“El Vaticano es como nosotros,…”

El Papa Francisco y el expresidente de EE.UU. Barack Obama en la columnata de la Casa Blanca, antes de su reunión en el Estudio Oval, el 23 de septiembre de 2015

 

EL ANÁLISIS ANTES DE LA PROCLAMACIÓN DE BERGOGLIO, en los despachos enviados a Washington. La valoración sobre el Papa: es un conservador, no cambiará la doctrina de la Iglesia

PAOLO MASTROLILLI – V.I.“A pesar de la diferencia de dimensión, las formas de gobierno, y la historia, ambos somos potencias globales, con intereses e influencia mundial. Desde muchos puntos de vista, la Santa Sede es la única en el mundo con capacidad para seguir su propia agenda.

 

Tiene relaciones diplomáticas con 180 países, por detrás sólo de Estados Unidos”. El informe que el 14 de marzo de 2013 el embajador americano en el Vaticano manda al vicepresidente Biden, con motivo de su participación en la proclamación del papa Francisco, presenta al más pequeño Estado y a la más antigua democracia del mundo como potencias paritarias.

Junto con los documentos escritos un año después con motivo de la visita del presidente Obama, que La Stampa ha obtenido respetando las leyes, describe con sinceridad los puntos de contacto y las divergencias, desde la estrategia en Siria a las sospechas sobre la financiación norteamericana a los evangélicos.

Los “cables” enviados justo después de la elección habían citado “funcionarios de la Curia muy sorprendidos y nerviosos” por la elección de Bergoglio. La administración de Obama había tenido problemas con Benedicto sobre todo sobre los “temas de la vida”, y esperaba ahora tener una nueva relación: “A parte de estar a caballo entre el Nuevo y el Viejo mundo, el Papa podría también hacer de puente entre el ala conservadora y el ala moderada de la Iglesia. Sobre cuestiones sociales es un conservador “true-blue”, determinado opositor del aborto, el matrimonio gay, los anticonceptivos. Al mismo tiempo tiene un profundo compromiso con la justicia social a favor de los pobres, una prioridad para el ala más liberal de la Iglesia y para los jesuitas”.

El texto cita después una entrevista concedida a La Stampa por Bergoglio cuando todavía era cardenal en la que criticaba la vanidad de algunos miembros de la Curia y prefiguraba su reforma”.

El informa enviado al católico Biden el 14 de marzo entre más en los detalles: “Bajo la guía de Francisco, el Vaticano trabajará para promover las libertades fundamentales, la paz, la justicia y el orden internacional, la democracia”. Por tanto, explica: “Frente al creciente secularismo, y lo que muchos en la Iglesia ven como anticlericalismo y anticatolicismo, Francisco será fuertemente contrario a tales presiones y defenderá fielmente las enseñanzas sobre el aborto, la eutanasia, la pena de muerte, los matrimonios homosexuales, y los tradicionales valores de la familia. Querrá asegurar la ortodoxia, pero estar también bastante abierto al diálogo, según la idea de que la adhesión a estas enseñanzas no puede ser una imposición sino el resultado de la persuasión de la razón”.

Francisco buscará mejorar las relaciones con el Islam y “reforzará las relaciones con los judíos, como es ya evidente visto el recibimiento de los líderes hebreros en el mundo”. Más tarde, sin embargo, los diplomáticos advierten a Biden de un potencial elemento de fricción con Estados Unidos: “Una cuestión muy importante para la Iglesia en América Latina es la deserción de millones de católicos hacia los grupos evangelistas protestantes. A menudo estos grupos son financiados por Estados Unidos”, alimentando la sospecha que los protestantes norteamericanos todavía intentan minar el catolicismo. El informe subraya que la Santa Sede ve la guerra en Irak de 2003 como el evento que activó la inestabilidad en Oriente Medio, seguido por la Primavera árabe y el ISIS, de lo que deriva la persecución de los cristianos y su huida de la región. “Dictaduras derrocadas, que antes ofrecían una protección moderada a las comunidades cristianas, han sido reemplazadas por gobiernos en algunos casos dominados por los islamistas (como en Egipto), y en otros incapaces de garantizar la seguridad (como en Irak)”.

No falta una referencia a los problemas internos: “El reciente escándalo del Vatileaks ha revelado una Curia atormentada por las luchas intestinas y la disfunción. La Iglesia está acusada de haber cubierto durante décadas abusos sexuales a menores y adolescentes por parte de sacerdotes. Francisco reforzará el compromiso para proteger a los jóvenes y aplicar el protocolo que pide la eliminación del ministerio de todos los sacerdotes que han cometido abusos. El Papa hereda también una batalla interna de poder por la gestión de la banca vaticana, que debe continuar un proceso de respeto a las reglas internacionales de transparencia o corre el riesgo de quedar excluida del sistema bancario global. La reforma de la Curia será una prioridad para Francisco, no tanto para evitar escándalos como para ofrecer un gobierno capaz de afrontar estos desafíos”.

Un año después, el 6 de marzo de 2014, la embajada americana en Vaticano manda un nuevo informe, esta vez dirigido al presidente Obama para prepararlo antes de su reunión con el Papa: “A pesar de los muchos actos revolucionarios de Francisco, no está intentando cambiar la doctrina de la Iglesia. Más bien mueve el diálogo desde los temas sociales delicados, a cuestiones prácticas de naturaleza pastoral. Esta aclarando que las cuestiones culturales han empañado el papel fundamental de la Iglesia en la asistencia a los pobres, enfermos y necesitados”. Obama quiere que le digan exactamente esto, con la esperanza de reconstruir las relaciones bilaterales bajo nuevas bases, antítesis impredecible de lo que va a pasar después con la elección de Trump: “Francisco apunta contra el capitalismo desenfrenado y el materialismo, concentrándose sobre los temas de la exclusión y la desigualdad, que han llevado al sufrimiento físico de los pobres y desheredados, mientras los ricos sufren desde la perspectiva ética y moral”. Está contra un sistema financiero que “gobierna en lugar de servir”, si bien reconoce “el papel fundamental que ha tenido la moderna actividad empresarial para sacar a millones de personas de la pobreza”. La reforma de la Curia continúa, a pesar de las dificultades, así como la mejora de las relaciones con los judíos. Francisco alienta las negociaciones entre israelíes y palestinos, pero tiene reservas sobre la estrategia en Siria: “Influenciado por los obispos locales y los patriarcas, el Vaticano es a menudo crítico del apoyo a la oposición, que incluye fundamentalistas islámicos, porque considera que suponen una grave amenaza para el futuro de una Siria democrática y pluriconfesional”. La esperanza es construir una nueva alianza, también porque es indispensable que las dos figuras de referencia de la comunidad global se entiendan: “Señor presidente, el papa Francisco es el segundo líder más seguido en el mundo en Twitter –después de usted– y el más retuiteado”.

 

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