El Virus tala la Amazonía

 

– LA DEFORESTACIÓN DEL AMAZONAS EN EL NIVEL MÁS ALTO EN 11 AÑOS

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El programa de Estudios Andinos congregó a un panel de expertos académicos en la Universidad Internacional de la Florida, para discutir el impacto de los incendios forestales en el Amazonas. Alonso Castillo nos tiene más detalles.

INFORME: DEFORESTACIÓN EN LA AMAZONÍA, IMPULSADA EN GRAN MEDIDA POR REDES CRIMINALES PODEROSAS Y VIOLENTAS

En 2019 se perdió cada seis segundos en los trópicos una cancha de fútbol de bosque primario, según un nuevo informe. América Latina jugó un papel fundamental en esa devastación.

 

FLORA CHARNER / CNN – La pandemia de coronavirus ha desacelerado la economía global, pero la deforestación en el Amazonas se está acelerando.

Si bien la mayoría de las principales empresas de Brasil permanecen cerradas bajo medidas de confinamiento y cuarentena, muchos creen que los madereros y mineros ilegales continúan operando en el área con poca o ninguna regulación.

La deforestación en la selva tropical brasileña aumentó en casi un 64% en abril de este año, en comparación con el mismo mes del año pasado, según muestran datos del Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE) de Brasil. Solo el mes pasado, en abril, se destruyeron más de 405,6 kilómetros cuadrados de selva tropical, una vasta franja aproximadamente del tamaño de California.

El primer trimestre del 2020 ya había visto un aumento de más del 50% en la deforestación en comparación con el año pasado, según datos del INPE.

La Vanguardia

Más de 3.000 soldados de las Fuerzas Armadas de Brasil han sido desplegados en el Amazonas, junto con funcionarios ambientales, para ayudar a frenar la tala ilegal y otras actividades criminales que podrían afectar la selva tropical, según el Ministerio de Defensa.

El presidente Jair Bolsonaro ha enfrentado previamente críticas y condenas mundiales por la deforestación que se produce bajo su supervisión. El presidente de extrema derecha y favorable a los negocios ha prometido explorar el potencial económico de la selva tropical.

El año pasado, después de que los incendios masivos consumieron grandes extensiones de la selva tropical, Bolsonaro fue acusado de incentivar la actividad de los ganaderos, mineros y madereros ilegales, muchos de los cuales usan el fuego como una forma rápida de talar árboles para despejar los cultivos y el pastoreo de ganado. Para noviembre de 2019, la tasa de deforestación en la Amazonía había alcanzado su nivel más alto en más de una década.

Estamos bien encaminados para otro año récord de deforestación e incendios en la Amazonía”, dijo Adriana Charoux, activista de la Amazonía para Greenpeace Brasil en un reciente comunicado. “En medio de la pandemia, Bolsonaro está duplicando en acciones que efectivamente desintegrarían los territorios indígenas y conducirían a una mayor deforestación para la producción de carne.

Los incendios de la Amazonia dibujados en 85 segundos 1:25

Una de las medidas que Bolsonaro está presionando por ahora es la Medida Provisional 910 (MP 910), una ley que podría permitir a los llamados “acaparadores de tierras”, que invadieron ilegalmente tierras públicas de 2011 a 2018, establecer la propiedad legal. La medida estaba programada para ser votada en el Congreso el miércoles, pero no tenía quórum.

El hashtag #NoMP910 fue tendencia en Brasil el miércoles, con ambientalistas y brasileños en general protestando contra el voto. “Es nuestra tierra, territorio, lugar. Nuestro entorno no es una moneda de cambio político-electoral”, tuiteó la activista indígena Mayalú Txucarramãe en su cuenta personal. “Detengan el genocidio y el ecocidio”.

Bolsonaro ha criticado con frecuencia la cantidad de tierra amazónica oficialmente demarcada como territorio indígena por considerarla excesiva. En febrero pasado, en un evento en el palacio presidencial de Planalto, en Brasilia, dijo que era “abusivo” que una porción tan grande del territorio fuera ocupada por las tribus regionales dejando “sus bienes ocultos para siempre”.

Muertes por coronavirus entre los indígenas

Aproximadamente el 13% de Brasil es tierra indígena, principalmente en la Amazonía. Esa tierra está oficialmente reservada para los 900.000 indígenas del país, lo que representa menos del 0,5% de la población del país.

Los activistas temen que el aumento de la actividad comercial en la Amazonía también conlleve un mayor riesgo de que los forasteros llevarán enfermedades contagiosas a las comunidades indígenas, incluido el coronavirus.

Las personas en el Amazonas no tienen los anticuerpos para las enfermedades que provienen de fuera de la selva”, dijo el activista y fotógrafo brasileño Sebastião Salgado a Christiane Amanpour, de CNN, durante una entrevista reciente. “Existe un gran peligro de que el coronavirus pueda ingresar al territorio indígena y convertirse en un verdadero genocidio”.

Salgado, quien actualmente vive en París y ha pasado varias décadas fotografiando las comunidades indígenas de Brasil, le dijo a Amanpour que cuando había trabajado en el Amazonas en el pasado, tuvo que someterse a una cuarentena de 10 días, pero dijo que teme que ahora “la puerta esté abierta” para que cualquiera pueda invadir tierras indígenas y exponerlos potencialmente a enfermedades como el coronavirus.

Al menos 277 casos y 19 muertes relacionadas con el coronavirus se han confirmado, hasta el momento, entre las tribus indígenas de Brasil, según SESAI, una rama especializada del Ministerio de Salud de Brasil que se ocupa de los problemas de salud entre las poblaciones indígenas. Muchos de estos han sido registrados en el Alto Río Solimões, en el estado Amazonas.

SESAI dijo que ha enviado cientos de mascarillas N95, guantes y gafas desechables a docenas de tribus en todo el país. También ha lanzado una campaña de vacunación contra la gripe y una campaña de información sobre el covid-19, según un informe reciente.

En el lado colombiano de la Amazonía, se han registrado 30 muertos y 924 casos de coronavirus, 212 de ellos en la población indígena.

El Gobierno de Colombia expidió un decreto que ordena al gobernador del departamento de Amazonas, al sur del país, y al alcalde de Leticia, capital departamental, el cierre de todas las actividades, con excepción de aquellas estrictamente necesarias para la salud, el abastecimiento y los servicios esenciales hasta el 30 de mayo.

Amazonas en Colombia, ¿indefensión?

Pero los grupos ambientalistas, como Survival International, creen que la única forma de ayudar a los pueblos indígenas, especialmente a las tribus aisladas, es mantener a los madereros y mineros ilegales fuera de su territorio.

Si sus tierras están debidamente protegidas de los extraños, las tribus no contactadas deberían estar relativamente a salvo de la pandemia de coronavirus. Pero muchos de sus territorios están siendo invadidos y robados para la tala, la minería y los agronegocios, con el aliento del presidente Bolsonaro”, dijo la activista de Survival International’s Uncontacted Tribes, Sarah Shenker, en un reciente comunicado.

Brasil: contra el drama del coronavirus y la deforestación de la Amazonía

Brasil se convirtió en el epicentro de la pandemia en Sudamérica, y mientras el país lucha contra el virus, la selva amazónica ha perdido más de 1.200 km cuadrados en lo que va de 2020. Un 55% más que el año pasado

El coronavirus se ha convertido prácticamente en la única preocupación de la humanidad, pero entre tanto la deforestación de la Amazonía brasileña se intensificó este año, incrementando los temores de que se repitan, o incluso se superen con creces, los índices récord de devastación del año pasado.

En los primeros cuatro meses de 2020 fueron talados en esa región 1.202 km² de selva -una superficie que duplica la de una ciudad como Santiago de Chile- de acuerdo con datos satelitales divulgados por el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE).

Esto representa un aumento de 55% en comparación con el mismo período del año pasado y la mayor cifra para los primeros cuatro meses de un año desde el inicio de la serie histórica, en agosto de 2015.

Los números levantaron nuevas interrogantes acerca de cómo Brasil está protegiendo su porción de la mayor selva tropical del mundo durante la gestión del presidente brasileño, Jair Bolsonaro, un ultraderechista escéptico del cambio climático que defiende abrir tierras protegidas a la minería y ganadería.

«Lamentablemente, parece que lo que podemos esperar para este año son nuevas marcas históricas de incendios forestales y deforestación», dijo en un comunicado Rómulo Batista, vocero de Greenpeace.

En 2019, durante el primer año de Bolsonaro al frente del Ejecutivo, la deforestación en la Amazonía tuvo un incremento de 85%, devastando unos 10.123 km² de selva. Esa pérdida causó alarma mundial sobre el futuro de la mayor foresta tropical del mundo, considerada vital para el equilibro del clima planetario.

La tendencia de 2020 se anuncia preocupante, dado que las actividades de deforestación no suelen intensificarse antes de fines de mayo. «El inicio de año no es temporada de deforestación, porque es la temporada de lluvias y está lloviendo mucho», dijo Erika Berenguer, una especialista en temas ecológicos de las universidades de Oxford y Lancaster.

La pandemia del coronavirus está complicando aún más la situación para la región amazónica, situada en un 60% en territorio de Brasil. El país se convirtió en el epicentro de la pandemia en América Latina, con casi 10.000 muertes, mientras que el estado de Amazonas es uno de los más golpeados por la enfermedad.

Con apenas una unidad de cuidados intensivos para atender a un territorio que triplica al de España, el estado está sobrepasado por la pandemia. Los ambientalistas temen que la protección de la selva se vea relegada por la urgencia sanitaria. «Necesitamos personal médico, respiradores, equipos de protección, todo lo que pueda salvar las vidas de quienes protegen a la selva», dijo Arthur Virgilio Neto, alcalde de Manaos.– Deutsche Welle

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