Comenzaron las Guerras del Agua

 

– EL 55% DEL PIB MUNDIAL DEPENDE DE LOS SERVICIOS DE LOS ECOSISTEMAS

¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE EL PANTANAL, EL HUMEDAL TROPICAL MÁS GRANDE DEL MUNDO QUE SE QUEMA?

 

 

ELDA CANTÚ / NYTimes .- Sin agua la tierra es agreste y nuestro temperamento también. El cambio climático, con sus sequías y sus temporadas extremas, no solo hace sufrir a las cosechas y los ecosistemas. A nosotros también nos empuja al conflicto y al silencio.

En Chihuahua, al norte de México, la vecindad con Estados Unidos se torna agria cuando los agricultores de la zona, acostumbrados a compartir el agua de los ríos con las comunidades del otro lado de la frontera, enfrentan cada vez peores sequías.

“Nunca nos hemos distinguido por ser manifestantes”, dijo el líder de un grupo de granjeros que han tomado la presa La Boquilla y enfrentan con armas al gobierno mexicano para evitar el trasvase de agua, que, según los términos de un tratado internacional, debe suceder en los próximos días. “Lo que sucedió en La Boquilla fue algo impresionante para todos nosotros, porque nos quitamos nuestra ropa de agricultores y nos pusimos el uniforme de guerrilleros”.

En Sudamérica, el ciclo del agua depende, en gran medida, de lo que sucede en el Pantanal, un humedal más grande que Grecia que abarca Brasil, Paraguay y Bolivia. Ahora, a causa del aumento de la agricultura y una temporada seca muy extrema, está en llamas. UN REPORTAJE MULTIMEDIA NOS LLEVA HASTA EL CORAZÓN DE ESTA TRAGEDIA MEDIOAMBIENTAL.

Para los guajajara, un pueblo de la Amazonía brasileña, el agua es sagrada: sana y purifica. Pero el cercano río Buriticupu se está secando. Sin agua, escribe Sônia Guajajara, no hay árboles ni el canto de los pájaros ni animales ni carne para ofrecer a los visitantes. Sin río no hay fiesta posible. Y sin fiestas, tampoco hay alegría ni pueblo ni cultura.

 

‘ES UNA GUERRA’: por el agua estalla en la frontera de México

Agricultores en Chihuahua emboscaron a integrantes de la Guardia Nacional y tomaron el control de una presa para evitar el pago de agua a Estados Unidos, en un conflicto por un recurso cada vez más escaso.

 

NATALIE KITROEFF / NYT – Boquilla, México .- Armados con palos, piedras y escudos caseros, los agricultores emboscaron a cientos de soldados que custodiaban una presa y tomaron el control de uno de los cuerpos de agua más importantes de la frontera.

El gobierno mexicano estaba enviando agua —su agua— a Texas y los dejaba casi sin nada para sus sedientas cosechas, según los agricultores. Así que tomaron la presa y, por más de un mes, han impedido el flujo de agua hacia Estados Unidos.

Es una guerra”, dijo Víctor Velderrain, un agricultor que ayudó a liderar la ocupación, “para poder sobrevivir, para poder seguir trabajando, para alimentar a mi familia”.

El enfrentamiento es la culminación de tensiones de larga data en torno al agua entre Estados Unidos y México, que recientemente han estallado en violencia y enfrentado a los agricultores con su propio presidente y la superpotencia mundial al otro lado del río. La negociación del intercambio de agua entre los dos países ha sido complicada desde hace muchos años. Pero el aumento de las temperaturas y las largas sequías han hecho que los ríos compartidos a lo largo de la frontera sean más valiosos que nunca, por lo que ahora hay más en juego para ambas naciones.

La ocupación de la presa es un claro ejemplo de lo lejos que está dispuesta a llegar la gente para defender los medios de vida amenazados por el cambio climático, y del tipo de conflicto que puede ser cada vez más común con un clima cada vez más extremo.

A lo largo de la árida región fronteriza, los derechos de agua se rigen por un tratado firmado décadas atrás que obliga a Estados Unidos y México a compartir los caudales de los ríos Colorado y Bravo. México se ha retrasado en sus obligaciones con Estados Unidos y ahora se enfrenta a un plazo para entregar el agua que se cumple este mes.

La Guardia Nacional de México custodia un punto de control en el camino para llevar agua a Estados Unidos, cerca de Delicias, Chihuahua / Daniel Berehulak para The New York Times

Agricultores y trabajadores, algunos de quienes sostienen retratos de Jéssica Silva, se manifiestan en contra del envío de agua a Estados Unidos. / Daniel Berehulak para The New York Times

Pero este ha sido uno de los años más secos de las últimas tres décadas en Chihuahua, el estado fronterizo mexicano responsable de enviar la mayor parte del agua que debe México. Los agricultores de la zona se han rebelado, preocupados porque la pérdida de más agua les robe la oportunidad de una cosecha saludable el próximo año.

Estas tensiones, estas tendencias, ya están ahí, y se han agravado mucho por el cambio climático”, dijo Christopher Scott, profesor de política de recursos hídricos en la Universidad de Arizona. “Están luchando por sus vidas, porque sin agua no hay agricultura; sin agricultura no hay comunidades rurales”.

Desde febrero, cuando las fuerzas federales ocuparon por primera vez la presa para asegurar que continuaran las entregas de agua a Estados Unidos, los activistas de Chihuahua han quemado edificios gubernamentales, destruido automóviles y mantenido brevemente como rehenes a un grupo de políticos. Durante semanas, han bloqueado un importante ferrocarril utilizado para transportar productos industriales entre México y Estados Unidos.

Su revuelta ha alarmado a los agricultores y políticos de Texas. Greg Abbott, el gobernador del estado, apeló el mes pasado al secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, instándolo a persuadir a México para que entregue el agua antes de la fecha límite de la próxima semana o, de lo contrario, se arriesgará a perjudicar a los agricultores estadounidenses.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, quien se ha plegado repetidamente a las exigencias de Trump en materia de inmigración, ha prometido que su país cumplirá con sus obligaciones en materia de agua con Estados Unidos, le guste o no al estado de Chihuahua.

Envió cientos de integrantes de la Guardia Nacional para proteger las presas de Chihuahua, y su gobierno congeló temporalmente las cuentas bancarias de la ciudad donde viven muchos de los manifestantes.

Para los agricultores, la postura del gobierno es una traición.

Velderrain, de 42 años, dijo que nunca se vio a sí mismo como el tipo de persona que lideraría a cientos a través de una loma para someter a un grupo de soldados que protegían un alijo de armas automáticas. Pero helo ahí, en un video publicado en Facebook, escoltando a un general mexicano fuera de la presa La Boquilla, el día que lideró la ocupación. La Guardia Nacional, sorprendida y superada en número, rápidamente se rindió. Más tarde ese día, una manifestante fue asesinada a tiros por la Guardia Nacional.

Víctor Velderrain en su rancho. Es uno de los líderes de la ocupación de la presa / Daniel Berehulak para The New York Times

Voluntarios y agricultores preparan comida en el campamento en la presa La Boquilla / Daniel Berehulak para The New York Times

Siempre nos hemos dedicado a trabajar, nunca nos hemos distinguido por ser manifestantes”, dijo en su rancho mientras pelaba una mazorca de maíz que no estaba lista para la cosecha. “Lo que sucedió en La Boquilla fue algo impresionante para todos nosotros, porque nos quitamos nuestra ropa de agricultores y nos pusimos el uniforme de guerrilleros”.

El gobierno federal argumenta que, al impedir que el agua fluya, los manifestantes también perjudican a sus compatriotas que habitan aguas abajo. Y que, aun realizando la transferencia, los agricultores inconformes seguirían teniendo acceso a por lo menos el 60 por ciento del agua que necesitan para el próximo año.

La agricultura, como cualquier otra profesión, tiene riesgos”, dijo Blanca Jiménez, directora de la Comisión Nacional del Agua de México. “Y, pues, es un riesgo que de repente haya años que llueven más y años que llueven menos”.

Con la intensidad de la sequía este año en Chihuahua, México se ha atrasado mucho en el trasvase de agua a Estados Unidos. Ahora tiene que enviar más del 50 por ciento de su pago promedio anual de agua en cuestión de semanas. El gobierno mexicano insiste en que seguirá cumpliendo a pesar de la toma de la presa que abarca el río Conchos, un gran tributario del río Bravo. Pero algunos tejanos tienen sus dudas.

No va a suceder, a menos que se forme una tormenta y ayude a México, que es con lo que normalmente cuentan”, dijo Sonny Hinojosa, gerente general de un distrito de riego en el condado de Hidalgo, Texas. “Apuestan y esperan que una tormenta o la Madre Naturaleza los saque de apuros”. Los tejanos también sostienen que, en conjunto, México se beneficia más que ellos del acuerdo de reparto de aguas entre los dos países, firmado en 1944. Abbott, el gobernador del estado, ha señalado que Estados Unidos envía a México alrededor de cuatro veces más agua de la que recibe de su vecino del sur.

Bajos niveles de agua cerca de la represa La Boquilla / Daniel Berehulak para The New York Times

Integrantes de la Guardia Nacional patrullan por la represa Las Vírgenes en Chihuahua, mientras el agua es conducida hacia Estados Unidos / Daniel Berehulak para The New York Times

El tratado no penaliza a ninguna de las partes por el incumplimiento de las obligaciones, pero, ansioso de evitar el conflicto, México lucha para encontrar una manera de cumplir con sus obligaciones de agua a medida que se acerca la fecha límite. Una de las soluciones más probables es que México entregue parte del agua que tiene en depósitos, que normalmente utilizan más de una docena de ciudades mexicanas. A cambio, México ha pedido a Estados Unidos que le preste agua potable para esas ciudades, si la de México se agota.

Parte del problema, dicen los científicos, es que la necesidad de agua de México ha aumentado desde que se firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte en la década de 1990, a medida que más personas se asentaron en la región seca de la frontera del país y la producción agrícola se disparó para satisfacer a los consumidores estadounidenses.

Francisco Marta, un joven de 23 años que administra los campos de maíz y alfalfa de su padre, sospecha que sus colegas agricultores no tienen las simpatías del presidente mexicano en la disputa por el agua porque, en su mayoría, no pertenecen a su base política de obreros y personas de bajos recursos. Los agricultores viven en el norte, tradicionalmente un bastión de la oposición conservadora contra López Obrador, que postuló a la presidencia con una plataforma izquierdista.

Él cree que somos ricos y que no nos pasará nada si no trabajamos el año que viene, pero eso no es cierto”, dijo Marta. “Yo mismo emigraré si no tengo dónde trabajar aquí”.

López Obrador ha acusado a los políticos y a los “grandes agricultores” de fomentar los conflictos en Chihuahua, lo que, según dijo en una reciente conferencia de prensa, “no tiene que ver con pequeños agricultores, con pequeños productores”.

Pero Jéssica Silva, de 35 años, la manifestante que fue asesinada el día en que los agricultores tomaron la presa de La Boquilla, no tenía rancho propio, dijeron sus padres. Ella y su esposo, Jaime Torres, rentaban unas nueve hectáreas de nogales y ayudaron a sus padres a cultivar una parcela aún más pequeña.

La finca de José Luis Silva y Justina Zamarripa, los padres de Jéssica Silva, quien fue asesinada durante la toma de los agricultores de la presa de La Boquilla / Daniel Berehulak para The New York Times

José Luis Silva y Justina Zamarripa sostienen un retrato de Jéssica Silva, su hija / Daniel Berehulak para The New York Times

“Tenía muchos planes”, dijo la madre de Silva, Justina Zamarripa, mientras las lágrimas caían en los pliegues de sus mejillas.

La Guardia Nacional disparó varias veces a Silva por la espalda, a través de la ventana de la camioneta de su esposo. Él resultó herido pero sobrevivió.

“Andaba defendiendo lo que es de nosotros”, dijo su padre, José Luis Silva.

En una foto que sus padres tienen de los dos justo después del ataque, Silva yace en el asiento del copiloto, con el cinturón de seguridad ajustado y un cubrebocas para protegerse del coronavirus.

“Siempre era muy precavida”, dijo su madre.

 

¿Por qué es tan importante el pantanal

Uno de los grupos más grandes de seguros, Grupo Swiss Re, creó un Índice de Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas para advertir sobre los riesgos económicos por destrucción de la naturaleza. En total 39 países están en una situación muy frágil.

 

El Espectador.- Es el hábitat de jaguares, cocodrilos, guacamayos, búfalos y aves. En lo que va de 2020 perdió 2.3 millones de hectáreas por los incendios forestales. El humedal, además, experimenta una de las peores sequías de los últimos 47 años.

El Pantanal, un paradisíaco humedal tropical, hogar de gran parte de la biodiversidad amazónica, se ha convertido en un cementerio del que emergen los cadáveres de caimanes, aves, venados, marsupiales, ganado vacuno, felinos o guacamayos. Los incendios forestales, que se han incrementado en los últimos meses, no solo tienen en peligro al ecosistema, sino a las más de 40.000 personas que viven en la reserva de Mato Grosso do Sul. (Lea: Brasil, en estado de calamidad por incendios en el humedal más grande del planeta) El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), sede Brasil, explicó que el Pantanal, con sus 250.000 kilómetros cuadrados de expansión, representa cerca del 3% de los humedales de todo el mundo y ha sido uno de los menos alterados. Cerca del 62% de este ecosistema se encuentra en los estados de Mato Grosso y Mato Grosso do Sul (en Brasil); un 20% en Paraguay; y en el Chacho (en Bolivia) está el 18% restante. Pese a su importancia, su situación y cobertura vegetal ha variado por los incendios incontrolables.

Pantanal: el ecosistema más rico en biodiversidad del mundo

Desde que comenzó 2020, cerca de 23.500 kilómetros cuadrados, de los 150.000 kilómetros que tiene el bioma en Brasil, han sido consumidos por el fuego. Solo en julio, se registraron más de 1.601 focos de calor y, en apenas 10 días de agosto se localizaron 2.170. La mayor cantidad en la historia del Pantanal desde que el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe) comenzó a monitorear la región. Comparando los focos de incendio del año pasado, en este año aumentaron en un 214%, con 14.764.

Los incendios registrados este año ya han consumido el 15% del Pantanal y, según WWF, más del 55% de los focos de calor se encuentran en propiedades rurales registradas. Es decir, el origen de esas conflagraciones proviene de zonas con fuerte presencia humana. Júlio Sampaio, coordinador del programa Cerrado Pantanal de la ONG WWF-Brasil, le aseguró al País de España que “las medidas solo se tomaron a finales de 2020, cuando el número ya era alto. Una lentitud fatal para el bioma”.

Cerca del 95% del Pantanal es propiedad privada, la gran mayoría de ese terreno es utilizado para el pastoreo de ganado. Varios de los focos registrados en las últimas semanas comenzaron con incendios para limpiar áreas de cultivo o pastos, una actividad a la que es sometido el bioma para realizar prácticas agrícolas y ganaderas. Sampaio aclaró que, aunque la expansión de la ganadería tiene más de 200 años en esta región, el Pantanal ha conseguido mantener más del 85% de su cobertura vegetal nativa, con influencia de sabana y en áreas junto al río. Se debe principalmente a que fue reconocido como Reserva de la Biósfera por la Unesco. (Puede leer: Hay un alarmante aumento de incendios forestales en el mundo: WWF)

A la expansión de la frontera ganadera se le suma las difíciles condiciones climáticas de la región. El ambiente del Pantanal es muy seco, caluroso y con mucho viento y, recientemente, se ha enfrentado a la sequía más fuerte en 47 años. “Aunque agosto es una estación seca, muchas áreas del bioma aún deberían estar inundadas por las lluvias de meses anteriores. Pero en cambio, se han secado, dejando más vegetación expuesta al fuego. Los niveles de agua en el río Paraguay, uno de los más importantes del bioma, se encuentran en niveles críticos”, dijo Sampaio.

Especies, en riesgo

Las llamas ya han alcanzado a los animales del bosque. Según contó una veterinaria a AFP, un jaguar resultó con el 70% de su cuerpo quemado y tuvo que ser llevado de urgencia a Cuiabá en un helicóptero del Ejército. Añadió que todos los animales que han rescatado hasta el momento, se encuentran en estado muy crítico, algunos con quemaduras hasta el hueso.

Según WWF, el Pantanal alberga 656 especies de aves, 159 de mamíferos, 325 especies de peces, 98 de reptiles, 53 de anfibios y más de 3.500 de plantas. De hecho, es el hogar de la mayor concentración de cocodrilos del mundo, con unos 10 millones de caimanes; y una de las densidades más altas de jaguares, el felino más grande de América. Especies que podrían estar en peligro por el aumento de las llamas. (Le puede interesar: Aves, caimanes y mamíferos luchan contra el fuego en el mayor humedal del mundo) Al igual que los caimanes y jaguares, los guacamayos azules están en peligro ya que las llamas amenazan el mayor refugio de la especie en Brasil. El santuario está ubicado al interior de la hacienda Sao Francisco do Perigara, un terreno de 25.000 hectáreas ubicado en el extremo norte del Pantanal y que colinda con la reserva indígena Perigara, de la etnia Bororo. Desde hace 60 años, los propietarios de este predio han preservado las palmeras que se convirtieron en dormitorio para guacamayos y otras aves de este tipo como loros y periquitos.

Según autoridades ambientales, el impacto y el área que tomaron las llamas en la última semana fue de 800.000 hectáreas. / Agencia AFP

Además de ser un refugio, en la hacienda se realizan investigaciones del Instituto Arara Azul. Neiva Guedes, directora del Instituto Arara Azul, aclaró que en el lugar, en la actualidad, hay 700 animales y más de 77 nidos monitoreados. «“El 87 % de la hacienda se quemó (…) pero el dormitorio donde ellas se concentran para dormir todavía está intacto (…) Solo podremos conocer la magnitud de los daños causados por el fuego cuando esto termine. Muchos nidos ya tenían pichones y los animales perdieron su alimento por el fuego en las palmeras Bacuri”, añadió a EFE.

Los insectos también sufrirán por los incendios. Para los científicos quizás son los más afectados porque no tienen movilidad de largo alcance. La mayoría de los que se encuentra en el Pantanal son polinizadores, fundamentales para el desarrollo de las plantas. Advierten que este es un ecosistema frágil, principalmente porque depende de un ciclo hidrológico regular, lo que genera que cualquier alteración modifique su biodiversidad. (Lea también: Incendios devoran parte de la biodiversidad brasileña)

Los grupos ambientalistas, principalmente WWF, hacen un llamado para preservar este ecosistema y la reserva de Mato Grosso. Este bioma tiene gran parte de sus manantiales en la cordillera la Chapada dos Parecis, donde está el 70% de las aguas que riegan la llanura del Pantanal. Y aunque la región depende del agua que viene de los bosques del norte de Mato Grosso, cada vez está lloviendo menos. Además, el incremento de los incendios y los cambios en el uso de la tierra, representan el 80% de las emisiones brasileñas de gases de efecto invernadero, encargados de incrementar la temperatura del mundo y provocar el cambio climático.

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