Obispos pidieron “trato humano”

CAOS E INDIGNACIÓN POR EL VETO DE TRUMP A CIUDADANOS MUSULMANES

TRUDEAU: “CANADÁ LE DA LA BIENVENIDA A LOS REFUGIADOS”

LA ONU INSTA A EE.UU A PROSEGUIR CON SU TRADICIÓN DE ACOGIDA DE REFUGIADOS

La Conferencia de Obispos Católicos de EEUU. / Getty Images

JORGE CANCINO – Nov 15, 2016 – Alarmados por el anuncio de deportaciones masivas y el endurecimiento de la política de refugiados, un grupo de obispos católicos le envió el lunes una carta al presidente electo Donald Trump para pedirle un trato humano a los inmigrantes uy que reconozca el aporte de los refugiados.

Los religiosos presentaron la petición en el inicio de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), que cada año reúne en el otoño en Baltimore, Maryland.

Los obispos, encabezados por el presidente de la USCCB y arzobispo de Luisiana, Joseph Kurtz, saludaron la elección del magnate neoyorquino como el 45 presidente de Estados Unidos, e indicaron que el servicio y la bienvenida a las personas que huyen de los conflictos y de la violencia es parte de su identidad como católicos, por lo que continuarán ofreciendo esta ayuda.

“Continuaremos promoviendo políticas humanas que protejan la dignidad inherente de refugiados y de los inmigrantes, para mantener unidas a las familias, a la vez que conservamos el honor y el respeto las leyes de este país”, agregó Kurtz.

Las amenazas de Trump

En el comienzo de su campaña Trump amenazó con deportar a los 11 millones de inmigrantes que viven en el país, de acuerdo con cifras del Centro de Estudios Pew. El 31 de agosto, en Phoenix, Arizona, el empresario dijo que su plan se enfocaría en la expulsión de dos millones de inmigrantes ilegales con antecedentes criminales y otros cuatro millones que dejaron expirar sus visas.

De los otros cinco millones, indicó que deberán salir y solicitar en el exterior una visa de inmigrante para poder regresar, pero no dio garantías de que podrán volver debido a su condición de indocumentados.

El domingo, en sus primeras declaraciones como presidente electo, dijo a la cadena CBS que su prioridad será la deportación de hasta tres millones de indocumentados con antecedentes además de la seguridad fronteriza, y que luego vería qué hará con el resto.

Trato humano

El obispo Kurtz dijo además que “es un deber acoger y proteger a los recién llegados, en particular a los refugiados”, y mostró su disposición a trabajar con el nuevo Gobierno para garantizar la recepción de refugiados con humanidad.

El arzobispo de Luisiana indicó que los obispos y religiosos tienen que defender a las familias indocumentadas que temen las políticas de inmigración de Trump, y expresó su apoyo a los “hermanos y hermanas” que llegan al país huyendo de la persecución y para trabajar “duro”: “Estamos con ustedes”, subrayó.

Jueza federal impide deportar

Una jueza federal de EEUU bloqueó este sábado en la noche parte del polémico veto de viaje temporal a siete países de mayoría musulmana con historial terrorista impuesto por el presidente del país, Donald Trump.

La jueza Ann M. Donnelly, del Tribunal del Distrito Federal de Brooklyn (Nueva York), dictó que los refugiados u otras personas afectadas por la medida y que han llegado a aeropuertos estadounidenses no pueden ser deportados a sus países.

En una vista de emergencia, la magistrada respondió a una demanda interpuesta por la Unión para las Libertades Civiles en América (ACLU) contra la orden ejecutiva firmada por Trump este viernes, cuya constitucionalidad puso en duda.

“¡¡¡¡¡¡Victoria!!!!!!”, tuiteó la ACLU al saber de la decisión de la jueza.

La ACLU, una de las organizaciones defensoras de los derechos civiles más importantes del país, puso la demanda después de que dos ciudadanos iraquíes con visados especiales para entrar en EEUU fueran retenidos en el aeropuerto JFK.

Según ACLU, entre 100 y 200 personas han sido detenidas a su llegada a aeropuertos de EEUU desde que Trump firmara la orden este viernes, una semana después de su investidura, si bien el Gobierno no ha confirmado esas cifras.

La jueza concluyó que aplicar el mandato del presidente con el envío de esas personas a su países podría causar un “daño irreparable”, informaron los medios locales.

Con todo, Donnelly no declaró que los afectados puedan permanecer en el país ni se pronunció sobre la constitucionalidad de la medida y fijó una audiencia para el 21 de febrero para volver a abordar el caso.

El mandatario rubricó este viernes una controvertida orden ejecutiva para luchar contra el terrorismo yihadista.

El decreto ley suspende tanto la entrada de todos los refugiados durante 120 días como la concesión durante 90 días de visados a siete países de mayoría musulmana con historial terrorista -Libia, Sudán, Somalia, Siria, Irak, Yemen e Irán- hasta que se establezcan nuevos mecanismos de escrutinio.

Ese veto provisional provocó el sábado el caos y la indignación en medio mundo, mientras numerosos viajeros veían bloqueado ya su acceso a territorio estadounidense y se producían protestas en el aeropuerto neoyorquino JFK y en otros puntos de EEUU.

Sin embargo, Trump aseguró el sábado que su Gobierno está “completamente preparado” para aplicar la medida, que afecta a más de cien millones de personas en el mundo.

“Está funcionando muy bien. Se ve en los aeropuertos, se ve en todos sitios”, insistió el magnate neoyorquino.

Desde que Trump ganó la elección la semana pasada, el miedo y la incertidumbre se apoderaron de la comunidad inmigrante que teme una agresiva política de deportaciones a partir del 20 de enero, cuanto Trump llegue a la Casa Blanca.

“Me preocupa porque tengo una niña con parálisis cerebral”, dice en un correo electrónico Gisela. “Si me tuviera que ir a México, pues ella  no tendría ninguna ayuda, perdería sus terapias, sus citas con los médicos, entre otras cosas. Me preocupa mucho”.

“Mi hija es dreamer, ella lloró mucho anoche (día de la elección de Trump), ella tiene muchos planes, va al colegio, tiene un buen trabajo gracias a DACA, tiene planes de ir a la universidad”, dice José.

Futuro incierto

Además de la deportación de millones de indocumentados, Trump dijo durante la campaña que cancelaría las acciones ejecutivas migratorias del presidente Barack Obama, entre ellas la Acción Diferida de los dreamers de 2012 (DACA).

El programa protege de la deportación a cerca de 900,000 jóvenes indocumentados que entraron siendo niños a Estados Unidos y carecen de antecedentes criminales.

Trump tampoco no ha explicado qué hará con los dreamers si cancela DACA y los beneficiarios del programa temen que la información que entregaron al gobierno sobre sus identidades vaya a ser utilizada para deportarlos del país.

El viernes de la semana pasada el obispo auxiliar de Seattle y presidente de la Comisión Episcopal de Migración en la USCCB, Eusebio Elizondo, emitió un comunicado para defender el trato “humano” a los inmigrantes tras la victoria de Trump.

Además de deportar a millones de inmigrantes y cancelar acciones ejecutivas, Trump prometió construir un muro en la frontera con México, aunque el domingo dijo, en otro cambio de postura, que en algunas zonas solo serán “vallas”.

“Creemos que la unidad familiar es la piedra angular de la sociedad, por lo que es vital para proteger la integridad de la familia”, dicen los obispos en la carta. “Por esta razón, se nos recuerda que detrás de cada “estadística hay una persona que es madre, padre, hijo, hija, hermana o hermano y tiene dignidad como hijo de Dios”.

Los religiosos también dijeron que estaban orando “para que a medida que la nueva administración comience su papel de líder en nuestro país, reconocerá las contribuciones de los refugiados e inmigrantes a la prosperidad y bienestar general de nuestra nación”.

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