“…Que mujeres prediquen…”

– “SOLO PIENSEN. MUJERES CON DOCTORADOS EN TEOLOGÍA. MUJERES CONSEJERAS ESPIRITUALES. Autoras. Madres. Médicas. Abogadas. Maestras. Abuelas. Mujeres que trabajan con los pobres y marginados. La Iglesia necesita sus voces en la Misa”.

– JAMES MARTIN: «LA OPOSICIÓN AL PAPA EN EE.UU. ES PEQUEÑA, PERO MUY RUIDOSA»

 

James Martin SJ

 

ELISABETTA PIQUÉ / La NaciónRoma.- El padre jesuita norteamericano James Martin, de 58 años, autor de best sellers religiosos y estrella mediática, es una de las voces más influyentes del mundo católico progresista estadounidense.

Subdirector de la prestigiosa revista jesuita “America Magazine” -equivalente a la Civiltá Cattólica, en los últimos años se ha vuelto el referente del mundo LGBT, a quien acompaña pastoralmente y defiende.

Por este motivo, suele ser atacado ferozmente por los sectores católicos de derecha ultraconservadores. Hace un mes fue recibido en audiencia por el papa Francisco en la biblioteca del Palacio Apostólico, algo que fue interpretado como una señal de respaldo a su labor. «Para mí fue un mensaje muy claro de que al Papa le importa y le preocupa el colectivo de católicos LGBT.

El hecho de que estuviera 30 minutos conmigo en medio de una día muy ocupado fue un mensaje muy fuerte», dijo Martin en una entrevista con LA NACION, en la que también aseguró que la oposición a Francisco en Estados Unidos «es muy pequeña, pero muy ruidosa, bien organizada y financieramente fuerte».

-¿Por qué usted es tan atacado en Estados Unidos?

-Soy atacado por las mismas razones por las que el Papa es atacado. La gente tiene miedo de ver las cosas en forma diferente, tiene miedo de cambiar y en este tema en particular, ve a la gente LGBT como «el otro». Pienso, además, que la gente también le tiene miedo a su propia compleja sexualidad y esto asusta mucho.

-¿Piensa que el colectivo LGBT está decepcionado de Francisco, que al principio sorprendió a todos con el famoso «quién soy yo para juzgar»?

-Algunos pueden estar decepcionados. Pero por mi experiencia, el Papa, con su cambio de tono y de discurso logró hacer volver muchísima gente a la Iglesia, incluso LGBT. En término de cambios, ellos sienten que este hombre los entiende. Y se trata de centenares de personas.

-¿Centenares?

-Sí. Porque ven y sienten el cambio de tono. E incluso algo como mi audiencia con él fue visto como una señal de cariño.

-¿Cree que en algún momento podrá darse algún tipo de cambio? La Iglesia sigue hablando de la homosexualidad como «un desorden intrínseco»…

-Primero de todo, no estoy desafiando ninguna enseñanza de la Iglesia sobre homosexualidad, pero pienso que la mayoría LGBT, está menos preocupada por el matrimonio gay que por ser bien recibida en sus parroquias.

-¿Qué cree que debería hacer la Iglesia?

-Primero de todo, debería dejar de atacarlos, como si fueran los únicos que no están de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia. En Estados Unidos, por ejemplo, hay personas LGBT que fueron despedidas de sus trabajos porque están civilmente casadas. Mientras que otros católicos que tampoco siguen enseñanzas de la Iglesia no son despedidos. En segundo lugar, hay muchos curas que todavía hablan de ellos en forma muy negativa.

-Más allá de estos temas, ¿cuán fuerte es la resistencia al papa Francisco en Estados Unidos?

-Yo diría que la oposición es muy pequeña, pero muy ruidosa; tiene muchos fondos económicos y está muy bien organizada.

-¿Cree que es posible un cisma en la Iglesia de Estados Unidos?

-No creo. Si uno viaja a las parroquias del país y habla con la gente, el promedio no está interesado en romper con la Iglesia Católica.

-¿Percibió en el Vaticano un clima de intrigas por un eventual cónclave?

-No lo sentí, pero vi que la gente habla del próximo cónclave y de la Iglesia estadounidense. Mucha gente me preguntó qué está pasando. Y creo que la división tiene que ver con la política: se trata de gente que no quiere al Papa porque su prédica molesta a sus creencias políticas en temas como el ambiente, los pobres y los refugiados. El tema es cómo responder a esta oposición. Creo que Francisco ha reaccionado muy bien al decir que estaba honrado por los ataques que vienen de Estados Unidos. A él no le molesta todo esto: como Jesús, sigue adelante y el Evangelio es su respuesta.

 

La predicadora Joyse Meyer

 

Martin propuso que mujeres prediquen en Misa

ACI Prensa.- El polémico sacerdote jesuita James Martin recibió cientos de críticas en Twitter luego de proponer que las mujeres laicas, y no solo los sacerdotes y diáconos, prediquen durante las Misas de la Iglesia Católica.

El comentario fue publicado por el sacerdote el 22 de julio a pesar de las advertencias bíblicas, el derecho canónico y la enseñanza de la Iglesia contra esta práctica. Además, compartió un artículo de la revista jesuita “America” –de la que es director– escrito por Jean Molesky-Poz, una profesora universitaria a la que se le permitió predicar en las Misas por varios años en una parroquia al norte de California (Estados Unidos), hasta que un nuevo obispo ingresó a la diócesis y reservó las predicaciones de la Misa para sacerdotes y diáconos.

“Me sorprende que las mujeres no puedan predicar en la Misa. Tanto los fieles durante la Misa como los que presiden se están perdiendo la sabiduría, experiencia y reflexiones inspiradas de la mitad de sus miembros. Santa María Magdalena, ruega por nosotros”, escribió el P. Martin en Twitter.

Luego, dijo: “Solo piensen. Mujeres con doctorados en teología. Hermanas católicas con décadas de experiencia. Mujeres consejeras espirituales. Autoras. Madres. Médicas. Abogadas. Maestras. Abuelas. Mujeres que trabajan con los pobres y marginados. Y así sucesivamente. La Iglesia necesita sus voces en la Misa”.

El P. James Martin, que desde 2017 fue nombrado por el Papa Francisco como uno de los consultores de la Secretaría de Comunicación del Vaticano, también ha aprobado varias veces las relaciones homosexuales y la transexualidad en la Iglesia.

El sitio web oficial de los obispos alemanes recientemente planteó la idea de que las mujeres prediquen en la Misa, opinión a la que el P. James Martin se adhirió en sus posteriores publicaciones de Twitter.

En respuesta a la publicación del jesuita, la famosa líder provida Lila Rose, señaló que ella “como mujer” cuenta con “innumerables oportunidades para compartir su visión con el mundo”.

“Estoy 100% contenta con nuestros sacerdotes y diáconos que proclaman la Palabra en la Misa. Somos iguales en dignidad y el hecho de que no compartamos el mismo papel que los sacerdotes no disminuye nuestra dignidad ni nuestras contribuciones como mujeres”, reconoció Rose.

También recordó que “Cristo es plenamente hombre” y eso “no es un accidente”. “Nació de una mujer. Esto tampoco fue un accidente. El hecho de que los sacerdotes y los diáconos sean hombres no es un accidente: asumen a la persona de Cristo, que era tanto hombre como Dios completamente”, acotó la activista provida.

Algo que el P. Martin no mencionó, y señaló un usuario en Twitter, es que los hombres laicos tampoco pueden predicar durante la Misa.

“Yo, un hombre, tampoco puedo predicar en la Misa. Los fieles se benefician, no por la sabiduría y la experiencia del predicador, sino porque Cristo, el sumo sacerdote, habla a través de aquellos que comparten la gracia de la ordenación que confirió a sus apóstoles”, escribió el usuario Brandon Schetgen.

‏Luego, añadió: “También me parece inmensamente irónico que usted, un hombre, tenga la audacia de invocar a Santa María Magdalena, una de las más grandes mujeres de la Iglesia y un verdadero modelo de santidad, para promover su agenda. Con respeto, padre, es vergonzoso”.

Otro sacerdote jesuita respondió al P. Martin: “James, no hay escasez de lugares para que las mujeres compartan sus ideas, reflexiones, sabiduría y experiencia. Por favor, deje en paz la Misa y la naturaleza del sacerdocio. Mis oraciones ofrecidas en su nombre. Por favor rece por mí”.

Otro usuario señaló que la idea de que una mujer necesita “predicar” en la Misa para que su voz se escuche “es simplemente clericalismo”, y luego dijo estar “bastante seguro” que santas y doctoras de la Iglesia como “Santa Teresa de Ávila, Santa Catalina de Siena, Santa Teresa de Lisieux, y Santa Hildegarda de Bingen seguro no se sentían así”.

El National Catholic Register publicó un artículo que señala que las mujeres ya sirven a la Iglesia en muchos papeles importantes “como lectoras laicas, ministros extraordinarios de la Eucaristía, músicas, catequistas, profesoras de teología, visitantes de hospitales, asistentas administrativas y trabajadoras sociales”.

Acerca de este tema, el numeral 767 del Código de Derecho Canónico es claro: “Entre las formas de predicación destaca la homilía, que es parte de la misma liturgia y está reservada al sacerdote o al diácono”.

“La predicación de los fieles laicos no puede tener lugar dentro de la celebración de la Eucaristía en el momento reservado para la homilía”, también señalan los propios obispos de los Estados Unidos en sus normas sobre la “Predicación Laica”.

La Iglesia Católica siempre ha enseñado, y el Papa Francisco lo ha confirmado más recientemente, que “la puerta está cerrada a la ordenación de las mujeres”.

El Catecismo de la Iglesia Católica ofrece una explicación sobre la naturaleza del orden sacerdotal en el numeral 1577: “Solo el varón bautizado recibe válidamente la sagrada ordenación. El Señor Jesús eligió a hombres para formar el colegio de los doce Apóstoles, y los Apóstoles hicieron lo mismo cuando eligieron a sus colaboradores que les sucederían en su tarea. El colegio de los obispos, con quienes los presbíteros están unidos en el sacerdocio, hace presente y actualiza hasta el retorno de Cristo el colegio de los Doce. La Iglesia se reconoce vinculada por esta decisión del Señor. Esta es la razón por la que las mujeres no reciben la ordenación”.

Luego, el numeral 1578 indica: “Nadie tiene derecho a recibir el sacramento del Orden. En efecto, nadie se arroga para sí mismo este oficio. Al sacramento se es llamado por Dios. Quien cree reconocer las señales de la llamada de Dios al ministerio ordenado, debe someter humildemente su deseo a la autoridad de la Iglesia a la que corresponde la responsabilidad y el derecho de llamar a recibir este sacramento. Como toda gracia, el sacramento solo puede ser recibido como un don inmerecido”.

 

P. James Martin SJ / FOTO: Flickr de Shawn

ACTUALIZACIÓN:

Este 24 de julio ACI Prensa recibió un correo del P. James Martin en el que pidió que se corrija la presente nota, alegando que “nunca dije que las mujeres deberían dar ‘homilías’ en las Misas, ya que eso está reservado para el sacerdote. Dije que a ellas se les debería estar permitido predicar de alguna manera durante la Misa”.

El titular de ACI Prensa del 23 de julio, antes de ser editado, decía lo siguiente: «Critican a jesuita James Martin por proponer que mujeres den homilías en la Misa».

ACI Prensa ha procedido a cambiar la palabra “homilía” por “prédica” tanto en el titular como en el interior de la noticia, acogiendo el pedido del P. James Martin.

Sin embargo, en su correo el P. Martin no ha especificado en qué momento de la Misa las mujeres podrían predicar, fuera de «la liturgia de la palabra», donde el sacerdote pronuncia la homilía.

La Misa está compuesta por las siguientes partes: ritos iniciales, procesión de entrada, saludo inicial, acto penitencial, gloria, oración/colecta, liturgia de la palabra (donde se realiza la prédica u homilía), oración de los fieles, presentación de dones, prefacio, epíclesis, consagración, aclamación, intercesión, doxología, Padre nuestro, Comunión, oración, bendición y despedida y envío.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*