Brasil: fuego sin fronteras

– «LA IGLESIA DEBE CONTRIBUIR A DEFENDER Y PRESERVAR LA AMAZONÍA» 

PANTANAL, EL OTRO INCENDIO QUE AZOTA A BRASIL

Deforestacion BATE-RÉCORD

 

La historia en 1 minuto: Greenpeace: las dramáticas imágenes de incendios en la Amazonía. Video: Mongabay Latam.

La deforestacion aumentó 88% – France24

 

DW .-La Amazonía brasileña perdió 9.762 kilómetros cuadrados de su cobertura vegetal entre agosto de 2018 y julio de 2019, lo que supone el mayor nivel de deforestación desde 2008, informó este lunes (18.11.2019) el Gobierno.

La tasa de deforestación entre agosto de 2018 y julio de 2019 subió un 29,5 % respecto al mismo periodo del año anterior, de acuerdo con los datos oficiales del estatal Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE).

La metodología utilizada se conoce como Prodes y está basada en imágenes por satélite del INPE. Los datos difundidos coinciden con el sistema de alertas del propio INPE, conocido como Deter, que ya avistaba una elevada área deforestada en la Amazonía.

Alliance-DPA / M. Sayao

Los datos del Deter llegaron a ser cuestionados públicamente en julio pasado por el presidente de Brasil, el ultraderechista Jair Bolsonaro, y llevaron a la destitución del presidente del INPE.

Bolsonaro: «Datos eran falsos»

El mandatario brasileño consideró que los datos divulgados por este organismo estatal «eran falsos» y, a su juicio, fueron divulgados de mala fe por funcionarios públicos con intereses políticos, con la intención de perjudicar tanto a Brasil como a su Gobierno.

La creciente tala en la Amazonía brasileña ha coincidido con un incremento de los incendios en la región, especialmente el pasado mes de agosto -los peores en la última década-, un hecho que convirtió a Brasil en el centro de críticas de ecologistas y líderes mundiales.

El crecimiento de la destrucción de la Amazonía es atribuida por los ecologistas a la retórica antiambientalista de Bolsonaro, quien llegó a proponer, entre otras cuestiones, relajar la fiscalización ambiental en la región y reglamentar la minería en las reservas indígenas.

Según sus críticos, amparados por los discursos desarrollistas de Bolsonaro sobre la Amazonía, los madereros aumentaron la tala de los bosques y los agricultores la expansión de sus áreas de cultivo en la región.

Pantanal, el otro incendio


A casi nadie le importa lo que sucede en uno de los mayores humedales del planeta. / AFP – Mato Grosso do Sul State Goverment

DW .-Otra biorregión de Brasil está en llamas. Tras los grandes incendios registrados en el Amazonas en agosto y septiembre, ahora arde Pantanal. Solo en el área en torno a las ciudades de Corumbá y Miranda, en el estado de Mato Grosso do Sul, el fuego ha consumido en los últimos días 122.000 hectáreas, según las autoridades. Pero, a diferencia de lo ocurrido en el Amazonas, lo que sucede en Pantanal apenas ha recibido atención de los Medios.

Ahora mismo está lloviendo, lo que ayuda a disminuir la cantidad de incendios. Pero aún hay zonas en las que no ha caído agua y éstas siguen ardiendo», explicó a DW Felipe Dias, director de la ONG ambientalista Instituto SOS Pantanal de Campo Grande.

Estado de emergencia

Este año el número de incendios que han afectado a Pantanal ha alcanzado cifras nunca antes vistas. El gobierno de Mato Grosso do Sul dio por destruidas en lo que va de 2019 un total de 1,3 millones de hectáreas e impuso el estado de emergencia.

Alliance-DPA / M. Runkel

Felipe Dias asume que las cifras son incluso mayores, y estima que el terreno quemado desde agosto llega a 1,5 millones de hectáreas. «Aquí es normal que haya incendios. Pero no es normal la extensión que han alcanzado este año», estima. Una de las razones para ello es la falta de lluvias que registra esta temporada. En algunos casos las llamas se desataron por la caída de rayos.

El activista también otorga cierto grado de responsabilidad a los países vecinos, pues algunos incendios llegaron a Brasil desde Paraguay y Bolivia. «Este año todo se ha incendiado, todo el pantanal fue atrapado por el fuego», sostiene.

En gran medida, los incendios son provocados por el hombre», dice a DW Carlos Rittl, del think tank Observatório do Clima. Se refiere a la acción de granjeros, entre otros. «Desde hace meses que está incendiándose todo, pero no se ha prestado atención como en el Amazonas. La situación acá es muy, muy crítica», asegura. Rittl piensa que parte de este desinterés radica en que las dimensiones de Pantanal, en comparación con el Amazonas, son muy menores.

El gobierno, también responsable

Pero no solo los medios han ignorado a Pantanal, sino también el gobierno central, dice Dias. «No se hacen gran problema con todo esto, ya que en realidad pocas personas conocen el Pantanal. Por eso esta región recibe escasa atención. Acá hemos visto cuánto tarda el gobierno en reaccionar a los incendios», reclama.

Ricardo Salles, ministro brasileño de Medio Ambiente, junto al presidente Jair Bolsonaro. / AFP

También para Carlos Rittl es claro que el gobierno es corresponsable. «Esto también es consecuencia del discurso de tolerancia a los delitos y la promesa de que se cambiarán las leyes para que los incendios ilegales no sean castigados. El presidente Jair Bolsonaro y su ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, se reúnen periódicamente con personas que cometen delitos en los campos mineros en el Amazonas. Con ello aumenta la esperanza de que lo ilegal sea legalizado», dice.

No hay soldados para Pantanal

Si bien en Pantanal la situación es complicada, en el Amazonas los incendios han disminuido. Entre fines de agosto y fines de octubre, diez mil soldados combatieron las llamas.

Las cosas cambiaron en el Amazonas cuando los incendios se convirtieron en un escándalo internacional y los titulares comenzaron a afectar a la industria agrícola brasileña», recuerda Rittl. «Recién entonces el gobierno envió soldados. Algo similar no ha ocurrido en Pantanal», lamenta. «Esto ha hecho que algunos se sientan seguros de que no habrá consecuencias para aquellos que inicien incendios».

Felipe Dias piensa que Pantanal merece más atención. «Es una zona única y completamente distinta a otras regiones. Sí, tiene menos diversidad que el Amazonas, pero acá puedes ver animales, a diferencia del Amazonas. El potencial para el turismo es, por ello, mucho mayor».

El Pantanal conserva el 83 por ciento de su vegetación original, dice Dias. «Habrá cambios en los permisos de uso de tierra para el cultivo de caña de azúcar, lo que afectará al Pantanal. A eso se suma que el ganado se convertirá en un factor importante para la economía de la región”, advierte Rittl. Todo indica que no se vienen buenos tiempos para esta paradisíaca región brasileña.

La fauna también es severamente afectada. Alianza WWF / Fundación Telmex-Telcel

 

Menos, pero aún hay riesgos

 KARLA MENDES  / Mongabay

Un informe conjunto del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE, por sus siglas en portugués) de Brasil y la ONG Fundación SOS Mata Atlántica que se basa en imágenes por satélite muestra una reducción anual del 9,3 % en áreas deforestadas en la Mata Atlántica, el bioma del país en mayor peligro.

La superficie despejada en los 17 estados de la Mata Atlántica entre octubre de 2017 y abril de 2018 fue de un total de 11 399 hectáreas, lo cual es 1163 hectáreas menos que durante el mismo periodo del año anterior.

Las áreas deforestadas en el bioma de Brasil en mayor peligro, la Mata Atlántica, se redujeron un 9,3 % entre octubre de 2017 y abril de 2018, comparado con el año anterior, según un informe conjunto del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE, por sus siglas en portugués) de Brasil y la ONG Fundación SOS Mata Atlántica.

Aunque esto es una buena noticia, según los expertos, la intensa presión por parte de la agroindustria y el mercado inmobiliario continúa poniendo los ecosistemas de la Mata Atlántica bajo una creciente amenaza, con riesgos asociados que incluyen deforestación, pérdidas de biodiversidad y la posible extinción de especies.

Ningún otro ecosistema de un bosque forestal de gran tamaño ha sufrido tanto como la Mata Atlántica, también conocida como Bosque Atlántico. La Mata Atlántica abarca una variedad de hábitats de bosque forestal que van desde bosques secos a bosques húmedos y a manglares costeros, en su día se extendía por toda la costa de Brasil y cubría partes de Paraguay, Uruguay y Argentina. Hoy en día, sobrevive en gran parte en pequeños parches degradados y áreas protegidas.

Según el informe, en el periodo 2017-2018, un área del bioma de 11 399 hectáreas fue despejada en 17 estados brasileños, lo cual representa 1163 hectáreas menos de las 12 562 hectáreas deforestadas que se registraron un año anterior.

La información está basada en el análisis del 87 % de los aproximadamente 131,03 millones de hectáreas del área total del bioma de la Mata Atlántica. El informe explicó que solo se había evaluado parcialmente el 10 % debido a la nubosidad, mientras que un 3 % no podía ser evaluado debido a la inexistencia de imágenes.

Las pérdidas forestales no estaban distribuidas equitativamente a lo largo del bioma, y cuatro estados brasileños que suponían más del 80 % de las áreas despejadas en la Mata Atlántica. El estado sudoriental de Minas Gerais representa la mayor área desforestada: 3379 hectáreas, seguido del estado nororiental de Piauí con 2100 hectáreas, el estado sureño de Paraná con 2049 hectáreas y el estado nororiental de Bahía con 1985 hectáreas.

Esta imagen del satélite Envisat muestra una porción de los tres estados brasileños a lo largo de la costa Atlántica: Rio de Janeiro, Espírito Santo y el sur de Bahía. Al sur, nubes cubren la segunda ciudad más grande del país, Río de Janeiro. Una gran parte del área en la fotografía estaba cubierta por el Bosque Atlántico, o Mata Atlántica, una región que contiene una mezcla de vegetación y tipos de bosques únicos y diversos. Es uno de los biomas más amenazados del planeta. Imagen cortesía de la Agencia Espacial Europea CC BY-SA 3.0 IGO.

El Bosque Atlántico bajo presión

Mientras que la tala y la reconversión de vegetación nativa para campos de cultivo y el pastoreo de ganado han sido los principales impulsores de la deforestación de la Mata Atlántica durante siglos, el mercado inmobiliario y la deforestación “autorizada” también están ahora reduciendo el número de árboles en áreas urbanas, principalmente en la región sudoriental, dijo Mario Mantovani, director de políticas públicas de Fundación SOS Mata Atlántica, una ONG.

Hay mucha presión en las zonas restantes de la Mata Atlántica en las grandes ciudades y las regiones metropolitanas. […] En el pasado la población se trasladó a la ciudad para escapar de los bosques; hoy en día mucha gente se está reubicando para vivir más cerca de la naturaleza”, dijo Mantovani.

La deforestación en la Mata Atlántica. Imagen de Themium CC BY 1.0

Mantovani apuntó que, en las zonas rurales, la producción de carbón también se ha convertido en un factor clave de la deforestación, sobre todo en las zonas del norte de Minas Gerais y Bahía.

Para André de Almeida Cunha, un profesor del Departamento de Ecología en la Universidad de Brasilia (UnB), uno de los mayores desafíos ambientales es equilibrar la preservación de la Mata Atlántica contra la expansión de la agroindustria, especialmente en los estados de Bahía y Piauí, donde el vertiginoso avance de la producción de grano está consumiendo el hábitat rápidamente.

Minas Gerais, Bahía y Piauí son estados estratégicos para la conservación de lo que queda de la Mata Atlántica, junto con [los estados de] Paraná y Santa Catarina. Por un lado, todavía poseen una parte considerable del bosque de Mata Atlántica, pero por otro lado se enfrentan a las mayores pérdidas de la cubierta forestal”, dijo Cunha.

“Tan importante como analizar la pérdida de la Mata Atlántica en el último [más reciente] periodo es examinar las series históricas y reflexionar sobre las perspectivas de cara al futuro”, añadió Cunha.

La niebla se asienta sobre una porción de la Mata Atlántica en el estado de Paraná. Imagen de Angeloleithold CC BY-SA 3.0.

“Más preocupante” que el Amazonas

Aunque el mayor clamor ambiental nacional e internacional se ha centrado en la deforestación del Amazonas, también es importante arrojar luz, y preocuparse, por otros biomas donde la pérdida forestal es “incluso más preocupante”, dijo Pedro Brancalion, un investigador de la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (Esalq) en la Universidad de São Paulo (USP).

Brancalion explicó que, “la Mata Atlántica todavía es el bioma más amenazado. El proceso [de deforestación] que vemos en el Amazonas empezó hace 500 años en la Mata Atlántica. […] Todavía hay deforestación [permanente] en la Mata Atlántica [hoy en día] donde las pérdidas de biodiversidad no han sido compensadas con iniciativas de reforestación”.

Brancalion señaló que “si perdemos 100 hectáreas de bosque maduro y ganamos 500 hectáreas de bosque nuevo, no podemos decir que todo lo que se pierde en los bosques maduros se regenerará en los bosques nuevos. […] A veces las pérdidas de biodiversidad en este proceso son incluso desconocidas” y pide más programas de conservación del Bosque Atlántico en vez de simplemente depender de los proyectos de reforestación.

Primer plano del Bosque Atlántico, en el estado de Paraná, Brasil. Imagen de Angeloleithold CC BY-SA 3.0.

Es importante señalar que el término “reforestación” tiene muchas definiciones según quién está utilizando la palabra y puede incluir plantaciones forestales, como las plantaciones a gran escala en Brasil de árboles de eucalipto, utilizados por la industria papelera internacional. Los monocultivos de eucalipto han sido caracterizados por los activistas ecologistas como “desiertos de biodiversidad”. Tales plantaciones industriales, las cuales son comunes dentro del bioma del Bosque Atlántico, no se tienen en cuenta en los análisis anuales de deforestación/reforestación realizados por el INPE y la Fundación SOS Mata Atlántica.

A diferencia de la Amazonía brasileña, el bioma del Bosque Atlántico hasta hace poco carecía de un sistema de alertas de deforestación en tiempo real. Luego en junio de este año la región fue incluida en el MapBiomas Alerta, un sistema de verificación y refinamiento de las alertas de pérdida de vegetación autóctona en todos los biomas brasileños con imágenes de alta resolución y el cual los expertos consideran un sistema de vanguardia para localizar la deforestación espacial y proporcionar alertas inmediatas. La iniciativa fue lanzada por la plataforma de acceso abierto MapBiomas —una red de diversas ONG, universidades y empresas tecnológicas en colaboración con Google—.

Antes de Mapbiomas alerta […] había sistemas de vigilancia solo para proporcionar información después de que ocurriese el problema en la Mata Atlántica. […] Hoy en día el sistema de alertas es una gran herramienta que ayuda a vigilar la deforestación en tiempo real”, dijo Brancalion. Sin embargo, añadió que se necesita voluntad política para transformar esa información en acción para reducir la constante deforestación.

“La Mata Atlántica de hoy en día podría ser el Amazonas de mañana, en función de las políticas públicas adoptadas”, dijo Brancalion. Pero parece poco probable que la administración de Bolsonaro, tan favorable a la agroindustria, aporte medidas fuertes de protección forestal.

Mapa de ubicación del bioma del Bosque Atlántico – en Brasil, Argentina y Uruguay. La línea amarilla encierra el Bosque Atlántico, según lo delineado por el WWF. (del inglés World Wildlife Fund; en español: ‘Fondo Mundial para la Naturaleza’)

El INPE y la Fundación SOS Mata Atlántica han monitorizado la deforestación de la Mata Atlántica desde 1986. El bioma está protegido bajo la ley federal a través de una medida la cual ha sido respaldada por todos los 17 estados en la región, dijo Mantovani.

Aunque el gobierno no ha invertido mucho en la ciencia, el INPE se ha convertido en una isla de excelencia”, dijo Mantovani sobre la operación de monitorización de la agencia, la cual muchos expertos consideran el mejor sistema de aviso y de medida de la deforestación en los trópicos.

Recientemente la tecnología puntera de imágenes obtenidas por satélite del INPE usada para rastrear la deforestación ha sido respaldada y defendida por los expertos contactados por Mongabay. Esos analistas rechazan las acusaciones de la administración de manipulación de datos. El gobierno no ha ofrecido ninguna evidencia para fundamentar sus recientes acusaciones de la inexactitud de los datos del INPE, los cuales han mostrado que las pérdidas forestales del Amazonas podrían estar en alza desde que Bolsonaro tomó posesión de su cargo.

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