Venezuela ¿del totalitarismo a la dictadura?

 

LA TESIS ES QUE EN VENEZUELA hemos pasado de un régimen totalitario a una vulgar dictadura decimonónica, o, si preferimos llamarlo así, a una tiranía.

PEDRO TRIGO SJ. / Teología hoy.–  Quisiera comenzar diciendo que escribo con mucho dolor, con más dolor que indignación. Ante todo, porque lo que está pasando es muy malo para el país y el país somos todos y por eso nos afecta muy profundamente; pero además porque también son mis hermanos los causantes de esta tragedia y quiero que caigan en cuenta del mal que están causando y vuelvan sobre sí.

Las dos Raíces del Totalitarismo Chavista

Este régimen comienza siendo totalitario, sobre todo por dos motivos. El primero, que Chávez, el caudillo, tomó la presidencia de la república con una ideología militar según la cual, el Presidente de la República, era para él como el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, en el sentido preciso de que tenía que ser obedecido de modo no deliberante. Esta manera de entender la conducción del país, asimilándola a la de las Fuerzas Armadas, es absolutamente incompatible con la democracia.

Entró a gobernar con esta concepción, pero no la pudo aplicar con toda consecuencia sino a medida que tuvo el control de todos los poderes y, sobre todo, de la opinión. Fue tan obvio para todos que el presidente ejercía la Presidencia de la República como Comandante en Jefe, es decir, que ése era su talante, que lo empezaron a llamar comandante, hasta que en la última década todos los suyos, tanto los funcionarios como la gente popular, terminaron llamándolo así. Y, obviamente, no era un insulto sino un reconocimiento y él lo recibía de ese modo.

Es el bonapartismo, que es el modo como el estudioso de nuestra política, Juan Carlos Rey, caracteriza al régimen chavista. Por eso todo lo que planteó fueron misiones, campañas, batallas. Como el enemigo principal era interno, aunque las ganara todas, siempre perdían venezolanos, en definitiva, siempre perdía Venezuela. Ésta es la tragedia, que él no tuvo en cuenta, porque en una guerra lo imperativo para el que la vive como contendiente es vencer. Pero gobernar no es hacer la guerra ya que el gobernante es mandatario de todos los venezolanos, es decir su representante, que por eso tiene que responder ante ellos, incluso administrativa y penalmente, no el que está sobre ellos mandando no deliberantemente.

Hay que señalar, y es importante hacerlo en esta coyuntura, que esta ideología militarista no viene determinada por ser militar de carrera ya que durante toda la democracia y aun antes ha habido militares que han distinguido el modo de relaciones característico de las Fuerzas Armadas del de la sociedad civil, donde está ubicada la política y en concreto la estructura democrática. También se puede señalar el caso de políticos que se relacionan dentro de su organización de modo caudillista, dificultando o impidiendo la verdadera democracia, aunque subsistan las formas.

Decíamos que Chávez fue obrando cautelosamente hasta lograr el control de la opinión. Ese control lo obtuvo por hegemonía, pero no en el sentido democrático sino al modo del líder carismático. Hegemonía significa, en el sentido original aristotélico, que los dirigidos perciban que sus intereses están representados en el interés del que gobierna porque en definitiva es parte de ellos.

Además el modo como hace ver esta coincidencia de fondo y que legitima la representación es el diálogo: la propuesta limpia de lo que propone y actúa, y el examen por parte de los representados y la discusión abierta y franca, orientados todos por la honradez con la realidad. Ésa es la hegemonía democrática.

EL ARTÍCULO COMPLETO:

Guardar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*