COP25: ¿Hay tiempo para el futuro?

ALBERT EINSTEIN:   “HAY DOS COSAS INFINITAS: EL UNIVERSO Y LA ESTUPIDEZ HUMANA. Y DEL UNIVERSO,… NO ESTOY SEGURO.” (1879-1955) 

YUVAL HARARI: «NUNCA DEBEMOS SUBESTIMAR LA ESTUPIDEZ HUMANA …
«Tanto en el plano personal como en el colectivo, los humanos son propensos a dedicarse a actividadesautodestructivas.».

v. GOETHE – “CONTRA LA ESTUPIDEZ, HASTA LOS DIOSES LUCHAN EN VANO”..

 ADVIERTEN QUE PODEMOS ESTAR YA EN EL “PUNTO DE NO RETORNO»

“GENERACIÓN GRETA”: EL MIEDO A QUE NO EXISTA UN FUTURO POR EL CAMBIO CLIMÁTICO

EL CAMBIO CLIMÁTICO CASTIGA ESPECIALMENTE A ÁFRICA

 

Algo le pasa a la Tierra. Durante las últimas décadas la superficie del planeta se ha estado calentando más de lo que debería debido a los gases del efecto invernadero. ¿Es esto calentamiento global o cambio climático? Exploremos ambos conceptos en este nuevo episodio de la sección «Explicaciones»

 MEDIO GRADO IMPORTA: ÉSTA ES LA TEMPERATURA QUE NOS SALVARÁ …”

 

U&O-El Español- Agencias.- «¡Cómo os atrevéis!»: Greta Thunberg llama «traidores» a los líderes mundiales en la ONU

Los planes presentados hasta ahora por países de todo el mundo para hacer frente al cambio climático son insuficientes.

En 2015, cerca de 200 estados se comprometieron en el Acuerdo de París a esforzarse para limitar el aumento de la temperatura del planeta a 1,5 grados a finales de siglo. Pero el incremento ya va por un grado y los gobiernos no han hecho los deberes.

Como advirtió la ONU recientemente, si continúan al ritmo actual las emisiones de gases de efecto invernadero, principales responsables del calentamiento del planeta, a final de siglo la temperatura subirá más de tres grados.

En este contexto poco prometedor, Madrid acoge del 2 al 13 de diciembre, bajo la presidencia de Chile, la Cumbre del Clima de Naciones Unidas (COP25), que se celebra una vez al año. ¿Qué podrá solucionar este encuentro?

Expertos en lucha contra el cambio climático y con experiencia en cumbres anteriores explican a EL ESPAÑOL que el éxito del encuentro dependerá de la voluntad política para fijar planes nacionales de recortes de emisiones más ambiciosos. Tras más de dos décadas de echar balones fuera, el tiempo se acaba.

En este artículo exponemos las claves para entender qué podemos esperar de la COP25, que reunirá a líderes políticos de todo el mundo, activistas como Greta Thunberg y que contará con una importante movilización de la sociedad en la calle, como hemos visto en el último año, como herramienta clave de presión.

El Acuerdo de París, ¿por qué es tan importante?

Se trata del primer pacto contra el cambio climático que logró poner de acuerdo a casi el mundo entero. Este acuerdo, ratificado hasta ahora por 187 países, entra en vigor el año que viene y marca el ambicioso objetivo de mantener el aumento de la temperatura del planeta, que parece irreversible, muy por debajo de los dos grados, respecto a los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar esa crecida a 1,5 grados.

Este segundo escenario es el mal menor, ya que sus consecuencias serían más asumibles, pero parece complicado de alcanzar si los gobiernos no ejecutan «cambios sin precedentes». Superar este límite traería más calor extremo, lluvias torrenciales o sequías, sobre todo en zonas sensibles como el Mediterráneo. También afectaría a la salud, al suministro de agua y al crecimiento económico, con un impacto especialmente negativo sobre los más pobres del planeta.

¿Qué acuerdos clave se pueden esperar de la COP25?

Esta cumbre va a ser muy técnica. Las delegaciones de los país negociarán durante estos 12 días para cerrar la reglamentación del Acuerdo de París que garantice el cumplimiento del pacto. La COP25 será una cumbre de transición, no tan decisoria como fue la de París. La del año que viene, que se celebrará en Glasgow (COP26), tendrá más peso ya que  los países tendrán que revisar sus planes, según explica Tatiana Nuño, integrante de Greenpeace, asistente a las últimas cumbres climáticas. Ya en 2015 los países sabían que harían falta planes más exigentes y fijaron revisiones al alza de las contribuciones nacionales cada cinco años.

Pero, como subrayó el secretario de la ONU, António Guterres, el pasado septiembre en Nueva York, ya en no hay tiempo que perder. «Hay que exigir a la COP que los políticos sean más ambiciosos, que se comprometan a implementar en sus países políticas más valientes en sectores estratégicos como el energético, el transporte, la ganadería. Hay que abandonar el petróleo, el carbón, el gas, y avanzar hacia un modelo económico sostenible desde las políticas nacionales», valora Nuño. Según la ecologistas el mensaje claro: hay que actuar de forma urgente.

En España habría que empezar por dar luz verde a la Ley de Cambio Climático. El anteproyecto, aprobado el pasado febrero por el Consejo de Ministros, contempla una reducción de un 20 % de emisiones de gases de efecto invernadero en 2030, respecto a 1990, y de un 90 % en 2050. Pero esta meta no ha sido revisada de acuerdo a las recomendaciones científicas y  será actualizada. En la cumbre de Nueva York del pasado septiembre, 70 países, entre ellos España, se comprometieron a una reducción de al menos el 45% para 2030 y neutralidad de carbono en 2050 —que las emisiones liberadas a la atmósfera sean igual al retirado.

Trump quiere sacar a EEUU del acuerdo, ¿echará a perder la cumbre?

Barack Obama era el presidente de EEUU cuando se firmó el Acuerdo de París, pero el mundo ha cambiado mucho desde entonces. El actual mandatario estadounidense, Donald Trump, ha instalado el negacionismo climático en la Casa Blanca y lo ha llevado a su máxima expresión. El republicano ha iniciado los trámites para sacar a EEUU del acuerdo, pero no puede ejecutarse hasta noviembre de 2020. No se han perdido todas las esperanza, ya que justo antes hay elecciones presidenciales. «Lo importante es que este movimiento no ha tenido efecto cascada”, valora Fernando Valladares Ros, profesor de investigación del CSIC, donde dirige el grupo de Ecología y Cambio Global.

Ante este panorama, no se espera la presencia del presidente Trump en la COP25. Según los expertos en cumbres sobre el clima, EEUU, el segundo país más contaminante del mundo por detrás de China, enviará una delegación bastante grande y con mucha capacidad de influencia, aunque con el tiempo ha perdido volumen. La Unión Europea, que participa como una parte, es uno de los integrantes más comprometidos y «tiene una condición estupenda para liderar la crisis».

¿Por qué son importantes las manifestaciones?

«Esperemos que la presión social impulse a los gobiernos», apunta Valladares. A pesar de que la ONU celebra cumbres contra el cambio climático desde hace más de dos décadas, las decisiones por ahora no están a la altura. De ahí que la presión de los ciudadanos tenga tanto peso. La presión que durante años lideró el movimiento ecologista, con poca capacidad de movilización en España, toma ahora impulso con el liderazgo de los más jóvenes. «¡Tenemos la casa ardiendo y nuestros políticos no hacen nada para evitarlo!», sentencian los organizadores de la manifestación del 6 de diciembre que saldrá de la Atocha a las 18.00 h. y llegará a Nuevos Ministerios.

 

Generación Greta: ¿Existirá un futuro?

ELENA CALVO / ABC.es.- «¿Para qué vamos a enfocarnos en los estudios cuando no sabemos si va a haber un futuro? Es normal que seamos los jóvenes los que tengamos más miedo». Así explica Martina di Paula, una estudiante de Sociología y Relaciones Internacionales de 18 años, el fervor de los más jóvenes a la hora de luchar contra el cambio climático, algo que se ha puesto de relieve especialmente en este 2019, en el que movimientos como Fridays for Future se han hecho grandes con acciones como las huelgas estudiantiles o las sentadas frente a los parlamentos de todo el mundo.

Al 83% de los españoles les preocupa su huella de carbono. Así se desprende del «Estudio de percepciones, valores y actitudes sociales ante el cambio climático», realizado por la Fundación Desarrollo Sostenible, en colaboración con el Ministerio para la Transición Ecológica. De este porcentaje, los que más conciencia demuestran son el grupo con edades de entre 18 y 34 años, es decir, los más jóvenes. Además, según el informe, es precisamente este segmento de la sociedad el que más trata de cambiar sus hábitos en cuanto a alimentación y transporte para que su vida cotidiana dañe lo menos posible el medio ambiente.

Reciclar, el último paso

En el caso de Di Paula, son varias las acciones que lleva a cabo en su día a día para luchar contra el cambio climático, como no consumir carne, aunque reconoce que no es necesario dejar de hacerlo, sino que con reducir su ingesta ya se puede contribuir. Comprar productos locales y de temporada, sin envases, utilizar el transporte público o adquirir ropa de segunda mano son otros de los pequeños gestos con los que considera que puede ayudar a esta causa. ¿Y dónde queda el reciclaje? «Reciclar es el último eslabón de la cadena. Hay gran cantidad de recursos que se invierten en esto que no serían necesarios si no produjéramos tantos residuos», lamenta esta joven.

Unos hábitos similares sigue Paula Mancebo, de 20 años, estudiante en la Universidad Autónoma de Madrid, que presume de no viajar en transporte privado de ningún tipo, «ni siquiera taxi», dice. En su casa, trata de concienciar a su madre sobre el problema que supone el cambio climático con tareas tan comunes como lavar los platos. «Yo no compro detergente líquido para lavar la vajilla, uso pastillas de jabón», explica. Aunque su progenitora pertenece a una generación para la que el cambio climático no significaba prácticamente nada, el discurso de su hija le hace replantearse muchas cosas. «Aunque no está tan implicada como yo, le he hecho reflexionar. Se esfuerza. Al final lo que digo le ha calado y le importa», relata Mancebo.

Clases de ecologismo

Su activismo comenzó hace solo dos años, en 2017, mientras estudiaba Bachillerato. Aunque siempre se había preocupado por la naturaleza y los recursos, con gestos como controlar el derroche de agua, fue una profesora la que hizo que se implicara hasta este punto: «Utilizaba parte de sus clases para hablarnos del medio ambiente y de la ecología, y fue a partir de ahí cuando empecé a tomar conciencia». Ahora, es un tema de conversación que está presente en su día a día.

Como ella, tantos jóvenes han convertido el cambio climático en un tema de conversación que sale en cualquier quedada con amigos. La figura de Greta Thunberg, la activista sueca de 16 años, ha contribuido también al interés juvenil por el medio ambiente, aunque no sin recibir críticas por no centrarse en sus estudios o no disfrutar de su infancia. «Greta es una niña que tiene muy claro lo que pasa, que ve que hay un problema y que ha conseguido llegar a mucha gente. Está haciendo algo muy importante, y si tiene la capacidad de hacerlo y de verdad contribuye a que frenemos la emergencia climática, qué más da que no esté en el colegio, porque está haciendo algo muy importante», lamenta Paula Mancebo.

También hay quien considera que este interés de los jóvenes por el cambio climático responde únicamente a una moda y que, como todas, pasará. No lo cree así Alberto Martínez Cano, miembro de la Comisión de Medio Ambiente y Sostenibilidad del Colegio de Politólogos y Sociólogos de Madrid, que opina que las protestas juveniles «irán a más». «Una vez que los jóvenes se han comprometido con esta causa, seguirán en esa línea hasta que se adopten las medidas necesarias. Y más cuando ellos serán los que paguen las consecuencias», explica.

A juicio de este sociólogo, además, este activismo por parte de los jóvenes puede favorecer también a las generaciones anteriores. «Los mayores pueden aprender. Hay un diálogo directo entre padres e hijos que puede ser muy bueno para que todos los miembros de la familia tomen conciencia al respecto», remarca. Que los más jóvenes tengan un compromiso de tal envergadura, dice, es positivo para toda la sociedad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*