El cambalache: Uribe por Saab

“EL NARCO-GLOBALISMO A LA CAZA DE URIBE”

– DE CARLOS ANDRÉS A URIBE – A. Ledezma

– “LE PIDO A LOS COLOMBIANOS MIRARSE EN EL ESPEJO DE VENEZUELA”.

 

 

Lina Moreno de Uribe habla sobre el caso

“Los jueces han permitido que los intereses políticos dicten sentencia”: Lina Moreno

La esposa del expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez se refirió de esta forma a la decisión de la Sala de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia que ordenó detención preventiva en su contra. No obstante, hizo un llamado a acatar la decisión.

Los jueces han permitido que sea el entorno y los intereses políticos los que dicten sentencia”. De esta forma, Lina Moreno de Uribe, esposa del expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez, se refirió a la medida de aseguramiento preventiva que le dictó la Sala de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia al exmandatario, dentro de un proceso por presunto fraude procesal y soborno. En un comunicado, Moreno aseguró que se está evidenciando “la doble naturaleza de quienes tienen a su cargo la aplicación de la justicia (magistrados / seres humanos), una explicación de las contradicciones jurídicas (y no solo en el caso del expresidente) puestas a la luz por columnistas y abogados de diferentes ramas”.

Lina Moreno aseguró que la familia del expresidente había guardado silencio tras la orden de prisión domiciliaria porque necesitaban “atravesar el dolor para encontrar en él la prudencia y el pudor que tal vez, solo tal vez, sirvan para renovar un lenguaje desgastado por el rencor y los fanatismos políticos”. Y dijo que a pesar de la divergencia de opiniones sobre la decisión, “hay un lazo común las une: el llamado a acatar los fallos de la justicia”. Acto seguido, la exprimera dama de la Nación dijo que los magistrados también son seres humanos que reciben las influencias de su entorno:

Vemos en la doble naturaleza de quienes tienen a su cargo la aplicación de la justicia (magistrados / seres humanos), una explicación de las contradicciones jurídicas (y no solo en el caso del expresidente) puestas a la luz por columnistas y abogados de diferentes ramas”, dijo Moreno. En el comunicado, la esposa del expresidente también dijo que se ha construido un ambiente negativo hacia el hoy senador Álvaro Uribe.

“Si durante algunos años nuestra familia sintió la gratitud del fervor popular por el compromiso y la entrega de Álvaro Uribe con el país, en los últimos tiempos hemos asistido a la construcción de su imagen como instigador y determinador de un aparato criminal, culpable de las peores atrocidades políticas y sociales vividas en Colombia en los últimos cuarenta años, y esta imagen es la que ha llegado a los estrados judiciales”, dijo Moreno de Uribe en el comunicado.

Lina Moreno también aseguró que “la ausencia de un sentido espiritual que guíe los destinos del país” ha provocado una narrativa de odio que está alcanzando a las nuevas generaciones y se preguntó, en referencia a una novela de Thomas Mann, si algún día surgirá el amor. “El mundo acababa de atravesar por la Primera Guerra Mundial. Las circunstancias y las condiciones de nuestro país son otras, pero la pregunta es absolutamente necesaria”, precisa el comunicado.

Álvaro Uribe Vélez en compañía de su esposa Lina Moreno de Uribe

 

… no le perdonan

ANTONIO LEDEZMA .- A Álvaro Uribe Vélez no le perdonan haberse convertido en uno de los líderes más destacados de Latinoamérica. Se ganó ese sitial cumpliendo una obra en Colombia, de inevitable reconocimiento por propios y extraños.

Hizo carrera desde abajo. Acumuló experiencia y fue tallando éxitos en cada una de esas estaciones de servicio público donde se detenía a cumplir con sus obligaciones.  Sus creencias se inspiran en la libertad del ser humano. Por eso centró siempre sus esfuerzos en garantizar la plena libertad de los colombianos.

Para Álvaro Uribe ser liberal trasciende los limitados espacios economicistas.

La Economía es clave para avanzar hacia el progreso, pero no lo es todo, cuenta también, y mucho, la libertad en todos los ámbitos. Nadie puede dudar de los grandes logros que se cuantificaron en los gobiernos de Álvaro Uribe. Como también es meritorio destacar las bases que dejó establecidas el presidente Andrés Pastrana, con el Plan Colombia articulado con los EEUU. Esa fue una de las operaciones políticas más extraordinarias concebidas inteligentemente desde el poder, sin pensar en el éxito personal, porque lo que animaba al presidente Pastrana, era la idea de consolidar una estrategia que diera al traste con ese salvajismo que se estaba engullendo la democracia colombiana.

Álvaro Uribe, sufrió en carne propia “las mordidas de los perros rabiosos” que desataron la violencia en su país natal. Su padre fue secuestrado, al igual que lo han sido miles de mujeres y hombres que padecen las andanzas de esos grupos delincuenciales que operan a sus anchas en territorio colombo-venezolano.

A Uribe no le perdonan que en su gestión se redujo el secuestro de 2.282 a sólo 213 delitos de ese orden anualmente. Los asesinatos cayeron de 29.000 a 16.000.

No le perdonan que supo contener y bajar los índices inflacionarios de un 7% a un apreciable y valorado, por los consumidores, 2%. No le perdonan al presiente Uribe que haya creado empleos con calidad para los colombianos, por eso la tasa de desempleo pasó de 16% a 11%. No le perdonan que supo atraer inversiones extrajeras por el orden de los 7 mil millones de dólares, dejando bien lejos la cifra de los 2 mil millones de dólares que marcaban la era de la inestabilidad e inseguridad que fueron superando. No le perdonan al presidente Uribe, haber puesto a crecer de forma ejemplarizante la economía colombiana, de allí que el Producto Interno Bruto saltó a un 4.47% al año, convirtiendo a Colombia en una excepción en la comunidad internacional, ya que fue uno de los 3 países que hizo posible la hazaña de crecer en medio de la crisis mundial del año 2008.

Al presidente Uribe no le perdonan haber dejado claras evidencias de su talante pacifista, como también lo hizo con impronta de estadista Andrés Pastrana, concretando diligencias para realizar aproximaciones que hicieran posible cuajar la ansiada paz de Colombia.

Allí quedaron para el juicio equilibrado de la historia, los hechos ciertos que no se podrán negar porque, tarde o temprano, se impondrán como la verdad que no se puede ocultar, como el necio que pretende tapar el sol con el pulgar de una de sus manos. No le perdonan a Uribe haber hecho esfuerzos pacifistas acercándose a las facciones de la FARC, del ELN y a las AUC.

De esas sesiones de trabajo se desprendieron las consecuencias de haber desmovilizado a grupos paramilitares y a miles de integrantes de células guerrilleras y paramilitares.

Desde luego, el presidente Uribe no antepuso su agenda personal a la hora de entablar esas deliberaciones con los jefes de los grupos irregulares. Siempre privo en su ánimo, la idea de trabajar para liberar a Colombia de esos forajidos, sin calibrar ni tramar que títulos honoríficos ganaba en lo particular.

Le pido a los colombianos mirarse en el espejo de Venezuela. Así fue el linchamiento de Carlos Andrés Pérez en mayo de 1993. Una Rebelión de Náufragos de distintas procedencias, se agruparon para enjuiciarlo sin reparar en el daño que a posteriori le infringirían a la Nación, tal cual, como visionariamente lo advirtió el líder defenestrado.

A Carlos Andrés Pérez lo lincharon quienes cegados por la envidia, encolerizados por el rencor y animados por una alquimia venenosa de frustraciones y ambiciones de mala factura, no repararon en ver a quien, de verdad, estaban liquidando.

No le perdonaban que fuese el promotor de Los Grandes Virajes en la política venezolana.

El pivote de la descentralización, el armador de la conversión del Estado intervencionista al Estado facilitador de las grandes inversiones de ciudadanos propietarios.

No le perdonaron haber puesto a crecer la economía en un 10% para finales de 1991 y enseñar las pruebas de como si era posible contener la inflación. No le perdonaron haber incrementado la producción petrolera en más de un millón de barriles diarios. No le perdonaron haber propuesto las reformas comerciales, fiscales, monetarias y su énfasis en los programas sociales para sacar de la pobreza a millones de venezolanos. A Carlos Andrés no le perdonaron haberse rodeado de los mejores talentos del país, lo hizo sin falsos pruritos, no era una confesión de sus limitaciones, como perversamente comenta uno que otro intrigante, sino la inteligencia de un gran hombre que sabía que sólo apoyando sus ideas en los mejores, se podría lograr ejecutar un plan de esas dimensiones.

Colombianos: saquen ustedes sus propias conclusiones. No dejen de colocar el análisis en el fondo de esta maniobra que busca atrapar a la democracia colombiana. No es Uribe, es la libertad y el progreso de Colombia lo que está en el patíbulo. Uribe es simplemente el pretexto de una patraña que tiene el tufo del Foro de Sao Paulo. Es la alianza transnacional del narcotráfico y el terrorismo internacional, es la comparsa de narco-socialismo, camuflados como abanderados del «Progresismo».

Son los náufragos de la guerrilla que Uribe derrotó, que habiendo comprobado que en esas montañas sólo se puede secuestrar y traficar, pero no conquistar el poder. Por eso de la guerrilla y el narcotráfico sólo quedan y sirven los recursos financieros acumulados para costear esta nueva modalidad: la de la conspiración horizontal, la de las protestas callejeras urdidas en laboratorios, la de los pelotones de ajusticiamiento en los Tribunales que infiltraron para demoler las instituciones del Estado. Colombianos: ustedes tienen una prueba irrefutable e inconfundible postmortem de los estragos que se desprenden de estas confabulaciones de Fidel Castro. No la tienen al lado, la tienen dentro del territorio colombiano, en forma de diáspora. Más de dos millones de ciudadanos venezolanos que se han visto forzados a huir del esperpento que llegó al poder después de hacerle un juicio infame a Carlos Andrés Pérez. Esta artera maniobra no es sólo contra Álvaro Uribe Vélez, él es el pretexto. La presa que buscan realmente, es la democracia colombiana.

Presidente Iván Duque, no lo permita. Convoque a todos los colombianos dolientes de la libertad e impida que la canallada avance.

@alcaldeledezma – alcalde metropolitano en el exilio

 

 

Castrochavismo, Persecución y Asesinato de Reputación en Corte Suprema de Colombia

 

 

 

La esquinita de Reme

 

 

El narco-globalismo a la caza de Uribe

La actual escala del Foro y sus redes de asociados sobre Colombia, para contener a la fuerza, «judicializándolo», al expresidente Álvaro Uribe Vélez, era previsible

En mi anterior columna alerto sobre el avance del “eje globalista de la maldad” –léase Foro de São Paulo, Grupo de Puebla, Partido de la Izquierda Europa, internacional del “sanderismo”– a fin de concretar su agenda destructora de los fundamentos de la civilización occidental judeocristiana junto a sus valores de libertad.

Aprovecha y explota ese eje el contexto de inhibiciones sociales que de suyo provoca a nivel planetario la pandemia del coronavirus, el inevitable repliegue de las gentes y sus sectores de criterio sobre los nichos de la cuarentena. Las mayorías de quienes opinamos lo hacemos al caso con el tamiz de los prisioneros, que todos los somos en la circunstancia.

Aprovecha y explota ese eje el contexto de inhibiciones sociales que de suyo provoca a nivel planetario la pandemia del coronavirus, el inevitable repliegue de las gentes y sus sectores de criterio sobre los nichos de la cuarentena. Las mayorías de quienes opinamos lo hacemos al caso con el tamiz de los prisioneros, que todos los somos en la circunstancia.

La actual escala del Foro y sus redes de asociados sobre Colombia, para contener a la fuerza, “judicializándolo”, al expresidente Álvaro Uribe Vélez, era previsible. Se trata del ícono neogranadino –suerte de sólido cultural– resistente a las liquideces de quienes otra vez se juntan, regresando a las aguas bautismales, para formar el “globalismo progresista”.

Hace 30 años, cuando el narco-comunismo cubano intenta sobrevivir como empresa criminal a la caída del Muro de Berlín, lo hace tras el nombre de “socialismo del siglo XXI”.

Las manifestaciones destructoras de monumentos ciudadanos, culturales o religiosos en vísperas y al apenas iniciarse el COVID-19 en Santiago de Chile, Quito, Bogotá y, sucesivamente, las demonizaciones que los medios trasnacionales de televisión y en plena cuarentena hacen de las gestiones sanitarias de Piñera, Bolsonaro, Trump y el mismo Duque, dejan al descubierto el sentido ominoso de la señalada agenda. Se reafirma ello al constatarse que, entretanto, se morigeran y hasta celebran las iguales actuaciones de Maduro, Ortega, Díaz-Canel, y Sánchez.

Se requeriría de un muy elevado grado de estulticia para no captar y atajar lo que hoy se juega en el Occidente y en las Américas. No hay espacios para las graderías en este torneo agonal, menos para esos espíritus repugnantes, el los de los cómplices por omisión, los abúlicos que trillan con “realidades grises” a costa de flexionar lo que nos empina por sobre la creación y es patrimonio del Occidente: el principio de la inalienable dignidad de la persona humana.

Avanza, en efecto, una reconfiguración utilitaria y procaz de los discursos. Tras argumentos de circunstancia y la repetición de viejas consignas marxistas, sólo renovadas y puestas al detal, a ritmo de Twitter, lo que importa lo aclara Fidel Castro hace dos generaciones, hace 30 años, en 1989: ¡Morir antes que retroceder, morir antes que ceder! Es la consigna de todo Cartel.

Es el narco-progresismo en actividad y para proteger al binomio que obliga al mismo Castro, en una hora de urgentes reacomodos y disimulos, al asesinato del general que le administraba el negocio del narcotráfico; ese que adquiere otra tesitura con la narcopolítica en y desde los países en donde logra poner sus garras por la “vía electoral”: Brasil, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Honduras, Argentina, ahora España.

Basta leer con cuidado los documentos fundacionales del Foro, calibrar las membrecías del Grupo de Puebla y las declaraciones que suscribe aquél con la izquierda europea, para validar el argumento, tanto como para entender el maridaje de estos con el fundamentalismo islámico. No por azar, vuelvo a machacarlo, José Luis Rodríguez Zapatero, socio del Grupo de Puebla quien pide poner a USA “en una situación imposible”, en 2005 monta la Alianza de Civilizaciones para frenar la persecución y criminalización del terrorismo. En 1999, Hugo Chávez pacta su alianza con el narcotráfico colombiano, mientras Evo Morales en 2012, desde la ONU, aboga por la despenalización de las drogas.

No es un accidente que al verse amenazada la narco-cofradía por la política de seguridad democrática que derrota a las FARC, luego se mueva bajo la presidencia de Juan Manuel Santos para darles una salida “honorable” y purificar sus crímenes de lesa humanidad. ¡Hasta la severidad de los fallos judiciales interamericanos que ayer proscriben y anulan las amnistías otorgadas por las dictaduras militares de “derecha”, se ven atenuados hoy para aceptar a la Justicia transicional y perdonar los crímenes del narco-comunismo! En esa estamos y bajo ese doble rasero.

De allí que, encontrándose bajo peligro la estabilidad del “grupo delictivo organizado y estructurado” narco-globalista, una vez como detienen en Cabo Verde al colombiano Alex Saab, testaferro de Maduro y de sus negocios con las FARC y el ELN, el Foro de São Paulo y La Habana dan un golpe de mano: logran la detención domiciliaria del expresidente Uribe, ya en resguardo por la pandemia.

La medida la adopta, casualmente, la Sala de la Corte Suprema de Justicia que pone en libertad a Jesús Santrich, guerrillero y narcotraficante de las FARC reclamado por la justicia norteamericana, quien se fuga hacia Venezuela.

“Rechazar la guerra andina contra el narcotráfico” piden el Foro de Sao Paulo y la izquierda europea en 1991, mientras en 2019 deciden condenar a “la derecha venezolana”, enfrentar al Estado colombiano por el “no cumplimiento de los acuerdos de paz” e intensificar la campaña contra los “jueces, fiscales y la prensa” que encarcelan a Lula da Silva, uno de sus patriarcas. Mientras queda en silencio la miasma de Odebrecht y los genocidas de la narcoguerrilla descansan sus posaderas en el Congreso colombiano, a Uribe, respetuoso de las reglas de la democracia y su alternabilidad, procurador de la transparencia, se le mantendrá bajo “distanciamiento social”.

ASDRÚBAL AGUIAR

correoaustral@gmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*