Duque: “Protestas tranquilas…”

– EL GOBIERNO ESPERA UNA “JORNADA TRANQUILA” DE PROTESTAS

– EL PARO: ¿POR QUÉ LA PROTESTA DEL 21 DE NOVIEMBRE GENERA TANTA TENSIÓN?

 

 Ivan Duque en alocución nacional instó al respeto al derecho constitucional de la protesta pacífica / El Tiempo

 

Diosdado Cabello amenaza: «…La brisa bolivariana que se convierte en huracán”….

ACTIVISTAS ESPERAN CANALIZAR OLA DE DESCONTENTO

CHRISTINE ARMARIO y CÉSAR GARCÍA – Bogotá (AP) .— Los colombianos molestos con el presidente conservador Iván Duque esperan canalizar la ola de descontento que recorre Latinoamérica cuando salgan a la calle el jueves con una larga lista de reclamos que incluye desde la persistente desigualdad económica a la violencia contra activistas sociales.

Se espera que sindicatos, grupos de estudiantes y ciudadanos de a pie se unan en lo que podría ser una de las mayores movilizaciones de los últimos años en el país, poniendo a prueba a un gobierno impopular en un momento en que la inestabilidad sacude la región.

 

Un supuesto paquete de medidas

EFE .- El presidente colombiano, Iván Duque, dijo este miércoles que espera que la jornada de protesta de mañana transcurra de manera pacífica y que su Gobierno escucha a los diferentes sectores sociales.

Mañana confiamos en tener una jornada tranquila en la que triunfe nuestra convicción de que podemos tener diferencias y expresarlas, pero sobre todo convivir pacíficamente», afirmó el mandatario en una alocución al país.

Duque afirmó que es necesario entender «que en democracia hay diferencias pero son más importantes las cosas que nos unen».

Según los convocantes, el Gobierno de Duque prepara un «paquetazo» de medidas que causarán fuerte impacto económico y social en los trabajadores, como eliminar el fondo estatal de pensiones Colpensiones, aumentar la edad de jubilación y contratar a los jóvenes con salarios inferiores al mínimo, entre otras medidas.

Las organizaciones sociales también reclaman al Gobierno un mayor compromiso con la implementación del acuerdo de paz con las FARC, así como medidas de protección efectivas para indígenas y líderes sociales, blanco de una ola de asesinatos que se ha cobrado la vida de centenares de ellos desde que Duque llegó al poder hace quince meses.

En ese sentido, el presidente aseguró que su Gobierno escucha a la ciudadanía y que es necesario que la sociedad realice «todos los esfuerzos para alcanzar lo que queremos como nación».

Sabemos que son muchos los desafíos que como país tenemos que superar, que son válidas muchas de las aspiraciones sociales y que tenemos problemas que a lo largo de la historia han envejecido mal. Por eso, trabajamos de día y de noche para encontrar alternativas y superar los obstáculos», aseveró.

No obstante, el mandatario aseguró que algunas personas ven en la protesta «una oportunidad de agitación basada en mentiras que lo único que buscan es generar división entre los colombianos».

Hoy como siempre, todas las instituciones del Estado están al servicio de los ciudadanos. Estamos trabajando con los alcaldes, gobernadores y todas las autoridades del país, tomando las medidas necesarias para garantizar el orden público en todo el territorio nacional», manifestó.

En todo el país el Gobierno tiene preparado un dispositivo policial y militar para evitar que las movilizaciones acaben en disturbios.

Las medidas incluyen el cierre desde primera hora de este miércoles y hasta las 5.00 hora local (10.00 GMT) del viernes de los pasos fronterizos de Colombia con Venezuela, Brasil, Ecuador y Perú, ya que con Panamá no hay cruces oficiales porque el límite está en la región selvática del Darién.

Defenderemos con todas las herramientas que nos da nuestra Constitución el derecho de los colombianos a vivir con tranquilidad. Para eso está nuestra fuerza pública, la que siempre ha estado lista para proteger la vida, los bienes y la honra de todos los colombianos, sin excepción alguna», afirmó Duque.

El mandatario invitó a sus compatriotas «a trabajar juntos, a ser más juntos, y a llevar a Colombia más lejos, juntos como nación». (c) Agencia EFE

Duque: Respetamos y garantizaremos

GDA / El Tiempo .- Colombia será escenario este jueves de un paro nacional que servirá de termómetro para evaluar al gobierno del presidente Iván Duque.

El jefe del Estado y los convocantes a las marchas coinciden en dos puntos de enorme trascendencia: el respeto al derecho constitucional de la protesta pacífica y el rechazo rotundo al uso de la violencia e incitación a la misma.

El mandatario invitó a sus compatriotas «a trabajar juntos, a ser más juntos, y a llevar a Colombia más lejos, juntos como nación».

Este clamor de las partes es un bálsamo tras días de máxima tensión. Las autoridades dicen tener datos fiables de la posibilidad de actos de vandalismo, reseñó El Tiempo.

En prevención, será un día atípico: no habrá clases en muchas universidades y colegios,  y varias empresas reorganizaron sus horarios laborales.

El paro alcanzó un nivel de discusión general como probablemente sus promotores no lo imaginaron.

El mismo, lo convocó a principios de octubre el Comando Nacional Unitario, conformado por las centrales obreras CUT, CTC, CGTD y CPC, discretamente otras organizaciones sindicales, sociales y estudiantiles se fueron sumando.

“Falta mucho pero luchamos”

El presidente Duque reaccionó al sentir que las motivaciones eran injustas porque estaban basadas en hechos falsos.

Optó por desplegar una ofensiva mediática, a la que sumó a varios ministros y a la que llegaron las figuras más visibles del Centro Democrático, partido que lo llevó al poder hace 15 meses.

La actividad ha sido febril en estos últimos cinco días. El domingo, el ex presidente Álvaro Uribe, lanzó una seguidilla de 68 tweets para mostrar los avances de la gestión de Duque.

Falta mucho pero luchamos por una economía fraterna, contraria al odio de clases, falta mucho pero luchamos por el crecimiento con inclusión contrario al reparto que destruye riqueza y generaliza pobreza”, dijo en un par de sus mensajes.

 

La tensión con las fuerzas de seguridad

Bogotá / El País .-En un ambiente enrarecido por la presencia de militares en las calles y los registros de las autoridades, el presidente colombiano, Iván Duque, se enfrenta este jueves a un paro nacional que servirá como termómetro para medir el prematuro desgaste de su gestión.

Sindicatos, estudiantes, indígenas y opositores de todo tipo han convocado una gran marcha contra las políticas del mandatario, que apenas se acerca a cumplir un año y medio en el poder.

Militares colombianos que custodian la frontera con Venezuela. (AFP / Raul ARBOLEDA / Archivo).

Aunque todos insisten en que la movilización sea pacífica, en el centro de Bogotá se ha observado a lo largo de la semana la presencia de soldados, desplegados por solicitud de la alcaldía, según el recién nombrado ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo.

No estamos en Suiza, estamos claramente en un entorno en donde hay una inmensa mayoría de ciudadanos que quiere marchar en paz, pero hay elementos extremistas que han cometido violaciones a la ley y actos terroristas”, declaró este miércoles el alcalde, Enrique Peñalosa, al justificar las medidas de seguridad previas a la huelga.

Los ánimos se han ido caldeado a lo largo de la semana por los registros policiales. Los agentes realizaron este martes una treintena de allanamientos en Bogotá, Medellín y Cali, las principales ciudades del país, que incluyeron a medios de comunicación y colectivos artísticos y culturales. Uno de los más polémicos fue a la revista Cartel Urbano, en la capital. Un grupo de policías llegó a sus instalaciones buscando afanosamente propaganda que invitara a la movilización y la presencia de supuestos explosivos, todo basado en una denuncia anónima. No encontraron nada, pero en los videos de la operación policial se ve a los periodistas quejándose de que los “trataron como si fueran terroristas”.

Hay una decisión del Gobierno de Colombia de vender la imagen de que esta movilización es la hecatombe, que va a ser un día de violencia y la policía anda hostigando a personas que entregan volantes del paro. Van a fallar en ese discurso porque ya hay una decisión de la gente de parar”, asegura Diógenes Orjuela, el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), una de las organizaciones convocantes.

En la capital, donde se han realizado 26 registros, también inspeccionó la policía las instalaciones de artistas urbanos vinculados a la campaña Puro Veneno, que participaron en el mural ¿Quién dio la orden? Esa obra señala a varios generales del Ejército por ejecuciones extrajudiciales contra civiles, cuyas muertes fueron anunciadas como bajas en combate, lo que en Colombia se conoce como falsos positivos.

Sebastián Escobar, del colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, denuncia irregularidades en el registro que la policía realizó contra esta organización. “Se negaban a mostrar la orden de allanamiento o cuando la lográbamos ver, ya después de iniciado el procedimiento, encontrábamos que no tenían fecha o estaba muy borrosa. Los policías que lo hicieron tuvieron una actitud intimidante que solo disminuyó con la presencia de los abogados, se llevaron piezas gráficas del trabajo de los chicos del colectivo artístico”, dijo el abogado. En otros casos, los allanamientos fueron a activistas y organizaciones como el Congreso de los Pueblos, del Partido Comunista y organizaciones estudiantiles, entre otros.

Al registro de Cartel Urbano se suma una solicitud de la policía al medio digital Cerosetenta, vinculado a la Universidad de Los Andes, para que eliminara de su web un manual de autoprotección frente al Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) de las fuerzas de seguridad colombiana. Estas acciones “están dirigidas a intimidar y obstruir el ejercicio de los periodistas”, con lo que incumplen deberes constitucionales y “limitan la libertad de expresión”, denunció la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP).

Estos hechos se enmarcan en antecedentes de graves agresiones contra la prensa por parte de miembros de la fuerza pública durante el cubrimiento de manifestaciones”, y crean un ambiente de miedo y censura para informar u opinar sobre asuntos de interés público, añadió la organización.

Un momento crítico

En el contexto del conflicto armado y la violencia política, Colombia fue durante décadas un país particularmente peligroso para los sindicalistas, y los movimientos obreros han sido menos robustos que en otros países latinoamericanos. La huelga fue convocada originalmente por el Comando Nacional Unitario, que reúne a las principales organizaciones de trabajadores, para rechazar las reformas al mercado laboral y el sistema de pensiones. Pero muy pronto fue creciendo con el llamamiento al paro de otros grupos como los estudiantes —que reclaman mayores recursos para la educación pública—, los profesores o los indígenas. Artistas, organizaciones sociales y diversos sectores de la oposición fueron sumando sus reivindicaciones que van desde la desigualdad social hasta el incesante asesinato de líderes sociales, indígenas y excombatientes que firmaron la paz.

Las marchas del 21 de noviembre convocan a diversos sectores en el territorio nacional. (Foto: «El Tiempo» de Colombia, GDA).

Sabemos que son muchos los desafíos que como país tenemos que superar. Que son válidas muchas de las aspiraciones sociales y que tenemos problemas que a lo largo de la historia han envejecido mal”, concedió Duque el miércoles en la noche en una alocución televisada. “Hay unos pocos que ven en este derecho a la protesta una oportunidad de agitación basada en mentiras, que lo único que buscan es generar división entre los colombianos”, agregó en ese último esfuerzo por restarle fuerza a la movilización.

«Al tiempo que reconocemos el valor de la protesta pacífica, también garantizaremos el orden», afirmó.

El presidente se enfrenta al pulso de la calle en un momento de creciente descontento, con una desaprobación que alcanza el 69% en los sondeos más recientes, y ante su manifiesta incapacidad de consolidar mayorías en el Congreso, donde la oposición forzó este mes la renuncia del exministro de Defensa Guillermo Botero. Duque ha respondido con una ofensiva mediática que ha incluido publicidad gubernamental y una inusual ronda de al menos seis entrevistas en la última semana para defender su gestión. Aunque el mandatario ha mostrado un tono dialogante, el Centro Democrático, el partido de Gobierno liderado por el expresidente Álvaro Uribe, ha señalado al foro de Sao Paulo y “anarquistas internacionales” de estar detrás de un esfuerzo por desestabilizar al Ejecutivo.

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