Gatopardo ”a la cubana”

 Titulo original: Clamor de cambio y elecciones

Miguel Díaz-Canel y Nicolás Maduro

 

– “EL SIMULACRO ELECTORAL BAJO INTELIGENCIA Y MANDATO CUBANO ES PARA ATORNILLAR EL ACTUAL INFIERNO…”

“SIGAMOS EXIGIENDO ELECCIONES LIBRES EN CONDICIONES SUFICIENTES, AUNQUE NO SEAN LAS IDEALES…”

EL ALACRÁN MILLONARIO

 

LUIS UGALDE s.j..- Los venezolanos clamamos salir de esta agonía y reconstruir la vida. Las elecciones  libres y la democracia son un componente necesario de ese cambio nacional.

Por el contrario, el régimen se aferra al poder y propone elecciones para no cambiar: El Ejecutivo ordena y su Tribunal Supremo cumple nombrando un CNE dócil que expropia los partidos AD, Primero Justicia y Copei y los entrega a amigos. Voluntad Popular, Nuevo Tiempo, y cualquier otro que sea necesario, están en lista de espera para la intervención. Con esto se logra dividir a la oposición y empujar a la mayoría a la abstención. Lo importante es ir a elecciones parlamentarias sin riesgo de perderlas.

Esto luego de que al régimen le fallaron este año todas las otras maniobras para  asaltar a la Asamblea Nacional, única instancia democrática legítima y fuera de su control. Tomar la AN electa y anular a su presidente Guaidó, respaldado por la unidad de la mayoría opositora, era y sigue siendo el objetivo.

En dictadura sin salida

En la población hay cansancio político y la muchedumbre, atrapada por graves y vitales urgencias socioeconómicas no ve salida. Hace un par de meses muchos opositores se iban convenciendo de la conveniencia de ir a elecciones parlamentarias, aunque las condiciones no fueran las deseables. Fuera del gobierno y de la oposición frontal había políticos —curtidos en batallas pasadas, aunque ahora con poco apoyo—, dispuestos a tejer con el régimen un camino electoral, rechazado por los partidos opositores más significativos. Unos colaboradores de buena fe, y otros dispuestos a dejarse convencer por los argumentos típicos de regímenes dictatoriales sin escrúpulos. Pero el régimen ha impuesto su trocha electoral con extremo y tiránico descaro, dejando en mal lugar a sus colaboradores nacionales e internacionales. Maniobra tan desvergonzada que ni en Europa ni en América ha habido un solo gobierno amigo del régimen que se haya atrevido a apoyar el nuevo CNE, ni a la expropiación de los partidos políticos decretada por el Ejecutivo y ejecutada por el Judicial. De la decena de simpatizantes del régimen en la OEA ni uno solo tuvo el cinismo de votar a favor de esta maniobra del régimen: unos se abstuvieron y otros se ausentaron. El régimen, cercado y a la desesperada, juega sus cartas dictatoriales a la cubana. Su actual descaro dictatorial nos parece coherente pues para ciertos “revolucionarios” las votaciones no son soberanas, sino simulacros para mantenerse en el poder; y un “revolucionario” no comete la estupidez de debilitarse con la división de poderes, ni entrega el poder por unas elecciones burguesas.

A finales de 2015, la oposición unida logró un triunfo rotundo y la mayoría absoluta de la Asamblea Nacional. Se prendió la luz roja y el  régimen de inmediato se dedicó a anular los efectos de esa derrota, que no puede volver a ocurrir. El Ejecutivo atornilló su Poder Judicial (TSJ) y para mayor seguridad creó ilegalmente la asamblea nacional constituyente (ANC) 100% del régimen; no para hacer una nueva Constitución sino para tener un garrote “supraconstitucional” capaz de anular todo poder constituido indeseable. El Ejecutivo con sus dos brazos, TSJ y ANC, ha ido dando bastonazos para anular todo, mientras con su brazo policial y armado ha aumentado la persecución política. Pero hasta ahora no han podido eliminar la AN y a su presidente Juan Guaidó, aunque sí los han frenado.  Pero ahora, in extremis dejan el pudor político y están haciendo las cosas para controlar la próxima elección parlamentaria.

Qué hacer para cambiar y reconstruir el país

Toda la lógica anterior parece empujar a la abstención de los demócratas. Algunos pensarán que no es tan grave, pues en dictadura estamos desde hace dos décadas. Otros piensan que hay que votar, pues sin AN y sin Guaidó como legítima referencia nacional e internacional, los demócratas quedarán descabezados, ignorados y sin asidero institucional.

El simulacro electoral bajo inteligencia y mandato cubano es para no cambiar sino atornillar el actual infierno donde 60% de los venezolanos no tiene con qué comprar comida, el bolívar se empequeñece con la superinflación, agonizan las empresas al 30% de su producción y no hay inversión pública ni privada; los centros de educación están cerrados y los servicios públicos en estado catastrófico…

Como dicen los obispos, esta inhumanidad de país “no es moralmente aceptable”. Los venezolanos estamos sometidos a un estado de guerra y no podemos pensar ingenuamente que se debe al COVID-19. Mientras la dictadura se va endureciendo y la oposición es perseguida como nunca antes, los países democráticos del mundo no la van a complacer con el cese de las sanciones internacionales, ni colaborar con abundante lluvia de ayudas e inversiones que son imprescindibles para la reconstrucción,.

La elección libre y democrática no es una oferta de la dictadurasino una exigencia de la democracia y una condición indispensable de un nuevo gobierno de cambio y unión nacional para la reconstrucción con otro modelo y con el necesario apoyo internacional. Por ahora sigamos presionando y exigiendo elecciones verdaderamente libres en condiciones suficientes, aunque no sean las ideales. Unión, movilización y clamor nacional para el cambio y la reconstrucción inclusiva. Dentro de unos meses veremos cómo evoluciona este infierno y qué salidas se abren.

 

El Alacrán Millonario

El Nacional.- Mucho esfuerzo dedicó el régimen para obtener el resultado de una directiva de la Asamblea Nacional roja rojita en enero de 2020. Alrededor de 60 millones de euros gastaron, y no precisamente de sus bolsillos, para comprar a un grupo de diputados con la finalidad de socavar el apoyo y la legitimidad del presidente interino, Juan Guaidó. No lo consiguieron.

Además, se puede decir que es dinero perdido, pues esa platica que se embolsillaron esos parlamentarios corruptos no podrá ser movilizada ni en Europa ni en Estados Unidos, porque casi todos los que recibieron esos euros fueron sancionados recientemente.

Pero poco le importa al régimen, porque ellos creen haber conseguido su objetivo. No se dan cuenta de que cada paso que hacen en esa dirección fraudulenta los expone más como lo que realmente son, un grupo de corruptos que se apropiaron del poder y que someten a todo un país a la peor de las penurias.

La Comisión Permanente de Contraloría de la Asamblea Nacional hizo un excelente trabajo recabando las pruebas que respaldan estas denuncias. Su presidente, el diputado José Prat, afirma que a cada parlamentario comprado le dieron entre 750.000 y 1 millón de euros, además de otros bienes como automóviles, prebendas y asignaciones mensuales.

Todo está debidamente respaldado en un documento de más de 80 páginas. La comisión, además, recomienda que sea distribuido entre las misiones diplomáticas y otros organismos internacionales.

Con la aceptación de estos sobornos, los diputados en cuestión violaron no solo la Constitución, sino la Ley Anticorrupción, el Código de Conducta del Servidor Público, la Convención Interamericana contra la Corrupción y el Reglamento Interior y de Debate de la propia Asamblea. ¿Y todavía se preguntan por qué la Unión Europea los sanciona?

Demostraron ser un grupo de políticos sin escrúpulos, de esos que menoscaban la credibilidad de la función pública y que tanto le ha hecho daño al país. Pero es sabido que los monos que bailan por la plata no tienen en consideración el pueblo al que se supone que deben representar.

Este informe de la Comisión de Contraloría solo es la confirmación de que Venezuela está en manos de un grupo extremadamente corrupto. Eso no se debe perder de vista ahora que el régimen prepara la última estocada, como bien lo comentó el diputado Prat.

Una segunda parte de la Operación Alacrán se ha puesto en marcha con la compra de militantes de los diferentes partidos políticos para acabar con estas organizaciones y allanar el camino a unas elecciones parlamentarias más que fraudulentas.

Seguirán lloviendo los millones. Pero recuerden, diputados y políticos, ese dinerillo no van a poder gozarlo, porque el mundo sabrá de su procedencia.

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