El Jaguar ante el “arrase chino”

– SOLO QUEDAN ENTRE  60.000 A 170.000 ANIMALES AL DÍA DE HOY.

– VENEZUELA: CIENTÍFICOS INTENTAN SALVAR POBLACIÓN DE JAGUARES EN ZULIA

– EL TRÁFICO ILEGAL Y LA DEFORESTACIÓN ARREMETEN CONTRA “EL ESPÍRITU DE LA SELVA”

 

juangangel – El Jaguar.- El Felino más Grande de América Sinopsis: El jaguar, yaguar o yaguareté, es el mayor felino de América y el tercero del mundo, después del tigre y el león. Su distribución actual se extiende desde el extremo sur de Estados Unidos continuando por gran parte de América Central y Sudamérica hasta el norte y noreste de Argentina. Se encuentra emparentado y se asemeja mucho al Leopardo. Es una especie clave para la estabilización de los ecosistemas en los que habita y actualmente se encuentra en la Lista Roja como especie casi amenazada y su número está disminuyendo considerablemente. Fuente http://www.scielo.org.co/pdf/antpo/n2…

 

RACHEL NUWER / NYTimes .- En mayo de 2019, apareció un cadáver de jaguar sin cabeza en un basurero en el sur de Belice. El asesinato, uno de una serie de incidentes similares, aumentó la indignación local e inspiró a las autoridades, ciudadanos particulares y empresas a ofrecer una recompensa de 8000 dólares por información que conduzca al arresto del asesino del jaguar.

Más que un problema nacional, el horrendo asesinato en Belice parecía indicar un aumento en la caza furtiva de jaguares en todo el rango de la especie, desde México hasta Argentina.

Sospecho que durante mucho tiempo pasó desapercibido, las autoridades simplemente no estaban prestando atención”, dijo Pauline Verheij, especialista independiente en crímenes contra la vida silvestre que ha investigado el comercio del jaguar en Surinam y Bolivia en los últimos años. “Hacer frente a los delitos contra la vida silvestre en la mayoría de, si no en todos, los países latinoamericanos ha tenido prioridad cero hasta hace muy poco tiempo”.

Durante varios años, Verheij y otros han advertido que el comercio de jaguares parece estar en aumento, al mismo tiempo que los grandes felinos ya están en peligro de extinción, principalmente debido a la pérdida de hábitat y a los asesinatos en venganza por la depredación del ganado. Los expertos en tráfico de vida silvestre también vieron que muchos de los casos sobre los jaguares estaban relacionados con ciudadanos chinos o destinos en China. En Bolivia, por ejemplo, las autoridades interceptaron paquetes con destino a China que contenían cientos de caninos de jaguar, que se convierten en joyas. Pero la evidencia que vincula estas observaciones ha sido dispersa y, en gran medida, anecdótica.

Ahora, un estudio publicado este mes en Conservation Biology proporciona una descripción más completa del comercio ilegal, reuniendo datos de toda Centroamérica y América del Sur. Los resultados confirman que las incautaciones de partes de jaguar han aumentado enormemente en toda la región, y que la inversión privada de China está significativamente correlacionada con el tráfico de la especie.

Por primera vez, tenemos una visión general de lo que está ocurriendo en Centroamérica y América del Sur con respecto al comercio de partes del cuerpo del jaguar”, dijo Thaís Morcatty, estudiante de doctorado en antropología en la Universidad Oxford Brookes, en Inglaterra, y autora principal del estudio.

Los hallazgos sugieren un paralelo con los patrones de caza furtiva observados en el sudeste asiático y en África, en los que una creciente presencia de empresas de China que trabajan en grandes proyectos de desarrollo coinciden con un incremento en el comercio legal e ilegal de vida silvestre, incluidos los grandes felinos.

Lo que podemos aprender de esto es que los patrones que vimos en Asia y luego en África comienzan ahora a surgir en Sudamérica”, dijo Vincent Nijman, coautor, también en la Universidad Oxford Brookes. “Si hay demanda, será satisfecha, aunque tengas que ir a otro continente al otro lado del mundo”.

Si podemos captar esto al principio, cuando el comercio solo está aumentando, podemos cambiar el curso de las cosas antes de que sea muy tarde”, agregó Morcatty.

Los jaguares han sido cazados furtivamente casi hasta la extinción en el pasado. Durante el siglo XX, la caza de su pelaje hizo que la especie casi desapareciera.

Estados Unidos fue responsable de la mayor parte del comercio del jaguar, importando más de 23.000 pieles de jaguar solo en 1968 y 1969. Con las poblaciones de jaguares cayendo en picada incluso en regiones remotas del Amazonas, los encargados de formular políticas prohibieron a los grandes felinos del comercio internacional en 1975.

En el pasado, casi perdimos a los jaguares por una gran presión de caza en un corto periodo de tiempo”, dijo Morcatty.

“Se han necesitado décadas de esfuerzo e inversión de muchos países e instituciones para recuperar las poblaciones de jaguares”.

Los jaguares han vuelto lentamente, a un estimado de 60.000 a 170.000 animales al día de hoy. Pero ahora están en declive en gran parte de su diversidad. Si bien la caza furtiva para el comercio ilegal puede no ser el principal impulsor de las pérdidas de población, podría exacerbar otras presiones, dijo Morcatty. Los ganaderos, por ejemplo, pueden inclinarse a matar jaguares en su propiedad si saben que pueden ganar dinero con los cadáveres.

No debemos permitir que esta nueva amenaza se combine con otras amenazas que ya tenemos”, dijo.

Una dinámica similar ya se está desarrollando en el sur de África. En Sudáfrica, un creciente comercio legal de esqueletos de leones criados en cautiverio exportados a China puede haber creado un nuevo mercado para productos de leones cazados de manera ilegal.

Los asesinatos en represalia a leones que atacaron ganado o personas siempre han ocurrido en el sur de África, pero ahora “no solo se trata de un león muerto que era un animal problemático, es un león muerto al que se le quitan partes que entran en la cadena comercial”, dijo Andrew Lemieux, investigador en el Instituto Neerlandés para el Estudio del Crimen y la Aplicación de la Ley. “Hay mucho dinero que ganar”.

Una tienda de medicamentos que vende cráneos de animales, incluido el de un jaguar, en el mercado de Belén en Iquitos, Perú. FOTO: Jason Edwards / National Geographic Image Collection vía Alamy

Una de las primeras señales de la creciente amenaza en Sudamérica apareció en 2003, cuando un hombre chino que trabajaba en un supermercado chino en Paramaribo, Surinam, se acercó a un miembro uniformado del servicio forestal del país y le preguntó si le podía traer un jaguar.

Mi contacto le dijo que era ilegal matar jaguares”, dijo Verheij. “Se sorprendió de que el hombre se sintiera lo suficientemente cómodo como para pedirle a un funcionario de gobierno hacer algo ilegal”.

Para el funcionario, la conversación terminó allí. Pero para 2005, los cazadores rurales de Surinam estaban enviando pedidos de dientes y garras de jaguar, a menudo enviando la cabeza completa del animal a sus clientes chinos en la capital del país.

Los compradores convertían las garras y los dientes en aretes para vender en joyerías locales de propiedad china o las contrabandeaban hacia China. Varios restaurantes chinos en Surinam también comenzaron a servir carne de jaguar bajo pedido. Finalmente, los criminales empresariales llegaron a obtener cadáveres enteros de jaguar para reducirlos a un producto similar a la pasta de huesos de tigre que se usa en la medicina china.

Para calcular en qué medida ha crecido el problema, Morcatty y sus colegas buscaron en noticias, informes técnicos y registros policiales desde 2012 a 2018 en los 19 países de América Central y del Sur para encontrar menciones de confiscación de partes de grandes felinos. Encontraron registros de 489 incidentes de incautación que representan alrededor de mil grandes felinos, principalmente jaguares, pero también pumas y ocelotes. Calcularon que solo en cinco años, el número de jaguares incautados aumentó 200 veces.

“Es bastante notable”, dijo Morcatty

Brasil representó la mayor proporción de casos, seguido por Bolivia, Colombia, Perú y Surinam. La mayoría de los registros de incautaciones no indicaban el destino final o el comprador previsto, pero Morcatty pudo vincular definitivamente el 34 por ciento con China. Las incautaciones relacionadas con China contenían 13 veces el número de partes de jaguar, en promedio, que aquellas destinadas al mercado interno.

Lemieux, quien no estuvo involucrado con la investigación, dijo que el nuevo documento visibiliza una región que generalmente es pasada por alto por los expertos en comercio de vida silvestre. “Si se observa el campo de juego de la conservación, América del Sur, de todos los continentes además de la Antártida, recibe muy poca atención”, dijo.

Theodore Roosevelt con un jaguar asesinado en Brasil en 1913. / FOTO: Museo Estadounidense de Historia Natural​

Los jaguares, del mismo modo, tienden a ser eclipsados por los tigres, los leones y los leopardos, dijo Lemieux, pero “el comercio internacional de jaguares es algo que definitivamente está cambiando”.

Morcatty y sus colegas analizaron los datos de incautación contra un abanico de variables para identificar los factores que probablemente impulsen el comercio. Previsiblemente, y sirviendo como control, cuando más jaguares presentes en un país, mayor será la cantidad de tráfico de jaguares. Tampoco es sorprendente que descubrieran que la corrupción y la pobreza están significativamente asociadas con el comercio ilegal.

La segunda variable más significativa después de la corrupción fue la dirección de la inversión privada china, que se ha multiplicado por diez en Centroamérica y Sudamérica durante la última década, principalmente en energía, minería e infraestructura. “En esencia, parece que los países con nuevos ingresos de dinero chino son aquellos en los que vemos un aumento en el comercio de jaguares hacia el extranjero”, dijo Nijman.

La inversión china, en sí misma, no es algo negativo, y de hecho trae muchos beneficios a Centroamérica y Sudamérica, dijo Sue Lieberman, vicepresidenta de política internacional en la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre, quien no participó del estudio. “Pero todos los esfuerzos se deben hacer para garantizar que sea ambiental y socialmente racional”.

Además de traer nuevos compradores potenciales de productos de jaguar al país, el desarrollo en sí mismo —especialmente si implica abrir nuevas carreteras en áreas vírgenes o talar bosques— puede facilitar la caza furtiva al acercar la vida silvestre a las personas. Un estudio publicado en marzo, por ejemplo, encontró que la expansión agrícola en la Amazonia incrementó la caza furtiva del jaguar. Cuando las compañías chinas están vinculadas a dicho desarrollo, solo aumenta las probabilidades de que los animales cazados ilegalmente entren en el comercio.

“La inversión china en la deforestación acelera el comercio, está conectado”, dijo Morcatty.

El patrón puede parecerse al observado en el continente africano. En un informe publicado el año pasado, Alfan Rija, un ecologista de la conservación en la Universidad de Agricultura Sokoine en Tanzania, descubrió que los africanos del este a menudo cazan para satisfacer la demanda china, y que la mayoría de las 45 especies que reportaron cazar —desde elefantes y rinocerontes hasta caballitos de mar y hienas— los compran solo o principalmente personas chinas.

La mayoría de los chinos aquí están bajo contrato, y se ve algo similar en América del Sur y Centroamérica, donde hay muchas compañías chinas que desarrollan proyectos”, dijo Rija. “Estas oportunidades de desarrollo proporcionan vías para el comercio ilegal”.

Pieles de jaguares cazados furtivamente, junto con unas pocas de ocelotes y caimanes, en Brasi. FOTO: Martin Wendler / Science Source

Los autores del nuevo estudio no investigaron qué motiva la demanda por partes de jaguar entre los compradores chinos, pero Lieberman y sus colegas han visto anuncios de garras y dientes de jaguar en las redes sociales chinas.

Lo peor en el tráfico de partes de jaguar no son los huesos para reemplazar los huesos de tigre, sino los caninos para joyas”, dijo.

China es un gran consumidor de otras especies de grandes felinos, especialmente tigres, que durante mucho tiempo han sido buscados por sus huesos y partes, utilizadas en la medicina tradicional. Más recientemente, los dientes y las garras de tigre han aparecido a la venta como joyas. Pero a medida que las poblaciones de tigres se han reducido a menos de los 4000 animales que quedan en la naturaleza, los comerciantes buscaron nuevas fuentes para saciar la demanda, que, para algunos clientes, podrían satisfacer los jaguares.

Ángela Núñez, bióloga que trabajó anteriormente en el Ministerio de Medio Ambiente de Bolivia, dijo que el esfuerzo de Morcatty y sus colegas para cuantificar el comercio de jaguar a nivel regional refleja aquellos estudios a menor escala que Núñez y otros han publicado en el pasado.

Pero la escala del problema es casi seguramente mayor que lo que se informa en el nuevo estudio, dijo Núñez, porque la mayor parte de los países en Centroamérica y Sudamérica no tienen registros oficiales de incautaciones de jaguar. La detección también puede ser un desafío debido a la falta de recursos.

Nijman sospecha que los jaguares —como los elefantes y los rinocerontes en África— pueden ser como los canarios en la mina de carbón en busca de una más amplia, y aún desapercibida, caza furtiva en América del Sur y Centroamérica de especies como tortugas y orquídeas.

Al acercarnos a las especies de más alto perfil, obtenemos una visión de qué más está ocurriendo”, dijo. “No hay una razón para suponer que solo los jaguares sean afectados”.

Según Núñez, la nueva investigación subraya “la necesidad de desarrollar asociaciones estratégicas regionales para unir esfuerzos para detener esta amenaza”.

Las compañías chinas también deberían educar a sus empleados sobre la ilegalidad del comercio del jaguar y tomar medidas para garantizar que sus trabajadores no sean cómplices de delitos contra la vida silvestre, dijo Lieberman.

Es importante adelantarse a la curva al trabajar con empresas chinas y no solo esperar una crisis”, dijo. “Se puede hacer de una manera no contenciosa”.

 

 

Jaguares: salvar al felino más grande

MICHELLE CARRERE / MONGABAY .- De acuerdo con la organización Panthera, los jaguares (Panthera Onca) han desaparecido en un 40 % de su rango histórico en el continente y, según datos científicos publicados en marzo de 2018, se estima que la población mundial bordea hoy los 173 000 ejemplares.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ubica a la especie en la categoría de Casi Amenazada.

El hábitat del jaguar se ha perdido por el avance de la agricultura y otros usos del suelo, sin contar el impacto significativo que generan las mafias que persiguen a estos felinos para comercializar ilegalmente diferentes partes de su cuerpo y el acoso de los productores ganaderos que consideran a la especie un peligro para sus animales.

Las amenazas que recaen sobre el jaguar han despertado la preocupación de la comunidad científica que la estudia y de organizaciones ambientalistas, las cuales se han unido para implementar diversas acciones que aseguren la conservación de los jaguares en el continente.

Plan Jaguar

Por lo pronto, 14 países se han unido para crear el Plan Jaguar 2030, una estrategia regional que busca proteger los corredores por los que se desplaza esta especie. Investigadores han instalado cámaras trampa en lugares clave para monitorear a estos animales y generar información científica que permita elaborar estrategias para su conservación, como la creación de áreas protegidas. Además, iniciativas privadas de ganaderos buscan establecer ranchos sustentables donde la crianza de ganado pueda convivir con la protección de los jaguares.

Mongabay Latam ha seguido de cerca la actualidad en torno a esta especie y ha hecho una selección de algunos de los artículos más importantes.

1.Bolivia: Mafia le arranca los colmillos al jaguar, el gran felino de América

Entre el 2013 y el 2016, la Dirección de Biodiversidad, con el apoyo de la Policía Forestal y Ecobol, incautó un total de 380 colmillos y puso en evidencia la matanza de 95 jaguares y el tráfico de partes de este felino hacia China. Por cuatro colmillos de jaguar, una piel, 10 garras y los genitales se paga entre 2000 y 3000 dólares en Bolivia, sin embargo este monto se dispara en el mercado asiático alcanzando la suma de 20 000 dólares. Esta ganancia es comparable a la del tráfico de cocaína, puesto que en Bolivia por un kilo de este alcaloide se paga 2500 dólares y en el mercado internacional alrededor de 25 000.

Los colmillos más grandes de jaguar pueden costar entre 250 y 300 soles (76 a 91 dólares), y los más pequeños entre 100 y 150 soles (30 a 45 dólares). FOTO: Wikimedia Commons.

En esta red de tráfico, los compradores pequeños o minoristas se dedican a recorrer los poblados y comunidades rurales preguntando si “alguien tiene colmillos de tigres”, tentando con dinero a quien levante la mano. Pobladores que viven en la localidad de Sena, en el departamento de Pando en Bolivia, señalan que ciudadanos chinos les pagan alrededor de 215 dólares por cada colmillo de jaguar. Una cantidad que dicen nunca haber visto antes y mucho menos por un par de colmillos que hasta entonces creían que no valían nada.

Este reportaje recibió el Premio Especial Iberoamericano de Periodismo Ambiental y Sostenible del Premio Rey de España. Se calcula que el 85 % de la población de jaguares vive en la Amazonía. Foto: Richard Barrett / WWF-UK
Amenazas del jaguar.

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2.PERÚ: mafias arremeten contra la población de jaguares en Iquitos

Gabriela, una vendedora de pieles y colmillos de jaguar de una comunidad cercana al río Amazonas, en Iquitos, que pidió mantener en reserva su identidad, le explica a sus compradores cómo deben hacer para ocultar los colmillos  de las autoridades. “Nosotros agarramos las hojitas sequitas y les envolvemos, bien envueltitos, bien bonito. Y les enseñamos que ellos tienen que esconderlo en medio de la ropa. Varias veces ya hemos hecho pasar así, porque si los encuentran les quita la aduana’’.

Gabriela confirma que ha crecido la demanda por las partes del jaguar en esta ciudad de la Amazonía peruana. “El año pasado nos faltó colmillos. Y cada grupo que entró semanalmente me preguntó si tenía colmillos. Hace una semana entraron los ‘chinitos’ y me preguntaron si tenía más colmillos para vender’’.

Nuestra visita a tres mercados de Iquitos muestra que el problema sigue vigente y la demanda en ascenso. En solo siete días constatamos la venta de 44 colmillos de jaguar, cuatro cráneos, cinco pieles y unas 70 garras, productos que confirman la muerte de 24 jaguares. Sumado a ello, un gran número de vendedores no solo afirmó haber tenido productos derivados de jaguar a la venta, sino que pronto los cazadores llegarán con más partes del felino, en cuando el nivel del río baje.

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Un cráneo de jaguar decorado como artesanía se ofrece a la venta en uno de las tiendas de artesanías de Iquitos. FOTO: Eduardo Franco Berton.

La cruel matanza de jaguares para el mercado negro de Surinam El jaguar es el felino más grande de América y su caza indiscriminada lo tiene en peligro. Figuran como ‘Casi Amenazados’ en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), solo alrededor de 173 000 jaguares permanecen en libertad y se cree que la población ha disminuido entre un 20 y un 25 % durante 21 años, según un artículo publicado en marzo de este año en la revista científica Plos One.En Surinam son asesinados de manera cruel, principalmente, para vender partes de su cuerpo que se utilizan en la medicina tradicional asiática. Una investigación de 10 meses de World Animal Protection descubrió este comercio ilegal, que ocurre frecuentemente en los sitios mineros y madereros del país, especialmente de propiedad china.

En esa extensa investigación, miembros de la organización entrevistaron a cazadores, guardabosques, comerciantes que venden dientes de jaguar y joyas y conservacionistas. Lo que encontraron fue una cadena de caza y comercialización secreta, con una alta evidencia de crueldad. Los jaguares pueden ser rastreados durante horas o días y son asesinados con múltiples disparos.

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Muchas veces los jaguares son atados y transportados de pueblo en pueblo hasta llega a su destino final. FOTO: World Animal Protection.

VENEZUELA: CIENTÍFICOS INTENTAN SALVAR POBLACIÓN DE JAGUARES EN ZULIA

Hace doce años, María Fernanda Puerto decidió dedicar su vida al estudio de los jaguares. Entonces la bióloga venezolana trabajaba en su tesis de licenciatura y su curiosidad científica no la llevó por el camino más sencillo, por el contrario, la trasladó a uno de los lugares más peligrosos para esta especie en su país: la zona sur del lago de Maracaibo, en el estado de Zulia.

Hasta ese momento, la población de este felino que habita el occidente de Venezuela era una de las menos estudiadas y para la joven bióloga no había pregunta científica que no tuviera cabida. Empezó por tratar de estimar el tamaño del grupo con el que trabajaría, por saber más del éxito reproductivo de este felino conocido bajo el nombre científico de Panthera onca, por detectar las amenazas y las causas detrás de la evidente pérdida de hábitat. Para consolidar su objetivo creó el Proyecto Sebraba.

Los años de estudio los llevaron a establecer que fuera de las áreas protegidas los jaguares se encuentran amenazados por el avance agresivo de la ganadería y la agricultura. Esto sumado a la caza ilegal, a la crisis económica que lleva a la población local a consumir las presas predilectas de los jaguares y, como consecuencia, agudizar el conflicto hombre-jaguar.

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Pareja adulta de jaguares registrada en río Catatumbo, área de ejecución del proyecto. FOTO: Sebastian Kennerknecht / Minden Pictures

LA FRONTERA DEL JAGUAR: CONFIRMAN PRESENCIA DEL FELINO EN ÁREAS PROTEGIDAS DE PERÚ, ECUADOR Y COLOMBIA

129 Cámaras trampa se instalaron en tres áreas protegidas del denominado corredor Napo–Putumayo, en la triple frontera entre Perú, Ecuador y Colombia, para determinar la ocupación y abundancia del jaguar (Panthera onca).

Se trata del primer monitoreo transfronterizo para esta especie que realizó la Estrategia Regional para la Conservación del Jaguar, liderada por WWF, en la que participaron comunidades indígenas y guardaparques de las zonas protegidas en cada país.

Las primeras estimaciones indicaron la presencia de 1.5 jaguares por cada 100 kilómetros cuadrados, lo que ha permitido estimar que en la triple frontera podría haber unos 2000 felinos.

La historia completa AQUÍ.

 

CATORCE PAÍSES DE AMÉRICA LATINA SE UNEN PARA SALVAR AL JAGUAR 

Catorce países se unen para crear el Plan Jaguar 2030, un plan regional para la conservación del felino más grande del continente y de sus ecosistemas que se ha convertido en la hoja de ruta para asegurar la supervivencia de esta especie.

Este plan atacará el problema priorizando cuatro acciones: la conectividad, las acciones que cada país debe tomar para proteger a esta especie y sus ecosistemas, la conservación de los corredores por los que se desplazan los felinos, y la identificación y establecimiento de 30 paisajes prioritarios de conservación con miras al año 2030.

Don (izquierda) y Eric (derecha), Los hijos millonarios de Donald Trump, vistos aquí con un leopardo que mataron en su viaje a Zimbabwe, África.

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