Cumpliendo 77 bajo la sombra…

– EL NACIONAL: 77 AÑOS DE VIDA

MHO: “EL NACIONAL SERÁ EL GRAN PERIÓDICO DEL POSCHAVISMO”

EL EJE GLOBALISTA DE LA MALDAD – Asdrúbal Aguiar

 

 

Contra El Nacional,…. con de todo

 

El Nacional

Editorial

El diario El Nacional alcanza 77 años de vida este 3 de agosto. El aniversario ocurre en medio de una verdadera catástrofe económica, social, sanitaria, ambiental y política. Hablo de catástrofe, porque de eso se trata: de una Venezuela empobrecida y menoscabada en todas sus dimensiones.

Sin embargo, a pesar de la incalculable acumulación de adversidades, siento que es mi deber llamar la atención sobre lo que este aniversario representa, en muchos sentidos. En primer lugar, quiero resaltar que es una categórica demostración de persistencia: firme voluntad de no entregarnos, de no abandonar los deberes a los que nos hemos mantenido apegados por 77 años.

Más temprano que tarde,…

Tal como ha ocurrido al conjunto de las empresas privadas en Venezuela, también la nuestra ha sido sometida por más de dos décadas, a leyes y medidas cuyo objetivo no era otro que conducirnos al cierre de las operaciones.

En el caso particular de El Nacional, la dictadura ha desatado su enorme poder para perseguirnos y liquidarnos. El acoso ha sido constante, ilimitado y en todos los campos que el ciudadano pueda imaginar. El régimen se ha abalanzado sobre nuestra organización, pero también sobre nuestros trabajadores y periodistas, sobre los directivos y propietarios. Han lanzado acusaciones carentes de todo fundamento, y muchos de nosotros, del mismo modo que ha pasado con miles y miles de venezolanos, nos hemos visto obligados a tomar el doloroso camino del exilio.

Cada venezolano que está en el exilio tiene el dolor de su patria, ve con horror la destrucción del país, las terribles separaciones familiares. Que nadie diga que el exilio es fácil. En mi nombre puedo afirmar que día a día aporto mi grano de arena por una Venezuela libre y no descansaré hasta publicar ese titular que tanto he ofrecido: Venezuela regresa a la democracia.

El medio de comunicación cumple 77 años. El 3 de agosto de 1945 circuló la primera edición. “Es una hazaña haber resistido hasta este momento”, indicó Otero. Dio gracias a periodistas y empleados. “Siguen trabajando con mucha mística”, afirmó. Dijo que la edición impresa regresará a las calles de Venezuela cuando el régimen de Maduro se vaya

Si El Nacional ha logrado seguir informando, ello se debe a los esfuerzos, sacrificios y empeños de periodistas, fotógrafos, trabajadores y empleados de distintas especialidades, y por supuesto, a una gerencia, liderada por Jorge Makriniotis, que con mucho valor y estrategia sortea una crisis sin parangón. Las demostraciones de profesionalismo y compromiso con los lectores, que no se han interrumpido a lo largo de este período de extrema dificultad, no solo han constituido la fuerza que nos ha traído hasta aquí, sino que son la energía con la que continuaremos los próximos años y décadas.

Este aniversario, así lo creo, debería servirnos para volver a considerar el valor fundamental que la libertad de expresión tiene para el progreso de las sociedades. Que el régimen que ha empobrecido a las familias venezolanas de forma sistemática haya sido también un sistemático destructor de centenares de medios de comunicación pone en evidencia la absoluta prioridad que el derecho de informar y el derecho de estar informados tienen para garantizar el funcionamiento de la democracia y el respeto a los derechos humanos. Cada vez que el poder destruye un medio de comunicación está despejando el terreno para actuar en contra de las condiciones de vida de la sociedad venezolana.

Que El Nacional cumpla 77 años en las degradantes condiciones de hoy no es un hecho fortuito. Es el producto de un genuino espíritu de resistencia y de una adhesión irrenunciable a la obligación de mantener informados a los cientos de miles de lectores que, dentro y fuera de Venezuela, confían en nuestra trayectoria y en nuestro trabajo de todos los días.

A todos los ciudadanos que aspiran a una Venezuela democrática, donde la vida transcurra en un ambiente de progreso y libertades, les pedimos: aférrense a la esperanza de que el cambio lo vamos a lograr todos unidos, y les decimos: cuenten con El Nacional ahora y en los tiempos por venir. No cesaremos en el cumplimiento de nuestra obligación de continuar produciendo un periodismo independiente, ni tampoco abandonaremos la lucha por una vida mejor. – Miguel Henrique Otero

 

El eje globalista de la maldad 

ASDRÚBAL AGUIAR

Transcurridas dos generaciones desde su toma del poder en Cuba, el 26 de julio de 1989 predica Fidel Castro lo que le es elemental. “Si mañana o cualquier día nos despertásemos… con la noticia de que la URSS se desintegró, cosa que esperamos que no ocurra jamás, ¡aún en esas circunstancias Cuba y la revolución cubana seguirían luchando y seguirían resistiendo!”, afirma.

El pacto de estabilidad cubana y su vocación expansiva y metastásica hacia América Latina ya dura, así, cuatro generaciones. Sin dejar de ser lo que es en su conocida y malvada entraña, lejos de la formal prédica marxista que inaugura 30 años atrás, en 1959, se remoza para fluir durante los 30 años que siguen al paulatino ingreso del mundo en la Era de la Inteligencia Artificial y la disolución de los Estados, a partir de 1989. Sus albaceas se declaran socialistas del siglo XXI, lo que el propio Castro califica –para manipular a propios y espantar a tontos– como “comunismo… el que el propio Marx definió como comunista”.

Se trata de un cambio de empaque, para que fluyan los negocios de siempre y esta vez en el mercado de otra generación mejor ganada para la política de descarte y al detal, negada a los sólidos culturales, desasida de raíces.

Imposible contar ese pacto de estabilidad con un mejor contexto para lo que tanto le ha costado sostener en pie, al punto de tener que sacrificar, casualmente en ese mismo año de 1989, a su operador mayor, el general Arnaldo Ochoa.

Con vistas al período que sigue y se inaugura en 2019 con una pandemia de orígenes chinos y para conjurar las otras rémoras que le han desnudado en su procacidad utilitaria y durante los 30 años precedentes, el narcofidelismo y sus socios –he allí el Grupo de Puebla o su mascarón de proa– regresan otra vez a las aguas bautismales.

El peso de Odebrecht, la pauperización de su barco emblema y fuente nutricia que ha sido la hoy exangüe Venezuela, les impone un nuevo realineamiento estratégico. Según parece, excluye, sin que lo hagan evidente, al guachimán colombo-venezolano, prescindible como Ochoa, Nicolás Maduro.

Esperan controlar a Colombia. Ya tienen a manos, sin pedirlo de su gobierno ni que este se declare “progresista”, el territorio hondureño. Y de Nicaragua ni se diga. Son los puentes de entrada hacia el territorio norteamericano vía México, cuyo gobernante, Andrés Manuel López Obrador, recién ordena liberar y dejar de perseguir al hijo del Chapo Guzmán.

La nueva franquicia es la corrección política, el así llamado globalismo a secas y su nutriente intelectual, el progresismo, para un más efectivo y renovado mercadeo de las drogas y sus dineros sucios, manchados de sangre inocente.

Joseph Nye apunta bien que el citado neologismo –el globalismo como marca renovada de la franquicia que deje atrás al socialismo del siglo XXI– se refiere a los movimientos de integración y fragmentación identitarias que implican a tribus y naciones, colectividades y nacionalidades, grupos y clases sociales, trabajo y capital, etnias y religiones, desdibujado como se encuentra el orden mundial de los Estados (Octavio Ianni, La Era del Globalismo, Siglo XXI Editores, 1999). Es el clásico divide y vencerás que emerge de manera espontánea por obra de la globalización y que ayer no sabe aplicar Luis XVI, para contener a los jacobinos durante la Revolución Francesa y frenar su régimen del terror.

De modo que, mientras unos quieren ser-como-el-centro ajeno y extraño y otros intentan ser-nosotros-mismos (Eduardo Devés-Valdés, Pensamiento periférico: una tesis interpretativa global, Ariadna Ediciones, 2018) al cabo, en la dispersión que avanza, todos, sufriendo un igual daño antropológico hemos dejado de ser-hombres-racionales y mudado en realidades periféricas, prescindibles, narcisistas, incapaces de autogobernarse, procreadoras de la indignación de los egoísmos descentrados, esos que laten tras la violencia de calle que recorre al Occidente. Entre tanto el narcoglobalismo celebra a sus anchas.

Lo primordial a destacar es el móvil de la lucha agonal que contra USA llevan a cabo ajenos y propios, dentro de su territorio, no por ser capitalista sino por lo que el Foro y sus aliados del “progresismo” no están dispuestos a tolerar, la “guerra andina contra el narcotráfico”. Eso rezan los documentos del primero.

¿Acaso se olvida que llegado 1999 Hugo Chávez pacta en agosto, por escrito, su alianza con el narcotráfico colombiano y las FARC? ¿No se recuerda que en 2005 José Luis Rodríguez Zapatero esgrime su Alianza de Civilizaciones para evitar que Estados Unidos persiga al terrorismo? ¿O que, en 2016, Evo Morales afirma ante la propia ONU que la lucha contra el narcotráfico es el instrumento del imperialismo para oprimir a los pueblos?

Sea lo que fuere, para reflotar y situarse ante los desafíos de la globalización, en pleno COVID-19 se coluden el Foro de Sao Paulo y el Partido de la Izquierda Europea. Declaran con solemnidad que “las fuerzas gobernantes de derecha benefician a los sectores financieros, … contaminan el medio ambiente, causan pérdida de soberanía” [e] incentivan “el odio, la xenofobia, el autoritarismo y el miedo”. Es el narcoglobalismo en acción. Es el telón que oculta a la obra en acto, la del control por el narcotráfico del gobierno digital global que desborda a los actores de los Estados y domina las transacciones virtuales, los espacios por los que discurre y sobre todo vigila e informa de “modo conveniente” a la gente, incluso a las replegadas en sus madrigueras de cuarentena. Algo acabadamente orwelliano.

correoaustral@gmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*