidad de una contracción económica “aumentó dramáticamente en los últimos días”. “Estamos muy cerca de una recesión global”, asegura.

En un principio, cuando todavía seguíamos bajo los efluvios del Año Nuevo, la noticia de un brote de un virus desconocido en un mercado chino parecía un problema circunscripto a un grupo de personas que come animales salvajes. Luego, vinieron las alarmantes cuentas de enfermos y muertos. Muy pronto, nos enteramos de que el epicentro de la epidemia, la provincia de Hubei y en particular su capital Wuhan, es un centro industrial clave para la economía global.

Con la cuarentena, en Wuhan se dejaron de fabricar piezas de autos, computadoras, celulares, etc. que proveen a las manufactureras más grandes del mundo. Hubo signos de alarma lanzados por fabricantes de automóviles alemanes y de las marcas más destacadas del hardware de Silicon Valley. Se rompió la cadena de producción.

De inmediato vino la hecatombe de las aerolíneas. Los aviones trasladan el virus por el planeta. Los pasajeros cancelaban sus viajes. Los gobiernos comenzaron a restringir los vuelos hasta que Trump –con esa impetuosidad que lo caracteriza- prohibió la llegada de cualquier turista de Europa a Estados Unidos. La epidemia podría costar a las compañías aéreas hasta 100.000 millones de dólares, calculó la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA). Junto a los aviones, se detuvo casi toda la industria turística, desde los cruceros (varados en cuarentena) hasta los hoteles. Se perdieron cientos de miles de puestos de trabajo y convirtieron playas soñadas en desiertos. Obviamente que todo esto repercutió muy negativamente en las bolsas de todo el mundo. Wall Street vivió un lunes negro y después vino un miércoles y un jueves. En cuatro días perdió un 20% con respecto al pico que había alcanzado el 12 de febrero. El Dow Jones tuvo su peor jornada desde 1987 y se hundió en un “bear market” (mercado bajista). La recuperación del viernes pareciera ser una brisa pasajera. En medio de esta crisis, Arabia Saudita y Rusia no lograron ponerse de acuerdo en torno a una baja de la producción para estabilizar el precio del petróleo. Y molestos por la falta de acuerdo, los sauditas lanzaron una guerra de precios, que dejó el barril de crudo cerca de los 30 dólares, tras una caída en un día nunca vista desde la Guerra del Golfo en 1991. Otras materias primas, como la soja, también terminaron con precios en sus mínimos históricos.

“Todo esto, pone en peligro la recuperación mundial”, dijo la directora del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva. En realidad, el crecimiento económico global podría descender a la mitad de lo que se había proyectado. “Podría llegar hasta el 1,5%, un piso demasiado bajo porque eso estaría mostrando que buena parte de los países tendrían crecimiento negativo”, según la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). Neil Shearing, el economista jefe de la empresa de análisis de mercado Capital Economics, advirtió a sus clientes que se aproxima una “recesión aguda”. En el medio, por supuesto, están los especuladores financieros que aprovechan el río revuelto para hacer enormes ganancias a costa de los pequeños ahorristas. Neil Irwin, analista del New York Times escribió que en Wall Street estaba sucediendo algo “raro”. “Los bonos y las acciones se están moviendo en paralelo y no en dirección opuesta como ocurre siempre en los mercados. Cuando hay crisis los ahorristas pasan a las acciones más estables y bonos como los del Tesoro estadounidenses. Ahora, caen todos al mismo tiempo, incluso el oro. Y eso es raro”, escribió. Hay grandes operadores detrás de esos movimientos “raros” que van a surgir como los grandes ganadores de la crisis. Pronto sabremos sus identidades.

El impacto económico del coronavirus será catastrófico / EFE

Muchos analistas están comparando este momento con la crisis financiera y la recesión de 2008-09 provocada por el colapso de la burbuja inmobiliaria y de las hipotecas subprime en Estados Unidos. Pero los que manejan la geopolítica, además de la economía, ven una analogía con el 2001 tras los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York. “Es el cisne negro. Apareció de la nada. Ese 11/S nos shockeó a todos, nos dejó knock out, fue un golpe durísimo. Y desató todo tipo de reacciones, desde el negacionismo hasta el “no fue para tanto”. Con el coronavirus está pasando lo mismo, apareció de golpe y en menos de tres meses ya está en todo el planeta. Cuando se desata aumenta exponencialmente hora a hora y deja un escenario de guerra con las ciudades vacías, la gente refugiada en sus casas y muchos muriendo en hospitales colapsados. El 11/S lo superamos con el tiempo y el coronavirus también. En el medio tendremos que lidiar con una dura recesión. Es así”, cuenta desde Nueva York un economista argentino que opera en Wall Street y que vivió muy de cerca el 11/S.

En 2008/9, fue el G20 (los 20 países industrializados y emergentes, que representa al 66% de la población mundial y el 85% del PBI) quien tomó las riendas de la respuesta a la crisis. En ese momento se hablaba de «un gobierno económico mundial”. Doce años después, la situación es sustancialmente diferente. La guerra comercial entre Estados Unidos y China por el liderazgo de la revolución científico-tecnológica de la segunda mitad del siglo dejó demasiados heridos en el camino. El Brexit y la inestabilidad política en varios países europeos y asiáticos contribuyen al malestar. Una ola nacionalista y populista se extiende y hay cada vez más globalifóbicos. Esto deja al G-20, presidido este año por Arabia Saudita, sin el margen de maniobra que tenía.

El crecimiento mundial será inferior este año al de 2019 por la epidemia de coronavirus, pero resulta «difícil predecir» cuánto va a caer la economía, según la presidenta del Fondo Monetario Internacional.

En América Latina, estamos ante un cóctel envenenado. Al coronavirus hay que sumarle un crecimiento muy lento, el desplome de las monedas y la caída del precio del petróleo, la soja y otros commodities. “Brasil, Chile y Colombia están entre los países más afectados por la devaluación de sus monedas en lo que va del año. Y los países que ya están en recesión, como Argentina, por ejemplo, verán una recesión más profunda, mientras que los que están al borde de una, como es el caso de México, se verán arrastrados a una recesión”, explica Marcos Casarin, economista jefe para América Latina de la consultora británica Oxford Economics. La peor parte, de acuerdo a Casarin, la veremos en los resultados de este primer trimestre y deberíamos observar una mejora a partir de mediados de año. “Pero todo esto depende de variantes que aún no conocemos y que tienen que ver con la evolución del virus”, aclara.

Ya se sabía, mucho antes del coronavirus, que la dependencia económica de China era un arma de doble filo en la balanza comercial de muchos países latinoamericanos. En 2008, cuando Europa y Estados Unidos sucumbían ante la crisis financiera, esa estrecha relación permitió a la región aislarse y amortiguar la caída. Ahora, en cambio, esa “chino-dependencia” nos puede llevar a pique. Según los cálculos de la OCDE, un punto menos de crecimiento en China implica una caída en idéntica proporción en el crecimiento de América Latina. Tres de las grandes economías regionales –Brasil, Chile y Perú– tienen en el gigante asiático el primer destino de sus productos. Para varios otros países, es su segundo importador. En los primeros días el temor estaba centrado en los minerales de uso industrial como hierro y cobre, que dejaba de comprar Beijing. Esto, afectaría principalmente a las economías andinas. La estrepitosa caída del precio del petróleo cambió el foco. Venezuela, Ecuador, Colombia, Brasil y México vieron mermar su entrada de divisas en forma dramática. Goldman Sachs ya actualizó a la baja su perspectiva para las principales economías de la región: Brasil y Ecuador crecerán siete décimas menos (del 2,2% al 1,5% en el primer caso; del -0,3% a un deprimente -1% en el segundo); Perú, cinco décimas menos (del 3,3% pasa al 2,8%); y Colombia, cuatro (del 3,4% al 3%). Argentina, sigue dependiendo de su negociación por la abultada deuda con el FMI y los tenedores de sus bonos. El virus puede mejorar o empeorar su posición dependiendo del grado de pánico de los acreedores. “Estamos ante su posible segunda década perdida para América Latina. El coronavirus llega en un muy mal momento, de muy bajo crecimiento”, dice apesadumbrada, Lourdes Casanova, directora del Instituto de Mercados Emergentes de la Universidad de Cornell.

El virus ataca en forma salvaje a los pulmones y aún con más fuerza a la economía.

 

Con la peste en la calle

Padrino y Ceballos con máscaras inspeccionando en “Operación Cuarentena” / Foto @Fanb

EL NACIONAL .- No resultaba difícil imaginar que este disparate de la historia bolivariana (vaya, vaya, ¡ay! la falta de respeto con Bolívar) nos traería este episodio apestoso que estamos viviendo con el desembarco en nuestras cansadas y torturadas tierras venezolanas de un virus que, para mayor desgracia del dictador y su combo de corruptos embusteros, no puede ser atribuido al inefable imperialismo yanqui. Esta vez, por gracia divina o tortura oriental, la peste nos llega directamente desde el aliado cercano y querido, un país al cual le debemos desde los pantalones hasta la forma de caminar: China.

No es, por supuesto, la China que hizo alucinar a Marco Polo, ni tampoco la que alimentó la Ruta de de la Seda que hoy quiere revivir el dictador aposentado en Pekín, sino el régimen comunista que engañó a un comandante militar ignorante abriéndole una línea de crédito tan multimillonaria que era una trampa cazabobos que nunca alcanzaríamos a pagar en todos los años del mundo y del más allá si es que existe. Pero el tonto no ve la trampa hasta que cae en ella.

Para mayor desgracia, ahora nos mandan este virus terrible que, como bien lo ha reconocido el gobierno chino, nació y fue amamantado allá hasta expandirse por todo el mundo. Desde luego, que la China comunista (¿o capitalista disfrazada?) no tiene la culpa de este virus horrible, pero sí de haber creado este monstruo de corrupción que se ha extendido como una peste imparable por todos los niveles de la sociedad venezolana. No existe ninguna duda del papel que el gobierno chino ha tenido en el mantenimiento de esta dictadura que hoy nos agobia, y de qué manera cobra en barriles de petróleo, oro, uranio y otros minerales extraídos de Guayana esta deuda impagable.

ILUSTRACIÓN: Edo

Hoy la camarilla civil y militar bolivariana pega un grito de auxilio a China para que nos haga llegar material sanitario para combatir una peste cuya llegada era inevitable y ante la cual, como era lógico, este gobierno debía haber tomado previsiones con suficiente antelación. No lo hizo a tiempo y hoy llora lágrimas de cocodrilo porque si algún gobierno tenía prioridad en la ayuda china en Suramérica era Venezuela.

Pero dejemos a un lado a China, que quiere cobrar todo todito por encima de nuestras miserias. Hablemos de Cuba, de donde se supone debe llegar o llegará la ayuda para la peste china. ¿Somos para ellos la prioridad o su propia gente?  Ya sabemos que Cuba nos desprecia porque considera vasallos a nuestros gobernantes… ¿y qué les obliga a gastar sus escasos suministros antivirus en nosotros?

Sabemos perfectamente bien que Cuba es un burdel para cierto y turbio turismo italiano y español y que las empresas hoteleras de la península son sospechosamente vinculadas a la red de turismo sexual. ¿Y qué ha hecho Cuba y el gobierno español de Pedro Sánchez para darse cuenta de que había un monumental peligro en este intercambio internacional de sexo y virus?

Hoy pagan las consecuencias y nosotros también, de esa alcabala que impide a los viajeros regresar a sus lugares de origen. En Venezuela no se tomaron para nada las medidas que eran necesarias para quien llegara de Europa. Bastaba con un mínimo control de los viajeros, que no son tantos hoy en día. Pero los militares y sus subalternos civiles ni siquiera estaban entrenados.

Y luego salieron a dar la cara quienes menos credibilidad tienen ante la opinión pública, prominentes voceros desprestigiados, con un discurso improvisado y mal expresado, lleno de hipocresía. El país, como era lógico de esperar, se hundió en la confusión y sigue a oscuras, sin agua y jabón para lavarse las manos. En esa estamos, con la sociedad civil haciendo todos los esfuerzos, y con los soldados muy asustados y desprotegidos en sus cuarteles.

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