El Chavirus contagia la peste roja

ILUSTRACIÓN: Raúl Azuaje

 

EL “PLAN COLINA”

¿Acaso no lo confirmó el mismo Chávez al hablar de su Plan «Colina»?

La meta era el control total de Pdvsa y de paso darle un buen golpe a la oposición.

Recordemos que el golpista de Miraflores admitió que para tomar el control de Pdvsa ocasionó deliberadamente el paro y rebelión cívica del 2002.

Hugo Chávez en su discurso anual ante la Asamblea Nacional, Chávez confirmó que el paro fue consecuencia de un plan elaborado desde su despacho.

En su discurso ante la Asamblea Nacional el pasado 15 de enero 2003, Chávez admitió la ejecución del denominado Plan Colina, cuyo objetivo era tomar el control de PDVSA creando las condiciones que generaran una crisis que desembocó en el llamado Paro Cívico Nacional y permitió al Régimen destituir a las líneas naturales de mando, despedir ilegalmente a más de veinte mil profesionales y técnicos de todos los niveles y convertir a la empresa en el apéndice de un proyecto geopolítico de carácter hemisférico».

► Toda crisis trae eso (oportunidades), por eso es que LAS CRISIS MUCHAS VECES SON NECESARIAS, INCLUSO A VECES HAY QUE GENERARLAS. Lo de PDVSA era necesario aun cuando nosotros, bueno, no es que no la generamos, sí la generamos, porque cuando yo agarré el pito aquel en un “Aló, Presidente” y empecé a botar gente, yo estaba provocando la crisis; cuando nombré a Gastón Parra Luzardo y aquella nueva junta directiva, pues estábamos provocando la crisis; …Cuando amenazaron con parar la industria yo los dejé, no quise que nadie interviniera, claro, luego nos agarraron de sorpresa… Ellos respondieron (Los trabajadores de PDVSA) y se presentó el conflicto y aquí estamos hoy

◄ Hugo Chávez Frías. Presidente de la República Bolivariana de Venezuela. 15 de enero de 2004.

En una conversación difundida en el sitio web Venezuela (punto) gov (punto)ve, Chávez narro al periodista Eleazar Díaz Rangel que “nosotros tenemos aquí ya casi 4 años y no hemos podido tomar la colina de PDVSA.

¿Cómo podía aceptar yo ser presidente de un país, Venezuela, y que aquella vieja PDVSA, donde yo, presidente, no podía siquiera mover un gerente, nada. Entonces yo dije, vamos a tomar esa colina cueste lo que cueste”.

Recordemos: En el Programa Aló Presidente (¡ALÓ “PENDEJOS”!) No. 289 del 5 de Agosto de 2007 manifestó haciendo alarde que su estadía en Miraflores fue una “BUENA OPERACIÓN DE INFILTRACIÓN” (¡CUBANA!), agrego además, “Esto era antes una casa de festejos. YO LO SÉ PORQUE ESTUVE INFILTRADO AQUÍ EN 1989. De aquí me sacaron preso a finales de ese año”. Que joyita el difunto confieso, traidor y espía cubano… ¿No?

Chávez , el pito y los despidos 

 

La destrucción esencial: el potencial humano

 

MIGUEL HENRIQUE OTERO

El Nacional

El pasado 14 de julio, la Organización de Países Exportadores de Petróleo informó que la producción petrolera venezolana durante el mes de junio fue de 393.000 barriles por día. Esto significa que en un mes hubo una caída vertical e insólita de 180.000 barriles. Puesto que en mayo el promedio fue de 573.000 barriles por día, hablamos de un desplome de casi 32%: una cifra desquiciada, que escapa a cualquier forma de racionalidad.

Estos pocos datos son categóricos e inequívocos. No aceptan atenuantes o excusas. Son el resultado del planificado proceso de socavamiento y perversión de Petróleos de Venezuela y de la industria petrolera en conjunto, que Hugo Chávez activó desde el día en que accedió al poder.

Medida tras medida, día a día, fueron liquidando la que era una de las empresas más importantes del mundo. Se despidió, violando las leyes laborales y los más elementales derechos, a más de 20.000 trabajadores de Pdvsa, para así despejar el terreno que ocuparían corruptos, ignorantes del negocio petrolero, incompetentes y rufianes, que se han encargado de su desmantelamiento.

Se distorsionó la misión empresarial para desfigurar su institucionalidad y convertir aquello en una oficina de contrataciones y prebendas, en gestora de falsos programas sociales, en centro de compras para el Estado (con toda la secuela de corrupción que eso produjo). Se nombraron en cargos de enorme responsabilidad, en áreas fundamentales para la operación, a enchufados, amiguitas y amiguitos, militantes y otros incapaces. Se dejó de invertir en las propias operaciones petroleras, con lo cual se estaba sellando el declive de la producción de la que somos testigos. Se abandonaron por completo, en acciones de irresponsabilidad que entrañan delitos de carácter penal, las obligaciones de mantenimiento que exigen operaciones industriales de alto riesgo, en las que se utilizan líquidos y gases de alta capacidad inflamable. Y, lo que es más conocido por la opinión pública, se firmaron convenios con decenas de países para entregar el petróleo a precios irrisorios, a veces por debajo del costo de producción, para garantizar lealtades políticas y diplomáticas.

Lo escribo con plena comprensión de lo que afirmo: no hay en la historia de las instituciones un caso de destrucción tan alevoso e implacablemente ejecutado.

ILUSTRACIÓN: Raúl Azuaje

Esta sinopsis del procedimiento de demolición, con algunas inevitables variantes, ha sido aplicado al sistema de salud y hospitalario; a las más importantes infraestructuras del país –como el Teatro Teresa Carreño, un simbólico ejemplo–; al conjunto del sistema hidroeléctrico nacional; a la desfalleciente infraestructura educativa nacional, a las universidades, a los puertos y aeropuertos, a museos, salas de conciertos y bibliotecas; a los hipódromos, a represas y embalses; a los parques nacionales, a las regiones donde está avanzando, a velocidad asesina, la devastación causada por el saqueo promovido por Maduro, que lleva el nombre de Arco Minero.

Podría continuar enumerando decenas y decenas de ámbitos y casos en los que la destrucción ha hecho de las suyas. No hay exceso en esta afirmación: nada hay en Venezuela que haya logrado preservarse, nada que permanezca intacto, nada que no presente los síntomas que anuncian su próxima ruina.

Pero llegado a este punto de este artículo, todavía no me he referido a lo primordial: al doblegamiento de las capacidades humanas, a la feroz y constante práctica de debilitamiento y sometimiento de las personas. Es duro pensarlo y escribirlo: el régimen ha actuado para reducir, aplanar, hacer inviable el potencial de la sociedad venezolana. Al rebajar y rebajar las condiciones de vida, en todos los planos donde ello sea posible, está anulando el derecho, la posibilidad de aspirar a una vida de progreso y bienestar.

¿Qué potencial tiene una sociedad en la que 80% de la población vive bajo el asedio de la pobreza extrema? ¿Qué podemos aspirar, en todos los ámbitos de la vida pública –la producción, la formación, la investigación, el ejercicio profesional, las iniciativas de solidaridad, el desenvolvimiento de la política, la organicidad de la sociedad civil– cuando alrededor de 5 millones de compatriotas, en su mayoría jóvenes, muchos de ellos profesionales y personas sólidamente formadas, han huido del país y, en un porcentaje que luce relativamente alto, han logrado establecerse en otras partes del mundo, salvando todas las dificultades que ello representa? ¿Qué clase de prospección le está reservada a Venezuela hacia las próximas dos, tres o cuatro décadas, cuando ahora mismo hay 4 millones de niños y adolescentes que tienen problemas casi insalvables para asistir a la escuela, escuelas donde a menudo no hay maestros calificados, en las que no se cumplen los objetivos curriculares, donde no hay comedores, ni mucho menos computadoras, mi materiales escolares, ni electricidad, ni agua, ni mínima salubridad, ni seguridad, ni nada que remedie este creciente cúmulo de adversidades? ¿A qué expectativas se expone una sociedad que lleva en su seno a 700.000 niños que sobreviven bajo el hostigamiento de la desnutrición crónica, o en la que 60% del total de su población no alcanza a consumir las 2.000 calorías mínimas necesarias para aspirar a una vida activa y productiva?

En definitiva, ¿de qué está hecho nuestro horizonte personal, social y como nación, cuando hora tras hora se van reduciendo nuestras capacidades reales de organizarnos y actuar, carcomido nuestro país por el hambre y las carencias?

 

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