Holocausto… pero suicida

Parte de una zona amazónica en Brasil donde hubo tala ilegal

– UN PATRIMONIO EN DECLIVE POR LA FIEBRE DEL ORO

Al menos 6 áreas protegidas están amenazadas por el incremento sin control de la búsqueda del metal dorado, entre ellas el Parque Nacional Canaima, dentro del cual, han revelado imágenes satelitales, hay 15 puntos ya afectados por daños al ecosistema. Una ley aprobada por la AN propone ampliar la protección para detener la agresión a los ecosistemas 

 – LA TIERRA, EN SU PEOR MOMENTO DEBIDO A LOS HUMANOS. – NYT

… un millón de especies al oblivion

 

BRAD PLUMER / NYT – Washington.- Los humanos están transformando los paisajes naturales de la Tierra de manera tan dramática que hasta un número tan grande como un millón de especies vegetales y animales están en peligro de extinción, lo que representa una amenaza grave a los ecosistemas de los que personas de todo el mundo dependen para su supervivencia, concluyó un nuevo estudio exhaustivo de las Naciones Unidas.

El informe de 1500 páginas, compilado por cientos de expertos internacionales y basado en miles de estudios científicos, es la mirada más detallada que existe al declive de la biodiversidad en todo el planeta y a los peligros que crea para la civilización humana.

Las redes y cuerdas de pesca son un peligro frecuente para las tortugas golfinas, como esta encontrada en una playa en el estado Kerala, India, en enero. Un nuevo informe de las Naciones Unidas analiza en detalle el declive de la biodiversidad en todo el planeta. Foto- Soren Andersson/AFP

Un resumen de sus hallazgos, que fue aprobado por sus representantes de Estados Unidos y otros 131 países, se presentó este 6 de mayo en París. El informe completo se publicará en el transcurso de este año.

Sus conclusiones son desoladoras. En la mayoría de los principales hábitats terrestres, desde las sabanas de África hasta las selvas de Sudamérica, la abundancia promedio de la vida vegetal y animal nativa ha caído en 20 por ciento o más, principalmente durante el siglo pasado.

Con una población mundial de más de siete mil millones de habitantes, las actividades como la agricultura, la tala, la caza ilegal, la pesca y la minería están alterando el mundo natural a un ritmo “sin precedentes en la historia de la humanidad”.

Al mismo tiempo, una nueva amenaza ha surgido según este análisis: el calentamiento global se ha convertido en uno de los principales impulsores del declive de la vida silvestre pues modifica o reduce los climas locales en los que muchos mamíferos, aves, insectos, peces y plantas evolucionaron para sobrevivir.

Como resultado, se proyecta que la pérdida de biodiversidad se acelerará hacia 2050, particularmente en los trópicos, a menos que los países aumenten drásticamente sus esfuerzos de conservación.

Fotoleyenda – Ganado en un tramo de la Amazonía ilegalmente talado en el estado de Pará, Brasil. En la mayoría de los principales hábitats terrestres, el promedio de abundancia de plantas nativas y vida animal ha caído en un 20 por ciento o más. FOTO: Lalo de Almeida / The New York Times

El informe no es el primero en pintar un retrato sombrío de los ecosistemas de la Tierra. Sin embargo, va más allá al detallar qué tan íntimamente el ser humano está entrelazado con el destino de otras especies.

“Durante un largo tiempo, las personas solo pensaron sobre la biodiversidad como salvar la naturaleza por su propio bien”, dijo Robert Watson, miembro de la Plataforma Intergubernamental Científico-normativa sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES), que encabezó el análisis por solicitud de los gobiernos nacionales. “Pero este informe evidencia los vínculos entre la biodiversidad y la naturaleza y asuntos como la seguridad alimentaria y el agua limpia, tanto en países ricos como en los pobres”.

Un informe previo del grupo había estimado que, en el continente americano, la naturaleza brinda alrededor de veinticuatro billones de dólares en beneficios no monetarios a los humanos cada año. La selva del Amazonas absorbe inmensas cantidades de dióxido de carbono y ayuda a frenar el ritmo del calentamiento global. Los humedales purifican el agua potable. Los arrecifes de coral sustentan el turismo y la pesca en el Caribe. Las plantas tropicales exóticas forman la base de una variedad de medicinas.

No obstante, a medida que estos paisajes naturales se marchitan y se vuelven menos ricos biológicamente, los servicios que pueden brindar a los humanos han disminuido.

Los humanos están produciendo más alimentos que nunca, pero la degradación de los suelos ya está dañando la productividad agrícola en el 23 por ciento del área terrestre del planeta, según el nuevo informe.

El declive de abejas silvestres y otros insectos que ayudan a polinizar frutas y vegetales pone en riesgo hasta 577.000 millones de dólares en cosechas anuales. La pérdida de manglares y arrecifes de coral a lo largo de las costas podría exponer hasta a trescientos millones de personas a un riesgo mayor de inundaciones.

Los autores destacan que la devastación de la naturaleza se ha vuelto tan grave que los esfuerzos realizados para proteger a especies individuales o para crear refugios de la vida silvestre ya no serán suficientes.

En cambio, exhortan a “cambios transformadores” que incluyan desalentar el consumo inútil, reducir la huella ambiental de la agricultura y combatir con medidas drásticas la tala y la pesca ilegales.

“Ya no es suficiente enfocarnos solamente en la política ambiental”, dijo Sandra M. Díaz, una de los principales autores del estudio y ecologista de la Universidad Nacional de Córdoba en Argentina. “Necesitamos incluir consideraciones para la biodiversidad en las decisiones de comercio y de infraestructura, de la manera en que la salud o los derechos humanos están incluidos en cada aspecto de la toma de decisiones sociales y económicas”.

Los científicos han catalogado solo una fracción de las criaturas vivas, alrededor de 1,3 millones; el informe estima que podría haber hasta 8 millones de especies vegetales y animales en el planeta, la mayoría de ellas correspondientes a los insectos.

Desde 1500, por lo menos 680 especies han desaparecido, incluida la tortuga gigante de Pinta de las Galápagos y el zorro volador de Guam.

Aunque expertos externos previnieron que podría ser difícil hacer pronósticos precisos, el informe advierte que se avecina una crisis de extinción, pues el ritmo de extinción actualmente es entre decenas y cientos de veces más rápido que lo que había sido en los diez millones de años pasados.

“Las acciones humanas amenazan ahora más que nunca a más especies con la extinción global”, concluye el informe, en el que se calcula que “alrededor de un millón de especies ya enfrentan la extinción, muchas dentro de las próximas décadas, a menos que se tomen acciones”.

Si las naciones no aumentan sus esfuerzos para proteger los hábitats naturales restantes, podrían atestiguar la desaparición del 40 por ciento de las especies anfibias, un tercio de los mamíferos marinos y un tercio de los corales que forman arrecifes. Más de quinientas mil especies terrestres, menciona el informe, no tienen suficiente hábitat natural restante para asegurar su supervivencia a largo plazo.

DESTELLOS DE ESPERANZA. Cuando los gobiernos han actuado con determinación para proteger a las especies amenazadas, como al órix de Arabia o al shama de Seychelles, han logrado evitar la extinción en muchos casos.

Además, las naciones han protegido más del 15 por ciento de la tierra del planeta y el 7 por ciento de sus océanos al establecer reservas naturales y áreas de vida silvestre.

Aun así, solo una fracción de sus áreas más importantes para la biodiversidad han sido protegidas y muchas reservas naturales obligan pocas veces a cumplir las prohibiciones contra la caza, la tala o la pesca ilegales. El cambio climático también podría socavar los refugios de la vida silvestre existentes al modificar los rangos geográficos de las especies que actualmente viven dentro de ellos.

Así que, además de estar a favor de la expansión de las áreas protegidas, los autores delinean un amplio conjunto de cambios con el objetivo de limitar aquellas acciones que fomentan la pérdida de biodiversidad.

Los granjeros y los agricultores tendrían que adoptar nuevas técnicas para cultivar más alimento en terrenos más reducidos. Los consumidores en los países ricos tendrían que desperdiciar menos comida y volverse más eficientes en su uso de recursos naturales. Los gobiernos de todo el mundo tendrían que fortalecer y hacer cumplir las leyes ambientales, combatir la tala y la pesca ilegales, así como reducir el flujo de metales pesados y aguas residuales sin tratar.

Los autores también señalan que los esfuerzos para limitar el calentamiento global serán críticos, aunque advierten que el desarrollo de biocombustibles para reducir las emisiones podrían dañar a la biodiversidad al destruir más los bosques.

Un elefante en la reserva de la vida salvaje Lewa cerca del monte Kenia, afuera de Nairobi. Más de quinientas mil especies terrestres no tienen suficiente hábitat natural restante para asegurar su supervivencia a largo plazo. FOTO: Tony Karumba/Agence France-Presse

En los próximos dos años, diplomáticos de todo el mundo se reunirán para varios encuentros de la Convención sobre Diversidad Biológica para discutir cómo pueden incrementar sus esfuerzos de conservación. Aun así, incluso en la posibilidad más optimista del nuevo informe, hacia 2050 las naciones del mundo solo lentificarían el declive de la biodiversidad, no lo detendrían.

“En este punto, todas nuestras opciones son sobre control de daños”, dijo Jake Rice, un científico pesquero que condujo un informe previo sobre biodiversidad en el continente americano.

 

EL INFORME IPBESEl bienestar humano está en riesgo.

Las Américas

“En las Américas, la riqueza de la diversidad biológica contribuye ampliamente a la calidad de vida ayudando a reducir la pobreza, a la vez que fortalece las economías y los medios de subsistencia”, dijo el Dr. Jake Rice (Canadá), copresidente de la evaluación de las Américas junto con la Dra. Cristiana Simão Seixas (Brasil) y la Prof. María Elena Zaccagnini (Argentina).

“El valor económico de las contribuciones de la naturaleza basadas en la tierra a la población de las Américas es más de 24 billones de dólares por año – equivalente al PIB de la región, sin embargo, casi dos tercios – 65% – de estas contribuciones están disminuyendo, con una fuerte disminución del 21%. El cambio climático inducido por el hombre, que afecta la temperatura, las precipitaciones y la naturaleza de los eventos extremos, lleva cada vez más a la pérdida de la biodiversidad y a la disminución de las contribuciones de la naturaleza a las personas, empeorando el impacto de la degradación del hábitat, la contaminación, las especies invasoras y la sobreexplotación de los recursos naturales».

De acuerdo al informe, teniendo en cuenta un escenario habitual, el cambio climático será el factor de más rápido crecimiento que afectará negativamente la diversidad biológica para el año 2050 en las Américas, tornándose comparable a las presiones impuestas por el cambio de uso de la tierra. Hoy, en promedio, las poblaciones de especies en un área son casi un 31% más pequeña de lo que eran al momento del asentamiento europeo. Con los efectos en aumento del cambio climático sumado a los demás factores se proyecta que esta pérdida alcanzará el 40% para el año 2050.

El informe destaca el hecho de que el pueblo indígena y las comunidades locales han creado una diversidad de sistemas agroforestales y de policultivo, que ha aumentado la biodiversidad y ha moldeado paisajes. Sin embargo, la disociación de los estilos de vida del entorno local ha deteriorado, para muchos, su sentido de lugar, la lengua y el conocimiento local indígena. Más del 60% de las lenguas de las Américas y las culturas asociadas a ellas están en dificultad o en peligro de extinción.

 

LAS CIFRAS – LAS AMÉRICAS

13%: parte porcentual de las Américas de la población humana mundial

40%: parte porcentual de la capacidad de los ecosistemas mundiales de producir materiales basados en la naturaleza, consumidos por las personas, y de asimilar los subproductos de su consumo

65%: la proporción de las contribuciones de la naturaleza a las personas, entre todas las unidades de análisis, en disminución (con una fuerte disminución del 21%)

>50%: parte porcentual de la población de las Américas con problema de seguridad del agua

61%: lenguas y sus culturas asociadas en dificultad o en peligro de extinción

>95%: pastizales en praderas de hierbas altas de América del Norte transformada en paisajes dominados por el hombre desde antes del asentamiento de los europeos

72% y 66% respectivamente: de bosques secos tropicales en Mesoamérica y el Caribe se han transformado en paisajes dominados por el hombre desde antes del asentamiento de los europeos

88%: bosque tropical atlántico transformado en paisajes dominados por el hombre desde antes del asentamiento de los europeos

17%: selva amazónica transformada en paisajes dominados por el hombre desde antes del asentamiento de los europeos

50%: disminución del agua dulce renovable disponible por persona desde 1960

200-300%: aumento de la huella ecológica de la humanidad en cada subregión de las Américas, desde 1960

9,5% y 25%: áreas de bosques perdidos en Sudamérica y Mesoamérica respectivamente desde 1960

0,4% y 43,4%: ganancias netas en zonas forestales en América del Norte y el Caribe respectivamente desde 1960

1.5 millones: número aproximado de hectáreas de pastizales perdidas de las grandes llanuras desde 2014 a 2015

2.5 millones: hectáreas de cultivos en la frontera agropecuaria al noreste de Brasil en 2013, de 1.2 millones de hectáreas en 2003, con un 74% de estas nuevas tierras de cultivos tomadas de El Cerrado (sabana tropical) en esa región

15-60%: hábitat de las tierras zonas áridas de América del Norte perdido entre 2000 y 2009

>50%: humedales estadounidenses perdidos desde el asentamiento europeo

>50%: disminución de la cubierta coralina para 1970; solo quedó el 10% para 2003

Valor económico de las contribuciones de la naturaleza a las personas

$24.3 billones: valor estimado por año de las contribuciones terrestres de la naturaleza a las personas en las Américas (equivalente al producto interno bruto de la región)

$6.8; $5.3 y $3.6 billones por año: contribuciones de la naturaleza a las personas, valuadas como servicios de los ecosistemas en Brasil, Estados Unidos y Canadá respectivamente

>$500 millones: coste anual de gestión de impactos de los mejillones cebra, especie exótica invasora, en la infraestructura para energía, suministro de agua y transporte en los Grandes Lagos

Proyecciones

20%: aumento previsto de la población regional (a 1200 millones) para 2050

+/-100%: crecimiento previsto de PIB en la región para 2050, intensificando muchos factores de pérdida de diversidad biológica si el escenario habitual continúa

40%: pérdida prevista para 2050 de la diversidad biológica original de la región en un escenario habitual por el cambio climático (con pérdida del 35-36% prevista en virtud de las tres vías hacia un desarrollo sostenible»)

TAMBIEN: África / Asia-Pacífico / Europa y Asia Central

 

OBJETIVOS DE DESARROLLO EN PELIGRO

“Uno de los hallazgos más importantes en los cuatro informes de evaluaciones regionales de IPBES es que el fracaso en asignar prioridad a políticas y acciones tendientes a detener y revertir la pérdida de diversidad biológica, y la continua degradación de las contribuciones de la naturaleza a las personas, pone en serio peligro las posibilidades de cualquiera de las regiones y de casi todos los países de lograr sus objetivos de desarrollo a nivel mundial”, dijo la Dra. Anne Larigauderie, Secretaria Ejecutiva de IPBES.

“La consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, de las Metas de Aichi para la Diversidad Biológica del Plan Estratégico para la Diversidad Biológica 2011-2020 y del Acuerdo de París sobre el cambio climático, depende de la salud y la vitalidad de nuestro entorno natural y toda su diversidad y complejidad. Actuar para proteger y promover la biodiversidad es al menos tan importante para lograr estos compromisos y para el bienestar humano como lo es la lucha contra el cambio climático mundial».

Los ecosistemas más ricos y más diversos tienen mejor capacidad de afrontar alteraciones, tales como eventos extremos y la aparición de enfermedades. Son nuestra «póliza de seguro» contra desastres imprevistos y, usados de manera sustentable, también ofrecen muchas de las mejores soluciones a los desafíos más apremiantes».

La evaluación de las Américas concluye que la continua pérdida de diversidad biológica podría poner en riesgo el logro de algunos de los ODS, como también de algunos de los objetivos, metas y aspiraciones internacionales relacionados con el clima.

Prometedoras opciones

A pesar de las graves preocupaciones de los expertos de IPBES, también hay mensajes de esperanza: existen opciones de políticas prometedoras que han demostrado funcionar para proteger y restaurar la diversidad biológica y las contribuciones de la naturaleza a las personas, en los lugares donde se aplicaron eficazmente.

En las Américas, la protección de áreas claves de diversidad biológica aumentó un 17% entre 1970 y 2010; sin embargo, menos del 20% de las áreas claves de diversidad biológica están protegidas y el alcance varía significativamente. El informe deja bien claro que las áreas protegidas y los proyectos de restauración son solo algunas de las posibles intervenciones –con una necesidad de centrarse en estrategias para que los paisajes dominados por el hombre brinden más apoyo a la diversidad biológica y a las contribuciones de la naturaleza a las personas.

Señala también que la diversidad biológica y las contribuciones de la naturaleza a las personas están mejor protegidas cuando están integradas a una amplia gama de políticas económicas y sectoriales tales como el pago por servicios de los ecosistemas y la certificación ecológica. Entre otras opciones, se encuentran: combinaciones adecuadas de, por ejemplo cambios de comportamiento, tecnologías mejoradas, investigación, niveles adecuados de financiación, mejores programas de educación y sensibilización.

EL ESPECTADOR: Recopilado por 145 autores expertos de 50 países en los últimos tres años, con aportes de otros 310 autores contribuyentes, el informe revisó alrededor de 15.000 fuentes científicas y gubernamentales, además de incluir conocimiento indígena y de comunidades locales.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*