“Ajuste de cuentas” en Ucrania

 

– LA IGLESIA ORTODOXA DE UCRANIA CULMINA SU ESCISIÓN DE LA RUSA

-CIRILO ESCRIBIÓ AL PAPA Y A OTROS LÍDERES MUNDIALES PARA DENUNCIAR la «interferencia de los jefes de Estado ucranianos en los asuntos eclesiásticos» y las «persecuciones»

EFE.- El concilio de unificación de las iglesias ortodoxas ucranianas celebrado en Kiev proclamó la independencia de la Iglesia ucraniana del Patriarcado de Moscú tras casi 300 años de subordinación, con lo que se abre un nuevo frente de confrontación en las maltrechas relaciones entre Ucrania y Rusia, sumidas en una grave crisis desde hace casi un lustro.

«Este día pasará o ya ha pasado a la historia como el día de la creación de la Iglesia ortodoxa autocéfala de Ucrania. Día de nuestra independencia definitiva de Rusia», dijo el presidente ucraniano, Petró Poroshenko, y uno de los promotores de la independencia de la iglesia local.

La decisión del concilio se produce después de que el Patriarcado de Constantinopla, con sede en Estambul y que ejerce una especie de autoridad simbólica sobre todas las iglesias ortodoxas, anulara el pasado octubre el «tomos» (decreto) que vinculaba la Iglesia ucraniana a la rusa desde 1686.

«La iglesia unificada e independiente de Ucrania es una iglesia sin (el presidente ruso, Vladímir) Putin y sin (el patriarca de la Iglesia rusa) Kiril», proclamó Poroshenko en un discurso retransmitido por la televisión local.

Miles de personas se congregaron hoy frente a la catedral de la Santa Sofía de Kiev a la espera del término del concilio eclesial al que asistieron delegados de tres iglesias ortodoxas ucranianas: la Iglesia ucraniana del Patriarcado de Kiev, la Iglesia Autocéfala Ortodoxa de Ucrania y dos delegados de la Iglesia ucraniana leal al Patriarcado de Moscú.

A este respecto, la Iglesia ortodoxa rusa (IOR) destacó la fidelidad de la mayoría de los obispos alineados con el Patriarcado de Moscú, que rechazaron la invitación al concilio «pese a las presiones sufridas» y tachó de «traidores» a los dos sacerdotes que accedieron a participar en la reunión.

«De los 90 obispos de la Iglesia ortodoxa ucraniana (leal a Moscú), 88 se abstuvieron de participar en el ‘concilio unificador’ que busca destruir la iglesia canónica y crear en su lugar una especie de estructura eclesiástica con una gran dependencia del Patriarcado de Constantinopla», comentó el metropolita Hilarión, jefe de Relaciones Exteriores de la IOR.

El obispo de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana del Patriarcado de Kiev, Metropolitano de Pereiaslav y Bila Tserkva Epifaniy (Serhiy Dumenko) de 39 años ha sido elegido jefe de la Iglesia ortodoxa local en Ucrania / FOTO: Ukrinform

Los religiosos reunidos hoy en Santa Sofía eligieron asimismo al jerarca de la nueva Iglesia ucraniana, cargo que pasará a ocupar el metropolita Yepifany (Dumenko), de 39 años, apoyado por el actual líder de la Iglesia ortodoxa ucraniana, Filaret.

«Permítanme presentarles al recién electo jerarca (de la Iglesia ucraniana) el metropolita de Kiev Yepifany», dijo el presidente ucraniano desde una tribuna en la Plaza de Santa Sofía de la capital ucraniana, minutos después del término del concilio.

Con todo, algunos analistas auguran un futuro incierto para la iglesia ucraniana leal a Moscú tras el concilio de este sábado.

«Después de este concilio puede haber intentos de apropiación de los activos de las iglesias (del Patriarcado de Moscú)», dijo a Efe Alexandr Gushin, experto del Consejo ruso de Asuntos Internacionales.

En opinión del analista, el acontecimiento eclesial de este sábado entraña «un gran potencial de conflicto» y puede incluso salpicar a la Ortodoxia mundial, aunque aquí «todo dependerá de la postura que adopten otras iglesias».

La víspera de la reunión en Kiev, el patriarca ruso Kiril se dirigió a líderes religiosos y políticos del mundo para pedir que protejan a los clérigos de la Iglesia ucraniana leal a Moscú ante las presiones de las autoridades locales. Según Kiril, la situación creada en las últimas semanas en Ucrania, con registros de templos e interrogatorios de sacerdotes, permite hablar del inicio de «una persecución a gran escala» del clero leal al Patriarcado de Moscú. Por su parte, el presidente ucraniano insistió en que la independencia de la iglesia ucraniana es una cuestión «de seguridad nacional» al tiempo que aseguró que las autoridades defenderán la libertad religiosa de todos los ciudadanos.

«Garantizo que las autoridades respetarán (la elección de) aquellas personas que por una razón u otra quieren pertenecer a la estructura eclesiástica que conservará su unidad con la Iglesia ortodoxa rusa», aseguró Poroshenko este sábado.

Se prevé que el nuevo jerarca de la Iglesia ucraniana reciba el «tomos» sobre la autocefalia de manos del patriarca de Constantinopla Bartolomé el próximo 6 de enero en Estambul. EFE

FOTO: Federica Leone

GIANNI VALENTE / Vatican Insider .- Ha comenzado en Ucrania la cuenta regresiva para la institución de una Iglesia ortodoxa nacional completamente independiente del Patriarcado de Moscú.

La aceleración final del proceso parece agudizar el desgarre que la “cuestión ucraniana” ha provocado en la Ortodoxia.

El  sábado 15 de diciembre, en la Basílica de Santa Sofía de Kiev comenzó el “Concilio para la Unificación” convocado por el patriarca ecuménico de Constantinopla Bartolomé I con invitaciones enviadas a todos los obispos de las comunidades ortodoxas presentes en Ucrania: los que pertenecen a la Iglesia ortodoxa ucraniana sujeta al Patriarcado de Moscú (más de 90), los obispos del auto-proclamado “Patriarcado de Kiev” (más de 40) y los de la llamada Iglesia autocefala ucraniana (una docena). Afuera de la catedral, intelectuales ucranianos como el escritor Yuri Shcherbak y el poeta Dmytro Pavlychko organizaron una oración a la que convocaron a «cuantos quieran acabar con las cadenas de la Ortodoxia imperialista de Moscú».

Los pasos hacia la proclamación de la Iglesia ortodoxa ucraniana independiente ya han sido definidos.

El “Concilio de Unificación” deberá elegir al líder de esa Iglesia, que después irá a Estambul a recibir el “Tomos” (documento que reconoce la autocefalia) de manos del Patriarca ecuménico el próximo 6 de enero, víspera de la Navidad para las Iglesias que siguen el calendario juliano.

El presidente ucraniano Poroshenko vió realizarse su sueño de asistir al nacimiento de una Iglesia ucraniana nacional antes de Navidad. Pero habrá que ver cuál será el precio para toda la Ortodoxia.

La jerarquía ortodoxa ucraniana vinculada con el Patriarcado de Moscú, salvo acaso tres o cuatro obispos, no participará en la que los medios de comunicación llaman «la asamblea de la unificación»: los obispos de esa Iglesia, guiados por el Metropolita Onofrio, no aceptarán la invitación que les envió Bartolomé.

Los últimos días antes del “Concilio de Unificación” han estado marcados por momentos algo confusos. El lunes 10 de diciembre, el anciano Metropolita Filarete Denishenko (que desde 1995 asumió el título de “Patriarca de Kiev”) pronunció declaraciones belicosas contra el mecanismo electoral que había afinado el Patriarcado ecuménico para la elección del nuevo Primado ortodoxo ucraniano, que prevé la participación de los sacerdotes, de los monjes y de los laicos en la elección, además del escrutinio secreto de los votos. Filarete insistió en que solo los obispos habrían debido tener derecho a voto.

Mientras tanto, las declaraciones que ofrecieron los voceros oficiales de la ortodoxia (como el Metropolita Yevstray) confirmaron la intención de seguir el reglamento del “Concilio” como dispuso el Patriarcado ecuménico. Y parece ser que ha prevalecido la postura del Patriarcado ecuménico: en la primera ronda de votaciones, cuyo escrutinio será secreto, podrán participar los laicos, los sacerdotes y los representantes de los monasterios. Después, en una segunda ronda, los obispos elegirán al nuevo Primado entre los candidatos que hayan tenido más votos en la fase anterior.

El Patriarca ecuménico Bartolomé ha acompañado todo el proceso para el reconocimiento de la autocefalia de la Iglesia ortodoxa ucraniana, tratando de evitar que quien sea elegido sea precisamente Filarete, que guía una realidad eclesial todavía no reconocida y considerada cismática dentro de la Ortodoxia. Tanto Filarete como el Metropolita Macario, jefe de la llamada Iglesia autocéfala ucraniana, según este último, habrían recibido una carta del Patriarca Bartolomé con la que el “Primus inter pares” entre los Primados de las Iglesias ortodoxas les habría pedido que no se presentaran como candidatos al puesto de Primado de la nueva Iglesia ortodoxa ucraniana autocéfala.

Los obispos que hasta ahora pertenecen al pseudo Patriarcado de Filaret serán la gran mayoría dentro del “Concilio de Unificación”, puesto que los que dependen del Patriarcado de Moscú no participarán en las elecciones. Por lo que es probable que el primer Primado de la nueva Iglesia ucraniana autocéfala provenga precisamente de las filas de esa realidad que hasta hace poco tiempo todos definían como el “pseudo Patriarcado de Kiev”. El pasado 13 de diciembre, los obispos de esa polémica comunidad eclesial se reunieron para pensar en una estrategia en vista del “Concilio de Unificación” e identificar, mediante una elección interna, a su candidato: según las indiscreciones que han llegado a los medios de comunicación ucranianos 30 obispos del llamado “Patriarcado de Kiev” habrían votado por el Metropolitano de 39 años Epifanio Dumenko, de la diócesis de Pereyaslav y Bila Tserkva, considerado el ahijado del anciano Filarete. Doce obispos habrían votado por el Metropolitano Miguel de Lutsk.

Si el futuro Primado ucraniano proviene del ex “Pseudo Patriarcado” de Kiev, el reconocimiento y la concesión de la plena comunión por parte de otras Iglesias ortodoxas podría ser mucho más difícil, puesto que se considera al autoproclamado patriarcado de Kiev como una entidad cismática y se podría incluso poner en duda la validez de la ordenación episcopal del futuro Primado ucraniano.Algunas Iglesias nacional ortodoxas, como el Patriarcado de Serbia, han criticado con dureza la “rehabilitación” canónica de Filarete proclamada por Bartolomé el pasado 11 de octubre, como un paso obligado en el proceso de “unificación” de la Ortodoxia ucraniana.

Mientras se fue  acercando el “Concilio” ucraniano las relaciones con el Patriarcado de Moscú han alcanzado el paroxismo. El Patriarca ruso Cirilo envió una carta al secretario general de la ONU, António Guterres, al Papa Francisco, al presidente francés, Emmanuel Macron, a la canciller alemana, Angela Merkel, al arzobispo de Canterbury, Justin Welby, y a otros líderes internacionales para pedirles que “protejan” a los creyentes y a los sacerdotes de la Iglesia ucraniana vinculada con el Patriarcado de Moscú. «La interferencia delos jefes de Estado ucraniano secular en los asuntos eclesiásticos —se lee en la carta de Cirilo, divulgada por los canales oficiales del Patriarcado de Moscú— ha asumido recientemente la forma de una excesiva presión ejercida sobre los obispos y sobre los sacerdotes de la Iglesia ortodoxa ucraniana, que me permite hablar del comienzo de una persecución a gran escala», relacionada con el intento de sustituir a la Iglesia ortodoxa ucraniana vinculada con el Patriarcado de Moscú con una «nueva organización religiosa creada por el presidente ucraniano y el Patriarca ecuménico Bartolomé».

Según Cirilo, ha habido intentos de «perseguir a los obispos y a los sacerdotes basados en acusaciones infundadas de “alta traición” e “incitación a la hostilidad religiosa”», y «el mismo presidente ucraniano Poroshenko no oculta su actitud hostil ante la Iglesia, amenazando públicamente con vetar a los ucranianos que no quieran sumarse a la nueva “Iglesia autocéfala” del país».

La «grave injerencia por parte de las autoridades estatales de Ucrania en la vida de la Iglesia está sucediendo justo bajo nuestras narices», añadió en su carta el Patriarca de la Iglesia rusa, «los derechos humanos fundamentales, incluso el derecho fundamental a la libertad de conciencia son violados, y hay un evidente intento de usar a la Iglesia para alcanzar objetivos políticos en la campaña para las elecciones».

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