Biden y “El día después…”

JOE BIDEN: «MADURO ES UN DICTADOR, ASÍ DE SENCILLO»

EL DILEMA DEL VOTO VENEZOLANO EN ESTADOS UNIDOS

LOS PLANES DE BIDEN PARA AMÉRICA LATINA: Ernesto Londoño

 

 

EL TIEMPO – EE. UU. se convertiría en un socio de la región para trabajar conjuntamente en temas clave como el cambio climático y los derechos humanos.

“De ganar las elecciones, los planes de Joe Biden para América Latina se enfocarán en repudiar el duro enfoque de Trump y tratar de resucitar las iniciativas de la era de Obama”. (Hilary Swift/The New York Times)

“Para muchos latinos, los demócratas son muy buenos para prometer. Si ganan las elecciones de Estados Unidos, tendrán que demostrar que también son buenos para cumplir”.

 

 

JORGE RAMOS / NYTimes .– Para muchos latinos, los demócratas son muy buenos para prometer. Ahora tienen que demostrar que también son buenos para cumplir.

Si el ex – vicepresidente Joe Biden quiere obtener más votos latinos que Hillary Clinton en las elecciones de 2016 —y con ellos vencer a Donald Trump y llegar a la Casa Blanca— debe convencer a millones de votantes de que no va a cometer los mismos errores que el ex -presidente Barack Obama. Y ya le queda muy poco tiempo para hacerlo.

Más de tres millones de inmigrantes fueron deportados durante la presidencia de Obama, muchos de quienes no tenían antecedentes criminales. Por eso Janet Murguía de UnidosUS le llamó el “deportador en jefe”. Si gana, Biden no debe seguir con la misma política de deportaciones masivas.

Tampoco puede mantener el mismo sistema carcelario que durante años ha puesto temporalmente a inmigrantes y a sus niños en jaulas. En una entrevista en febrero de este año en Las Vegas le mostré al exvicepresidente una fotografía tomada por John Moore en la que aparece un niño hondureño en lo que parecía ser una enorme jaula metálica en un centro de detención en McAllen, Texas. La imagen no se tomó durante el gobierno de Trump, sino en 2014, mientras Obama gobernaba. Esa práctica inhumana también tendría que acabar.

Pero, desde luego, la gran promesa incumplida de los demócratas es una reforma migratoria que legalice a los casi 11 millones de inmigrantes indocumentados que hay en Estados Unidos.

La promesa original la hizo Barack Obama cuando era candidato a la presidencia en 2008. Después de que ganó las elecciones, no cumplió esa promesa durante el primer año de su gobierno, como dijo que haría. En 2013, un grupo de senadores de ambos partidos puso de nuevo a discusión el tema y escribió una reforma migratoria que habría permitido que millones de inmigrantes indocumentados obtuvieran un estatus legal. Obama apoyó el proyecto de ley, pero no pasó la Cámara de Representantes. Los latinos no han olvidado la promesa de Obama. Por eso el Partido Demócrata tiene un “Latino problem”.

Mariana Atencio es parte del más del 3 por ciento del electorado de Florida que es de origen venezolano.

Ahora le toca a Joe Biden y a la senadora Kamala Harris corregir esa falta de credibilidad de los demócratas con la comunidad latina. “Creo que fue un gran error”, reconoció Biden, en esa entrevista, sobre las deportaciones masivas durante el gobierno de Obama. “Nos tardamos mucho en hacer lo correcto”.

Por “hacer lo correcto” se refiere al programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por su sigla en inglés) creado por el gobierno de Obama en 2012. El programa protege de la deportación y les da la posibilidad de trabajar a unos 700.000 jóvenes inmigrantes —llamados dreamers—, aunque el gobierno de Trump hizo esfuerzos para eliminarlo.

Hay muchas cosas pendientes.

Por eso Biden tiene tres nuevas promesas para los latinos en 2020.

La primera es una reforma migratoria que legalice a millones de personas indocumentadas y les permita hacerse ciudadanos de Estados Unidos.

Dentro de los primeros cien días, voy a enviar al Congreso de Estados Unidos un camino a la ciudadanía para los más de 11 millones de inmigrantes indocumentados”, dijo Biden en su último debate presidencial con Donald Trump. Y para justificar por qué no había ocurrido antes, marcó una sutil pero importante distancia con Obama: “Yo seré presidente, no vicepresidente, de Estados Unidos”.

La segunda promesa es específicamente sobre los jóvenes beneficiarios de DACA. “Voy a volver a legalizar a los dreamers”, me dijo en la entrevista en Las Vegas. “Voy a asegurarme de que no sean deportados. Ellos ya son estadounidenses”.

Uno de los principales asesores latinos de Biden, Cristóbal Alex, me dijo cómo lo haría:

Los dreamers van a ser protegidos inmediatamente por una acción ejecutiva, y se les dará un camino a la ciudadanía dentro de la ley de reforma migratoria”.

La tercera promesa es el Estatus de Protección Temporal (TPS, por su sigla en inglés) para los cientos de miles de venezolanos que han huido del régimen de Maduro y ahora viven en Estados Unidos, lo que les permitiría residir y trabajar de manera autorizada. Sobre el TPS a los venezolanos la senadora y candidata a la vicepresidencia, Kamala Harris, le dijo en una entrevista a la periodista Ilia Calderón que si ganan “nosotros haríamos eso”.

Y el asesor Alex le puso fecha. Biden “inmediatamente le daría TPS a los venezolanos que están en este país”, me dijo. “El presidente tiene esa autoridad, y el presidente Biden lo haría en enero de 2021”.

Estas tres promesas de Biden contrastan con el historial antiinmigrante del presidente Donald Trump. Además de los comentarios racistas de Trump contra los inmigrantes mexicanos —les llamó “violadores” y criminales en 2015—, su gobierno separó a más de 5500 niños de sus padres en la frontera. Rompiendo una larga tradición humanitaria, su gobierno le prohibió a miles de refugiados centroamericanos esperar en Estados Unidos mientras se resuelve su solicitud de asilo.

Las políticas de Trump han tenido un efecto profundo en la inmigración: de 2016 a 2019 se redujo a casi la mitad el total de inmigrantes aceptados en Estados Unidos, a unos 600.000 por año.

Mientras Trump insiste en extender el muro en la frontera con México y llegó a prohibir la entrada a ciudadanos de varios países mayoritariamente musulmanes, Biden busca una solución para los indocumentados que ya están en Estados Unidos y para los refugiados que esperan en México. Son dos políticas opuestas.

Esto podría enviar el mensaje equivocado al sur del hemisferio. Para no originar nuevas caravanas con miles de personas provenientes de Honduras, El Salvador y Guatemala en dirección a Estados Unidos, el plan de Biden es invertir 4000 millones de dólares para crear empleos en Centroamérica y enfrentar las causas de la emigración.

Desafortunadamente, eso tomará años. Miles de refugiados centroamericanos ya están esperando en México y no van a regresar a sus países de origen, donde enfrentaron hambre, violencia y corrupción. Hay una crisis en puertas.

Ante Trump todos hemos aprendido a no hacer pronósticos. Pero si Biden gana, estoy seguro de que va a tener muy ocupados sus primeros días como presidente. Hay una larga lista de promesas por cumplir y los latinos no van a dejar que se le olvide.

Jorge Ramos es periodista, conductor de los programas Noticiero Univisión y Al punto, y autor del libro “Stranger: El desafío de un inmigrante latino en la era de Trump”. @jorgeramosnews

 

Biden para AmLat: Corrupción, cambio climático e inversiones

Biden ha propuesto un fondo de 20.000 millones de dólares para ayudar a preservar la selva amazónica, que en años recientes ha sufrido un número récord de incendios. Foto: Victor Moriyama / The New York Times

 

ERNESTO LONDOÑO / The New York TimesRío de Janeiro.- El exvicepresidente Joseph R. Biden Jr. admite que la suya era una perspectiva distinta en la Casa Blanca de Obama.

En sus últimos años, cuando el gobierno estaba acosado por el arsenal nuclear de Corea del Norte, la beligerancia de Rusia en Ucrania y las guerras en el Medio Oriente, Biden decidió ocuparse de un asunto más cercano: la violencia y la pobreza que ocasionaban que multitudes de migrantes —muchos de ellos niños— huyeran de Centroamérica.

Era un problema difícil, pero Estados Unidos podía resolverlo, escribió en sus memorias “Promise Me, Dad”.

De todos los lugares en crisis en el mundo, llegué a creer que Centroamérica tenía la mejor oportunidad”, escribió Biden.

Biden, el solucionador de problemas del gobierno de Estados Unidos para América Latina, acumuló miles de kilómetros en viajes a esa región y pasó incontables horas cultivando relaciones con los líderes centroamericanos. También ayudó a convencer al Congreso estadounidense de que aprobara un paquete de ayuda de 750 millones de dólares para la región.

Con base en su experiencia en Centroamérica, Biden y su equipo de asesores de política exterior han diseñado planes para la región que son tanto un repudio al enfoque duro de Trump como un intento de resucitar las iniciativas de la era de Obama.

El enfoque de Trump para la región se ha centrado en frenar el flujo de inmigrantes y drogas mediante la implementación de duras medidas de cumplimiento de la ley y amenazas de imponer sanciones económicas a los países vecinos.

Debido a una de las políticas más controvertidas de Trump, las familias migrantes y sus hijos fueron separados en la frontera, y ahora no se puede encontrar a los padres de 545 niños, según consta en diversos documentos judiciales.

Biden y su equipo de expertos, que incluye a inmigrantes latinoamericanos, dicen que adoptarán un enfoque más amplio sobre el problema de la inmigración, y para la región en general. También dicen que abordarán la pobreza y la violencia, las causas fundamentales de la migración y la inestabilidad, impulsando la lucha contra la corrupción e invirtiendo en la creación de empleos y la mejora de la gobernanza.

El exvicepresidente siente que, durante mucho tiempo, Estados Unidos ha sido visto en la región como un “matón que le impone sus políticas a los países más pequeños”, según escribió en su libro. Una Casa Blanca de Biden funcionaría más mediante la persuasión que la imposición, dijeron sus asesores en varias entrevistas.

El vicepresidente cree que Estados Unidos debe operar con respeto mutuo y un sentido de la responsabilidad compartida”, dijo Jake Sullivan, un importante asesor de política exterior de Biden.

Para empezar, Biden propone un paquete de ayuda de 4000 millones de dólares para Centroamérica con el fin de atender muchas de las causas de la migración no autorizada y ayudaría a apaciguar un tema intocable de la política estadounidense.

De ganar las elecciones, los planes de Joe Biden para América Latina se enfocarán en repudiar el duro enfoque de Trump y tratar de resucitar las iniciativas de la era de Obama. Foto: Hilary Swift / The New York Times

Según sus asesores, una Casa Blanca liderada por Biden también buscaría fomentar la unión en torno a un compromiso para desacelerar el calentamiento global, un imperativo que ya ha causado conflicto con Brasil, uno de los actores más relevantes en políticas ambientales.

Los asesores de Biden dicen que buscarán revivir la campaña anticorrupción que a partir de 2014 provocó varias sacudidas políticas en las Américas, pero que se ha visto estancada en los últimos años.

Los críticos dicen que los esfuerzos de la administración Obama por ser vista como conciliadora y pragmática le hicieron perder influencia.

Juan Cruz, un veterano oficial de inteligencia que, entre mayo de 2017 y septiembre de 2018, se desempeñó como el principal responsable de la formulación de políticas de Trump en América Latina en el Consejo de Seguridad Nacional dijo que la pasividad del gobierno de Obama permitió que China expandiera sus asociaciones comerciales, diplomáticas y militares lo que, a largo plazo, plantea una amenaza estratégica para los Estados Unidos.

“Los chinos están comiendo nuestro almuerzo”, dijo Cruz.

Según sus colaboradores, en un eventual gobierno de Biden, Estados Unidos retiraría una vez más la Doctrina Monroe, una política del siglo XIX bajo la cual Washington estableció que América era su esfera de influencia exclusiva y los intentos de las potencias extranjeras de intervenir serían considerados como actos hostiles.

La administración Trump sorprendió a muchos en América Latina cuando resucitó la doctrina en 2018 para rechazar los avances diplomáticos y comerciales de China en América Latina.

Con ese fin, Trump lanzó “América crece”, una iniciativa para estimular la inversión de Estados Unidos. Pero ha tenido poca tracción hasta la fecha y no incluye nuevas fuentes de financiamiento.

Para expandir la influencia china en América Latina, Pekín ha invertido en grandes proyectos, como las instalaciones portuarias en La Unión, El Salvador. Foto: Daniele Volpe / The New York Times

Juan Gonzalez, exfuncionario del gobierno de Obama que aconseja a Biden en asuntos de América Latina, dijo que el gobierno de Trump ha logrado poco en la región porque, en gran medida, la ha visto como fuente de inmigrantes no deseados y a través del prisma de los muy disputados bloques de votantes latinos en Florida.

El gobierno de Trump no cuenta con una política para América Latina” dijo González, nacido en Colombia y quien ha trabajado para el departamento de Estado y la Casa Blanca. “Cuenta con una estrategia electoral para el sur de Florida, pero su legado son las deportaciones y hacerse la vista gorda ante la corrupción desenfrenada”.

John Ullyot, vocero del Consejo de Seguridad Nacional, defendió la actuación del gobierno actual en América Latina. “El presidente Trump ha demostrado un compromiso histórico con la región al recibir las visitas de más de una docena de líderes latinoamericanos y caribeños y un liderazgo continuo en la lucha contra las drogas, el avance de los derechos humanos y al contrarrestar los efectos negativos de la COVID-19”.

Trump detuvo en 2019 gran parte de la ayuda a Centroamérica que Biden había implementado.

En la era de Trump, los líderes de esos países han tenido pocos incentivos para mantener las promesas anticorrupción que hicieron al gobierno de Obama. Guatemala, que había establecido un grupo de trabajo contra la corrupción integrado por expertos internacionales, lo dio por terminado en 2018 y no enfrentó ninguna consecuencia por parte de la administración Trump.

En 2019, la Casa Blanca de Trump se interesó mucho por Venezuela, que desde hace años ha estado sumida en una crisis económica y humanitaria.

John Bolton, el exasesor de seguridad nacional, lideró un esfuerzo para lograr un cambio de régimen allí y en dos naciones aliadas, Cuba y Nicaragua, a las que llamó la troika de la tiranía.

El esfuerzo del gobierno de Trump para sacar del poder al líder autocrático de Venezuela, Nicolás Maduro, al reconocer al líder opositor Juan Guaidó como el presidente legítimo del país, fue apoyado por muchos líderes mundiales. Pero las sanciones que impuso Estados Unidos para expulsar a Maduro del poder no han logrado su objetivo, aunque el país se hundió más profundamente en la ruina económica.

De ganar las elecciones, los planes de Joe Biden para América Latina se enfocarán en repudiar el duro enfoque de Trump y tratar de resucitar las iniciativas de la era de Obama.Foto: Hilary Swift / The New York Times

En lo que concierne a Venezuela, los asesores de Biden expresaron poca esperanza de que seguirán tratando a Guaidó, quien no logró persuadir a las fuerzas armadas de que rompieran filas con Maduro, como el líder de facto del país.

Un asesor sénior dijo que una Casa Blanca con Biden buscaría establecer negociaciones con Maduro y presionarlo a que se comprometa a tener elecciones justas.

Cruz, el exfuncionario de más alto rango en asuntos latinoamericanos durante el gobierno de Trump, dijo que había sido el gobierno de Obama el que había permitido que empeorara la crisis en Venezuela.

“Creo que existieron oportunidades perdidas”, dijo Cruz, que ha ocupado altos cargos en la Casa Blanca, tanto en gobiernos republicanos como demócratas.

Los asesores de Biden dijeron que buscarían temas en común con Cuba y se revertirían algunas de las restricciones a los viajes y las transferencias de dinero implementadas por Trump y que concebían que las medidas para normalizar las relaciones entre ambos países era el enfoque más prometedor para lograr el cambio en la isla. Pero la campaña no ha puesto entre sus prioridades la relación con Cuba, un tema que sigue siendo demasiado controversial entre los votantes cubanoestadounidenses, quienes en elecciones pasadas han tenido una gran influencia.

Julissa Reynoso, exembajadora de Estados Unidos en Uruguay que también asesora a la campaña de Biden en temas de América Latina, dijo que Estados Unidos puede lograr más si lidera con el ejemplo y fomenta el consenso. Eso empieza por retirar la doctrina Monroe.

Promulgar estas doctrinas como si los latinoamericanos estuvieran esencialmente a nuestra disposición no es útil”, dijo Reynoso.

Hay un tema en el que Biden parece inclinado a mostrarse duro: el cambio climático.

Durante el primer debate presidencial, propuso la creación de un fondo internacional de 20.000 millones de dólares para preservar la Amazonía en Brasil y dijo que el gobierno conservador de ese país enfrentaría “consecuencias económicas” si no logra frenar la deforestación.

El presidente brasileño Jair Bolsonaro, quien ha cultivado una relación cercana con Trump, respondió indignado con un comunicado publicado en Twitter en el que afirmaba: “Nuestra soberanía no es negociable”.

Sullivan, el consejero del ex vicepresidente en temas de política exterior, dijo que un gobierno de Biden buscaría trabajar de manera colaborativa con Brasil en áreas de interés mutuo, pero que la relación entre ambos líderes seguramente sería tensa.

No evitaría desafiar a Bolsonaro en asuntos relacionados con la degradación ambiental, los temas relacionados con la corrupción y otros retos que enfrenta el presidente de Brasil”, dijo.

Ernesto Londoño es el jefe de la corresponsalía de Brasil, con sede en Río de Janeiro. Antes fue escritor parte del Comité Editorial y, antes de unirse a The New York Times, era reportero en The Washington Post.

 

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