Profunda solidaridad,…

LOS INMIGRANTES APORTAN más a la economía local que lo que obtienen de ella

ACI.- La Conferencia Episcopal Peruana (CEP) pidió a la población actuar con solidaridad cristiana hacia los migrantes venezolanos, para que “el Perú sea para ellos un segundo hogar”.

En un comunicado emitido este viernes, los obispos peruanos reunidos en Asamblea Plenaria expresaron su “fraternidad con el pueblo venezolano”, y recordaron que “en décadas pasadas miles de nuestros compatriotas tuvieron que emigrar a Venezuela”.

Foto: EFE

“Las circunstancias actuales nos exigen actuar con solidaridad cristiana hacia nuestros hermanos de este país, que por diversas razones se han visto obligados a abandonar su patria y, hoy, se encuentran entre nosotros. Que el Perú sea para ellos un segundo hogar, donde se sientan bienvenidos y seguros”, expresaron.

La Superintendencia Nacional de Migraciones señaló que en el Perú hay actualmente 115 mil venezolanos, de los cuales 31 mil cuentan con el Permiso Temporal de Permanencia (PTP), que les permite trabajar y estudiar durante un año sin ningún problema.

En declaraciones difundidas este 8 de marzo, el superintendente Eduardo Sevilla indicó antes ingresaban 700 venezolanos por día. “Ahora están llegando 900, pero no todos se quedan en el país. Muchos tienen calidad migratoria de turista y pueden permanecer hasta por seis meses”, explicó.

Según el informe de Tendencias Migratorias Nacionales en América del Sur, publicado el 27 de febrero de 2018 por la Oficina Internacional de Migraciones (OIM), de las Naciones Unidas, en los últimos dos años la mayoría de los migrantes venezolanos se ha dirigido hacia Colombia o usan este país como tránsito para llegar a otros destinos.

 

Profunda solidaridad…

Excmo. Mons.

José Luis Azuaje Ayala

Obispo de Barinas / Presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana

Y la esperanza no falla, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones  por el Espíritu Santo que se nos ha dado (Rom 5, 5).

Excelencia:

La Conferencia Episcopal Peruana reunida en su 111 Asamblea Ordinaria le hace llegar sus afectuosos saludos en el Señor Jesús. Asimismo y ante la dramática situación que vive vuestro país, queremos hacerle llegar al Pueblo y al Episcopado Venezolano nuestra más profunda solidaridad así como nuestras oraciones para que cese todo tipo de violencia y autoritarismo, y por medio del dialogo, el respeto a la vida y a los derechos fundamentales de todos los venezolanos se encuentren caminos de libertad, reconciliación y unidad.

Nos alegra hoy en día poder acoger fraternalmente en el Perú y en la Iglesia a miles de hermanos venezolanos migrantes, recordando con gratitud la fraterna acogida que ustedes dieron a miles de peruanos en las décadas de los ochenta y noventa.

Nos adherimos a vuestra evangélica denuncia sobre la corrupción política y la situación de hambruna imperante en vuestro país, así como en la condena a las ejecuciones extrajudiciales.

Junto con el Papa Francisco, nos edifica el testimonio de unidad que ustedes nos dan de compartir la situación de su pueblo, y que junto con los sacerdotes, las consagradas y consagrados y los fieles laicos sufren también por la falta de alimentos y medicinas, y que

algunos de ustedes incluso han soportado la prisión y ataques personales, así como actos violentos en sus Iglesias.

Invocamos la protección amorosa de Nuestra Señora de Coromoto para que en estos momentos mantenga viva la esperanza en el hermano pueblo de Venezuela, y que el Señor, cuyo misterio pascual celebraremos dentro de pocos días, los libere de todo temor y mal.

Fraternalmente unidos,

LOS OBISPOS DEL PERU

+ Hector Miguel Cabrejos Vidarte, OFM / Arzobispo Metropolitano de Trujillo

Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana

 

Venezolanos en el Perú

FARID KAHHAT / El Comercio.– El reciente acuerdo de presupuesto entre demócratas y republicanos en Estados Unidos tiene una gran omisión: no incluye decisión alguna sobre el estatus migratorio de más de 750.000 jóvenes que se acogieron al programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (conocido como DACA, por sus siglas en inglés).

Se trata de jóvenes que ingresaron a Estados Unidos de forma indocumentada siendo menores de edad (es decir, por decisión de sus padres o apoderados, no suya), y que debían cumplir una serie de requisitos (educativos, laborales, de antecedentes penales, etc.), para poder acogerse al programa. Como sabemos, la Administración Trump decidió poner fin a ese programa, y de no producirse una decisión legislativa sobre su futuro, esos jóvenes podrían comenzar a ser deportados a partir de marzo.

Según datos del Pew Research Center, hasta setiembre del 2017 se habían acogido a ese programa unos 7.420 jóvenes peruanos. De no llegarse a un acuerdo, ellos también podrían comenzar a ser deportados hacia el Perú a partir del próximo mes.

Algunos de ellos fueron llevados por sus padres a Estados Unidos siendo bebes, así que, para todo efecto práctico, ese es el único país que conocen. Si le parece injusto que esos peruanos trabajadores que jamás cometieron delito alguno estén bajo riesgo inminente de deportación, entonces debería aplicar el mismo criterio para juzgar la presencia en nuestro país de ciudadanos venezolanos.

A diferencia de los jóvenes que se acogieron al programa DACA (aunque eso no fuera por culpa suya), esos venezolanos ingresaron a nuestro país y radican en él cumpliendo las normas migratorias del Estado Peruano.

Y vienen al Perú en busca de oportunidades, dado el escenario de violencia, recesión e hiperinflación que prevalece en su país. Escenario similar, por cierto, al que padeció nuestro país en la década del ochenta, durante el cual un número aun mayor de peruanos viajó a Venezuela para radicar ahí.

Venezolanos en Perú / EFE

De hecho, la emigración de nuestros compatriotas hacia Venezuela se inició en la década del setenta, y fueron acogidos sin muestras ostensibles de xenofobia o discriminación. Lo menos que podemos hacer es devolver el favor.

Y no crea en las leyendas urbanas sobre la magnitud de esa inmigración. La cifra oficial de alrededor de 100.000 personas debe ser la correcta por una sencilla razón: así como un peruano no necesita visa para ingresar a la mayoría de países sudamericanos (incluyendo Venezuela), los venezolanos no necesitan visa para ingresar a nuestro país.

De cualquier modo, la cifra de venezolanos residentes en el Perú debiera ser irrelevante, dado que los temores que subyacen tras esos cálculos son infundados.

Por ejemplo, los estudios demuestran que, como regla general, los inmigrantes aportan más a la economía local que lo que obtienen de ella (con lo cual contribuyen a crear nuevos trabajos). Eso es cierto incluso entre los inmigrantes de primera generación con un bajo nivel de educación formal. Y existen razones para creer que los inmigrantes venezolanos tienen niveles educativos relativamente elevados, lo cual eventualmente debería traducirse en una mayor productividad laboral. Por ejemplo, según los registros de la Organización Civil Venezolanos en Ecuador, de los 28.347 venezolanos que votaron en ese país durante la consulta popular convocada en el 2017 por la oposición venezolana, la mayoría tenían títulos de tercer o cuarto nivel académico.

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