“… el clero sólo no podrá…”

LA PONTIFICIA COMISIÓN PARA LA PROTECCIÓN DE LOS MENORES, organismo creado por Francisco comenta la carta al pueblo de Dios: «pedir y obtener ayuda de la comunidad entera»

El cardenal O’Malley, presidente de la Comisión vaticana para la tutela de los menores

IACOPO SCARAMUZZI / VI .- «El clero solo no será capaz de sacar adelante un cambio radical, por esto el Papa Francisco escribe: humildemente deberán pedir y obtener ayuda de la comunidad entera».

Lo subrayó Myriam Wijlens, miembro de la Pontificia Comisión para la Protección de los Menores, en una nota, publicada hoy por el ente creado por el mismo Jorge Mario Bergoglio a principios de su Pontificado, con la que comenta la carta que el Pontífice argentino dirigió ayer al “pueblo de Dios” sobre los abusos sexuales contra menores.   

La comisión guiada por el cardenal Sean O’Malley se dice «animada» por la carta del Papa y «agradece al Santo Padre por las fuertes palabras con las que reconoce el dolor y el sufrimiento vividos por los que han sufrido abusos sexuales, abusos de poder y abusos de conciencia perpetrados por algunos miembros de la Iglesia. Siempre estaremos en deuda con la valentía y la resistencia de tantos hombres y mujeres cuyo “grito ha sido más fuerte que todas las medidas que han tratado de callarlo”. Los miembros de la comisión –prosigue la nota– se sienten apoyados por el llamado del Santo Padre a los responsables de la Iglesia, para “realizar la tolerancia cero y las maneras para dar cuentas por parte de todos los que cometen o encubren estos delitos”. La carta del Papa Francisco refuerza el mensaje de la Pontificia Comisión para la Protección de los Menores de que la tolerancia cero y el dar cuentas de las propias acciones (“accountability”, ndr.) son prerrequisitos de la salvaguardia».

La nota concluye con un comentario de la comisaria Myriam Wiljens: «En calidad de abogada canonista involucrada en muchos casos de abusos, me sorprenden tres aspectos: primero, el Papa Francisco expresa claramente una conexión entre el abuso sexual, el abuso de poder y el abuso de conciencia. Pone por escrito una conexión que muchos no quieren ver. Segundo, cita dos niveles de abuso de poder: están los que usan su posición para abusar sexualmente de menores y de los adultos vulnerables, y están los que en posiciones cupulares usan el poder para ocultar. Tercero, la respuesta para pedir perdón y perseguir una reparación nunca serán suficientes, incluso porque solo se refieren al pasado. Una mirada al futuro implica pedir un cambio radical de una cultura en la que la seguridad de los niños es prioritaria. Proteger la reputación de la Iglesia significa poner en primer lugar la seguridad de los niños. El clero solo no será capaz de sacar adelante tal cambio radical. Por esto el Papa Francisco escribe: humildemente deberán pedir y obtener ayuda de la comunidad entera».

Por su parte, en una entrevista con el Servicio de Información Religiosa, el jesuita alemán Hans Zollner, también miembro de la Comisión y presidente del Centro de Protección de los Menores de la Universidad Gregoriana, subraya que «la gente ha sido sacudida por muchas historias de abusos en estos días, y muchos han pedido públicamente que el Papa dijera algo, que hiciera algo». Recuerda que la carta «puede ser vista como un primer paso para decir algo y la acción seguirá. Pero las medidas en una situación tan grave deben ser bien ponderadas para poder responder profundamente a este desafío». Zollner indica, particularmente, que «al dirigirse a todo el pueblo de Dios», el Papa «no está dividiendo a la Iglesia en “clero” y “laicos”. Denuncia (como tantas veces antes) el clericalismo que es, según su análisis, una de las raíces de los abusos y de una “cultura de silencio” que debe desaparecer. En su lugar debe crecer una cultura de la atención, de la protección y de la verdadera humildad. No solo con palabras, sino con los hechos: perder prestigio, poder y sus símbolos». El padre Zollner concluye subrayando lo siguiente: «Me permito decir que Italia no ha vivido todavía un momento de verdad como estos en relación con el abuso sexual y la explotación del poder. Espero que estas últimas semanas con tantas noticias tremendas hayan abierto los ojos y los corazones también de la Iglesia italiana y de sus responsables, para que se comprometan sin dudar y consistentemente en esa que es una urgente llamada del Señor a todo el Pueblo de Dios».

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