Mensaje de preocupación por Venezuela

Zenit.org.- La VII Cumbre de las Américas, que reunirá los días 10 y 11 de abril a los jefes de Estado y de Gobierno de todo ese continente en Panamá, arranca marcada por la situación en Venezuela, y las recientes sanciones de Estados Unidos.

De hecho, antes de la propia cita, 22 ex mandatarios de 11 países de América Latina y España han firmado una carta a favor de la democracia y los derechos humanos en ese país.

El secretario de Estado del Vaticano, cardenal Pietro Parolín, asistirá a la Cumbre de las Américas en la Ciudad de Panamá, y leerá un mensaje del papa Francisco.

Cardenal Pietro Parolín

Será la primera vez que un alto representante de la Santa Sede acuda al encuentro.

Ya, durante el rezo del Ángelus del pasado 1 de marzo, el Santo Padre dijo: “Deseo recordar también a Venezuela, que está viviendo nuevamente momentos de aguda tensión”.

“Exhorto a todos –reiteró el Pontífice– a rechazar la violencia, a respetar la dignidad de cada persona y la sacralidad de la vida humana, y les animo a que retomen un camino común para el bien del país, reabriendo espacios de encuentro y de diálogo sincero y constructivo”.

El papa Francisco concluyó sus palabras poniendo bajo la protección de María al país: “Confío aquella querida nación a la materna intercesión de Nuestra Señora de Coromoto”.

En la llamada “Declaración de Panamá”, que será hecha pública el próximo 9 de abril, los ex jefes de Estado y de Gobierno advierten a los Estados participantes en la Cumbre, a la Organización de los Estados Americanos (OEA) y a la ONU, que no se puede puede “obviar la urgente e inaplazable necesidad de apoyar al pueblo de Venezuela”.

Además, les alertan de que “la alteración democrática que sufre el país se profundiza en lo social y económico”.

Por ello, los firmantes piden “esfuerzos para construir una alternativa de solución que respete los principios constitucionales y las normas internacionales” en la República Bolivariana de Venezuela.

También exigen “la puesta en libertad de quienes sufren prisión por sus ideas y actividades políticas; así como el restablecimiento de las condiciones necesarias para el ejercicio de los derechos fundamentales y las libertades públicas, pasando por el rescate de la separación de poderes a fin de que puedan asegurarse con imparcialidad el desarrollo de elecciones libres y justas”.

A fecha de hoy, han rubricado el citado documento los ex presidentes de Argentina, Eduardo Duharte; de Bolivia, Jorge Quiroga; de Chile, Sebastián Piñera; de Colombia, Andrés Pastrana, Álvaro Uribe y Belisario Betancur; de Costa Rica, Miguel Ángel Rodríguez, Rafael Ángel Calderón, Laura Chinchilla, Óscar Arias y Luis Alberto Monge; de Ecuador, Osvaldo Hurtado; de El Salvador, Alfredo Cristiani y Armando Calderón Sol; de España, José María Aznar; de México, Felipe Calderón y Vicente Fox; de Panamá, Mireya Moscoso, Ricardo Martinelli y Nicolás Ardito; de Perú, Alejandro Toledo, y de Uruguay, Luis Alberto Lacalle.

La fundación FAES, que preside José María Aznar, ha informado este lunes que todos los signatarios son miembros de la Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA).

Este foro político de máximo nivel, que se realiza cada tres años, ofrecerá la oportunidad a los países de definir conjuntamente una agenda hemisférica que aborde los desafíos urgentes e impulse un cambio positivo.

 

Luis Ugalde: Escuela y espiritualidad

– ¿Cuál es la clave del éxito de Fe y Alegría, que partiendo desde una pobre escuelita con decenas de niños en Catia en marzo de 1955, llega a sus 60 años como movimiento mundial con 2.000 centros en 20 países y millón y medio de alumnos?

El secreto está en que Fe y Alegría es un gran movimiento espiritual que impulsa a hacerse hermano del niño necesitado, desatarlo educativamente y apostar con él por su futuro de dignidad.

En 1954 el P. José María Vélaz fundó con un grupo de jóvenes de la UCAB (en el primer año de existencia de esta universidad) la Congregación Mariana con una espiritualidad que los llevó, saliendo de sí mismos, a encontrarse en Catia con niños pobres sin escuela.

La misma espiritualidad llevó al vecino Abraham Reyes a entregar la mitad de su casa para hacer la primera escuela. Juntos vecinos, padres y universitarios decidieron convertir la necesidad de los otros en vida.

A Europa le cayó una automaldición al  imponerse que su escuela debe ser aséptica y que toda espiritualidad es enemiga de una buena escuela laica.

Cortadas las raíces espirituales, pronto mueren los árboles más frondosos. Se comprende la reacción laicista en sociedades con siglos de cristianismo obligatorio como religión oficial y en alianza con la espada para imponerse como reino de este mundo (en contradicción con el rechazo de Jesús: “Mi reino no es de este mundo”): quien no acepta la religión oficial es un delincuente y candidato a la hoguera, a la horca, o a ser decapitado en nombre de Dios.

De esto se libró la Europa democrática, no así el fundamentalismo islámico ni otras imposiciones estatales como los totalitarismos marxistas o fascistas.

Tras mucha sangre y sufrimiento, Occidente vio también que en el pluralismo religioso (por ejemplo, católicos y hugonotes en Francia) no habría paz ni unión nacional mientras que el Estado fuera confesional.

El Estado no confesional es una necesidad, pero lo es también el cultivo de la espiritualidad en todas las personas y en todas las escuelas, no solo en las familias y en las iglesias.

Un cultivo con nutrientes espirituales diversos para compartir frutos plurales, sin imposición de las propias creencias al otro, se logra  en la escuela si de verdad enseña a amar al prójimo, incluso al distinto y al extranjero. Esta es la enseñanza trascendente del corazón, más que el estudio de una religión como materia o la imposición de unas prácticas confesionales.

A algunos secularistas a la europea les molestaba el nombre mismo de Fe y Alegría.

No por la alegría, sino por la fe. Pero resulta que la fe con amor mueve montañas, transforma personas y las lleva a encontrarse y afirmar la dignidad del distinto.

Por el contrario, la fe sin amor y con fanatismo lleva a negar los derechos, la dignidad y aun la vida de los que no son de mi religión.

Fe y Alegría es un gran movimiento espiritual sin fronteras. Más de un centenar de diversas congregaciones religiosas católicas sacan agua fresca de su propio pozo espiritual para crear escuelas de vida donde antes había calles de abandono y desesperanza.

Decenas de miles de educadores son Fe y Alegría, movidos a enseñar en la escuela el cultivo espiritual para que florezcan jardines humanos, sin confesionalidad impuesta. Hay escuelas de Fe y Alegría en el Chad, donde el director  y los alumnos son musulmanes. Los jesuitas dirigimos en la India y Japón universidades católicas de siembra espiritual con mayoría de profesores y alumnos no cristianos.

Nada es más necesario en Venezuela que el renacer de una espiritualidad que lleva a abrirse al otro y a afirmarlo formando un “nosotros” con él.

Descubrir que la verdadera fuente de riqueza nacional es el potencial infinito de la interioridad despreciada y descuidada de millones de venezolanos.

Madres y padres se agolpan a la puerta de una escuela de Fe y Alegría. ¿Por qué, si no se reparte leche ni harina PAN?

Porque saben (aunque no lo expliquen) que ahí se cultiva el bien más escaso y necesario en Venezuela y la más firme defensa contra el virus de la delincuencia: que el tesoro más grande de la vida es amar a Dios y al prójimo por encima de otros poderes, haberes e ídolos.

Fe y Alegría cultiva sistemáticamente esta formación espiritual en sus docentes y de ella se nutre la lucha por hacer una buena escuela en las situaciones más adversas y precarias. Cuanto mayor sea el desierto, más necesarios son los oasis.

Ni confesional, ni escuela donde se cortan las raíces espirituales, pues sin ellas avanza el desierto nacional, sin virtudes republicanas, ni familiares, ni personales.

 

Ernesto José Romero,  vicario apostólico de Tucupita

 

Vicariato.- Romero Rivas, a quien le ha sido asignada la sede titular de Novasparsa, nació el 19 de abril de 1960 en Machiques, Estado Zulia

Tras estudiar durante algunos años en la Universidad, se integró en la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos.

Desarrolló el trienio filosófico en el Instituto German Roscio de los Padres Jesuitas y el cuatrienio teológico en el Instituto de Teología para religiosos (Iter) de Caracas.Fue ordenado sacerdote el 2 de agosto de 1990 y ha desempeñado trabajos como administrador de la parroquia de San José del vicariato apostólico de Tucupita o provincial de los Hermanos Menores Capuchinos de Venezuela.

En Roma se licenció en Catequismo por la Pontificia Universidad Salesiana

Desde el 2013 es provicario de Tucupita y párroco de la parroquia de San José.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*