¿Bailar con el Diablo?

– UN PACTO DE ESTADO – Antonio Ledezma

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DELSA SOLÓRZANO: «PARLAMENTARIAS DEL 6.12. SON UNA GRAN FARSA «

 

El Nacional .- En un comunicado divulgado a tempranas horas de la mañana de este lunes, María Corina Machado, Antonio Ledezma, Diego Arria, Humberto Calderón Berti, Carlos Ortega y Enrique Aristeguieta Gramcko reafirman que el único camino para Venezuela es el cese de la usurpación y que “es imposible participar en procesos promovidos, organizados y controlados por mafias criminales”.

Con motivo de la llegada de una delegación del Reino de Noruega a Venezuela, reiteramos nuestra posición de rechazo a eventuales nuevas rondas de negociaciones que puedan adelantarse”, indicaron.

“Para nosotros los venezolanos, solo comprometidos con el rescate de nuestra libertad, este asunto es un capitulo cerrado”, agregaron.

ILUSTRACIÓN: Raúl Azuaje

En el comunicado detallan seis puntos que consideran importantes en el momento político que vive Venezuela. A continuación sus planteamientos:

  1. Llamamos la atención que de producirse un nuevo proceso del llamado diálogo, sería el número 13, mecanismo quesolo ha servido para que la narcotiranía extienda y profundice su control del poder, en medio de nuestra gente cada vez más martirizada.
  2. Es evidente quelos diálogos sólo han beneficiado a la narcotiranía para desmovilizar las multitudinarias manifestaciones de protesta y de rechazo al régimen, realizadas por la resistencia venezolana dentro y fuera del país desde el 23 de enero de 2019.
  3. No puede calificarse de logro un acuerdo que reincorporó a la Asamblea Nacional a los ex diputados del partido PSUV, cuyos derechos habían perdido al retirarse del cuerpo legislativo. En adición fue un acto inconstitucional que le ha permitido a estos operadores de la narcotiranía sabotear el funcionamiento de la Asamblea Nacional.
  4. El Estatuto para la Transición, dictado por la Asamblea Nacional, definió claramente una estrategia para unificar a todos los sectores políticos, sociales y económicos del país, comenzando por luchar para que se produzca el cese de la usurpación, indispensable para instalar un gobierno de transición que se encargaría de organizar un proceso electoral independiente, libre y transparente, que le permita a los electores venezolanos elegir nuevos mandatarios y poderes públicos, auténticamente democráticos y libres.
  5. Reiteramos nuestro profundo e invariable agradecimiento por la firme solidaridad manifiesta de los gobiernos democráticos del mundo libre, y muy en especial, a los de los Estados Unidos, de Colombia y de Brasil, nuestros vecinos que nos vienen acompañando en nuestra lucha por rescatar y liberar a Venezuela del secuestro del que es víctima, por parte de una corporación criminal asociada al narcotráfico, al terrorismo internacional, y culpable de los más escandalosos hechos de corrupción y crímenes de lesa humanidad en toda las Américas.
  6. Reafirmamos que es imposible aún participar en procesos promovidos, organizados y controlados por mafias criminales, tanto locales como internacionales que se han apoderado de nuestro país.

La misiva está firmada por María Corina Machado, Antonio Ledezma, Diego Arria, Humberto Calderón Berti, Carlos Ortega y Enrique Aristeguieta Gramcko.

 

UN PACTO DE ESTADO

ANTONIO LEDEZMA.- Venezuela requerirá, para superar este descalabro que nos deja el pernicioso populismo, de un PACTO DE ESTADO redactado y acordado con una visión compartida del futuro de nuestro país. La planificación debe sustituir las ocurrencias de gobiernos que se turnan en el ejercicio del poder, llegando a comprometer las finanzas públicas sin atender a ningún esquema que contemple metas de desarrollo social ni económicas.  Hay que dejar atrás, bien lejos, esos liderazgos mesiánicos encarnados por caudillos con ropaje de predestinados que esperan ser seguidos por montoneras que ciegamente avalan todas sus extravagancias, sin reparar en que esos “héroes” sólo conducen al abismo.

Nunca más ningún gobierno debe endeudar indiscriminadamente a la Nación. Nunca más devaluar nuestra moneda para jugar monopolio en un ente emisor devenido en “casino financiero”, sumiso y obediente para imprimir dinero inorgánico. Nunca más ningún presidente debe actuar con ilimitados poderes para disponer de nuestros recursos naturales y financieros, como ha ocurrido en esta etapa tan lamentable de nuestra historia. Ciclo que debe dejar aprendizajes de lo que nunca más debe repetirse, como una compensación por los daños causados.

Admitir que esa figura presidencialista ha sido funesta. Porque esperar que una persona se presente con una aureola de omnipresente, con poderes para resolver todo, desde la instalación de una fuente de agua potable, hasta garantizar el despegue del país hacia grandes destinos, tiene que ser un capítulo clausurado definitivamente. Lo sano es contar con planes que apunten al corto, mediano y largo plazo. Lo conveniente es un liderazgo colectivo sólido, con estadistas que estén a cargo de emprender las grandes estrategias. Gobernantes bien formados, sin máculas ni sombras de corrupción, que no estén atados a grupos especuladores que los financian para luego exigir cuotas de gratificación por «los servicios recibidos». Ah, y que estén prevenidos de que deben rendir cuentas de todos sus actos, desvelar su patrimonio, estar al tanto de que su vida privada desaparece desde el instante en que asumen responsabilidades de orden público en un marco de alternabilidad.

Otro mito que debe ser clausurado, es el que nos ha recreado en la fantasía de que “somos ricos porque tenemos petróleo”. Se acabo esa falsa interpretación de la real posesión de cuantiosos recursos naturales. Fortunas que se agotan, porque si no se ponen al servicio de una economía diversificada, terminan siendo un lastre más que unas alas para volar alto, como lo han hecho los pueblos que ponen el acento en la educación con calidad de sus ciudadanos. La riqueza no dependerá de hechos fortuitos, será el fruto del trabajo creador y del esfuerzo de todos. Una sociedad responsable, con ciudadanos que sepan cuáles son sus obligaciones y capacitados para defender sus derechos. Una ciudadanía con emprendedores que se atrevan a realizar sus sueños.

Desde luego que una premisa a observar es que exista un Estado de Derecho como piedra angular. Donde los principios de separación de poderes, la libertad de expresión, la propiedad privada y la garantía absoluta de respeto a los derechos humanos, jamás estén en discusión.

Por otra parte, impulsar un modelo basado en la ECONOMIA SOLIDARIA DE MERCADO, abriendo cancha para la iniciativa de las personas, entendiendo que el capital privado, tanto nacional como foráneo, será indispensable para hacer reflotar nuestra economía, hoy desplomada.

El Estado debe ser redimensionado, concluyendo en que el Estado será poderoso, no por su «tamañote», sino por su capacidad para ser eficiente.

La educación, la salud, la seguridad personal, impulsar políticas de viviendas y apalancar condiciones para contar con óptimos servicios públicos, deben ser temas en la agenda de un Estado responsable, pero nunca más interventor y dispendioso.

Desde luego debe ser una educación basada en las posibilidades de aprender. Que los niños y los jóvenes fortalezcan conocimientos de la aritmética, matemáticas, todo lo que esté relacionado con el álgebra y la física o química. Que aprendan idiomas, que se percaten de las civilizaciones, culturas y religiones. Que la lectura no sea una excepción sino más bien la regla que haga posible que lean varios libros al mes. Que el manejo de la computación, de la internet y de las redes sociales apunten a estar capacitados para preparar proyectos online y a saber que pasa y como avanza el mundo. Que debatan sobre la moral y el civismo. Que sepan de la importancia de las reglas, de las leyes, de la familia. Que cultiven valores de responsabilidad, solidaridad, la tolerancia, la honestidad y la ética, que asimilen la dimensión y significación de los recursos naturales desde la óptica de la ecología a proteger y que el éxito no los saque de la línea correcta que debe seguir siempre un buen ciudadano. Ese modelo está siendo experimentado en Japón. Hay otros como el de Finlandia que vale la pena monitorear. Lo cierto es que ya es hora de alterar el orden y colocar la carrera de educación como la gran opción.

Esa es mi visión, repensando a Venezuela de cara al futuro.

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