“…con Jair, se tala mejor”.

-DEFORESTACIÓN EN LA AMAZONIA DE BRASIL AUMENTA 20% EN NUEVE MESES

-NORUEGA QUE APORTA 94% DEL FONDO DE PROTECCIÓN, SORPRENDIDA ante el planteamiento de los “cambios” solicitados por Brasil

ILUSTRACIÓN: Raúl Azuaje

El Financiero / Río De Janeiro.- El ritmo de deforestación en la selva amazónica aumentó 20 por ciento en los últimos nueve meses, informó un grupo no gubernamental que ha dado seguimiento a la Amazonia por dos décadas.

El Instituto del Hombre y Medio Ambiente de la Amazonia (Imazon) señaló que las imágenes de satélite revelaron que la región ha perdido 2 mil 169 kilómetros cuadrados de selva entre agosto y abril, un incremento respecto a los mil 807 kilómetros cuadrados perdidos en el mismo periodo del año previo.

El grupo comienza su año de monitoreo en agosto, para coincidir con la temporada seca de Brasil, y cuando los índices de tala generalmente están en su punto más alto.

Los analistas atribuyen la mayor parte de la deforestación a la tala desmedida y la invasión de tierras, que en ocasiones ocurren en zonas protegidas y reservas indígenas.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y su ministro de Medio Ambiente han cuestionado la realidad del cambio climático y se han expresado a favor de incrementar la actividad minera y agraria,incluyendo en la Amazonia y zonas protegidas. Ambos creen que las leyes ambientales y los grupos activistas a menudo obstaculizan el potencial económico del país.

El ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, dijo a inicios de mes que quería reformar el Fondo Amazonia, una iniciativa creada para contener la deforestación en un área de casi 7 millones de kilómetros cuadrados (2.7 millones de millas cuadradas).

El lunes tenía programada una reunión con representantes de los gobiernos de Noruega y Alemania, dos de los principales contribuyentes del fondo.

Salles afirmó que su agencia revisó 103 contratos otorgados por el fondo a grupos sin fines de lucro, alrededor de una tercera parte de los que se han firmado desde el lanzamiento de la iniciativa en 2008. Dijo que la pesquisa encontró “irregularidades” en los 103 acuerdos, pero se negó a dar detalles específicos, alegando cláusulas de confidencialidad hasta que sean auditados.

Entrevistado por Globo TV antes de su reunión del lunes, Salles reiteró su intención de reformar el fondo y establecer reglas más estrictas, así como supervisar la asignación de contratos y los proyectos elegibles para recibir fondos.

“Queremos mejores resultados para revertir el incremento en la deforestación”, dijo Salles, quien agregó que quería resultados “medibles” y que “las inversiones sean redituables”.

Salles dijo que no podía dar más detalles sobre los cambios propuestos por su ministerio hasta discutirlos con Noruega y Alemania. La compañía petrolera estatal brasileña Petrobras es el tercer mayor contribuyente del fondo.

El fondo se creó para recibir donaciones para ayudar a evitar, monitorear y combatir la deforestación en la selva amazónica, una zona vasta y rica en biodiversidad, y cuya preservación es esencial para combatir al cambio climático.

Brasil pide cambios en el Fondo

Los dos países europeos son los grandes donantes de este mecanismo que ha dedicado 650 millones de euros a 103 proyectos en una década

NAIARA GALARRAGA GORTÁZAR / El Pais.- El nuevo Gobierno de Brasil, poco amigable con la preservación del medio ambiente, quiere cambios en la gestión del Fondo Amazonia, que financia hace una década proyectos para frenar la deforestación en esta región.

Los bosques tropicales amazónicos tienen un papel vital en frenar el calentamiento global.

El ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, que la semana pasada anunció que había hallado “inconsistencias en algunos proyectos”, se ha reunido este lunes en Brasilia con los embajadores de Noruega y Alemania, países que aportan casi todo el dinero de este fondo gestionado por un banco público brasileño, el Banco Nacional de Desarrollo (BNDES).

Tras el encuentro, el ministro ha comparecido en el palacio presidencial de Planalto para decir que solo se cambiarán las normas de funcionamiento del fondo “con el acuerdo de las partes”. Para el embajador alemán, Georg Witschel, ha sido un primer contacto: “Vamos a ver, a recibir, todas las propuestas por escrito” en los próximos días. El ministro ha admitido que las novedades más polémicas que plantea no han sido abordadas.

Este mecanismo ha financiado 103 proyectos —desde producción sostenible a inspecciones o registro de propiedades rurales- por valor de 650 millones de euros desde 2008. El principal donante —el fondo dispone de 1.200 millones- es a gran distancia Noruega, que condiciona la entrega de su dinero a que Brasil reduzca la deforestación y las emisiones de gases de efecto invernadero.

Cuando aumentan, las ayudas noruegas quedan guardadas a la espera de que se aminore el ritmo de desaparición de bosque tropical.

El ministro Ricardo Salles en São Paulo

Noruega, que es rica desde que encontró petróleo en los setenta, ha aportado el 94% del dinero de este mecanismo de diseño brasileño en el que participan también la Administración y la sociedad civil locales. Los otros donantes son Alemania y la petrolera estatal brasileña Petrobras.

El año pasado la deforestación alcanzó los 7.900 kilómetros cuadrados en la Amazonia (la cifra más alta desde 2008).

El ministro Salles, condenado un mes antes de tomar posesión por falsificar mapas ambientales, asegura que las novedades que propone pretenden abordar la deforestación desde “una visión de eficacia y pragmatismo”, según ha explicado al canal Globo poco antes de reunirse con los donantes.

El presidente del BNDES ha rehusado asistir a la cita, según el ministro. Existe mar de fondo porque la responsable de gestionar en el banco público el fondo fue destituida en plena polémica.

Vista aérea de la deforestación causada en la Amazonia peruana por la minería ilegal este mes – Cris Bouroncle / AFP

El intento del Gobierno de Bolsonaro de hacer cambios en la gestión del fondo, creado para frenar la deforestación del mayor pulmón verde del planeta, se suma a varias iniciativas que, según denunciaron conjuntamente ocho ministros que antecedieron a Salles en el cargo, suponen desmantelar la política medioambiental de las últimas tres décadas.

La cita se produce después de que el ministro afirmara públicamente la semana pasada que su ministerio había descubierto problemas en algunos proyectos. La Embajada de Noruega en Brasilia se declaró sorprendida por aquellas declaraciones en vista de que ni la auditora KPMG ni el Tribunal de Cuentas brasileño habían detectado irregularidades reseñables.

Las autoridades noruegas recalcaron entonces que consideran que “el Fondo Amazonia es una de las mejores prácticas para financiar la conservación y el uso sostenible de los bosques”.

El ministro brasileño ha confirmado que entre los cambios que planea en la gestión está que las donaciones recibidas puedan ser utilizadas para indemnizar a los propietarios expropiados en las áreas protegidas. Y ha explicado que, además, pretende reforzar la fiscalización y los sistemas de alerta.

Noruega recalca que el que el fondo se base en “una estricta monitorización realizada por instituciones científicas brasileñas, una gestión multipartita y una amplia participación de la sociedad civil” son elementos fundamentales para apoyar los esfuerzos de Brasil para reducir la deforestación.

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