Cuando “El Imperio” era “amigo”

PERDER EL ESEQUIBO: MADURO ES CAPAZ

GUYANA DESCONOCE SALIDA AL ATLÁNTICO DE VENEZUELA – Sadio Garavini

-18 COSAS QUE DEBES SABER DEL ESEQUIBO A 120 AÑOS DEL LAUDO ARBITRAL DE PARÍS

CÓMO Y CUÁNDO VENEZUELA «PERDIÓ» LA ISLA DE TRINIDAD

 

“La Doctrina Monroe, sintetizada en la frase «América para los americanos», fue elaborada por John Quincy Adams y atribuida al presidente James Monroe en 1823. Establecía que cualquier intervención de los europeos en América sería vista como un acto de agresión que requeriría la intervención de los Estados Unidos de América.1​ La doctrina fue presentada por el presidente Monroe durante su sexto discurso al Congreso sobre el Estado de la Unión. Fue tomado con dudas, al principio, y luego con entusiasmo. Fue un momento decisivo en la política exterior de los Estados Unidos. La doctrina fue concebida por sus autores, en especial John Quincy Adams, como una proclamación de los Estados Unidos de su oposición al colonialismo en respuesta a la amenaza que suponía la restauración monárquica en Europa y la Santa Alianza tras las guerras napoleónicas.

 

 DW- La Corte Internacional de Justicia anunció que tiene jurisdicción para decidir en la disputa territorial entre Venezuela y Guyana. Maduro no envió representantes para ofrecer los argumentos de Venezuela  

 

 DW Español La Corte Penal Internacional de La Haya comenzará a analizar otro conflicto fronterizo en Sudamérica. Un conflicto olvidado hasta hace poco tiempo y que ha cobrado relevancia por un hallazgo millonario: enormes reservas de petróleo en aguas guyanesas.

 

 Marcos Pérez Jiménez con Oscar Yánez

REVUELTA DE RUPUNUNI – Fundacion Empresas Polar

 

NORBERTO PAREDES / BBC News Mundo .- Desde que Hugo Chávez asumió la presidencia de Venezuela en 1999, las relaciones entre EE.UU. y el país sudamericanos han sido tensas.

Pero esto no siempre fue así. Durante gran parte del siglo XX, Venezuela fue uno de los mayores aliados de EE.UU. en América Latina y esa estrecha relación hizo, entre otras cosas, que Caracas se convirtiera en el mayor surtidor de petróleo de la primera potencia mundial por un corto periodo de la década de 1990.

También ayudó a que empresas venezolanas como Citgo triunfaran en EE.UU. y compañías estadounidenses como ExxonMobil hicieran muchísimo dinero en Venezuela.

Pero exactamente un siglo antes, en 1895, la alianza entre ambos países alcanzó quizá uno de sus puntos más cumbres, cuando Estados Unidos se enfrentó a la superpotencia de la época, Reino Unido, a favor de los intereses venezolanos y en rechazo al imperialismo europeo.

Bajo la “Doctrina Monroe”, atribuida al expresidente estadounidense James Monroe, que reclamaba una «América para los americanos», EE.UU. intervino en la disputa sobre la frontera entre la Guayana Británica (actual Guyana) y Venezuela.

Fue una de las pocas veces en la historia que la «relación especial» entre las dos potencias anglosajonas se ha quebrantado. Y el motivo fue Venezuela.

La manzana de la discordia

Con 159.500 kilómetros cuadrados ricos en recursos naturales, el Esequibo ha sido por siglos el foco de una histórica disputa territorial.

 

Fue inicialmente controlado por el imperio español y el holandés, que más tarde se lo cedería a los británicos.

Según un documento del Departamento de Estado de EE.UU., la disputa entre Caracas y Londres comenzó oficialmente en 1841, cuando el gobierno venezolano denunció una presunta incursión británica en suelo venezolano.

En 1814, Reino Unido había adquirido la Guayana Británica mediante un tratado con Países Bajos, pero el pacto no definía la frontera occidental del territorio y por eso los británicos designaron en 1840 al explorador Robert Schomburgk para que trazara la frontera.

LA RECUPERACIÓN DEL TERRITORIO ESEQUIBO | – Debates IESA

La Rebelión del Rupununi fue el momento más cercano que tuvo Venezuela de recuperar su territorio Esequibo. Carlos Balladares Castillo / Enero-marzo 2018 .

Muy pocos venezolanos han escuchado la palabra Rupununi ni, mucho menos, que haya existido una rebelión con ese nombre. Es posible que el esfuerzo realizado por el Estado venezolano para recuperar el territorio en reclamación, en la década de los sesenta, sea parte de esa terrible enfermedad que es la desmemoria colectiva. Porque, en estos tiempos de grave crisis, cuesta imaginar que hubo una época en la que la Cancillería era una institución eficiente y estuvimos a pocos pasos de lograr un viejo sueño nacional….”

Poco después se dio a conocer la llamada «Línea Schomburgk», un polémico trazado que reclamaba casi 80.000 kilómetros cuadrados adicionales.

Al mismo tiempo, Venezuela -recurriendo a los límites establecidos al momento de su independencia- aseguraba que su frontera se extendía hasta el este del río Esequibo, reclamando así dos tercios de la entonces colonia británica.

La gota que colmó el vaso

Pero la línea fronteriza no quedó ahí. Años después, cuando se descubrió la existencia de oro en la zona disputada, Reino Unido buscó extender la frontera aún más, agregándole 85.000 kilómetros cuadrados a su colonia.

Schomburgk fijó la frontera de la Guyana Británica al este del río Esequibo. / GETTY Images

Para Venezuela, esa fue la gota que colmó el vaso. Su gobierno decidió entonces romper relaciones con Londres y pedirle ayuda a EE.UU., solicitándole que pusiera en práctica la Doctrina Monroe, que desde 1823 establecía que cualquier intento europeo de interferencia en Estados soberados en América sería visto como muestra de una «disposición hostil» hacia Washington.

Estados Unidos respondió expresando preocupación, pero inicialmente hizo poco para facilitar una solución.

Pero tras la insistencia venezolana y la presión del entonces presidente estadounidense Grover Cleveland y la de su exembajador en Caracas, en enero de 1895 la Cámara de Representantes de Estados Unidos propuso la Resolución 252 al Congreso que recomendaba que la disputa fuera resuelta en un arbitraje internacional.

Cleveland había declarado anteriormente en una polémica intervención que la línea fronteriza en el Esequibo había sido ampliada «de una manera misteriosa».

La lucha por la influencia en América Latina

Más allá del tema del Esequibo, la intervención de Estados Unidos se dio en el contexto de una lucha entre Washington y Londres por mantener a América Latina en sus esferas de influencia.

El presidente estadounidense Cleveland insistió en intervenir para resolver el diferendo. / GETTY Images

Ya estaba ocurriendo una especie de transición gradual entre el dominio británico y el estadounidense. En aquel momento, Gran Bretaña seguía siendo mucho más influyente que EE.UU. en América Latina», le dice a BBC Mundo Benjamin Coates, profesor de historia de la Universidad de Wake Forest, en Carolina del Norte.

«Y así fue hasta al menos el final de la Primera Guerra Mundial o incluso poco después», prosigue.

A finales del siglo XIX también se llevó a cabo “el Reparto de África” y, según Coates, EE.UU. temía que las potencias europeas intentaran repartirse América Latina de la misma manera que lo hicieron con el continente africano.

La decisión de defender Venezuela también fue política. Entre 1893 y 1897 EE.UU. atravesaba una gran depresión económica y una de las críticas de la oposición hacia el presidente Cleveland era que no hacía que su país destacara como potencia.

Para Coates, lo irónico del asunto es que Cleveland fue en realidad «uno de los presidentes más antiimperialistas» que tuvo EE.UU.

No necesariamente estaba tratando de ejercer una especie de control imperial estadounidense sobre América del Sur, pero quería evitar que los británicos siguieran expandiéndose».

Una prueba para la Doctrina Monroe

El historiador Matthew Pinsker del Dickinson College (Pensilvania) explica que la Doctrina Monroe fue desde su fundación y por más de 70 años «honrada más en su incumplimiento que en la realidad».

Pero la disputa por el Esequibo cambió la dinámica.

Parte de la razón por la que Estados Unidos se involucró fue porque un exembajador estadounidense en Venezuela estaba ejerciendo presión a nombre de los venezolanos.

Ya habían pasado 30 años desde el fin de la guerra civil y el país y estaba más fuerte y más decidido a proyectar poder. Ya se hablaba de un canal y había esperanzas de que EE.UU. se convirtiera en una potencia mundial», le dice a BBC Mundo.

En efecto, el escritor, abogado y exembajador estadounidense en Venezuela William Scruggs jugó un papel fundamental en la campaña por ayudar a Venezuela al publicar un controvertido panfleto titulado “British aggressions in Venezuela; or The Monroe doctrine on trial («Agresiones británicas en Venezuela; o la doctrina Monroe a prueba»).

Vientos de guerra

Aunque molesto por la intervención estadounidense, Reino Unido estaba demasiado distraído por varios conflictos que enfrentaba en todo el mundo, especialmente en Sudáfrica, para concentrarse en este asunto.

No obstante, el exprimer ministro británico Lord Salisbury respondió a la presión estadounidense asegurando que la Doctrina Monroe no tenía validez como derecho internacional.

Pero Cleveland no daba su brazo a torcer y aquella respuesta lo enfureció.

El 17 de diciembre de 1895, en una sesión extraordinaria en el Congreso estadounidense, el mandatario solicitó que se creara una comisión que tendría como tarea investigar exhaustivamente sobre los límites de las naciones en disputa y propuso que las conclusiones de dicha comisión se hicieran cumplir «por todos los medios».

La propuesta fue aprobada por unanimidad y en la prensa estadounidense comenzaron a circular rumores de guerra con Reino Unido.

Londres sabía que no podía darse el lujo de entrar en una nueva guerra con el gigante de Norteamérica y terminó aceptando la intervención de su excolonia.

Así fue como EE.UU., representando a Venezuela, y Reino Unido firmaron el 2 de febrero de 1897 un tratado en Washington para someter la disputa a un arbitraje internacional.

Venezuela estaba convencida de que la justicia estaría de su lado, pero la comisión terminó fallando el 3 de octubre de 1899 a favor de Reino Unido, estableciendo la «Línea Schomburgk» como la frontera entre ambos territorios.

Una disputa sin resolver

Al polémico fallo se le conoce hoy como el Laudo Arbitral de París.

El panel de arbitraje dominado por estadounidenses finalmente cedió la mayor parte del territorio en disputa a los británicos. La mediación mostró la fuerza de Estados Unidos en América Latina y también fue un punto de inflexión para las relaciones británico-estadounidenses en el camino hacia la ´relación especial´», explica el profesor de historia Matthew Pinsker.

En la actualidad, EE.UU. mantiene mejores relaciones con Guyana que con Venezuela.

El historiador Benjamin Coates opina que Venezuela tuvo éxito logrando que EE.UU. interviniera y los ayudara, pero lamenta que una vez que Washington se metió en el asunto «ignoró completamente los intereses venezolanos».

Mucho después, en los años 1950, surgieron algunas evidencias que hablaban de complicidad entre los delegados británicos y el juez ruso de aquel tribunal en París, cuyo voto fue decisivo para el fallo en contra de Venezuela.

Como respuesta a aquellas revelaciones, en 1962 Venezuela denunció el laudo como «nulo e írrito» y reactivó el reclamo del territorio ante las Naciones Unidas (ONU).

Tras la denuncia venezolana, se firmó el Acuerdo de Ginebra, según el cual la zona es controlada por Guyana aunque su soberanía es reclamada por Venezuela.

El acuerdo, que era de carácter transitorio, estableció un plazo de 4 años para solucionar el diferendo.

No obstante, sus pautas siguen vigentes y la disputa por la Guayana Esequiba continúa.

Pero ya Venezuela no cuenta con el apoyo de Washington y sus sueños por controlar una región rica en recursos naturales parecen haberse esfumado, por ahora.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*