Maduro mata, por oro

ILUSTRACIÓN: Raúl Azuaje

– HOY, 22.4.19: “DIA DE LA TIERRA”….

LA FIEBRE DEL ORO ESTÁ MATANDO EL AMAZONAS

 

ALEX PICADO / Survival International – El Pais.- Hace 25 años, un grupo de mineros ilegales brasileños invadieron la comunidad recién contactada de Haximú situada en la densa selva amazónica y le prendieron fuego a dos casas comunales. Armados de armas, machetes y cuchillos persiguieron y asesinaron a 16 indígenas yanomamis, la mayoría de ellos mujeres y niños.

Esta masacre premeditada fue la culminación de tensiones entre comunidades indígenas y mineros ilegales que habían ido escalando en esta zona remota de Venezuela, fronteriza con Brasil. Marisa Yanomami y Leida Yanomami, supervivientes de esta agresión, recuerdan el doloroso episodio. “Vivíamos en un lugar llamado Haximú, donde la masacre comenzó. Luego huimos hacia la selva, pero los buscadores de oro vinieron tras nosotros y mataron a otras diez personas, llegando el total de muertes a dieciséis. Los buscadores de oro mataron a nuestros hermanos y hermanas y también mataron a nuestro padre con machete; algunos fueron asesinados con pistolas”, cuenta una de ellas.

El caso obtuvo mucha atención, y una corte brasileña condenó a cinco de los mineros por genocidio, una decisión sin precedentes. «La minería solo destruirá la naturaleza. Destruirá los arroyos y los ríos y matará a los peces y al medioambiente, y nos matará a nosotros. Traerá enfermedades que nunca existieron en nuestra tierra», Davi Kopenawa, portavoz de los yanomamis y presidente de la asociación yanomami Hutukara.

La masacre de Haximú tal vez fue uno de los enfrentamientos más violentos y aterradores del pueblo yanomami con los mineros. Pero no fue ni el primero ni el ultimo. Durante el auge de oro en los años 80 cerca de 40.000 buscadores de oro invadieron su tierra, transmitiendo enfermedades, agrediéndolos y contaminando los ríos y bosques con mercurio. El 20 % de los yanomamis brasileños murieron en solo siete años.

Desgraciadamente la inagotable sed por el oro continua. Organizaciones indígenas en Brasil y Venezuela estiman que actualmente hay miles de mineros ilegales invadiendo sus tierras a ambos lados de la frontera. Además, las consecuencias de estas invasiones van mas allá de la intimidación y el conflicto. Los mineros ilegales son la probable fuente del actual brote de sarampión que está atacando al pueblo indígena yanomami, una crisis humanitaria que continúa sin recibir atención adecuada por parte de las autoridades de la salud. Este brote de sarampión al parecer ha surgido tras años del fracaso por parte de los gobiernos responsables de proteger sus territorios.

Si bien el sarampión es una preocupante enfermedad en cualquier contexto, en las comunidades indígenas relativamente aisladas hasta podría aniquilar a todo un pueblo. Cientos de indígenas podrían morir. Los yanomamis tienen una población actual alrededor de 35,000 personas y la mayoría de los yanomamis no cuentan con inmunidad a enfermedades como el sarampión. Si una persona la contrae, es muy probable que el resto de la comunidad también sea afectada si no han recibido vacunas. En estas zonas muy remotas de difícil acceso terrestre, se carece de acceso a atención médica básica que podría prevenir o controlar complicaciones e infecciones secundarias que conllevan a fatalidades. Desafortunadamente, sus propias medicinas indígenas no pueden enfrentarse a estas infecciones foráneas.

Pero sería un grave error considerar la actual crisis del sarampión sin tomar en cuenta el contexto histórico y político que la ha creado y las líneas que lo conectan a la masacre que este año conmemoramos. La crisis del sarampión es un síntoma de la invasión de su territorio que se ha venido evidenciando desde hace décadas.

Hombre yanomami enfermo en 1990. ANTONIO RIBEIRO / SURVIVAL

El pueblo yanomami necesita atención médica urgente y es imprescindible que los gobiernos de Venezuela y Brasil respondan a esta emergencia humanitaria de inmediato. Los yanomamis que ya tienen contacto con la sociedad nacional deben de ser atendidos. Para las comunidades yanomamis no contactadas incluso el contacto con personal de salud podría ser fatal. La única respuesta para ellos es la protección de su territorio para evitar el contagio.

La triste realidad es que aunque una respuesta a corto plazo es necesaria, por si sola no será suficiente. Epidemias como estas seguirán sucediendo mientras el pueblo yanomami no pueda ejercer el pleno y exclusivo uso de sus tierras y territorios. Las constituciones de ambos países garantizan este derecho, y la ley internacional lo precisa.

Las comunidades yanomamis tienen el derecho a un futuro rico y fructífero, un futuro que les permita practicar sus maneras de vida y que les garantice espacios para forjar sus propios caminos.

Aunque los primeros casos de sarampión fueron reportados en marzo de este año, las autoridades han hecho oídos sordos a los llamados de las organizaciones indígenas yanomamis que laboran día a día para garantizar sus derechos. En Survival International, el movimiento global por los pueblos indígenas, estamos intentando cambiar esto. Hemos trabajado en colaboración con el pueblo yanomami y sus aliados desde los años 70 y ahora estamos luchando para garantizar su derecho a prosperar, crecer y cambiar a su propia manera.

¡Únete al movimiento! Hoy debemos pedir asistencia médica, pero para evitar una repetición de los errores del pasado, tendremos que ampliar nuestras demandas y exigir que los mineros ilegales sean expulsados. Tenemos que seguir construyendo un movimiento global en su defensa que una nuestras voces, demandando que los gobiernos actúen ya y salvaguarden sus tierras.

Shabono Yanomami

Matanza de yanomami en Venezuela

MAYE PRIMERA / 30 AGO 2012 – Lo que saben hasta ahora las organizaciones de derechos humanos que denunciaron esta semana la matanza de decenas de indígenas en el Amazonas venezolano es lo que sigue. Tres testigos han relatado que el 5 de julio pasado, a las 4:00 de la tarde, un helicóptero disparó e hizo explotar la choza circular —el shabono— donde vivían alrededor de 80 indígenas yanomami de la comunidad Irotatheri. El ataque habría sido perpetrado por mineros ilegales brasileños —garimpeiros— que desde hace al menos tres años explotan dos minas de oro en la zona. El lugar de la tragedia se encuentra en un extremo apartado del sureste del Estado Amazonas de Venezuela, fronterizo con Brasil, a seis semanas de camino a pie de Parima, el centro poblado más cercano; ni las autoridades venezolanas ni las organizaciones indígenas han logrado aún llegar hasta allí para verificar lo ocurrido.

“El mismo día (de la masacre) tres visitantes encontraron en la comunidad los cuerpos quemados de niños, mujeres, hombres”, relata por teléfono Luis Shatiwë, representante de la organización indígena Horonami. Estas personas, a su vez, dicen haber encontrado en la selva a tres sobrevivientes de la comunidad Irotatheri, que habían salido de cacería y que al regresar escucharon el vuelo de los helicópteros, las explosiones y los disparos, y huyeron del lugar.

La información de lo ocurrido se conoció en Puerto Ayacucho, la capital del Estado Amazonas, el 24 de julio pasado y la masacre fue denunciada formalmente el día 26, en el comando local de la Fuerza Armada. “Ahora no me creen. Pero Dios me ayudará a conseguir a los testigos”, confía Shatiwë, que en los próximos días intentará llegar a Irotatheri.

Esta sería la matanza más cruenta de la que haya sido víctima la etnia Yanomami del Amazonas, pero no la primera. En 1993, 16 indígenas fueron asesinados por mineros ilegales de Brasil en la población de Haximú. En 2008 también murieron cinco indígenas en la comunidad de Momoi, intoxicados por el mercurio que se utilizan los garimpeiros para la explotación del oro y que ha contaminado extensas los suelos y los ríos de la zona.

Por episodios como estos, la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha suscrito un acuerdo con el Estado venezolano en el que este se compromete a garantizar la integridad del pueblo Yanomami. El documento fue firmado el 20 de marzo de 2012 y obliga a Venezuela a que se haga justicia en el caso de la masacre de Haximú y que se tomen medidas de protección y atención a favor de las comunidades indígenas.

Mi Mapa de Venezuela incluye nuestro Esequibo ONG – Video de la Comisión de Geología y Minería de Guyana que muestra la devastación minera en el Esequibo venezolano donde se usa Mercurio y Cianuro para facilitar el uso de las tierras, previamente taladas, en la búsqueda de oro y diamante. Este video muestra un Campo Minero a cielo abierta considerado de tamaño «medio», es decir que existen muchas más a gran escala y con equipamiento mayor tales como las que tiene Canadá, Australia, Gran Bretaña, China, EEUU y Brasil en el Esequibo. Todo esto bajo el Visto Bueno del Gobierno guyanes.

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