El gringo de Cúcuta

-ESTADOUNIDENSE SE GANÓ EL CORAZÓN DE VENEZOLANOS EN CÚCUTA TRAS OFRECER COMIDA GRATIS

– MILITARES LE “MATRAQUEARON”  CUANDO  INTENTÓ REGALAR COMIDA EN CARACAS

La Opinión  .- Mientras Demetriest Spencer , un estadounidense de 24 años, intenta darle indicaciones de lo que quiere a su amigo, a través del traductor de Google en su celular, 4 de los 7 carros de venta de pasteles y perros calientes que acordaron estar a las 10:00 de la mañana, se sitúan en un extremo del parque Mercedes Ábrego, publica La Opinión.

Acto seguido, se forma una larga fila de cucuteños y venezolanos a la espera de la entrega de un alimento producto de la solidaridad del extranjero.

La escena se vivió este lunes, en Cúcuta, y durante la semana pasada se repitió en tres oportunidades.

Desde entonces, los que han resultado beneficiados por el alto y robusto hombre extranjero, solo agradecen que el destino lo haya puesto aquí.

Spencer le da un vaso de avena a un niño

Si le preguntan al joven estadounidense nacido en Filadelfia, ¿por qué reparte comida gratis en Cúcuta? les dirá que fue producto del destino, porque realmente su objetivo era ir a Caracas.

Según cuentan los que lo han conocido estos días, cuando intentó viajar hasta la capital de Venezuela por carretera, los guardias venezolanos quisieron “montarle chaleco” y le pidieron dinero, lo que indignó al hombre, quien prefirió regresarse y quedarse en Cúcuta.

“Nos contó que su dinero no podía hacer parte de un chantaje, sino de algo que beneficiara a la gente, por eso se regresó”, dijo Jefferson Lasso, amigo y ayudante del extranjero.

“Soy solo un viajero”, respondió el hombre que además aseguró que lo que hace es debido a que su dinero tiene más valor acá.

“Me pregunté un día ‘por qué no hacer algo donde se puede hacer más con mi dinero’”, dijo.

Y agregó que “no sabía que acá había tanta necesidad. Probablemente esté hasta que me quede sin dinero y ya no tengo mucho. Lo que hago es solo una ayuda que sé que está lejos de ser una solución, pues acá hay mucha gente hambrienta”.

Solo ayer, en los 1.150 perros calientes, 350 pasteles, 200 papas, 100 avenas, 100 chorizos y 100 mazorcas, la cuenta que pagó el benefactor estadounidense fue de dos millones 150.000 pesos.

A Franklin Alberto Garnica, dueño de la panadería ubicada en una esquina del parque Mercedes Ábrego, el hombre literalmente le desocupó su negocio.

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