En duda visita papal a Brasil

FRANCISCO BENDIJO UNA ESTATUA de la patrona del país sudamericano en los Jardines Vaticanos y pidió rezar por el pueblo brasileño “en este momento triste”

ILUSTRACIÓN: Raúl Azuaje

ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ .-  “En el 2013 había prometido que volvería el próximo año: no se si será posible”.

El Papa duda. No está seguro si podrá cumplir la palabra empeñada y visitar una vez más el Brasil.

Lo dijo él mismo, durante la bendición de una replica de la virgen patrona del país que fue colocada en los Jardines Vaticanos.

Él se había comprometido a estar en el santuario de Nuestra Señora de Aparecida en 2017, cuando se cumplan 300 años del hallazgo de la estatuilla original. Pero la crisis política aleja cada vez más esa posibilidad.

Por iniciativa de la embajada brasileña ante la Santa Sede y la Arquidiócesis de Aparecida, guiada por el cardenal Raymundo Damasceno Assis, la virgen negra llegó hasta el Vaticano.

En la ceremonia de inauguración, ante autoridades religiosas y civiles, el Papa tomó la palabra y expresó sus dudas.  También se mostró muy preocupado por la suerte de los más pobres y desfavorecidos.

“Les invito a rezar porque continúe, ella, a custodiar todo el Brasil, todo el pueblo brasileño, en este momento triste; que proteja a los pobres, a los descartados, a los ancianos, a los abandonados, a los niños de la calle”, dijo.

Antes había confesado: “Estoy contento que la imagen de Nuestra Señora de Aparecida esté en los jardines. En el 2013 había prometido que volvería el próximo año: no se si será posible, al menos la tendré mas cerca aquí”.

Pidió también que la virgen cuide a quienes son “descartados” y puestos en las manos de los “explotadores de todo tipo”, que salve a su pueblo con la justicia social y con el amor de Jesucristo. Recordó que la estatuilla de Aparecida fue encontrada por 3 pobres pescadores  y auguró que actualmente sea “encontrada por todos”, en modo especial por quienes tienen necesidad de trabajo, de educación y los que están privados de la dignidad.

El 24 de julio de 2013, apenas unos meses después de su elección pontificia, el Papa Francisco se trasladó hasta el santuario ubicado al sur de Brasil. En ese mismo lugar, en 2006, ocupó un espacio relevante en la asamblea de obispos de América Latina. Diversos observadores consideran que su participación en esa conferencia –en la cual fue presidente de la comisión que redactó el documento conclusivo- fue fundamental en el camino que lo llevaría al papado.

En su visita, ya como Papa, Jorge Mario Bergoglio prometió que volvería en 2017, cuando se cumplan 300 años del hallazgo de la estatua de la virgen morena.

Según pudo saber el Vatican Insider la duda del Papa proviene de la situación de inestabilidad política en Brasil tras el proceso de “impeachment” que determinó la remoción de la presidente Dilma Rousseff. De hecho, en los últimos días se supo que Francisco escribió una carta personal a la ex presidente, pero el contenido no se ha dado a conocer.

La visita apostólica a Colombia, para la primera mitad del año, es ya un hecho. Por eso Francisco había pensado unir a ese viaje una etapa brasileña. Pero ese plan se aleja cada vez más de convertirse en una realidad, sobre todo por causa de una crisis institucional de destino incierto.

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