… pero el hambre se queda

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DESNUTRICIÓN INFANTIL EN VENEZUELA, más que una emergencia

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CARLOS ZAPATA / Vatican Insider. – Ya no es una “simple alerta”, como la que se emitió en Roma durante la reunión de Cáritas Internacional.

Es aún peor que la radiografía presentada por los obispos al Papa Francisco en junio, durante la breve cumbre exploratoria del caso Venezuela.

Hoy, 15 de cada cien niños de ese país, en edades de cero a cinco años, sufren desnutrición severa. “¡Y se mueren!”, advirtió la directora de de ese organismo, Janeth Márquez.

El organismo monitorea el peso y la talla del niño, según la edad específica. “Si el niño presenta la mitad del peso y talla que debería tener, se alerta que presenta desnutrición leve; si el problema se duplica; es decir, si debería tener: 10 kilos, pero presenta 5, es moderada. Pero si pesa no 5, que sería la mitad, sino 2.5 kilogramos, entonces se habla de desnutrición severa”, explicó Márquez.

Agregó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) no actúa de manera directa e inmediata por una desnutrición leve o de riesgo, porque “aunque se trata de un problema, es algo que se puede resolver con la familia en la casa, con alguna ayudita o con la bolsa CLAP; pero en cambio se establecen parámetros de actuación inmediata cuando aparecen la aguda o grave y la moderada”.

Sin embargo, el gobierno del presidente Nicolás Maduro planteó su propio esquema, según el cual sólo se considera grave aquel que presenta como diagnóstico no la segunda o la tercera parte de la talla y peso, sino la cuarta. “Entonces, a quién va a ayudar el gobierno: a quien está en la cadena ya casi para morirse”, cuestionó la voluntaria.

Si hay entre cero y cinco por ciento de niños con desnutrición aguda, “eso lo podemos resolver con programas que atiendan a los hogares en las casas afectadas y podemos mejorar el agua potable, podemos emprender acciones para desparasitar, etcétera”. “Es algo que podemos manejar. Pero cuando ya su sube esa cifra, tienes que dar un alarma, una alerta a la población. Y esa alarma solamente la dio Cáritas. Lo más delicado es que nosotros en Venezuela ya pasamos de esa alerta y estamos ahora en algo mucho más que grave que una emergencia. Esto es una verdadera crisis”, insistió Márquez en esta entrevista con el Vatican Insider.

 

¿Qué significa la crisis? 

Que la gente se nos muere o sufre daños irreversibles, por lo que urge dotar a los dispensarios. Hoy estamos diciendo que estamos en “emergencia”; es decir, que la situación no sólo no se controló, sino que se agudizó y está aún peor.

 

En comparación con la situación presentada en Roma y luego llevada al Papa en Vaticano, hace apenas unos meses, ¿cómo se encuentra el panorama? 

Mucho más grave. Según el monitoreo, entonces estábamos en 10 por ciento. La nación estaba entrando en la crisis y pedíamos acciones para detenerla (la desnutrición). Pero en nuestro país, lejos de lograrse una solución, ahora estamos en 15 por ciento de niños afectados. Y pasamos a situación de desnutrición severa. En aquella oportunidad todavía nos podíamos manejar. De hecho, con el Estado logramos que algunas zonas donde estábamos midiendo se les dieran el CLAP, y parcialmente con una bolsa de comida adicional, la alimentación complementaria ayudaba. Logramos también que se empezara a pensar en un CLAP higiénico. Y que se abordara el tema del agua como lo que es: un problema. Porque la gente cree que la desnutrición ocurre exclusivamente debido a mala o insuficiente alimentación… ¡Eso no es del todo cierto! Ayuda, claro; pero muchas veces, el tema más fuerte es el agua debido a los parásitos.

 

¿Qué hace Cáritas en Venezuela con estos niños? 

A los que vamos pesando, si comprobamos que están desnutridos, primero los desparasitamos. Luego les damos un complemento alimentario durante un período mínimo de 2 meses y medio que equivale a 20 mil bolívares (1 dólar, a precio real en el mercado paralelo), y hay que darle al menos 18 potes a cada niño. Se les da hierro y vitaminas, así como una atención médica especializada cada quince días. Y se trabaja con políticas muy particulares para evitar que entre en ellos cualquier virus. Porque si a uno de estos niños le da un clásico dengue, lo mata. Así de triste y así de simple.

Márquez constató además que el 68 por ciento de los niños evaluados presenta “algún grado de déficit nutricional” o que incluso están “en riesgo de tenerlo”. Recordó que, en abril de 2017, esa cifra estaba en 54 por ciento, lo que evidencia una escalada que se traduce en una cada vez más alta tasa de mortalidad infantil.

De hecho, constató, “los niveles de desnutrición aguda, moderada y severa (desnutrición aguda global) superan, en todos los casos, el umbral de severidad que define una crisis”, por eso la situación de Venezuela en este caso es “particularmente alarmante y requiere una intervención urgente”. En 7 de cada 10 hogares se constató el “deterioro masivo de alimentación” y que en una proporción similar ocurre actualmente “alguna forma de privación alimentaria”.

Las cifras que analizó la socióloga para el Vatican Insider están reflejadas en el más reciente informe de Cáritas y forma parte del “Monitoreo de la situación nutricional en niños menores de 5 años”, correspondiente al período abril-agosto 2017, cuyo estudio se basa principalmente en poblacionales de Vargas, Miranda y Zulia.

Allí, el 39 por ciento de los hogares ha recurrido en alguna forma de destitución de su base de recursos familiares para poder comprar alimentos. Y un porcentaje similar “ha tenido que desincorporar a algún miembro familiar para bajar la presión del consumo de alimentos”.

Los nuevos hallazgos de la Iglesia Católica son consistentes con una “intensificación de la situación de inseguridad alimentaria familiar” en la nación sudamericana. No obstante, en opinión de Janeth Márquez, Cáritas mantiene la esperanza de una mejora en cuanto a la cooperación por parte del Estado y en la implementación de políticas públicas que ayuden a mitigar las consecuencias de la crisis socioeconómica, alimentaria y nutricional.

* Periodista y ex editor del Diario Católico de Venezuela. 

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