Hitos del Affaire Delcy-Ábalos

– LOS EDITORIALES DE ABC, EL MUNDO Y EL PAIS SOBRE EL AFFAIRE DELCY RODRIGUEZ

ASÍ ATACÓ MADURO A SÁNCHEZ: «LA HISTORIA LE RECORDARÁ COMO UN PELELE» (4.2.19)

 

AFP.es – El mandatario venezolano, Nicolás Maduro, calificó el lunes al jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, como «pelele» al servicio de Estados Unidos por reconocer, junto a una decena de países europeos, al opositor Juan Guaidó como presidente encargado.

SÁNCHEZ RESPALDA A ÁBALOSy descarta su dimisión: «lo que hizo fue evitar una crisis diplomática»

 

Hitos del Affaire Delcy-Ábalos

EL GOBIERNO EXPLICA QUE SÁNCHEZ NO RECIBE A GUAIDÓ PARA NO PERJUDICAR LA «NEGOCIACIÓN» CON VENEZUELA

EE UU CALIFICA DE “DECEPCIONANTE” LA REUNIÓN que socava la posición común

LA UE CONTRADICE AL GOBIERNO: “ESPAÑA DEBIÓ IMPEDIR LA ESCALA DE RODRÍGUEZ

MONCLOA DECRETA EL APAGÓN INFORMATIVO PARA PROTEGER AL NÚMERO 3 DEL PSOE

DELCY RODRIGUEZ ENTRÓ EN EL AEROPUERTO SIN QUE NADIE LE SELLARA EL PASAPORTE

– ÁBALOS FUE AL AVIÓN “FALCON 900” de SKYVALET CON DELCY RODRÍGUEZ TRAS EXIGIRLO LA ‘NÚMERO DOS’ DE NICOLÁS MADURO

ÁBALOS, CONTRA LAS CUERDAS TRAS 48 HORAS DE VERSIONES DISTINTAS SOBRE LO OCURRIDO

LA OPOSICIÓN ESPAÑOLA PIDE EXPLICACIONES

                 

ABC Las explicaciones de Ábalos hasta ahora no convencen

 

– LOS EDITORIALES DE ABC, EL MUNDO Y EL PAIS

 

“Grave pérdida de calidad democrática”…

Editorial / ABC .-El Gobierno ha emprendido, de facto, un ataque a las principales instituciones de la nación y a su propia unidad, a la convivencia, a las libertades constitucionales y a la transparencia

Las groseras mentiras del dirigente del PSOE y ministro José Luis Ábalos para tratar de ocultar su reunión secreta con la vicepresidenta del régimen de Nicolás Maduro, es solo la última de una serie de oscuras maniobras del Gobierno de Pedro Sánchez para mermar la calidad de nuestra democracia.

Ya no se trata solo de denunciar los sistemáticos engaños en que, día sí, día también, incurre este Ejecutivo para manipular y despreciar a la ciudadanía con una estrategia clara para esconder la acción de gobierno.

Ni siquiera de que en cualquier país embustes flagrantes como el de Ábalos llevan aparejada la dimisión. Ya engañó él con su tesis plagiada y no dimitió. Se trata de desvelar que Sánchez pretende imponer un cambio radical en nuestras estructuras democráticas y constitucionales.

En apenas veinte días este Gobierno ha legitimado al régimen de Maduro

En apenas veinte días este Gobierno ha legitimado al régimen de Maduro; está en trámite de un abuso de poder con la designación de la exministra Delgado como fiscal general del Estado porque carece de la más mínima idoneidad para el cargo; ha atacado la independencia del Poder Judicial como ningún presidente lo hizo nunca; ha alterado la celebración de los Consejos de Ministros para pervertir el normal desarrollo de las sesiones parlamentarias y dificultar la labor de fiscalización de la oposición; mantiene una agenda opaca de cesiones al separatismo catalán, y está legitimando a un presidente inhabilitado como Torra y a un partido filoterrorista.

Este Gobierno representa, en definitiva, un ataque a las principales instituciones de la nación y a su propia unidad, a la convivencia -la fractura social pretendida con la polémica del pin parental es flagrante-, y a las libertades constitucionales. Sánchez, de la mano de Iglesias, encarna una involución hacia el socialismo más radical en cincuenta años para imponer una «segunda Transición», basada en el pensamiento único de una izquierda que alardea de una falsa superioridad moral.

Con los votos de menos de media España y solo 120 diputados, Sánchez gobierna contra la otra media España. Su ánimo es dividir, tensionar a las instituciones y a la ciudadanía, sojuzgar la separación de poderes, radicalizar a los españoles en bandos extremos, y alterar el normal funcionamiento de nuestro sistema modificando aspectos relevantes de la Constitución por la vía de los hechos consumados. Todo el que no se declare progresista, es un fascista. Es un proceso de ingeniería social letal para la pluralidad y la diversidad de opiniones con el que el Gobierno dicta cómo se ha de pensar, cómo se ha de votar correctamente -incluso con 16 años-, y cómo cualquier disidente del alpiste doctrinal que dispensa debe ser estigmatizado. El peligro no es solo proferir decenas de mentiras. Ese es solo el instrumento. El peligro es el proceso de destrucción de la calidad democrática.

Las mentiras del dirigente del PSOE y ministro José Luis Ábalos

 

Ábalos debe dimitir y Sánchez apoyar a los venezolanos”

JAVI MARTÍNEZ

Editorial / EL MUNDO

¿Qué le debe la izquierda española al régimen chavista? Una sucesión de acontecimientos lleva a pensar que al Gobierno de Sánchez e Iglesias algún pertinaz cordón umbilical debe de unirle a la dictadura de Maduro; de lo contrario no se explican los vergonzantes disparates que está protagonizando Moncloa en relación con Venezuela.

De una parte, la indecorosa decisión de Pedro Sánchez de ningunear hoy al presidente encargado Juan Guaidó, quien recala en Madrid tras una gira en la que ha sido recibido por varios mandatarios, como el presidente de Francia o los cancilleres de Austria y Alemania. Y de otra la trapisonda de Ábalos, que no puede seguir un día más como ministro, tanto por la gravedad que reviste su opaco encuentro con la número dos de Maduro -una de las figuras del régimen sancionadas por la Unión Europea por violación de los derechos humanos- como por el hecho de haberse enredado en un laberinto de mentiras que le descalifican para ejercer un cargo público.

Ábalos niega un encuentro con Delcy Rodríguez

Después de negarlo, Ábalos tuvo que admitir ayer que en la madrugada del pasado lunes se reunió «de forma fortuita» con la vicepresidenta chavista Delcy Rodríguez en el avión que la trajo a Madrid desde Caracas. El ministro fue cambiando las versiones sobre la marcha, tras quedar en evidencia su engaño. Incapaz de explicar el episodio, sostuvo que acudió, a unas horas tan intempestivas, para saludar al ministro de Turismo venezolano, viejo amigo suyo, cuando con él ya estaba previsto un encuentro horas después. A Ábalos le desmintió su última versión hasta la Policía, que sostiene que la entrevista no fue «casual», sino que el ministro operó para evitar que Rodríguez entrara a España. La número dos del Gobierno bolivariano tiene prohibido pisar suelo comunitario. Y España está obligada a cumplir las sanciones de la UE. Si se confirmara que Rodríguez no estuvo las 14 horas que tardó en despegar su avión hacia Estambul dentro de la aeronave, sino que llegó a pisar territorio nacional, el Ejecutivo habría podido cometer una negligencia grave que bordea la ilegalidad al no ordenar a las fuerzas policiales la retención de la vicepresidenta chavista al menos para esclarecer sus intenciones. La irresponsabilidad de Ábalos, movido como se ve por algún fin inconfesable, pone en la picota al Gobierno de la Nación y deja en entredicho la acción exterior de los Veintisiete.

Ante un caso tan sensible, ha quedado al descubierto un Gobierno acorralado e incapaz de dar explicaciones creíbles. Ayer Sánchez enmudeció y evitó toda declaración a los medios durante su visita a Fitur, protagonizando un intento de escapismo tan bochornoso como desesperado. También hará hoy dejación de responsabilidades al rehusar encontrarse con Guaidó, a pesar de que éste es el único presidente legítimo de Venezuela, tal como reconoció España el año pasado. Una actitud indigna, como ayer le afeó Felipe González, si bien fue jaleada por Zapatero, quien mantiene una relación privilegiada con el chavismo y sigue sin rendir cuentas sobre la trama por la que su embajador en Caracas recibió mordidas de Chávez de hasta 35 millones.

En Podemos se aprecia hasta coherencia en su debilidad por la dictadura de Maduro, pues le debe favores bien acreditados. Pero que el presidente, y con él el PSOE, se arrastren así ante la tiranía bolivariana supone un escarnio para los españoles de imposible digestión y alienta inevitablemente la sospecha de que se nos oculta algo muy delicado.

Ministro José Luis Ábalos

 

Onda venezolana

Editorial  / El País

La insólita comedia de enredo protagonizada en el aeropuerto de Madrid por el ministro de Transportes, José Luis Ábalos, y la vicepresidenta del Gobierno de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez, no puede ocultar la realidad de que el Gobierno de Pedro Sánchez carece en estos momentos de una política reconocible frente a la situación en Venezuela.

Al producirse la crisis que llevó a Juan Guaidó hasta la presidencia del país, disputando la legitimidad a Maduro, España obtuvo la confianza de la Unión Europea para liderar una posición común. La decisión adoptada entonces por España, y seguida por los socios, fue reconocer a Guaidó frente a Maduro. Por esta razón, resulta inexplicable que, sin haber mediado cambio alguno en la situación interna de Venezuela, y sin que se haya producido tampoco ninguna revisión de la posición común de los europeos, el Gobierno español vaya ahora contra sus propias decisiones y rebaje la interlocución que le correspondería a Guaidó.

El mensaje que se desprende de una decisión que es política y no protocolaria resulta perjudicial para los intereses de España en cualquiera de los escenarios involucrados. El crédito cosechado entre la oposición al régimen chavista queda en entredicho. De igual manera, y por lo que respecta al conjunto de América Latina, España se pone trabas a sí misma para afianzarse como el interlocutor fiable que el continente necesita en un momento de grave crisis social y política. Y no cabe pasar por alto que la incongruencia de promover el reconocimiento de Guaidó como presidente de Venezuela para luego devaluarlo a la condición de jefe de la oposición, según ha hecho el vicepresidente Pablo Iglesias, repercutirá negativamente en el papel de España en la Unión.

Tampoco la política interna española parece estar librándose de la onda expansiva de una gestión diplomática inconsecuente frente a Guaidó e incomprensible por lo que respecta a los representantes de Maduro en tránsito por España, que el ministro Ábalos tiene pendiente explicar tanto en el Congreso como a los socios europeos que acordaron sanciones contra Venezuela.

La fractura entre el Gobierno y la oposición a cuenta de un asunto que debería ser abordado desde el consenso para fortalecer la posición internacional de España se ha visto ahondada tras el rechazo del presidente Pedro Sánchez a recibir a Guaidó. Con el agravante de que, además, ha proyectado la división sobre dos expresidentes socialistas y sobre la cohesión del Ejecutivo español.

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