“Protestan la ley del estado judío”

-LOS CIUDADANOS PALESTINOS DE ISRAEL, QUE CONSTITUYEN EL 20%, ESTÁN FLAGRANTEMENTE EXCLUIDOS DE LA LEY.

– MILITARES DRUSOS, QUE SIRVEN EN EL EJÉRCITO ISRAELÍ, EXPRESARON SU INDIGNACIÓN. QUEJA ANTE EL TRIBUNAL SUPREMO.

MARÍA XIMENA RONDÓN / ACI Prensa .- El Patriarcado Latino de Jerusalén (PLJ) calificó de “discriminatoria” y preocupante la recién aprobada ley “Estado Nación del pueblo judío” en Israel, porque no reconoce los derechos ni la existencia de las demás comunidades que viven en el país.

A través de un comunicado, el PLJ afirmó que esta ley –aprobada el 19 de julio por el parlamento israelí y respaldada por el primer ministro

Benjamín Netanyahu– “es causa de una gran preocupación”.

“Aparentemente promulgada por razones políticas internas, al definir a Israel como el estado nación del pueblo judío, la ley falla en no proporcionar ninguna garantía constitucional para los derechos de los indígenas y de las otras minorías que viven en el país”, indicó.

Destacó que “los ciudadanos palestinos de Israel, que constituyen el 20%, están flagrantemente excluidos de la ley. Está más allá de la concepción que una ley con efectos constitucionales ignore a un segmento entero de la población, como si sus miembros nunca hubieran existido”.

El PLJ criticó que el compromiso de esta normativa para “trabajar en el desarrollo del asentamiento judío en la tierra, sin mencionar el desarrollo del país para el resto de sus habitantes”.

“La ley puede no tener efectos prácticos, pero envía una señal inequívoca a los ciudadanos palestinos de Israel en el sentido de que este país no es su hogar”, alertó.

“En otras palabras”, prosiguió el Patriarcado Latino de Jerusalén, “la ley dice que no hay derechos iguales entre judíos y árabes y se niega a reconocer su existencia”.

“No es suficiente con tener y garantizar derechos individuales. Cualquier estado con grandes minorías debe reconocer los derechos colectivos de estas y garantizar la preservación de su identidad colectiva, incluidas sus tradiciones religiosas, étnicas y sociales”, aseguró.

En ese sentido, la Iglesia calificó a la normativa de “discriminatoria”, porque “es exclusiva en lugar de inclusiva, disputada en vez de consensuada, politizada en lugar de enraizada en las normas básicas que son comunes y aceptables para todas las fracciones de la población”.

Precisó que la ley “Estado Nación del pueblo judío” contradice directamente la Resolución 181 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, la Declaración de Independencia de Israel y la Ley Básica –que funge como la Constitución –sobre la “Dignidad y Libertad Humana”.

“La primera garantizaba el establecimiento de un estado judío al mismo tiempo que garantizaba plenos derechos civiles a los árabes que vivían en él”, explicó.

“En la segunda (la declaración de independencia), los fundadores del país se comprometían clara e inequívocamente a fomentar su desarrollo en beneficio de todos sus habitantes y garantizar la completa igualdad de derechos sociales y políticos para todos, independientemente de su religión, raza o sexo”.

Respecto a la situación de los cristianos israelíes, el PLJ manifestó que estos “tienen las mismas preocupaciones que las demás comunidades no judías respecto a esta ley”.

Los fieles, señaló, “piden a todos los ciudadanos del Estado de Israel que todavía creen en el concepto básico de la igualdad entre los ciudadanos de una misma nación a alzar su voz en rechazo a esta ley y de los peligros que derivan de esta para el futuro del país”.

La consideran discriminatoria

Rebelión de la comunidad drusa en Israel por la ley de Estado judío

La decisión del Parlamento israelí de aprobar la controvertida ley que lo convierte en un “Estado judío” levantó críticas desde varios sectores, pero en donde más indignación generó fue en la comunidad drusa, que incluso sirve en el Ejército israelí.

Los militares drusos, con fuerte presencia en el Ejército israelí desde la creación del Estado en 1948, expresaron sentirse excluidos de la sociedad a la que sirven ya que la ley considera que solo los judíos tienen derecho a la autodeterminación en el país, y deja el hebreo como única lengua oficial.

En una solicitada en los medios locales unos cien reservistas drusos expresaron su bronca con una frase: “Nos tiraron a una manada de perros”. La minoría drusa en Israel es reconocida oficialmente como una entidad religiosa independiente israelí, con sus propios tribunales y liderazgo espiritual.

El general de Brigada en la reserva Imad Fares declaró al diario Yediot Aharonot sentirse triste “porque siempre creímos que algún día seríamos tratados como iguales, pero ahora que se ha convertido en ley ese pensamiento está más lejos que nunca”.

“Serví 26 años al ejército del Estado Judío. Tengo el derecho de exigir que también es mío, al igual que es de ustedes los judíos. Después que erigimos esta casa junto a los judíos, la ley Estado-Nación Judío nos saca a los drusos de su casa y nos sepulta del otro lado del cerco” (sepultar fuera del cerco del cementerio es una grave ofensa en el judaísmo). Indignado, Fares denuncia que “esta ley solo crea ciudadanos de segunda clase”.

Otro alto oficial militar de la comunidad drusa, Amal Asad, sostuvo que la sanción de la ley fue “una puñalada por la espalda y una traición a los sacrificios realizados por la comunidad drusa desde 1948, cuando luchó junto a los grupos de colonos judíos contra el enemigo árabe”.

“La ley del Estado-Nación judío, que considera que el Estado es exclusivamente judío sin reconocer a la comunidad drusa, hace de esta comunidad un grupo no reconocido en esta tierra y considerada no oriunda de la misma, cuando nuestra presencia en la región se remonta a hace siglos. La comunidad drusa se siente enfadada por lo ocurrido”, afirmó Asad.

Los drusos elevaron la semana pasada la primera objeción contra de la ley, que tiene rango constitucional, al Tribunal Supremo. Cuentan con el apoyo de tres parlamentarios, incluyendo a dos miembros de la coalición de Gobierno. Se trata de Hamad Amar, del partido nacionalista Israel Beitenu (Israel Nuestro Hogar); Akram Hason, del centrista Kulanu (Todos Nosotros), y Salej Saad, del partido de centro-izquierda la Unión sionista.

Otro diputado de la oposición israelí, Elazar Stern, de la agrupación Yesh Atid (Hay Futuro), consideró que la ley era un insulto a “nuestros hermanos drusos y beduinos que sirven con nosotros en el Ejército y en los servicios de seguridad”.

El ministro de Educación y líder del partido nacionalista religioso Ha Bait HaYeudí (Hogar Judío), Naftali Benet, firme partidario de la ley, admitió el “daño” que ésta le ha causado a la comunidad drusa y dijo que habrá que repararlo porque esta “no era la intención del Gobierno de Israel”. Aunque no aclaró de qué manera.

Algunos estiman que podrían podrían modificar la ley para darles “derechos especiales” a los drusos, pero el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en una reunión urgente con legisladores drusos planteó que no habría cambios en la norma, aunque sí algunos beneficios hacia esa comunidad.

El pueblo druso se extiende por varios países de Oriente Medio: Siria, Líbano, Israel y los territorios ocupados palestinos. Cada comunidad tiene inclinaciones políticas diferentes relacionados con sus particularidades históricas y el tipo de gobierno vigente en cada territorio.

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