Clima:“50 millones de años ¡pátrás!

 

– LA TIERRA -DENTRO DE UN SIGLO- VOLVERÁ AL CLIMA DE HACE 50 MILLONES DE AÑOS

– EL PUNTO DE “NO RETORNO” CADA VEZ ESTÁ MÁS CERCA . “El cambio climático ya no es un problema a largo plazo”.

– AGENDA DE ACCIONES: Cumbre sobre la Acción Climática ONU 2019

– FRANCISCO: “LA FAMILIA HUMANA ESTÁ EN PELIGRO y ya no es el momento de esperar o posponer”

POR QUÉ ES IRRACIONAL NEGAR EL CAMBIO CLIMÁTICO

DESCUBREN QUE JÚPITER Y VENUS ESTÁN CAMBIANDO EL CLIMA DE LA TIERRA

EN GROENLANDIA HABÍA BARRO Y MOSQUITOS

 

 

El EOCENO,… 50 millones atrás en el tiempo Ilustración que muestra cómo pudo ser la región ártica hace 50 millones de años. En vídeo, así puede cambiar el clima en las próximas décadas. MARLIN PETERSON / VÍDEO: EPV

 

U&O / Agencias.- El secretario general de la ONU António Guterres ha ofrecido hoy una rueda de prensa que da el pistoletazo de salida a la Cumbre del Clima de Madrid 2019. Aunque la inauguración oficial es mañana, el mandatario ha aprovechado la jornada de hoy para lanzar un mensaje esperanzador, y no de desesperación que sería lo fácil, en relación a la lucha para frenar la crisis climática.

Guterres ha remarcado en su intervención que la especie humana “ha estado en guerra contra el planeta y ahora el planeta contraataca”. A lo que ha añadido que “tenemos que dejar de luchar contra la naturaleza y la ciencia dice que es posible”.

Hay margen de maniobra

El punto de “no retorno” cada vez está más cerca . “El cambio climático ya no es un problema a largo plazo. El punto de no retorno ya no está en el horizonte, lo tenemos encima”, ha dicho para explicar la importancia que tiene esta Cumbre del Clima de Madrid, donde espera que se alcancen acuerdos y compromisos para llegar a la neutralidad del carbono de cara al año 2050.

Hay que aumentar la ambición y la responsabilidad”, agregó Guterres, quien dijo que los países deben “presentar sus compromisos” en este encuentro en la capital española que se cerrará el próximo 13 de diciembre. En su discurso ha recordado que los desastres naturales de cada vez son más frecuentes y más destructivos, por lo que se hace necesario revertir la situación en la medida de lo posible.

Guterres considera que aún hay tiempo para actuar antes de llegar al punto de no retorno. Javier Lizón / EFE

Los cambios climáticos están ocurriendo más rápido de lo que teníamos previsto” por lo que hay que alcanzar compromisos más ambiciosos, dijo, en aspectos importantes como poner un precio al carbono y acabar con las centrales térmicas de combustibles fósiles.

“Lo que sigue faltando es la voluntad política, para poner un precio al carbono, para detener los subsidios a combustibles fósiles, para dejar de construir plantas de carbón, voluntad para cambiar impuestos, a cobrar por la contaminación”, ha apelado Guterres, que ha instado a “dejar de cavar un hoyo del que no se puede salir” y aprovechar las “amplias posibilidades” que ofrecen las energías renovables.

Según ha indicado, aunque hay muchos países que se han comprometido a alcanzar la neutralidad del carbón para 2050 y a reducir las emisiones, “todavía los más grandes no están haciendo su parte”, por lo que, según advierte, la meta climática sería “inalcanzable”.

Guterres ha ensalzado el compromiso y voluntad de los jóvenes con la salud del planeta. Ha aplaudido sus movilizaciones y ha lamentado que se esté poniendo su futuro en peligro si no se frena la emergencia climática.

Delegaciones de unos 200 países firmantes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, organizaciones no gubernamentales, comunidad científica y representantes del mundo empresarial y otros colectivos se reunirán desde mañana en la capital de España para mejorar la lucha contra el cambio climático.

Cumbre sobre la Acción Climática ONU 2019

Las emisiones a nivel mundial están alcanzando unos niveles sin precedentes que parece que aún no han llegado a su cota máxima. Los últimos cuatro años han sido los más calurosos de la historia y las temperaturas invernales del Ártico han aumentado 3 °C desde 1990. Los niveles del mar están subiendo, los arrecifes de coral se mueren y estamos empezando a ver el impacto fatal del cambio climático en la salud a través de la contaminación del aire, las olas de calor y los riesgos en la seguridad alimentaria.

Los impactos del cambio climático se sienten en todas partes y están teniendo consecuencias muy reales en la vida de las personas. Las economías nacionales se están viendo afectadas por el cambio climático, lo cual a día de hoy nos está costando caro y resultará aún más costoso en el futuro. Pero se empieza a reconocer que ahora existen soluciones asequibles y escalables que nos permitirán dar el salto a economías más limpias y resilientes.

Los últimos análisis indican que, si actuamos ya, podemos reducir las emisiones de carbono de aquí a 12 años y frenar el aumento de la temperatura media anual por debajo de los 2 °C, o incluso a 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales, según los datos científicos más recientes.

Por suerte contamos con el Acuerdo de París, un marco normativo visionario, viable y puntero que detalla exactamente las medidas a tomar para detener la alteración del clima e invertir su impacto. Sin embargo, este acuerdo no tiene sentido en sí mismo si no se acompaña de una acción ambiciosa.

El Secretario General de la ONU, António Guterres ha hecho un llamamiento a todos los líderes para que acudan a Nueva York el 23 de septiembre con planes concretos y realistas para mejorar sus contribuciones concretas a nivel nacional para 2020, siguiendo la directriz de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 45 % en los próximos diez años y a cero para 2050.

Para que sean efectivos y fiables, estos planes no pueden enfrentarse a la reducción de forma aislada: deben mostrar una vía hacia la transformación completa de las economías siguiendo los objetivos de desarrollo sostenible. No deberían generar ganadores y perdedores, ni aumentar la desigualdad económica. Tienen que ser justos, crear nuevas oportunidades y proteger a aquellos que se ven afectados por los impactos negativos en el contexto de una transición justa. También deberían incluir a las mujeres como principales encargadas de la toma de decisiones: solo la toma de decisiones desde la diversidad de género es capaz de abordar las diferentes necesidades que surgirán en este próximo periodo de transformación fundamental.

Cumbre del Clima de Madrid 2 al 13 de Diciembre 2019

La Cumbre reunirá a gobiernos, sector privado, sociedad civil, autoridades locales y otras organizaciones internacionales para desarrollar soluciones ambiciosas en seis áreas: la transición global hacia energías renovables; infraestructuras y ciudades sostenibles y resilientes; la agricultura y ordenación sostenible de nuestros océanos y bosques; la resiliencia y adaptación a los impactos climáticos; y la convergencia de financiación pública y privada con una economía de emisiones netas cero.

El sector empresarial está de nuestra parte. La aceleración de las medidas contra el cambio climático puede fortalecer nuestras economías y crear empleos, al mismo tiempo que genera un aire más limpio e impulsa la conservación de los hábitats naturales y la biodiversidad y la protección de nuestro medio ambiente.

Las nuevas tecnologías y las soluciones ofrecidas por la ingeniería ya producen energía a un coste menor que la economía basada en combustibles fósiles. La solar y la eólica son actualmente las fuentes de energía más baratas en casi todas las principales economías. Pero debemos empezar ya a poner en marcha cambios radicales.

Esto significa acabar con las subvenciones a los combustibles fósiles y a la agricultura alta en emisiones para promover el cambio hacia la energía renovable, los vehículos eléctricos y prácticas de agricultura inteligente.

Significa fijar un precio del carbono que refleje su auténtico coste de emisiones, desde los riesgos climáticos hasta los peligros para la salud que provoca la contaminación del aire. Y significa acelerar el cierre de las centrales de carbón, parar la construcción de nuevas y reemplazar los puestos de trabajo con alternativas más saludables para que la transición sea justa, inclusiva y rentable.

Carteras de acción

Para asegurar que las acciones de transformación tengan el mayor impacto posible en la economía real, el Secretario General ha priorizado las siguientes carteras de acción, las cuales tienen un alto potencial para frenar las emisiones de gases de efecto invernadero y una acción global para la adaptación y la resiliencia.

Finanzas: movilización de fuentes de financiación públicas y privadas para impulsar la descarbonización de todos los sectores prioritarios y promover la resiliencia.

Transición energética: aceleración del cambio de combustibles fósiles hacia la energía renovable, además de la obtención de considerables ganancias en eficiencia energética.

Transición industrial: transformación de industrias como la petrolera, siderúrgica, química, cementera, del gas o de la tecnología de la información.

Medidas basadas en la naturaleza: reducción de emisiones, incremento de la capacidad de absorción y mejora de la resiliencia en silvicultura, agricultura, océanos y sistemas alimentarios, incluidos en la conservación de la biodiversidad, el impulso de cadenas de suministros y tecnología.

Acción local y en ciudades: avance de la mitigación y la resiliencia a nivel urbano y local, con un foco de especial atención en nuevos compromisos sobre edificios de bajas emisiones, transporte público e infraestructura urbana, y resiliencia para las personas pobres y vulnerables.

Resiliencia y adaptación: fomento de los esfuerzos globales para abordar y gestionar los impactos y riesgos del cambio climático, particularmente en las comunidades y naciones más vulnerables.

Además, existen tres áreas clave adicionales:

Estrategia de mitigación: impulsar las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (CDN) y las estrategias a largo plazo para conseguir las metas del Acuerdo de París.

Compromiso de la juventud y movilización pública: movilizar a las personas de todo el mundo para que actúen contra el cambio climático y asegurar que las personas jóvenes estén integradas y representadas en todos los aspectos de la Cumbre, incluidas las seis áreas de transformación.

Impulsores sociales y políticos: avanzar en los compromisos dentro de las áreas que afectan al bienestar de la población, como la reducción de la contaminación del aire, la creación de puestos de trabajo dignos, el fortalecimiento de las estrategias de adaptación climática y la protección de los trabajadores y los grupos vulnerables.

 

“Una revolución desde abajo”

El Vaticano / 25.9.19 .- Francisco: “La familia humana está en peligro y ya no es el momento de esperar o posponer”

El Papa ha escrito la nota introductoria del libro ‘El alfabeto verde del papa Francisco. Salvar la tierra y vivir felices’

“Necesitamos una revolución desde abajo hacia arriba, empezando por las elecciones diarias”

La familia humana en su conjunto está en peligro y ya no es el momento de esperar o posponer. La crisis ecológica, especialmente el cambio climático, no es una exageración o una fantasía de alguien que disfruta de la desestabilización”. Así ha hablado el papa Francisco, tal como recoge Vatican News, en la nota introductoria del libro ‘El alfabeto verde del papa Francisco. Salvar la tierra y vivir felices’ (San Paolo), de la vaticanista italiana Franca Giansoldati.

“Los análisis científicos han sido ignorados durante demasiado tiempo, juzgados con cierto desprecio e incluso a veces con ironía”, denuncia el Papa, quien agradece en el texto la publicación de este libro a la periodista. “En los últimos años”, continúa, “se ha hablado muchas veces de la emergencia ambiental y de lo necesario que es para todos, especialmente para los cristianos, cambiar el propio estilo de vida”. Y es que “las consecuencias de ciertas decisiones económicas en una determinada región del mundo siempre acaban repercutiendo al otro lado del planeta. Y viceversa”.

Este hecho, subraya Francisco, pone de manifiesto que “somos parte de una realidad más amplia, donde lo particular se combina con lo universal, y la naturaleza misma fue concebida y entregada por Dios al hombre como algo que debe ser protegido en un sistema interconectado”.

“El costo de la irresponsabilidad”

Por otra parte, el Papa ha aprovechado para recordar que en todo el planeta están siendo cada vez más frecuentes los fenómenos climáticos extremos. “Es difícil no darse cuenta del aumento de la temperatura del mar, el derretimiento del hielo, la acumulación de vapor de agua en la atmósfera, los huracanes o las inundaciones causan a su vez otras tragedias colaterales, obligando a poblaciones enteras – millones y millones de personas – a buscar una forma alternativa de escapar para vivir”, ha apostillado.

Ante esta situación el Pontífice se plantea, en primer lugar, cómo se puede negar que “un elemento no está conectado con el otro” y si es correcto que quienes paguen “el costo de la irresponsabilidad” del pasado sean generaciones futuras. “¿No sería entonces útil, por parte de todos, un compromiso constante de trabajar con un nuevo espíritu, a fin de promover medidas concretas para restaurar el planeta?”, ha apuntado.

Revertir la situación

Sin embargo, Francisco ha insistido en que aun se está a tiempo de revertir esta situación. “En la encíclica ‘Laudato si’’ hemos ilustrado las coordenadas para caminar todos juntos, de la mano, en dirección a la salvación”, ha afirmado, “pero necesitamos una revolución desde abajo hacia arriba, empezando por las elecciones diarias, desde el momento en que se va de compras hasta el momento en que se invierten los ahorros, por ejemplo, orientándolos hacia bancos éticos, respetuosos de la balanza de la solidaridad”.

Es hora de que los cristianos empiecen a trabajar en red, a pensar colectivamente, sabiendo que cualquier elección, incluso la más pequeña, hace la diferencia y que juntos, unidos, podemos cambiar las cosas y revertir el curso que conduce a la destrucción de la Casa común“, ha subrayado el Papa.

 

El Eoceno:- ¿Qué pasó después de los dinosaurios? Pues primero surgieron las aves gigantescas. Después de eso, tras un montón de descendientes y de variaciones genéticas, los mamíferos acabarían dominando la tierra. Rinocerontes, elefantes o jabalíes del tamaño de un coche son algunos de los animales que podrías haber encontrado en el periodo cenozoico, que en griego significa nueva vida.

…Al clima de hace 50 millones de años

ABC .- El clima de la Tierra cambia constantemente de forma natural. La actividad del Sol, los cambios en la órbita o en la inclinación del eje del planeta, las erupciones volcánicas o el impacto de asteroides, por ejemplo, pueden subir o bajar las temperaturas, fundir el hielo de los casquetes o bien congelar el agua, haciendo que los océanos retrocedan. Por otro lado, el calentamiento global antropogénico que está ocurriendo ahora, como coinciden el 97 por ciento de los científicos, se caracteriza por su rapidez y por ser el primero de todos los cambios globales que sacudirá los cimientos de la civilización humana tecnológica y a un planeta ya muy dañado por la contaminación, la deforestación y la destrucción de hábitats.

Un estudio publicado recientemente en Proceedings of the National Academy of Sciences ha concluido que la actividad humana no solo ha detenido una larga fase natural de enfriamiento del planeta, sino que está haciendo retroceder el reloj climático de la Tierra. Los investigadores han concluido que, de mantenerse las tendencias actuales, para 2150 este reloj imaginario estaría retrasado en 50 millones de años. Por entonces, el planeta se encontraría en un estado similar al que tuvo durante el Eoceno, cuando apenas existía hielo en el globo. Mucho antes, ya en 2030, el clima terrestre sería similar al del Plioceno medio.

Si pensamos en el futuro en términos del pasado, ahora estamos yendo hacia un territorio inexplorado para la sociedad humana», ha dicho en un comunicado Kevin Burke, director del estudio e investigador en la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU.). «Estamos yendo hacia cambios muy drásticos que ocurrirán en un marco de tiempo extremadamente corto, revirtiendo un proceso de enfriamiento planetario en cuestión de siglos».

Dado que el clima de la Tierra siempre cambia, durante toda su historia ha habido transformaciones que han puesto a prueba la supervivencia de las especies y de los ecosistemas y que, incluso, se han convertido en motor de evolución. Pero los cambios más rápidos y profundos siempre han estado asociados a extinciones masivas. Por eso, está por ver si la civilización humana, la flora y la fauna actuales, podrán adaptarse y sobrevivir a lo que está por llegar, sobre todo cuando la actividad del hombre ya ha dañado los ecosistemas y perjudicado muy seriamente su capacidad de respuesta. ¿Tiene una persona enferma de gripe la misma capacidad para superar una maratón que otra sana? ¿Qué ocurrirá en los próximos siglos?

¿Qué nos traerá el futuro?

Es muy difícil saberlo. Para tratar de dilucidarlo, los paleoecólogos Kevin Burke y John «Jack» Williams, junto a colegas de las universidades de Bristol, Columbia, Leeds y del Instituto Goddard para Estudios del Espacio (NASA) y del Centro Nacional de Investigación Atmosférica (EE.UU.), examinaron las similitudes entre periodos pasados que quedaron fijados en el registro geológico con las proyecciones hechas por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

Podemos usar el pasado como vara de medir para comprender el futuro, que será completamente diferente a nada de lo que hemos vivido en nuestra vida», ha dicho Williams. «La gente tiene muy difícil predecir cómo será el planeta en cinco o diez años. Nuestra herramienta trata de predecirlo (…) usando análogos geológicos profundos».

Estos análogos incluyen el Eoceno temprano (hace cerca de 50 millones de años) y el medio, el Último Interglacial (hace 129.000 a 116.000 años), el Holoceno medio (hace 6.000 años), la era preindustrial (antes del año 1850) y los comienzos del siglo XX.

Para representar el futuro, los investigadores usaron los cinco escenarios de referencia más sofisticados y más ampliamente aceptados, como el RCP8.5, que representa un escenario donde no se mitigan las emisiones de gases de efecto invernadero o el RCP4.5, donde se moderan ligeramente.

¿Regreso al Eoceno?

Comparación a comparación, establecieron varias predicciones. Para 2030 (si el mundo no reduce sus emisiones, según lo predicho por RCP8.5), el clima de la Tierra será similar al de mediados del Plioceno. Si se reducen levemente, esto ocurrirá en 2040. ¿Cómo eran las condiciones en aquella era? Por entonces, en un momento en que se formó el Himalaya, las temperaturas eran entre 1,8 a 3,6 ºC superiores a las de hoy en día.

Si las emisiones se moderan, bajo lo establecido por el escenario RCP4.5, el clima se estabilizaría. Pero si imperase la situación predicha por RCP8.5, el clima se calentaría más. Para 2100 comenzaría a parecerse al que había en el Eoceno y alcanzaría este estado ya en 2150.

El Eoceno es un periodo geológico ocurrido hace 56 a 33,9 millones de años. Por entonces, la temperatura media del globo era de unos 13ºC más cálida que hoy en día y los continentes estaban más empaquetados. La mayoría de los dinosaurios se había extinguido y los primeros mamíferos, como los ancestros de caballos y ballenas, estaban conquistando el globo. El Ártico estaba habitado por bosques pantanosos como los que hoy existen al sur de Estados Unidos.

Además de este y de otros escenarios, la investigación de Burke y Williams mostró que los cambios arrancarán del centro de los continentes y que se extenderán desde allí. También predicen un aumento de temperaturas, de precipitaciones, la fusión de los casquetes de hielo y la llegada del clima templado a las proximidades de los polos. Además, en el escenario más negativo, el de RCP8.5, predicen la llegada de «nuevos» climas en el 9% de la superficie del planeta, en especial en el sureste y este de Asia, norte de Australia y la costa de América.

En los casi 20 ó 25 años en los que he estado trabajando en el campo –ha dicho Williams– hemos pasado de esperar a que el clima cambie, a detectar sus efectos y a comenzar a ver sus daños. La gente muere, las casas son destruidas y vemos incendios o tormentas más intensos que pueden atribuirse al cambio climático. Hay más energía en el sistema climático –de ahí la mayor temperatura– y eso lleva a eventos más intensos».

A pesar de todo, los autores del estudio han tratado de alcanzar un equilibrio entre alarmismo y optimismo. A pesar de la incertidumbre ante lo que está por llegar, han recordado que la vida ya ha mostrado su gran capacidad de adaptación, y que en muchos lugares ya se está sustituyendo los combustibles fósiles (que producen gases de efecto invernadero) por fuentes renovables (que no los liberan).

Muchas especies se perderán», ha concluido Williams. «Hay cosas de las que debemos preocuparnos, pero creo que este trabajo señala cómo usar la historia de nuestro planeta para comprender los cambios y cómo podemos adaptarnos a ellos».

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*