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¿Por qué las nuevas enfermedades vienen de China?

 

Por segunda vez en dos décadas, los mercados, característicos de varias ciudades chinas, han sido la fuente de una epidemia que ha diseminado el miedo y expuesto los riesgos epidemiológicos que pueden surgir en lugares donde convergen los humanos y la fauna silvestre.

Primero fue el SARS, en 2002 y 2003; ahora el #coronavirus o COVID-19. Ambos nacidos en los mercados de vida silvestre en China. Un informe estremecedor, un virus que se expande y un régimen que no toma medidas de fondo. Si China no actúa de una vez por todas, aparecerán nuevos tipos de #coronavirus. El informe completo en @infobae – https://ibae.am/2TTTRIU

 

GIULIA MARCHI / The New York Times .- “El mercado típico de China tiene frutas y verduras, cortes de res, cerdo y cordero, pollos enteros desplumados (con las cabezas y picos), así como cangrejos y peces vivos, que arrojan agua de las peceras motorizadas. Algunos mercados venden cosas más inusuales, como serpientes vivas, tortugas y cigarras, cuyos, ratas de bambú, tejones, erizos, nutrias, civetas de las palmeras e incluso lobeznos”.

Los mercados son característicos de varias ciudades chinas y ahora, al menos por segunda vez en dos décadas, han sido la fuente de una epidemia que ha diseminado el miedo, agobiado a la burocracia del Partido Comunista y expuesto los riesgos epidemiológicos que pueden surgir en lugares donde convergen los humanos y la fauna silvestre”.

Esto escribía el 27 de enero pasado Giulia Marchi, periodista del diario The New York Times. Todavía el mundo no estaba preocupado como lo está hoy por el mortal coronavirus COVID-19, nacido en un pueblo chino y que se extendió de forma pandémica por todo el globo.

En epidemias pasadas, ya se había culpado a los animales salvajes, lo que arriesga una situación vergonzosa para las autoridades chinas, en caso de que se determine que la falta de supervisión en el tráfico de animales arrojó un nuevo brote.

Se refería al mercado de abastos de Wuhan, considerado como el lugar donde brotó el coronavirus, es objeto de escrutinio tras la circulación de impactantes fotos que muestran cómo era el comercio de especies ilegales, una práctica que ha continuado con la vista gorda de las autoridades locales. En ese emporio comercial, se vendían animales vivos tan variados como ratas, coyotes y salamandras gigantes.

Para esa fecha, el director del Centro Nacional de Control y de Prevención de Enfermedades, Gao Fu, había admitido ya que había ventas ilegales en dicho lugar, pero evitó confirmar que el brote sea de origen animal.

El comercio de carne procedente de estas especies, además de contribuir a la destrucción de hábitats, hace que los humanos tengan un contacto cada vez más estrecho con los virus de los que son portadores y que se pueden propagar rápidamente en nuestro mundo ultraconectado, explicó Peter Daszak, presidente de EcoHealth Alliance, una organización no gubernamental especializada en la prevención de enfermedades infecciosas.

El domingo, China prohibió de forma temporal el comercio de animales salvajes, como medida para frenar la epidemia. Muchas especies exóticas todavía se consumen ampliamente en el gigante asiático y otros países del continente, donde se consideran un manjar -como la civeta o algunas ratas o murciélagos- o por supuestos beneficios para la salud que no han sido probados por la ciencia.

Pero esto conlleva crecientes riesgos para la salud humana, dijo Christian Walzer, director ejecutivo del Programa de Salud de la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre, con sede en Estados Unidos.

Se cree que los murciélagos transmitieron el SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Severo), que entre 2002 y 2003 mató a cientos de personas en Asia, principalmente en China. El SARS también se encontró en las civetas de los mercados de vida silvestre en China, y muchos científicos creen que el virus de los murciélagos infectó a las criaturas y luego a los humanos que las comieron.

Una lista de precios que circula por Internet en China para un negocio en el mercado de Wuhan enumera una colección de animales o productos de origen animal que incluye zorros vivos, cocodrilos, cachorros de lobo, salamandras gigantes, serpientes, ratas, pavos reales, puercoespines, carne de camello y otros animales de caza. Son 112 artículos en total.

“Recién sacrificado, congelado y entregado a su puerta”, decía la lista de precios del vendedor. Varios comercios ofrecen carnear a los animales en el acto”.

Después del SARS, China tomó medidas enérgicas contra el consumo de civetas y algunas otras especies, pero los conservacionistas denuncian que el comercio continúa, y así lo muestran las fotos.

En epidemias pasadas, ya se había culpado a los animales salvajes, lo que arriesga una situación vergonzosa para las autoridades chinas, en caso de que se determine que la falta de supervisión en el tráfico de animales arrojó un nuevo brote.

Una lista de precios que circula por Internet en China para un negocio en el mercado de Wuhan enumera una colección de animales o productos de origen animal que incluye zorros vivos, cocodrilos, cachorros de lobo, salamandras gigantes, serpientes, ratas, pavos reales, puercoespines, carne de camello y otros animales de caza. Son 112 artículos en total.

Recién sacrificado, congelado y entregado a su puerta”, decía la lista de precios del vendedor. Varios comercios ofrecen carnear a los animales en el acto.

Un estudio, publicado el martes en la revista China Life Sciences, patrocinado por la Academia China de Ciencias de Beijing, analizó las relaciones entre la nueva cepa y otros virus.

Según los primeros análisis, este coronavirus pudo haberse originado en murciélagos o serpientes, según un análisis genético del patógeno que hasta ahora ha provocado la muerte de 17 personas. Las teorías se basan en el examen de la secuencia del genoma del virus, liberado por las autoridades a raíz del brote, y dos estudios señalan el papel probable de los murciélagos en el brote.

 

 

Pero el régimen chino parece no hacer nada para poner un freno a este tipo de mercados descontrolados. Desde el germen del brote en noviembre pasado, sólo atinó a cerrar el centro donde se originó el mal. Pero ninguna medida fue tomada para erradicarlos. ¿Espera Xi Jinping el nacimiento de un nuevo virus?

El brote más reciente (su alcance aún está por definirse) ha provocado reclamaciones tanto dentro de China como fuera del país para que haya mejores regulaciones o incluso se acabe con este sentido de aventura culinario.

Aunque la tortuga y la carne de jabalí no son raras en los restaurantes chinos, la carne de animales de caza, como la de las civetas, serpientes o pangolines generalmente solo se consideran exquisiteces en algunas regiones. Su consumo está motivado tanto por el deseo de hacer alarde de riqueza como por una mezcla de superstición y fe en los beneficios a la salud que trae consumir fauna silvestre.

Este coronavirus pudo haberse originado en murciélagos o serpientes, según un análisis genético del patógeno que hasta ahora ha provocado la muerte de 17 personas. Las teorías se basan en el examen de la secuencia del genoma del virus, liberado por las autoridades a raíz del brote, y dos estudios señalan el papel probable de los murciélagos en el brote.

Una vez que el Mercado Mayorista de Mariscos Huanan en Wuhan fue identificado como la fuente más probable de este brote en diciembre, al poco tiempo lo cerraron las autoridades, aunque no quedó claro qué sucedió con los animales que estaban a la venta ahí. Apenas el 22 de enero los funcionarios anunciaron que habían prohibido la venta de animales salvajes en toda la provincia. Dos provincias más, Henan y Mongolia Interior, también decretaron la suspensión de esta actividad comercial esta última semana.

El 24 de enero, funcionarios de tres agencias nacionales anunciaron controles más estrictos, entre ellas la suspensión a nivel nacional de la venta y el transporte de animales que quizá estén vinculados con el nuevo coronavirus. La declaración solo especificó a tejones y ratas de bambú, una especie de roedores del sur de China que vive en (y come) matorrales de bambú. Ambos habían estado a la venta en el mercado de Wuhan.

La avalancha de acciones tomadas por el gobierno se dio tras profusas manifestaciones del público en contra de la venta de animales vivos. Una campaña en Weibo, la red social, atrajo 45 millones de vistas con la etiqueta #RejectGameMeat (rechaza la carne de caza).

Comer animales de caza no cura la impotencia ni tiene propiedades sanadoras”, escribió Jin Sichen, conductor de televisión en Nankín, una ciudad en el sureste de China, el 22 de enero en su página de Weibo. “La carne de estos animales no solo no cura las enfermedades, sino que puede enfermarte a ti, a tu familia, a tus amigos y a muchas más personas”.

“Uno tiene que estar mal de la cabeza para comer esa carne solo con el objetivo de presumir y apantallar”, sostuvo Jin.

Un grupo de diecinueve académicos chinos también exigió que el gobierno hiciera más para regular el comercio y al público para que dejara de comer animales salvajes.

The Wildlife Conservation Society, una organización con sede en Nueva York que defiende a los animales, pidió la prohibición mundial de la venta comercial de fauna en mercados como los de China, arguyendo que este brote reciente demostraba que era una amenaza para la salud pública.

El consumo de animales exóticos ha sido el origen de los brotes de enfermedades mortales y se cree que la epidemia del coronavirus pudo haber salido de la carne de las civetas asiáticas.

Christian Walzer, el director ejecutivo de salud en la organización, dijo que la increíble diversidad de fauna silvestre en mercados como estos, donde hay animales metidos en jaulas pequeñas en puestos de mercados concurridos, era el laboratorio perfecto para la incubación involuntaria de nuevos virus que pueden penetrar las células humanas. Los virus se contagian a través de la saliva, la sangre o las heces.

Cada animal es un paquete de patógenos”, dijo en una entrevista telefónica.

No obstante, algunos consumidores chinos creen, debido a la medicina tradicional, que estos animales tienen beneficios para la salud. Los vendedores, e incluso funcionarios del Estado en los medios oficiales, han dicho que la fauna silvestre es una fuente alternativa de proteína, así como una fuente de ingreso en regiones empobrecidas. Un artículo de la agencia Xinhua a finales del año pasado, por ejemplo, dijo que criar ratas de bambú ayudaba a sacar a la gente de la pobreza en Guangxi, otra provincia del sur.

La epidemia ya ha hecho que los vendedores estén a la defensiva.

¿Están seguros de que comer fauna silvestre es la causa de la epidemia?”, dijo Zheng Ming, el gerente de ventas de una compañía que vende animales en Yichang, una ciudad a 280 kilómetros de Wuhan. Hasta la prohibición de la venta que se anunció el 22 de enero, vendía erizos, civetas, cuyos y ratas de bambú, entre otros.

“Nos apegamos a la ley”, afirmó. “Este es un negocio totalmente legal”.

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