O cambias o te mueres…

Glaciar en Merida, Venezuela

– VENEZUELA SERÁ EL PRIMER PAÍS QUE PERDERÁ TODOS SUS GLACIARES

– ¿NOS SALVARÁN LOS BOSQUES?

El jefe de los servicios de inteligencia de Estados Unidos lanzó el una advertencia sobre los peligros del cambio climático, en declaraciones que aparentemente contradicen el escepticismo del presidente Donald Trump y otros miembros de su gobierno.

RT.- Científicos advierten que Venezuela será el primer país en la era satelital que perderá todos sus glaciares, algo que, según las estimaciones, ocurrirá en una o dos décadas, publica ‘The Economist‘.

El Medio destaca que mientras en 1991 los picos de la cadena montañosa Sierra Nevada de Mérida contenían cinco glaciares, ahora queda tan solo uno, ubicado en el Pico Humboldt. Sin embargo, este último glaciar venezolano ―que cuenta con la décima parte del tamaño que tenía hace 30 años― también desaparecerá en las próximas décadas.

Se precisa que su desaparición concluirá un proceso que duró 20.000 años: la regresión de una capa de hielo que cubrió 600 kilómetros cuadrados del país en la última Edad de Hielo. Y el cambio climático contribuyó a que este proceso se acelerara, señala el medio.

Asimismo, los investigadores advierten que la pérdida del glaciar afectará a la población de otros países andinos que dependen del agua de deshielo de los glaciares tropicales. Por ejemplo, es una importante fuente de agua para los residentes de Bogotá (Colombia) en primavera.

La publicación señala que para la ciencia es complicado estudiar la situación del glaciar debido a la “política tumultuosa” de Venezuela. En este sentido, el glaciólogo de la Universidad Estatal de Westfield en Massachusetts, Carsten Braun, cree que su visita en 2015 fue la última expedición científica al lugar. De este modo, por el momento los investigadores internacionales se limitarán a controlar el proceso de forma remota a través de imágenes satelitales.

El cambio climático amenaza el bolsillo

Realizado por más de 300 científicos, la cuarta Evaluación Nacional del Clima, Volumen II, es un informe exigido por el Congreso.

El cambio climático ya afecta a la economía de Estados Unidos y el mundo, y esto costará pérdidas de miles de millones de dólares si no se ponen en marcha acciones drásticas para detener las emisiones de gases de efecto invernadero, dice un estudio del gobierno estadounidense difundido este viernes.

“Hacia fines de este siglo, las pérdidas anuales en Estados Unidos debido al cambio climático podrían llegar a cientos de miles de millones de dólares”, dice la última edición de la Evaluación Nacional del Clima. 

“Sin esfuerzos importantes y sotenidos para mitigar a nivel global y de adaptación a nivel regional, el cambio climático afectará cada vez de forma más negativa a la infraestructura y propiedad estadounidenses, e impactará sobre la tasa de crecimiento económico durante este siglo”, señala el informe oficial.

“Los impactos del cambio climático más allá de nuestras fronteras afectarán de manera creciente nuestro comercio exterior y nuestra economía, principalmente los precios de importaciones y exportaciones, así como las empresas estadounidenses con inversiones y cadenas de abastecimiento en el extranjero”, advierte el texto.

Realizado por más de 300 científicos, la cuarta Evaluación Nacional del Clima,Volumen II, es un informe exigido por el Congreso. El reporte alcanza las 1.000 páginas.

 “Daños significativos”

 El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien tildó recientemente el cambio climático como un “engaño”, cuestionó el informe del año pasado, que concluyó que el cambio climático era real y probablemente el resultado de actividades humanas.

Hace solo dos días, el mandatario, que retiró el año pasado a la primera economía del mundo del acuerdo climático de París, aprovechó una vez más el estado del clima para demostrar su escepticismo por medio de un tuit: “Brutal y extendida ola de frío podría superar TODOS LOS RÉCORDS – ¿Qué pasó con el calentamiento global?”  

El informe del gobierno se publicó en pleno puente del Día de Acción de Gracias, un periodo festivo en el que los estadounidenses típicamente están ocupados en planear comidas familiares o las compras del “Black Friday”, lo que desató las dudas entre los periodistas especializados.

Una portavoz de la Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica dijo que el informe había sido publicado “antes de lo esperado”, más específicamente, antes de dos reuniones científicas importantes que tendrán lugar en las próximas semanas.

David Easterling, un responsable científico de la NOAA, aseguró que no había “ninguna interferencia exterior” en el informe.

Los científicos han encontrado “pruebas claras e irrefutables de que la temperatura global promedio es mucho más alta y está aumentando más rápido de lo que se ha visto hasta ahora en la civilización moderna”, dijo a los periodistas.

“Y esta tendencia al calentamiento solo puede explicarse por las actividades humanas, incluidas las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera”, agregó.

El nivel del mar sigue subiendo, y los eventos extremos como las lluvias torrenciales e inundaciones ocurren cada vez más seguido en el planeta, lo que tendrá “repercusiones en los sectores económicos”, agregó Easterling, advirtiendo sobre “daños significativos a la economía de Estados Unidos“.

El informe también dice que es “muy probable que los impactos físicos y ecológicos sean irreversibles durante miles de años, mientras que otros serán permanentes”.

Los efectos del cambio climático serán peores de lo previsto, según un nuevo informe del IPCC

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático señala en su nuevo informe que el mundo experimentará graves problemas antes de lo esperado a medida que las emisiones aumentan.

Brasil es uno de los varios países clave donde la deforestación debe limitarse para prevenir el calentamiento global, según un nuevo informe global.

Las consecuencias y los costes de un calentamiento global de 1,5 grados Celsius serán mucho peores de lo esperado, según un informe global del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) publicado el domingo en Incheon, Corea del Sur.

Durante la última década se ha producido una serie sin precedentes de tormentas, incendios forestales, sequías, blanqueamiento de corales, olas de calor e inundaciones en todo el mundo con solo un grado Celsius de calentamiento global. Pero la situación empeorará con un calentamiento de 1,5 grados Celsius, o lo que es peor, 2 grados Celsius, según el Informe Especial sobre el Calentamiento Global de 1,5 grados del IPCC, que examina más de 6.000 estudios.

El IPCC también informó de que esos 2 grados Celsius podrían alcanzarse en solo 11 años y casi seguro dentro de 20 años si no reducimos las emisiones de dióxido de carbono (CO2). Aunque se llevaran a cabo esas reducciones de inmediato, eso solo retrasaría —no evitaría— el calentamiento global de 2 grados Celsius.

«Consecuencias considerables»

Aunque un aumento de 0,5 grados Celsius en la temperatura ambiente no es perceptible, calentar todo el planeta de forma permanente tendrá consecuencias «considerables», según advierte el informe. Los efectos se sentirán en todos los ecosistemas, así como en comunidades y economías humanas.

«Limitar el calentamiento global a 1,5°C frente a 2°C reducirá la repercusión significativa sobre los ecosistemas, la salud humana y el bienestar», afirmó en un comunicado Priyadarshi Shukla, director del Centro Global del Medio Ambiente y la Energía de la Universidad de Ahmedabad, la India, y coautor del informe especial. Entre dichos efectos se incluyen tormentas más intensas, tiempo más errático, olas de calor peligrosas, aumento del nivel del mar y la perturbación a gran escala de las infraestructuras y los patrones migratorios.

Los hallazgos científicos del informe principal se resumen en el Resumen para Responsables de Políticas, aprobado por los representantes de los 195 países, incluido Estados Unidos.

Según el Acuerdo de París de 2015, los países del mundo acordaron mantener las temperaturas globales por debajo de los 2 grados Celsius, mientras que los estados insulares bajos, entre otros, presionaron por una temperatura muy inferior. Los compromisos actuales para reducir las emisiones de CO2 provocarán un calentamiento global de al menos 3 grados Celsius para 2100, lo que nos pondría en riesgo de puntos de inflexión naturales como la descongelación de grandes áreas de permafrost, que podría aumentar todavía más la temperatura mundial. El gobierno de Trump declaró la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París.

Michael Mann, climatólogo y director del Centro de Ciencias del Sistema de la Tierra de Universidad Estatal de Pensilvania, afirma que el calentamiento global es como encontrarse en un campo de minas que se vuelve cada vez más peligroso. «Cuanto más nos adentramos, más explosiones podremos provocar: 1,5°C son más seguros que 2°C, 2°C son más seguros que 2,5°C, 2,5°C son más seguros que 3°C, y así sucesivamente», afirmó Mann, que no participó de forma directa este el último informe del IPCC.

«Estabilizar el calentamiento global en 1,5°C será muy difícil, si no imposible, llegados a este punto», afirmó Mann por email.

En busca de grandes soluciones

El informe especial del IPCC describe varias vías para limitar el calentamiento global a 1,5 grados Celsius. Estas soluciones requerirán unos esfuerzos sin precedentes para reducir en un 50 por ciento el empleo de combustibles fósiles en menos de 15 años y eliminar su uso casi por completo en 30 años. Esto significa que ningún hogar, negocio o industria tendrá calefacción por gas o petróleo; ningún vehículo se desplazará con diésel o gasolina; todas las centrales eléctricas de carbón y gas se clausurarán; la industria petroquímica tendrá que convertirse en industria química verde; y la industria pesada como la producción de acero y aluminio tendrá que emplear fuentes de energía sin carbono o tecnología de captura de emisiones de CO2 que almacenará de forma permanente.

Además, dependiendo de lo rápido que se reduzcan las emisiones, entre 1 y 7 millones de kilómetros cuadrados de tierra tendrán que convertirse para empezar a plantar cultivos de bioenergía y deberán añadirse hasta 10 millones de kilómetros cuadrados de bosques para 2050. Sin embargo, el informe advierte de que eso no será suficiente. Cada kilogramo de CO2 emitido en los últimos 100 años seguirá atrapando calor en la atmósfera durante siglos. Para 2045 o 2050, todavía habrá demasiado CO2 en la atmósfera. Para estabilizar las temperaturas mundiales en 1,5 grados Celsius, será fundamental contar con más bosques o con alguna forma de captura directa que extraiga CO2 de la atmósfera, según el informe.

Según Katharine Hayhoe, meteoróloga de la Universidad Tecnológica de Texas, este informe especial es como si el médico nos diera un diagnóstico grave. «Hemos hecho todas las pruebas posibles y los resultados no son nada buenos», declaró Hayhoe en una entrevista. «El médico, el IPCC en este caso, explicará las posibles vías de tratamiento para garantizar nuestra salud en el futuro. Nosotros (el público) decidiremos qué opción seguir».

El reto de permanecer por debajo de los 2 grados Celsius es inmenso, ya que exige el abandono de la infraestructura de combustibles fósiles, la adopción de fuentes de energía no fósiles y la retirada a gran escala de carbono de la atmósfera, según explica Glen Peters, director de investigación del Centro Internacional de Investigación del Clima de Noruega. «Permanecer por debajo de 1,5°C requiere una transformación más rápida y profunda que los 2°C», afirmó Peters.

Actualmente, según explica, vamos en la dirección equivocada, ya que las emisiones globales aumentaron un 1,5 por ciento en 2017 y es probable que vuelvan a aumentar este año. «Sin la implicación total y la alineación de nuestras dimensiones política, técnica y social, ni 1,5 ni 2 grados serán posibles».

Kelly Levin, investigadora del Programa del Clima Mundial del Instituto de Recursos Mundiales, está de acuerdo en que esto significa que los 2 grados Celsius supondrán un gran cambio frente a la dirección en la que vamos encaminados. Dicho esto, los modelos empleados para desarrollar las vías del IPCC para lograr el límite de 2 grados Celsius no incluyen todas las formas de reducción de emisiones y priorizan los métodos más baratos, según declaró Levin en una entrevista.

Por ejemplo, un amplio cambio dietético destinado a un menor consumo de carne y la reducción del consumo de materiales reducirían las emisiones en gran medida. Según Levin, los modelos también son conservadores respecto a la implantación de nuevas tecnologías y han subestimado el éxito de los paneles solares y los vehículos eléctricos. El Modelo 3 de coche eléctrico Tesla fue el cuarto coche más vendido en Estados Unidos en septiembre, pese a costar más del doble que coches a gasolina comparables (y a las largas listas de espera).

El papel fundamental de los bosques

Los bosques también desempeñan un papel fundamental en la reducción de emisiones, según Deborah Lawrence, experta forestal de la Universidad de Virginia. «Los bosques aportan un servicio importantísimo a la humanidad al retirar actualmente en torno al 25 por ciento de nuestro CO2», declaró Lawrence en una entrevista.

La reforestación y la mejora de la gestión forestal podrían retirar CO2 de la atmósfera, según Lawrence, lo que supondría un 18 por ciento de las reducciones necesarias para 2030. Lawrence explicó que Brasil, China, India, México, Australia, Estados Unidos, Rusia y la Unión Europea también podrían aumentar en gran medida sus bosques de forma económica y sin afectar a la producción de alimentos, pudiendo llegar a retirar miles de millones de toneladas de CO2 de la atmósfera, según demostrará un futuro estudio. Proteger y aumentar las selvas tropicales es especialmente importante, ya que enfrían el aire y son fundamentales para crear las precipitaciones regionales necesarias para la agricultura.

Explicó que, cuando la madera de bosques maduros se convierte en muebles o edificios, puede almacenarse CO2 a largo plazo. Por eso en Portland se finalizará la construcción de un edificio de madera de 12 plantas en 2019 y en Viena, Austria, se está construyendo un edificio de madera de 24 plantas.

Debemos proteger los bosques existentes para evitar los peligros del cambio climático, según advierte una coalición de científicos en un comunicado. Señalan que los bosques del mundo contienen más carbono que los depósitos explotables de petróleo, gas y carbón.

«El clima futuro de nuestro planeta está íntimamente vinculado al futuro de sus bosques», escribieron los científicos.

ILUSTRACIÓN: Raúl Azuaje

Sin Amazonas, no hay futuro 

Los bosques son muy importantes en la lucha contra el cambio climático. “Si perdemos la selva amazónica no tendremos ninguna posibilidad de salvar nuestro planeta”, afirma Embert, de WWF, y agrega que la selva tropical más grande que queda en el mundo está ahora cerca del 20 por ciento de su deforestación, lo que constituiría un “punto de inflexión” del que no habría retorno. Si eso sucede, la Amazonia podría volverse “tan débil que no podría mantener estable su ecosistema y podría convertirse en una sabana”.

Las consecuencias de los daños causados hasta ahora ya se están sintiendo en Brasil, donde muchas partes del país dependen de los “ríos voladores” como fuente de agua. El vapor de agua de la selva húmeda de la cuenca amazónica es transportado por corrientes de aire a ciudades como Sao Paulo. Ahora, sin embargo, el vapor se evapora cuando sobrepasa superficies limpias y secas en áreas deforestadas. El resultado es la escasez de agua en las zonas urbanas.

Buscando soluciones

Bicknell cree que no hay manera de detener la deforestación tan rápido. En su opinión, los conservacionistas deberían centrarse en reducir el impacto, como la pérdida de especies.

Una forma de hacerlo es apoyando las áreas protegidas y los territorios indígenas. Las tasas de deforestación son significativamente más bajas dentro de esas áreas, según Embert.

Otra forma es promover los productos madereros sostenibles y certificados, que se cosechan a través de la tala selectiva cuidadosamente planificada. Esto implica talar árboles seleccionados en ciclos de 30 a 40 años para dejar un bosque estructuralmente intacto.

Se podría hacer lo mismo con el cultivo de palma aceitera. “Se puede despejar toda el área o, por el contrario, dejar áreas de bosque intactas que tengan un mayor valor de conservación. Pueden ser áreas particularmente importantes para las especies raras y conectarse a través de corredores para que los animales puedan moverse de una área a otra”, explica Bicknell.

Las nueva tecnologías también pueden ser una ayuda. Los conservacionistas y las comunidades forestales están utilizando cada vez más aplicaciones para teléfonos inteligentes para registrar los daños y los cambios en el bosque, así como para denunciar sucesos ilegales.

La pequeña ONG Rainforest Connection, por ejemplo, utiliza teléfonos móviles desechados y los instala en los bosques para detectar la tala ilegal. Los micrófonos de los teléfonos, alimentados con energía solar, captan el sonido de las motosierras (de forma similar a como una aplicación como Shazam reconoce una canción) y envían una alerta a las autoridades. Gracias al rastreador GPS del teléfono, los guardabosques saben dónde encontrar a los leñadores.

“Las posibilidades de control sobre el terreno están mejorando gracias a este tipo de aplicaciones”, señala Eichhorn. “Además, la mejora en la resolución de los sistemas de observación de la Tierra a través de imágenes de satélite nos ofrece una mejor visión desde el cielo. Así que estamos mejorando mucho”, concluye.

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