2017: 20 guerras “olvidadas”

– CARITAS: EL MUNDO ESTÁ EN GUERRA,…

– 1 MISIL CUESTA 100  ESCUELAS EN AFRICA

– GASTO MILITAR 2017: UN BILLÓN SETECIENTOS TREINTA Y NUEVE MIL MILLONES DE DÓLARES

AGEN­CIA SIC .- La se­gu­ri­dad glo­bal se de­te­rio­ró con un au­men­to de los con­flic­tos en el mun­do, cada vez me­nos vi­si­bles y  me­nos se­gui­dos por los me­dios de co­mu­ni­ca­ción. 378 cri­sis vio­len­tas en 2017, in­clu­yen­do 20 gue­rras de alta in­ten­si­dad. El In­for­me ita­liano de Ca­ri­tas pre­sen­ta­do el 10 de di­ciem­bre  en Roma hace evi­den­tes los con­flic­tos ol­vi­da­dos.

El mer­ca­do de ar­mas

El in­for­me  pro­fun­di­za en la pre­sen­cia de las gue­rras en el mun­do, par­ti­cu­lar­men­te en los con­flic­tos ol­vi­da­dos por los me­dios de co­mu­ni­ca­cion. El re­por­te de este año con­si­de­ra la pro­duc­cion y co­mer­cio de ar­mas como un ele­men­to im­por­tan­te en los con­flic­tos, de igual ma­ne­ra, en la cul­tu­ra con­tem­po­rá­nea, las ar­mas apa­re­cen so­bre­va­lo­ra­das en su im­por­tan­cia.

El mer­ca­do de ar­mas, in­clu­so las no con­ven­cio­na­les, es cada día más am­plio. A me­nu­do se en­cuen­tran  ban­das ar­ma­das y  mi­li­cias que es­ca­pan al con­trol de los ejér­ci­tos re­gu­la­res.

Es­tos gru­pos cuen­tan con re­cur­sos de bajo cos­to como las bom­bas he­chas a mano, las ar­mas quí­mi­cas, los ba­rri­les-bom­bas, has­ta las he­rra­mien­tas in­for­má­ti­cas de la ga­la­xia di­gi­tal, pro­ta­go­nis­tas de las gue­rras ci­ber­né­ti­cas. Pao­lo Bec­ce­ga­to, sub­di­rec­tor de Ca­ri­tas Ita­lia­na,  sub­ra­ya que las “ar­mas vio­lan los de­re­chos hu­ma­nos de los ci­vi­les, que en to­das las gue­rras si­guen sien­do los rehe­nes más frá­gi­les, los que no qui­sie­ron la gue­rra y no quie­ren ha­cer­la”.

Víc­ti­mas de gue­rras ol­vi­da­das: los re­fu­gia­dos

Los re­fu­gia­dos, obli­ga­dos a huir de sus ho­ga­res, son la con­se­cuen­cia in­me­dia­ta de los con­flic­tos bé­li­cos. En la ac­tua­li­dad se con­ta­bi­li­zan cer­ca de 70 mi­llo­nes de per­so­nas re­fu­gia­das a cau­sa de con­flic­tos ar­ma­dos. En 2017, cada día, más de cua­ren­ta y cua­tro mil per­so­nas tu­vie­ron que aban­do­nar sus lu­ga­res de re­den­cia de­bi­do a con­flic­tos. En re­la­ción a 2016, el au­men­to fue del 40%. El in­for­me in­sis­te en el ol­vi­do ge­ne­ra­li­za­do de los me­dios de co­mu­ni­ca­ción y de los ciu­da­da­nos y en la im­por­tan­cia de re­cor­dar lo que le ocu­rre a la hu­ma­ni­dad.- Ciu­dad del Va­ti­cano, va­ti­can­news.va

Presentaron el VI Informe del organismo: veinte conflictos de «elevada intensidad». Un negocio de un billón setecientos millones de dólares por la producción de armas: Estados Unidos a a cabeza, aumentan en China y Arabia Saudita. Paolo Beccegato: «Se combate con la convicción de vencer porque se tienen más armas que el adversario»

ILUSTRACIÓN: Raúl Azuaje

Caritas: el mundo está en guerra

FRANCESCO PELOSO .- Disminuyen las misiones de paz internacionales y aumenta el gasto militar, que ha llegado a alcanzar la exorbitante cifra de un billón setecientos treinta y nueve mil millones de dólares en 2017, un récord desde el final de la Guerra Fría. Es uno de los datos más alarmantes y significativos, contenidos en el VI Informe de investigación sobre los conflictos olvidados que fue presentado por la Caritas en Roma. Este año se dedicó particular atención a los arsenales de armas. El Informe contó con la colaboración de la revista “Famiglia Cristiana”, del periódico “Avvenire” y del Ministerio para la Educación italiano.

«La tesis que queremos proponer —explicó a Vatican Insider Paolo Beccegato, vicedirector de la Caritas italiana— no es solo que con estas armas se combaten guerras, porque estas guerras serían combatidas de cualquier manera, sino que la producción de armas constituye uno de los factores capaces de explicar las causas mismas de los conflictos; es decir que se combate con la convicción de vencer una guerra porque se tienen más armas que el adversario, por lo que las armas se convierten en un factor causal».

«Otro de los datos importantes —continuó Beccegato— es que toda esta cantidad de armas, incluidas las armas ligeras, son una de las mayores causas de lesiones de los derechos humanos en el mundo. Lo recordamos hoy, en el 70 aniversario de la Declaración de los Derechos del hombre, la gente sufre cada vez más porque circulan cada vez más armas a nivel global». Lo que se espera, pues, es que «la conciencia de esto pueda llevar a políticas de apoyo a la reducción, regularización y disminución del comercio de armas, que ha alcanzado niveles nunca antes vistos».

El informe describe un marco general bastante alarmante: «El gasto militar global representa el 2,2% del Producto Interno Bruto mundial», indica el texto. Con respecto al año pasado creció 1,1% en términos reales, que equivale a 230 dólares por persona, «por un total estimado de mil setecientos treinta y nueve millones». En particular, explica el informe, China ha aumentado el propio gasto militar, que ahora corresponde a «150 mil millones de dólares»; Estados Unidos gastan, por su parte, 602 mil millones, es decir el 3,1% del Producto Interno Bruto, y se prevé que en 2018 toque los 700 mil millones de dólares.

Rusia, que ha disminuido su gasto en armas por primera vez desde que Vladimir Putin llegó al Poder, gastó en 2017 61 mil millones de dólares. La superó Arabia Saudita, con la sangrienta guerra contra Yemen, que ha alcanzado los 71 mil millones de dólares.

En general, es posible afirmar que existe un comercio legal y un comercio ilegal de armas, pero a menudo ambos se confunden y es casi imposible distinguirlos. Mediante las llamadas triangulaciones, por ejemplo, armas producidas ilegalmente llegan a mercados en los que sería legal venderlas, por lo que llegan a las zonas en las que se combaten las mayores guerras armadas. «Sustancialmente —explicó Beccegato— las armas producidas legalmente so vendidas a gobiernos o a partes que no están en guerra, respetando de esta manera los tratados internacionales, pero estas partes, a su vez, se convierten en intermediarios (de manera ilegal) mediante los cuales se llega a las partes beligerantes, los países en guerra. De esta manera, las armas llegan a donde no deberían llegar, incluso las que son producidas legalmente».

Según el Informe, hubo 22 conflictos de “elevada intensidad” en 2017 (el número global de ellos fue de 378: guerras, guerras limitadas, crisis violentas, crisis no violentas y disputas). Las veinte guerras se ubicaron en los siguientes países: Afganistán, Etiopía, Filipinas, Libia, México, Myanmar, Nigeria, Siria, Somalia, Sudán, Sudán del Sur, República Centroafricana, República Democrática del Congo y Yemen. Los países son 14, por lo que en Nigeria y en Siria hay dos o tres frentes de conflicto, mientras que en el Congo hay dos.

El número de conflictos está aumentando, recordó al respecto el vicedirector de la Caritas italiana, pero hay muchos de ellos sobre los que «se habla poco y mal; el número es alto, porque hay que tener en consideración estas fuertes interrelaciones: en primer lugar, con la producción y el comercio de armas, después con el cambio climático que hace que escaseen los recursos naturales; por ejemplo, la pacífica convivencia entre agricultores y pastores en el Sahel se está desgajando y se está volviendo cada vez más violenta. Después están las especulaciones financieras y, en el fondo, la pobreza».

«La mayor parte de estas guerras se combaten en países pobres, en los que, efectivamente combaten entre pobres por recursos cada vez más escasos —insistió Beccegato. Entonces, una buena política, usando las palabras del Papa Francisco, que examine estas situaciones a escala global debería decir: “Si este es el análisis, se necesita, consecuentemente, una política que vaya a remover las causas de semejantes situaciones, cada vez más extendidas y violentas”».

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